Por Kristina Hansen
Me han preguntado la misma pregunta más veces de las que yo recuerdo - "¿Por qué tú, una mujer, estás luchando por los derechos de los hombres?"
Es una pregunta típica para aquellos fuera del movimiento por los derecho de los hombres quienes no son conscientes de los problemas reales que los hombres enfrentan como un grupo colectivo. No culpo a las personas que preguntan y disfruto la oportunidad de señalar que tan injustas y sesgadas son las cortes de la familia, así como que tan injustos son los problemas que marginan a los hombres y a los niños.
Me gustaría tomar esta oportunidad para discutir lo que me llevó a unirme al Movimiento por los Derechos Humanos de los Hombres y convertirme a una Activista muy activa por esta causa.
Primero que todo, siempre me he opuesto fuertemente a cualquier ideología que busca marginar a la gente, hacer que se considere aceptable que cierto grupo de gente "son los otros, son diferentes" y que tiene el efecto de remover el pensamiento crítico y la racionalidad de cualquier discusión.
Las ideologías tienen tendencia a declara que tienen la respuestas a todos tus problemas e intentan manipular toda la evidencia, hechos y pruebas adentro de su caja ideológica para que apoyes las respuestas que declaran tener. Esto es intelectual, moral, y éticamente deshonesto. Por lo tanto a mí nunca me gustó ni quise tener ninguna relación con el feminismo... Bien, la ideología fue una gran razón para mi rechazo inicial del feminismo, pero también habían otras razones que jugaron una parte importante y personal.
Mientras crecía tuve ejemplos masculinos fuertes, amables y honestos quienes me apoyaron y amaron. Hombres que me enseñaron como ser independiente, ser responsable de mis errores y aprender de ellos y disfrutar de las cosas en la vida.
Mi padre y mi abuelo fueron dos persona a quienes yo más amé y respeté en este mundo. Ellos me enseñaron cosas que la mayoría de los hombres no le enseñan a sus hijas o nietas. Ellos me enseñaron a ver el mundo a través de sus ojos en lugar de conformarse con la forma estándar en la que otros hombres que yo he conocido crían a sus niñas.
En lugar de jugar con muñecas, aprendí a pescar. En lugar de jugar a la mama y a hacer el té, a mi me llevaron a excursiones en la naturaleza. En lugar de construir una casa de muñecas o aprender a coser, yo ayudé a construir camuflaje para cazar patos y aprendí a arreglar autos.
A mí me criaron en un ambiente lleno de amor que incentivó mi curiosidad, me incentivaron a hacer preguntas y me enseñaron que los hombres son extremadamente importantes, no sólo para la unidad familiar, sino que para toda la sociedad. Que el envolvimiento de un hombre en la vida de un niño es extremadamente crucial y beneficioso y me enseñaron que los hombres no son materias primas desechables que deberían de ser tomados por sentado. Que ellos son individuos irremplazables que pueden ofrecer mucho para el desarrollo de los niños en la sociedad.
Debido a mi padre y a mi abuelo, yo sé que los hombres no son malignos y que no tratan de oprimir ni abusar de las mujeres. Esa parte de la línea feminista siempre me ha enfurecido. Emitir semejante declaración no es sólo algo intelectualmente malo, es insultante a gente como mi padre y m abuelo.
Mi abuelo estuvo en el ejército alemán en la segunda guerra mundial. Él era un oficial de comunicaciones y fue capturado alimentando información a los americanos. Le dispararon en la espalda cuando intentó escapar y fue mantenido como prisionero de guerra en condiciones horribles hasta que la guerra terminó. Después de la guerra, él trabajó en varias cosas, todos esos trabajos fueron bajo condiciones extremadamente duras. A veces él tenía que tener 3 trabajos a la vez para proveer para su familia y lo hizo todo sin quejarse o sin pedir nada a cambio.
