Hoy quiero compartir una receta de mi tierra, muy fácil, muy sabrosa y muy poco conocida fuera de Sicilia. Para dar un toque exótico a una cena entre amigos. En siciliano, esta pasta se llama
Cuenta la leyenda que ésta es la versión "pobre" de una receta mucho más famosa, la de la pasta con sardinas: los sicilianos emigrados en el norte de Italia no encontraban los ingredientes para hacer esa pasta, así que se inventaron esta receta, que de alguna manera les recordaba la pasta con sardinas. Es un plato que se caracteriza por el contraste entre el sabor decidido de las anchoas y la dulzura del pan rallado tostado.
Ingredientes para 4 personas
500 gramos de pasta. Lo suyo es la pasta Margherita, que es un tipo de pasta muy difícil de conseguir fuera de Palermo (no Soho ni Chico ni Hollywood, sino Palermo antiguo, el primero y original, la capital de Sicilia). Alternativas: bucatini, trenette o cualquier pasta larga y medianamente gruesa. Si vivis lejos de Italia y tu supermercado local tiene sólo 3 tipos de pasta, podes utilizar spaghetti gruesos (del 8, si son Barilla). Otra cosa: la pasta sale al dente solo si es de buena calidad y de trigo duro. Cualquiera que afirme lo contrario miente. Hay un par de buenas marcas italianas que se pueden conseguir en Argentina y en España.
10 anchoas en sal o aceite
2 ajos
50 gramos de pasas
50 gramos de piñones
Aceite de oliva virgen extra
200 gramos de tomate concentrado
100 gramos de pan rallado tostado
2 cucharitas de azúcar en polvo (azúcar flor)
Antes de empezar con la preparación, quiero decir algo que a un italiano podría parecerle quizás obvio, pero que no está mal repetir en una comunidad frecuentada por gente de todo el mundo de habla hispana, gente que a lo mejor se pregunta por qué miércoles la pasta no le sale como en el restaurante italiano. Para una buena cocción, la pasta necesita mucha agua, si no el almidón satura el agua y la pasta sale pegajosa (especialmente si es de mala calidad). La correcta proporción de pasta, agua y sal es la siguiente: 100 gramos de pasta, 1 litro de agua, 10 gramos de sal. Tampoco hay que ser muy fiscales y perder tiempo con romanas y lupas, pero para esta receta, que lleva 500 gramos de pasta, podríamos decir que harán falta aproximadamente 5 litros de agua y 50 gramos de sal.
Bien, empecemos. Primero servite un vaso de tinto porque se cocina mejor estando medio en pedo. Luego pones la olla con el agua a calentar. Mientras se calienta el agua, agarrá un plato, un tupper o cualquier contenedor que te guste y prepará el tomate, o sea derretí el tomate concentrado en agua tibia. La proporción es de aproximadamente 2 o 2,5 partes de agua por parte de tomate concentrado (depende de la calidad del tomate: si cunde poco, ojo con el agua). Va a salir una especie de salsa fría a la que hay que agregar sal y una pizca de azúcar para quitarle la acidez al tomate. Después agarrá una sartén grande o una cacerola baja, metele aceite y sofreí los ajos. Ya lo puse en los ingredientes pero lo repito acá por si las moscas: es aceite de oliva virgen extra. Cualquier otro aceite puede servir en el taller, pero no en la cocina. Cuando los ajos están dorados (ojo que no se te quemen) retiralos y ofrecelos a la Pachamama (tiralos). Luego pones las anchoas en la sartén o cacerola y las haces derretir (te conviene bajar la llama). Cuando las anchoas están derretidas agregá la salsa de tomate, las pasas y los piñones y bajá la llama al mímimo. Es posible que a esta altura ya hayas puesto la pasta, o a lo mejor todavía el agua no hierve. En cualquier caso, tenes que hacer una última cosa, o sea preparar el pan rallado tostado. Para que se entienda: en esta receta el pan rallado tostado cumple la función del queso rallado en otras recetas de pasta. Bien, agarrá una sartén chica y servite otra copa de tinto. En la sartén pones el pan rallado y lo tostas. Sin apuro y mezclando continuamente para que no se te queme. Cuando esté tostado, apagá el fuego, retirá la sartén y agregá un hilo de aceite. Mezclá bien para que el pan rallado absorba completamente el aceite sin dejar grumos. Cuando el aceite está bien absorbido, agregá dos cucharitas de azúcar en polvo y mezclá bien otra vez. Listo.
La pasta tiene que cocinar por el tiempo indicado en la caja. Luego la colás, la metés en los platos y le ponés la salsa y el pan rallado tostado.
