Curiosidades Del Rock [ Queen ]
Brian May no sabía que Freddie Mercury era gay.
Freddie Mercury siempre fue un hombre muy discreto con su vida privada. Sólo se supo de sus amores masculinos después de su muerte, cuando Peter "Phoebe" Freestone, su ex novio y asistente personal, y Jim Hutton, su último amor, contaron algunas de sus aventuras sexuales en sus respectivos libros. Esa discreción le llevó incluso a engañar a sus compañeros de grupo, quienes al principio no sospecharon que Freddie Mercury era homosexual. Simplemente creían que era extravagante y un poco excesivo. Fue en la década de los 80 cuando los otros miembros del grupo Queen descubrieron sus preferencias sexuales porque siempre estaba rodeado en el camerino de guapos hombres y no de mujeres. Así lo contaba el guitarrista Brain May: "No sabía que Freddie era gay. Y creo que él tampoco era completamente consciente al principio. Cuando compartimos camerino en las primeras giras, por lo general eran mujeres las que pasaban la noche con él. Pero se comprotaba como lo que hoy en día llamamos un metrosexual. Estaba muy preocupado por su pelo, por su ropa, por su piel... Recuerdo que una vez le preguntaron si era gay en una de sus primeras entrevistas y él respondió: 'Sí, querida, por supuesto. Soy tan gay como un narciso'. Fue una forma elegante de soslayar el tema".
"Freddie For A Day" o cómo ser Freddie Mercury por un día.
Freddie Mercury, líder del grupo Queen, fue una gran estrella del rock adorado, admirado e incluso imitado por miles de personas en todo el mundo. Su muerte en 1991 debido al SIDA aumentó su leyenda y lo encumbró como mito. En la actualidad, 19 años después de su muerte, Freddie Mercury sigue vivo en la memoria de todas aquellas personas que lloraron el día que falleció. Liz Swanton, una empleada de un banco londinense, es una de ellas. Esta joven, que también trabaja para la organización benéfica Mercury Phoenix Trust creada en memoria del cantante, decidió rendir su particular tributo al líder de Queen con una divertida iniciativa, a la que llamó "Freddie For A Day", que consistía en pasar todo un día vestida como Freddie Mercury. Y así lo hizo el 11 de mayo de 2010. Liz Swanton se colocó una peluca y un bigote postizo, se vistió una casaca amarilla brillante y unos pantalones blancos similares a los que uso el cantante de Queen en el mítico concierto que ofreció en 1986 en el estadio de Wembley, en Londres, y con este aspecto acudió a su trabajo ante la atónica mirada de todas las personas que se cruzaron en su camino.
Su iniciativa fue todo un éxito, e incluso logró fotografiarse de esa guisa con Brian May y Roger Taylor. Liz Swanton, además de pasar un día inolvidable, recibió numerosos donativos para la fundación Mercury Phoenix Trust, lo que le llevó a pensar que tal vez no sería mala idea organizar un "Freddie For A Day" en el que pudieran participar todas las personas que quisieran. Así fue como se decidió hacer este divertido evento benéfico a nivel mundial, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Freddie Mercury, que se celebrará por primera vez el 3 de septiembre de 2010. Todo lo que se necesita para participar es vestirse durante ese día con alguno de los atuendos característicos del cantante para lograr que la gente done dinero a la Fundación. Los organizadores creen que el evento será todo un éxito y que los primeros en unirse a esta iniciativa serán los miles de fans del grupo Queen que habitan en las principales ciudades de todo el mundo, quienes, sin duda, ese día invadirán las calles y harán vivir de nuevo por un día al gran Freddie Mercury.
The Mercury Phoenix Trust.
Brian May hace realidad el sueño de un niño gravemente enfermo.
