Un grupo de científicos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y del Instituto de Astronomía Max Planck han descubierto la existencia de un planeta de características muy similares a la Tierra, situada a tan solo 36 años luz (equivalente a 345, 6 billones de km.) de nuestro globo y del que se presume podría ser habitable.
Se trata de HD85512b, un planeta que según los investigadores gira alrededor de una estrella de menor tamaño que el Sol pero más estable en el tiempo, conocida como 'enana naranja' de la constelación de Vela, lo que podría permitir el desarrollo de algún tipo de vida al encontrarse a una distancia suficiente como para que haya agua en estado líquido en su superficie, asegura Lisa Kaltenegger, autora principal de la investigación, informa ABC.
Kaltenegger dijo que "si lo comparamos a nuestro Sistema Solar, estaría un poco más lejos de lo que Venus está de nuestro Sol", lo cual explica que la radiación que el planeta recibe no es mucho mayor que la que se recibe la Tierra.
HD85512b, que tiene tres veces y media la masa de la Tierra, fue descubierto por los astrónomos utilizandoel Radialde Alta PrecisiónBuscador de Planetas por Velocidad (en inglé High Accuracy Radial velocity Planet Searcher, HARPS) instalado en el Observatorio Europeo del Sur (ESO) en Chile.
La masa de este nuevo mundo es adecuado para encabezar la lista de los planetas habitables con mayor semejanza a la Tierra , incluso por delante del Gliese 581d, cuya existencia es aún motivo de controversia.
Su tamaño es un buen indicativo de que su atmósfera no se parece a la de los planetas gigantes normalmente dominada por hidrógeno y helio y podría contener, por lo tanto, oxígeno y nitrógeno.
A estas características, que hacen pensar que HD85512b es idéntico a nuestro planeta, se añaden su órbita, completamente circular y estable, por lo que su clima no está sujeto a bruscas variaciones; además de que se encuentra en un sistema solar por lo menos mil millones de años más viejo que la Tierra (que tiene unos 5.000 millones de años), tiempo más que suficiente para que la vida haya podido desarrollarse allí sin problemas.
Lo que queda pendiente es enviar una sonda para comprobar si hay vida o no y determinar la cobertura de las nubes, lo cual es imposible por ahora, ya que los instrumentos necesarios para realizar esta determinación aún no existen, explicó Kaltenegger, agregando que la Tierra cuenta con un 60% y bastaría con que este planeta posea un 50% de cobertura de nubes, cantidad considerada en este caso suficiente para reflejar la energía solar conveniente que impedida que el agua se evapore por sobrecalentamiento.