Éste es el aspecto final:
Buon appetito.
Pasta c’anciova e c" muddica atturrata
Cuenta la leyenda que ésta es la versión "pobre" de una receta mucho más famosa, la de la pasta con sardinas: los sicilianos emigrados en el norte de Italia no encontraban los ingredientes para hacer esa pasta, así que se inventaron esta receta, que de alguna manera les recordaba la pasta con sardinas. Es un plato que se caracteriza por el contraste entre el sabor decidido de las anchoas y la dulzura del pan rallado tostado.
Ingredientes para 4 personas
500 gramos de pasta. Lo suyo es la pasta Margherita, que es un tipo de pasta muy difícil de conseguir fuera de Palermo (no Soho ni Chico ni Hollywood, sino Palermo antiguo, el primero y original, la capital de Sicilia). Alternativas: bucatini, trenette o cualquier pasta larga y medianamente gruesa. Si vivis lejos de Italia y tu supermercado local tiene sólo 3 tipos de pasta, podes utilizar spaghetti gruesos (del 8, si son Barilla). Otra cosa: la pasta sale al dente solo si es de buena calidad y de trigo duro. Cualquiera que afirme lo contrario miente. Hay un par de buenas marcas italianas que se pueden conseguir en Argentina y en España.
10 anchoas en sal o aceite
2 ajos
50 gramos de pasas
50 gramos de piñones
Aceite de oliva virgen extra
200 gramos de tomate concentrado
100 gramos de pan rallado tostado
2 cucharitas de azúcar en polvo (azúcar flor)
Antes de empezar con la preparación, quiero decir algo que a un italiano podría parecerle quizás obvio, pero que no está mal repetir en una comunidad frecuentada por gente de todo el mundo de habla hispana, gente que a lo mejor se pregunta por qué miércoles la pasta no le sale como en el restaurante italiano. Para una buena cocción, la pasta necesita mucha agua, si no el almidón satura el agua y la pasta sale pegajosa (especialmente si es de mala calidad). La correcta proporción de pasta, agua y sal es la siguiente: 100 gramos de pasta, 1 litro de agua, 10 gramos de sal. Tampoco hay que ser muy fiscales y perder tiempo con romanas y lupas, pero para esta receta, que lleva 500 gramos de pasta, podríamos decir que harán falta aproximadamente 5 litros de agua y 50 gramos de sal.
Bien, empecemos. Primero servite un vaso de tinto porque se cocina mejor estando medio en pedo. Luego pones la olla con el agua a calentar. Mientras se calienta el agua, agarrá un plato, un tupper o cualquier contenedor que te guste y prepará el tomate, o sea derretí el tomate concentrado en agua tibia. La proporción es de aproximadamente 2 o 2,5 partes de agua por parte de tomate concentrado (depende de la calidad del tomate: si cunde poco, ojo con el agua). Va a salir una especie de salsa fría a la que hay que agregar sal y una pizca de azúcar para quitarle la acidez al tomate. Después agarrá una sartén grande o una cacerola baja, metele aceite y sofreí los ajos. Ya lo puse en los ingredientes pero lo repito acá por si las moscas: es aceite de oliva virgen extra. Cualquier otro aceite puede servir en el taller, pero no en la cocina. Cuando los ajos están dorados (ojo que no se te quemen) retiralos y ofrecelos a la Pachamama (tiralos). Luego pones las anchoas en la sartén o cacerola y las haces derretir (te conviene bajar la llama). Cuando las anchoas están derretidas agregá la salsa de tomate, las pasas y los piñones y bajá la llama al mímimo. Es posible que a esta altura ya hayas puesto la pasta, o a lo mejor todavía el agua no hierve. En cualquier caso, tenes que hacer una última cosa, o sea preparar el pan rallado tostado. Para que se entienda: en esta receta el pan rallado tostado cumple la función del queso rallado en otras recetas de pasta. Bien, agarrá una sartén chica y servite otra copa de tinto. En la sartén pones el pan rallado y lo tostas. Sin apuro y mezclando continuamente para que no se te queme. Cuando esté tostado, apagá el fuego, retirá la sartén y agregá un hilo de aceite. Mezclá bien para que el pan rallado absorba completamente el aceite sin dejar grumos. Cuando el aceite está bien absorbido, agregá dos cucharitas de azúcar en polvo y mezclá bien otra vez. Listo.
La pasta tiene que cocinar por el tiempo indicado en la caja. Luego la colás, la metés en los platos y le ponés la salsa y el pan rallado tostado.
Éste es el aspecto final:
Buon appetito.