Make-A-Wish Foundation es una organización benéfica del Reino Unido que concede deseos mágicos a niños y jóvenes, de entre 3 a 17 años, que luchan contra enfermedades potencialmente mortales. Algunos de estos niños sueñan con ir a Disneylandia, otros con nadar entre delfines, y otros con conocer a sus héroes de la guitarra, como en el caso de Connor Walker. Connor es un niño de 13 años de edad, gran entusiasta del grupo Queen, que sufre un raro trastorno genético llamado Neurofibromatosis, que le ha llevado a pasar por más de 18 operaciones para eliminar los tumores que crecen en sus sitema nervioso. Por este motivo la Fundación decidió hacer realidad su sueño: conocer a Brian May, guitarrista del grupo Queen. En enero de 2010, gracias a Make-A-Wish Foundation, Brian May invitó al pequeño a tocar la guitarra con él en su casa en Surrey, Londres. Y así fue como durante más de una hora Connor pudo disfrutar de una jam session con su guitarrista favorito. "Fue el día más feliz de su vida. Conor es un niño muy valiente y nunca se queja a pesar de los fuertes dolores que sufre. No pude evitar llorar cuando vi como se le iluminaba la cara al ver a Brain May. Fue un increíble", dijo su madre Tammie. Sin embargo, esta no es la primera vez en la que el guitarrista de Queen hace feliz a un niño con una grave enfermedad, ya que en el año 2007 también hizo realidad de la misma forma el sueño de otro adolescente, enfermo de cáncer linfático, gracias a esta Fundación.
Un alcalde de Croacia pide que Freddie Mercury vaya a tocar a su ciudad 18 años después de su muerte.
En el año 2009, durante un programa en la televisión nacional de su país, Milan Bandic, alcalde de Zagred, Croacia, hizo un llamamiento para que Freddie Mercury diera un concierto en su ciudad. Esto no tendría nada de especial si el gran Freddie Mercury no hubiera fallecido el 24 Noviembre de 1991, pequeño dato sin importancia que el alcalde desconocía en el momento de la entrevista. Todo sucedió cuando, hablando sobre sus gustos musicales, Bandic le dijo a una periodista que le gustaría ver actuar en directo en Zagreb a las grandes leyendas del rock: "Me gustaría que David Bowie tocara en Zagreb. Y Freddie Mercury podría venir también", dijo. Cuando le informaron de que el líder de Queen había fallecido 18 años atrás, el alcalde se mostró sorprendido antes de reirse por su pequeño desliz. El error causó conmoción entre sus compatriotas croatas, pero a pesar de que las declaraciones de Bandic no fueron del todo oportunas parece ser que sus convecinos le siguen apoyando: "Podría tener un un poco más de tacto cuando dice cosas como esta, pero sin duda él es el hombre adecuado para ser el alcalde de nuestra ciudad", dijo Mirjana Popovic, un vecino de Zagreb.
El día que Freddie Mercury perdió a uno de sus gatos.
De todos es sabido que Freddie Mercury amaba a los gatos y a los peces casi tanto como a las personas. Por ese motivo el mítico cantante se llevó un tremendo disgusto cuando uno de sus gatos se perdió. Así lo recordaba Jim Hutton en su libro "Mercury & Me": "Un día Freddie Mercury estaba trabajando en los estudios Town House cuando estalló el caos en Garden Lodge. Freddie trababa a sus gatos como si fieran sus hijos. Se preocupa por ellos todo el tiempo, y si alguno se lastimaba cuando Freddie no estaba, ¡que el cielo nos ayudara!. El menor estornudo o movimiento espasmódico de los gatos, hacía que los enviara inmediatamante a un veterinario para un chequeo general. Y éramos anticuados cuando se trataba de tener sexo en la intimidad. Cada vez que Freddie y yo saltábamos uno sobre el otro en el dormitorio para hacer el amor, él siempre se aseguraba que ninguno de los gatos estuviera mirando. Durante el día los gatos podían correr por la casa y los terrenos que la rodeaban, y por la noche uno de nosotros los recogía y los traía adentro.
