Ésto me pasó el martes de la semana pasada. Fue el día con más emoción que tuve desde que recuerdo. Ahí va:
Había almorzado como siempre, arroz con algunas verduras y champiñones, esas boludeces que comemos los veganos.
Ese día tenía que ir a buscar mi microprocesador que compré por Mercado Libre a San telmo. Emprendí mi caminata como una campeona. A la media hora de andar, lejos de casa y sola, comienzo a sentirme muy mal.
Tenía la cara hinchada de repente, comezón por todo el cuerpo, insoportable. No podía ver bien ni respirar.
Entro a una farmacia casi llorando, preguntándoles a los que atendían qué me estaba ocurriendo. "alergia" me responden; "anda a un médico".
Quise seguir caminando, aún me faltaban cerca de 20 cuadras por caminar. Yo quería mi procesador ese mismo día sí o sí.
Caminé dos cuadras como pude y cesé... No podía ver, no podía respirar, la comezón me estaba matando, hinchada a no poder más, la cabeza me estallaba...
Y un ángel apareció frente a mí, sí, una señorita me pregunta qué me pasaba. Yo obvio no podía contestar un carajo porque mi garganta cerrada no me lo permitía.
En ese mismo instante, un SAME dobla la esquina, la mujer lo paró y me subieron. Me inyectaron no sé qué cosa en la nalga, camino al hospital no podía parar de llorar. No sabía a quién llamar, a quién contarle, qué hacer.
Hasta las 20:00 estuve con suero, todavía tengo la marca de la aguja (me la quitó una pasante, hija de su madre, me la quitó como ella quiso).
Al parecer, los champiñones fueron la causa de mi odisea. Tenían conservantes que me causaron alergia, no pienso comerlos nunca más, aunque los adore, damn.
AH! Lo más importante ¿mi procesador? Bien, aquí está, bello bello.
Había almorzado como siempre, arroz con algunas verduras y champiñones, esas boludeces que comemos los veganos.
Ese día tenía que ir a buscar mi microprocesador que compré por Mercado Libre a San telmo. Emprendí mi caminata como una campeona. A la media hora de andar, lejos de casa y sola, comienzo a sentirme muy mal.
Tenía la cara hinchada de repente, comezón por todo el cuerpo, insoportable. No podía ver bien ni respirar.
Entro a una farmacia casi llorando, preguntándoles a los que atendían qué me estaba ocurriendo. "alergia" me responden; "anda a un médico".
Quise seguir caminando, aún me faltaban cerca de 20 cuadras por caminar. Yo quería mi procesador ese mismo día sí o sí.
Caminé dos cuadras como pude y cesé... No podía ver, no podía respirar, la comezón me estaba matando, hinchada a no poder más, la cabeza me estallaba...
Y un ángel apareció frente a mí, sí, una señorita me pregunta qué me pasaba. Yo obvio no podía contestar un carajo porque mi garganta cerrada no me lo permitía.
En ese mismo instante, un SAME dobla la esquina, la mujer lo paró y me subieron. Me inyectaron no sé qué cosa en la nalga, camino al hospital no podía parar de llorar. No sabía a quién llamar, a quién contarle, qué hacer.
Hasta las 20:00 estuve con suero, todavía tengo la marca de la aguja (me la quitó una pasante, hija de su madre, me la quitó como ella quiso).
Al parecer, los champiñones fueron la causa de mi odisea. Tenían conservantes que me causaron alergia, no pienso comerlos nunca más, aunque los adore, damn.
AH! Lo más importante ¿mi procesador? Bien, aquí está, bello bello.