Mi padre creció en Copenhague, Dinamarca, en un hogar abusivo. A veces lo dejaban solo con sus hermanos menores y tenía que cuidarlos desde temprana edad. Él era quien los protegía al tomar la peor parte de las golpizas que sus padres le daban. Trabajó tan pronto como pudo. Y a veces él tenía que trabajar en varios lugares que eran difíciles. Él trabajó duro no sólo porque quería proveer para nosotros, sino porque él quería hacer las cosas que él amaba. Él quería construir una casa de campo al norte e ir de cacería y de pesca en forma regular. Él trabajo durísimo durante años para construir la vida que él siempre quiso tener.
Mi padre y mi abuelo vivieron vidas duras. Ellos trabajaron durante largas horas en condiciones de mierda. Ellos pusieron su sangre, sudor y lágrimas en todo lo que hicieron y nunca se quejaron ni se rindieron. Ellos lucharon duro por proveer vidas buenas para sus familias y para disfrutar la vida cuando pudieron.
Mi padre y mi abuelo murieron jóvenes. Mi abuelo murió de un ataque al corazón masivo a la edad de 71 y mi padre murió de cáncer al pulmón a la edad de 63. Ellos trabajaron más duro que nadie que yo haya conocido y esa es la recompensa que recibieron por todo su trabajo. En lugar de disfrutar del fruto de su trabajo, ellos se agotaron y tristemente a penas hicieron algo de lo que habían planeado hacer durante su retiro antes de morir.
Entonces cuando las feministas dicen que todos los hombres son opresivos y abusivos yo sé que eso es una mentira. Yo sé que los hombres son los oprimidos y los abusados con frecuencia regular. Yo sé que los hombres son marginados e ignorados por la sociedad. Que ellos son vistos como engranajes desechables en una máquina.
Los hombres no elijen vivir sus vidas como mi padre y mi abuelo vivieron. Ellos son forzados a esto por una sociedad que no tiene empatía ni compasión para los hombres. Una sociedad que ignora el dolor y el sufrimiento del hombre promedio.
Cuando las feministas hablan de "el patriarcado" y del como "los hombres controlan todo", ellas están hablando de una minoría de hombres quienes tienen algo de poder en la arena global. Ese pequeño porcentaje de hombres. Ese pequeño porcentaje de los hombres no es una representación de la mayoría de los hombres.
La única forma en la que alguien pudiese creer que eso es cierto es que han sido indoctrinados en una ideología que no deja pasar nada de pensamiento lógico y racional.
Es por esto que me he dedicado al Movimiento por los Derechos Humanos de los Hombres y por esto soy una activista activa. He encontrado el antídoto para el virus de la ideología venenosa conocida como feminismo adentro del Movimiento por los Derechos Humanos de los Hombres. Y ese antídoto es la honestidad, la verdad y los hechos y el rechazo al dogma ideológico que es el feminismo.
El Movimiento por los Derechos Humanos de los Hombres no discrimina ni requiere que te encajes en una caja ideológica y eso es lo que hace que este movimiento sea una fuerza poderosa.
También hago esto por hombres como mi padre y mi abuelo. Por todos los hombres quienes sufren porque se les enseñó que deben de sacrificarse sin hacer preguntas y que ellos valen algo sólo si se sacrifican. Yo hago esto por todos los hombres allá afuera que merecen ser vistos como iguales contribuyentes y seres humanos con igual valía.
Me uní al Movimiento por los Derechos Humanos de los Hombres porque yo valoro la verdad, la honestidad, la igualdad, la inclusión y la compasión. Todas las cosas que mi padre y mi abuelo me enseñaron a valorar y que me enseñaron que por estas cosas vale la pena luchar. Y yo hago esto porque sé que es lo correcto y justo y yo sé estas cosas porque fueron los hombres quienes me las enseñaron.
http://www.avoiceformen.com/men/mens-issues/why-i-fight-for-mens-rights/