Pero esa noche faltaba Goliat. Recorrimos la casa Phoebe, Joe y yo buscándolo, abriendo como locos todos los armarios y cajones. Después revisamos el jardín, pero tampoco pudimos encontrarlo allí. Ampliamos la búsqueda a los caminos y calles que rodeaban la casa. Y ni señas de Goliat. Sabíamos que si Goliat no estaba esperando con los demás gatos cuando Freddie llegara a casa, perdería el control por completo. Seguimos buscando y buscando, pero cuando Freddie llegó a casa, poco antes de medianoche, Goliat aún no había regresado. Así que se lo dijimos de inmediato: "No sabemos dónde está Goliat. No podemos encontrarlo en ninguna parte". Por la expresión de Freddie sabíamos que las cosas no habían ido bien ese día en el estudio, y esto era justo lo que necesitaba para completarlo. Preocupado por lo que podía haberle pasado al gato, Freddie estaba al borde del llanto. Recorrió la casa y el jardín llamando a Goliat. Preguntó dónde habíamos buscado y sugirió otros lugares, pero nosotros estábamos seguros de haber buscado en todas partes.
Freddie se puso frenético, y hundido en una profunda desesperación arrojó un hermoso hibachi japonés por la ventana. Cuando por fin se calmó, hablamos sobre qué otra cosa se podía hacer, Joe sugirió colocar carteles de "se busca" por el barrio y Freddie dijo que ofrecería una recompensa de 1.000 libras. Salí al jardín por última vez llamando a Goliat. Entonces oí que un coche subía por Logan Mews. Oí como una puerta de entrada se abría y luego se cerraba, y después un pequeñísimo maullido. Volé fuera de la casa en dirección del sonido. Goliat estaba agachado bajo un coche, temblando. Lo cogí y regresé a casa. Freddie estaba en el cielo. Durante cinco minutos o más dedicó su atención al gatito, mimándolo y acariciándolo. Después, como una madre, Freddie miró al gato ceñudo, gritando y retando al pequeño Goliat por abandonar Granden Lodge. La pelota de piel oscura se limitó a quedarse sentada, escuchando con calma el estallido de Freddie".
Los amantes de Freddie Mercury.
A pesar de ser uno de los hombres más famosos del planeta, Freddie Mercury siempre supo mantener su vida amorosa en un segundo plano muy discreto, algo bastante complicado si tenemos en cuenta que por su cama pasaron un sin fin de hombres y alguna que otra mujer, como Rosemary Pearson, Mary Austin y Barbara Valentin. Freddie se embarcó en su primera relación seria con un hombre en 1975. Se trataba de un ejecutivo discográfico de la compañía PA, llamado David Minns. "El me perseguía. Era muy obsesivo con las personas, pero al mismo tiempo también era muy dulce", afirmó David en una entrevista. Sin embargo, David tenía los días contados como novio de Freddie Mercury porque el cantante pronto se dio cuenta de que gracias a su fama podía conseguir a cualquier hombre que quisiera, e incluso tener uno distinto cada noche. En 1978 Freddie se enamoró de un joven chef llamado Joe "Liza" Fanelli y tuvo una relación de un año con él. Cuando el romance terminó, al igual que hizo con la mayoría de sus amantes, Freddie mantuvo una estrecha amistad con Joe y lo contrató como su chef personal.
Según fue creciendo el éxito de Queen también fue creciendo el salvaje apetito sexual de Freddie Mercury por los hombres. El bailarín Wayne "Bridget the Midget" Sleep, uno de los amantes regulares del cantante a finales de los años 70 en Londres, declaró en una ocasión: "A Freddie le gustaba cambiarnos el nombre y ponernos motes, que casi siempre eran de mujer. Yo era Bridget, el enano". En los 80, Freddie abandonó los leotardos y el pelo largo y los sustituyó por la ropa de cuero y el bigote característico de los ambientes gays de New York, donde fue a vivir una temporada. Allí tuvo una breve aventura con un camarero llamado Vince "The Barman" y con otro hombre al que llamaba Thor "PP" Arnold. Freddie abandonó New York en 1983 y siguió buscando el amor de su vida. Cuando regresó a Londres en 1985, comenzó una relación con el hombre que estaría junto a él hasta su muerte, Jim Hutton. De acuerdo con su viejo amigo y asistente personal Peter "Phoebe" Freestone, otros de los amantes y amigos más cercanos de Freddie Mercury fueron: Tony Bastin, John Murphy, Mick "Dorothy" Rock, Eduardo "The Venezualan", Peter "Syretta" Straker, Winnie Kirchberger, Trevor "BB the Black Bitch" Clarke, Peter Morgan, Eric "Sophie" Hall, David "Daisy" Evans, David "Claire" Hodo, Lee "Kathleen" Nolan, James "Jane" Arthurs y Bill Reid.
Freddie Mercury, el hijo "no" predilecto de Zanzíbar.
La pequeña isla de Zanzíbar está ubicada en el este africano, frente a la costa de Tanzania. Zanzíbar fue durante el siglo pasado uno de los terribles centros del comercio de esclavos. La gran mayoría de la población es árabe pero hay un pequeño porcentaje de persas. El 5 de septiembre de 1946 la isla de Zanzíbar vió nacer a su hijo más famoso e internacional: Freddie Mercury. Pero, según los musulmanes de esta isla, su comportamiento violó las reglas del Islam. Zanzíbar prohibió las relaciones homosexuales en el 2004, medida que atrajo la crítica de las comunidades gay de distintas partes del mundo. En el año 2006, una organización de musulmanes de la isla, reclamó que se prohibiera una fiesta prevista para ese año en conmemoración del 60 aniversario del nacimiento del cantante y lider del grupo Queen. "No queremos darle a nuestras generaciones más jóvenes la idea de que los homosexuales son aceptados en la isla", dijo Abdallah Said Ali, director de la Asociación para la Movilización y Propagación Islámica. "Tenemos la obligación religiosa de proteger los valores morales de nuestra sociedad y debemos poner un límite a cualquiera que corrompa los valores morales islámicos. Asociar a Mercury a Zanzíbar degrada nuestra isla, que es un lugar del Islam. Autorizar esta ceremonia para una persona así, conocida en el exterior de Zanzíbar como un homosexual, empaña el nombre de nuestro país", agregó. La Asociación para la Movilización y Propagación Islámica amenazó con organizar manifestación después de que se difundieran rumores de que turistas homosexuales pretendían a viajar a la isla para asistir a las celebraciones.
Brian May, la estrella de rock que dio fuerza a mi hijo.
La fundación "Pide un Deseo" logró cumplir el sueño de un valiente chico de 15 años, sometido a un tratamiento de quimioterapia. Brian May, guitarrista de Queen, recibió a Jack, enfermo de cancer linfático, en su hogar de Surrey, Londres. El recuerdo de haber tocado con Brian, le dio al joven Jack inspiración, motivación, y lo más importante, esperanza. "No deja de hablar de eso", comenta Verónica, su madre, quien vive en Liverpool con su familia. "Pensé que sería una visita breve, solo para decir hola, tomar algunas fotos y nos despedirían, pero Brian realmente nos abrió las puertas de su casa. Él y Jack tocaron juntos en su estudio, mientras a los demás nos mostraban la casa y alimentamos los peces en el jardín. Él nos preparó té, habló con nosotros e incluso permitió a mi hija tocar el piano de Freddie Mercury que estaba en otra habitación. Fue algo verdaderamente surrealista pero fantástico de principio a fin. Después, como un regalo final, hizo lo necesario para que nuestra familia fuera a ver el musical "We Will Rock You". Habíamos intentado conseguir entradas, pero estaban agotadas. Todo se arregló con una llamada de Brian. Fue el final perfecto para un día maravilloso. Brian también le entregó algo que Jack deseaba con todo su corazón, una guitarra Gibson Les Paul. Actualmente no se encuentra bien de salud para tocarla pero la tiene a su lado en el hospital, la ve y la acaricia todo el tiempo. Lo ocurrido ha sido como la mejor dosis de medicamento que pudo haber recibido, le ha ayudado a soportar todo lo que ha tenido que pasar. No puedo expresar con palabras lo que esto ha significado para nosotros, le dió un sentido, un rumbo y una nueva fé en el futuro. Eso no tiene precio".
Bohemian Raspberry, un helado con "sabor" a Queen.
Un nuevo helado con "sabor" a Queen salió al mercado, en el año 2007, bajo el nombre de "Bohemian Raspberry". Este helado, elaborado por la marca "Ben & Jerry's UK", continúa la serie de helados basados en diversos temas musicales como: "Phish Food" inspirado en el grupo Phish, o los sabores "Cherry Garcia" y "Glastonberry" inspirados en la banda Grateful Dead, que ya había sacado dicha marca al mercado con anterioridad. El guitarrista de Queen, Brian May acogió con agrado el gélido producto al comentar: "¡Es Queentástic! Rhapsólicious!. Genial, sólo espero que el próximo sabor sea 'We Will Chock You'!". Los fondos recaudados por dicho helado han sido destinados a la Fundación Mercury Phoenix Trust y su lucha contra el SIDA. Al parecer el helado tiene sabor a vainilla, endulzado y con toques de frambuesa y brownies, y sólo se ha comercializado en el Reino Unido.
Un Doctor en astrofísica llamado Mr. Brian May.
El guitarrista y compositor del grupo Queen, Brian May, terminó su doctorado en astrofísica tres décadas después de abandonar sus estudios para unirse al grupo de rock británico. El músico recibió su título académico a la edad de 60 años por la Universidad Imperial de Londres y dijo que entregar su tesis, titulada: "Velocidades radiales en las nubes de polvo zodiacal", (de unas 48.000 palabras y que se centra en la idea de que las nubes de polvo del sistema solar se desplazan en la misma dirección que los planetas), fue tan angustioso como cualquier concierto en un estadio. "Me siento muy feliz. No puedo decirles el gran peso mental que me he quitado de encima", declaró. "Me sentiré muy agusto usando este título porque he trabajado por él, y voy a estar orgulloso de llamarme Doctor a mí mismo de ahora en adelante. Es un poco como un álbum: tienes que vivir con ello para el resto de tus días, por lo que quieres que sea perfecto". De todos modos, no es su primer título académico, ya que tiene otorgados un par de doctorados Honoris Causa, uno por la Universidad de Exeter y otro por la Universidad de Hertfordshire. Además, no hace mucho tiempo atrás, fue coautor, junto a otros astrónomos ingleses, de un libro de divulgación científica sobre el Big Bang y la evolución del Universo.
La estética más "heavy" de Freddie Mercury.
Durante muchos años Freddie Mercury exhibió una actitud y una imagen claramente homosexual, y sin embargo miles de sus fans más fieles no sospecharon ni por un instante que su ídolo tuviera una vida sexual salvaje y poco convencional. La arrogancia de Freddie era inconmensurable, sabía que podía adoptar la estética que le diese la gana y salirse con la suya, riéndose de cualquier crítico en su cara. Pero, ¿de dónde tomó Freddie la inspiración para salir a escena enfundado en cuero negro y gorras nazis?, pues de nada menos que de un miembro de Village People. Freddie copió el look del tipo que lucía cuero en el famoso combo disco-gay, y que atendía al nombre de Glenn Hughes (que nada tenía que ver con el ex-componente de Deep Purple). Freddie vio al citado Hughes disfrazado con sus galas habituales: pantalones de cuero negro, chaqueta a juego, camiseta, gorra y gafas de espejo en un club neoyorquino denominado Anvil, y quedó tan impresionado que optó por apropiarse de esa imágen. Posteriormente Freddie rebajaría la crudeza de su nuevo look, pero ya no se apartaría de la típica imagen gay de San Francisco hasta la recta final de su carrera.
La triste agonía de Freddie Mercury.
Muy poco se sabe de las ultimas horas de Freddie Mercury. Su padecimiento fue celosamente mantenido en secreto durante años. Solamente algunos de sus amigos más cercanos, sus amistades y su novio Jim Huttom, estuvieron con la estrella de Queen en estos momentos tan difíciles para ellos. Severos dolores aquejaban día tras día a Freddie Mercury. Huttom comentaría que la última vez que Mercury estuvo consiente fue el viernes 21 de noviembre de 1991. Cuando regreso a Garden Lodge (suntuosa y extravagante mansión londinense que Freddie amaba), Jim lo subió a ver. El peluquero y jardinero de profesión se recostó al lado del cantante, quien dijo con un suspiro: "pronto todo el mundo lo sabrá". Se refería a la carta donde anunciaba oficialmente que estaba enfermo de SIDA y que seria entregada a la prensa internacional a la media noche. Mercury lo hizo así porque no quería que la prensa sensacionalista británica tuviera la exclusiva. Fue una especie de venganza después que los tabloides especularan durante meses sobre su condición. A las 10 de la noche se agitó terriblemente, pedía sus medicinas a gritos: cuatro píldoras analgésicas (el tratamiento con AZT y otros medicamentos los había abandonados semanas antes). Hutton y Mercury se quedaron dormidos, abrazados. En la madrugada del domingo 24 de noviembre, Mercury despertó a su pareja para que le llevara algo de fruta. Le preparó rebanadas de mango y un vaso con zumo para combatir la deshidratación crónica que sufría su famoso consorte. El lider de Queen comió la fruta y Jim volvió a dormir. Unos minutos después de las 3 de la mañana, Freddie despertó a golpes a Hutton. Abría la boca desesperado, señalando su garganta y su rostro reflejaba pánico. Su acompañante no sabia qué hacer. Pasaron más de 30 minutos, hasta que llegó otro asistente de Freddie, llamado Joe.
Ambos trataron de calmarlo, hasta que Joe reviso la garganta y encontró que se le había atascado un pedazo de mango, pero Mercury estaba tan débil que no podía tragarlo ni escupirlo. Poco después volvió a dormir. A las seis de la mañana, Freddie pronunciaría sus ultimas palabras: "Pipí, pipí." Joe y Jim lo llevaron al baño cargando, pues no podía tenerse en pie. Cuando lo regresaron a la cama, se escuchó el espantoso crujido de un hueso rompiéndose. Mercury aulló de dolor y comenzó a convulsionarse. Trataron de calmarlo, pero fue inútil. Llamaron al médico Gordon Atkinson, quien le recetó una inyección de morfina, aunque era alérgico a ella. Atkinson comentó que el paciente moriría el martes. Mary, la apoderada legal y confidente de Freddie, pasó a verlo por la mañana. Elton John fue a visitarlo unos momentos. Poco después llegaría otro de sus grandes amigos, Dave Clark. Freddie estaba peor que nunca. No respondía a ningún estimulo externo. Sus ojos estaban opacos. Clark le tomó la mano para que acariciara a Delilah, la gata inmortalizada en la canción del mismo nombre del disco Innuendo. Mercury hizo evidente que quería ir al baño, sin embargo, se lo hizo en la cama. Huttom les pidió a todos que salieran porque le iba a poner camiseta y calzoncillo limpios. Mientras le ponía los calzoncillos, Freddie quiso ayudar, subiendo su pierna izquierda. Huttom comenta que al sentir que la pierna perdía fuerza, supo que una de las grandes leyendas del rock mundial había muerto. Jim tomó a Freddie, su amante durante siete años, y lo cubrió de besos. Dijo que lo veía radiante, como si al final todo lo malo hubiera desaparecido, volviendo a ser aquel que estremeció al mundo con su arte, encanto y voz.
Mary Austin, la mujer que Freddie Mercury amó.
El mundo se sorprendió cuando el extravagante Freddie Mercury, quien murió de SIDA en 1991, legó la mayor parte de su multimillonaria fortuna a una mujer. Pero durante años el líder de Queen y Mary Austin habían vivido juntos como marido y mujer. Cuando Freddie Mercury le dijo por primera vez a su antigua novia, Mary Austin, que deseaba dejarle su majestuosa mansión Georgiana en el barrio londinense de Kensington, su reacción inmediata fue de sorpresa, y después temor. De hecho, le aterrorizaba tanto el asumir tan enorme responsabilidad que intentó convencerle de que destinara la casa, con su hermosa colección de mobiliario antiguo y pinturas, a una fundación como museo. Freddie consideró esta opción, pero decidió que quería que Mary (su amante durante seis años, antes de que se decidiese por la compañía masculina) tuviese algo permanente en su vida.
No sólo le dejó su mansión, que se alza tras un amurallado jardín japonés, sino también la mayor parte de su multimillonaria fortuna, con un ingreso de por vida procedente de sus enormes ventas de discos. Durante el año anterior a su muerte en 1991, Mary se las tuvo que ingeniar para cuidar a su hijo Richard, al padre de éste, Piers Cameron, además de a Freddie, que padecía las etapas finales del SIDA. Al mismo tiempo se preparaba para el nacimiento de su segundo hijo, Jamie. Mucho antes de que Freddie le dijera a sus amigos íntimos o a sus compañeros del grupo Queen que tenía SIDA le confió su secreto a Mary. Desde aquel momento ella estuvo allí cada día para intentar consolarle mientras su salud se deterioraba.
Cuando comenzó a perder la vista y su cuerpo se volvió tan débil que no podía ni tan siquiera levantarse de la cama, Freddie decidió enfrentarse a la muerte rechazando tomar la medicación. Tras su muerte, el 24 de Noviembre de 1991, Mary se mudó a su nuevo palaciego hogar, pero se encontró con que había mucho a lo que hacer frente; la responsabilidad de la casa con su personal, y el hecho de encontrarse de repente con una enorme fortuna. Hubo algunas complicaciones con el testamento, y a algunos de los parientes y amigos de Freddie les molestó que le dejara tanto. Sólo Mary sabe donde fueron finalmente colocadas las cenizas de Freddie Mercury. Le dio a ella la responsabilidad de encargarse de ellas y le hizo prometer que nunca revelaría donde fueron enterradas.
La loca vida de Freddie Mercury en Munich.
En 1984, Freddie vivió algunas de las noches más salvajes de su vida en Munich, fuera del alcance de la prensa británica, junto a la actriz Barbara Valentín, la que animaba a Freddie a desarrollar su naturaleza más enloquecida, y lo compartía todo con él: drogas, amantes y alcohol. Se conocieron a principios del 84, y durante una temporada se vieron continuamente. Mantenían relaciones sexuales, pero por supuesto Freddie veía también a toda clase de tipos. Por lo que parece Freddie nunca fue totalmente gay, sino más bien bisexual con ansias de probar todo lo que se considere prohibido. En una ocasión salió desnudo al balcón del apartamento que compartían en Munich, cantó: "We are The Champion" frente a un puñado de obreros que estaban trabajando delante del edificio, y al terminar les gritó: "El que tenga la polla más grande, que suba". En otra ocasión los dos se quedaron atrapados en un ascensor y Freddie entró en estado de pánico. Ella intentó calmarle, diciéndole que respirara hondo, pero Freddie cada vez se ponía más nervioso, hasta que la actriz le sugirió que cantase, y sin pensárselo dos veces Freddie se descolgó con una atronadora versión de "We are the Champions", que le permitió superar el miedo y alarmar a todos los vecinos del edificio. Su actitud de mega-estrella también era muy cómica. Cuenta Barbara que un día estaban dando un paseo en coche, aparcaron en la calle, y le pidió a Freddie que pusiese el seguro de la puerta al salir, a lo que replicó: "Soy un rockstar, y se supone que un rockstar no debe saber hacer esas cosas" negandose tajantemente a averiguar como funcionaba el seguro del coche. Cuando Freddie empezó a notar que su enfermedad se estaba convirtiendo en un problema, optó por cortar de raíz con sus locuras en Munich y cortó también su relación con Barbara.
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