casa minima
Comparto un poco la historia de casa minima.
Este es el primero de una serie de post que voy a ir haciendo del barrio de san telmo,
para los que no conocen el barrio o si, y para ir trayendo la rica y compleja historia de este lugar de la cuidad tan nutrido en historia, cultura y arte.
hoy les traigo tres articulos que resumen un poco la historia de este emblematico lugar...como todo trabajo de historia puede que sea cierto o no, pero por el momento es lo que se presume sobre este sitio.
entre cada foto hay un articulo diferente y al final del post estan los enlaces
les debo las fotos del interior , ya que no encontre y la casa las veces que pase estaba cerrado , cuando las consiga las subo
La Casa Mínima se encuentra en el Pasaje San Lorenzo, en el barrio de San Telmo. Lleva escrita en sus paredes una peculiar historia de negros esclavos y sus vivencias en el Río de la Plata.
Esta vivienda, ubicada en el 380 del Pasaje, es la más angosta que conserva la ciudad de Buenos Aires, su frente no alcanza los 2,50 metros de ancho. Tiene una fachada exterior lisa, con una pequeña entrada y una puerta pintada de verde atravesada por una cerradura de hierro. En la planta superior asoma un balconcito con barrotes
verticales de hierro, desde donde se esconde una ventana de dos hojas simétricas y dos cortinas iguales pliegue a pliegue. Por sobre la cornisa aparecen algunas plantas que dejan ver a los cimientos a través de los viejos y descascarados materiales.
Al igual que en el resto del mundo occidental, en la Argentina del siglo XVII el tráfico de esclavos negros fue un próspero negocio que ejercían las familias ricas para utilizarlos como mano de obra barata en el campo apreciados por sus aptitudes físicas, o simplemente se los empleaba, en el caso de las mujeres, para realizar tareas domésticas en las casas.
El 25 de Mayo de 1812, el Triunvirato decretó la prohibición del comercio de esclavos dentro del territorio de las Provincias Unidas. Un año mas tarde se declaró la «libertad de vientres» por lo que los hijos de esclavas nacidos después de dicha fecha fueron hombres libres.
La población negra que formó parte de Buenos Aires no fue escasa. Cuando se realizó el censo de 1778, la ciudad tenía 15.800 españoles blancos, 1.288 mestizos e indios y 7.268 mulatos y negros. En 1810 las cifras ascendían a 10.000 y en 1836, sobre un total de 62.300 habitantes, 15.000 eran negros y mulatos. A mediados del siglo pasado, sobre un total de 800.000 habitantes, los mulatos alcanzaban a 110.000 y los negros 20.000. Las pestes, las sucesivas guerras y las epidemias diezmaron a los descendientes de africanos.
La transformación del estatuto de los esclavos, que pasaron a ser "libertos», condujo a la separación entre estos y
us amos generando la necesidad para los negros de procurarse una vivienda. Es aquí, donde comienza la historia de la Casa Mínima. Según la leyenda popular, esta vivienda perteneció a un esclavo a quien le fueron devueltos sus derechos con la abolición de la esclavitud, pero al ser solamente un «liberto» le correspondió una parcela pequeña.
Pero el arquitecto José María Peña, director del Museo de la Ciudad, tiene una versión diferente. Dice que entre los años 1860 y 1872, Pedro Beare, levantó un Plano Catastro de la Ciudad, el cual no sólo ilustra sobre el nombre de los propietarios de los distintos terrenos, sino que también muestra la dimensión de los solares y las construcciones levantadas en ellos. En la parte correspondiente a la cortada de San Lorenzo, aparece la señora Magdalena Buthner, como propietaria de la parcela señalada en el plano con el nº 111, con una extensión de 16 metros de frente por 17 de fondo. Es en este terreno donde actualmente se halla la Casa Mínima. A partir de estos datos, Peña tiende a pensar que el problema del esclavo «liberto» se resolvió con la concesión por parte de los propietarios de una parcela reducida de sus terrenos a su antiguo sirviente. Según esta interpretación, la Casa Mínima nunca habría sido independiente, sino sería parte de una propiedad mayor.
Según la revista Buenos Aires nos cuenta, «en general estas casas de reducidas proporciones eran para los esclavos "libertos" a quienes sus antiguos dueños les asignaban, dentro de su propiedad, un espacio reducido para que levantaran sus viviendas de hombres libres». Pero, cuando los «libertos» fallecían, la propiedad volvía a sus dueños originales.
Como quiera que haya sido, la Casa Mínima es un recordatorio arquitectónico de un pasado en que la negritud
formó parte de la realidad porteña. El 13 de diciembre, a partir de las 17 hs., recordando las raíces afroamericanas del barrio, habrá un desfile de candombe que irá desde la Casa mínima hasta el Cabildo.

foto de 1930
Entre las calles Balcarce y Defensa, se halla el Pasaje San Lorenzo, pasaje éste por donde corría uno de los terceros por los que desaguaban las aguas de las lluvias que se abatían sobre la ciudad de Buenos Aires. Pero volvamos al Pasaje San Lorenzo; en su número 380 se levanta la casa más angosta de Buenos Aires. Su frente tiene 2,50 metros de ancho y 13 metros de profundidad. Se calcula que es de principios del siglo XIX, y junto con la casa de María Josefa Escurra, en Alsina 455/63, son los dos únicos ejemplos de arquitectura civil de ese tiempo.
Pues bien... afectos a los mitos, los porteños comenzaron a hacer correr la historia de que esta casa "mínima" era en realidad la "casa del esclavo liberto", y ubicaban en ella a un ex esclavo de Urquiza, quien al ser dada la ley de la libertad de vientres en 1813, durante las sesiones de la Asamblea del año XIII, pasó a ser liberto. Su ex amo le habría otorgado un pequeño lugar en donde vivir, y ese sería el origen de la casa "mínima". Pero esto no tiene asidero real, ni hay forma de poder comprobarlo. La realidad es bien diferente. Si bien la casa es realmente de la
primera mitad del siglo XIX, la misma es en realidad un espacio residual de las edificaciones de la manzana que quedó luego de sucesivas reformas de las mismas.
El arquitecto José María Peña, director del Museo de la Ciudad, ha investigado en el Catastro Beare quién fue el dueño del predio en donde se halla la hoy llamada casa "mínima", descubriendo que perteneció a un pariente homónimo de él mismo: el Dr. José María Peña. El mismo, durante el siglo XIX fue subdividiendo la propiedad, quedando este espacio residual que con el tiempo se transformó en una pequeña, "mínima", casa.
En los años ´60 del siglo XX, la casa fue comprada por un tal Silvio Bassi, quien devino en anticuario, y en el principal propagador del mito de la "casa del esclavo liberto", transformando así el lugar en un sitio de visita obligada para todos los turistas atraídos hasta allí por la fama de la casa y por la información errónea que transmitían los guías de turismo de la ciudad.
Museo de la Ciudad Buenos Aires,

En Buenos Aires se conoce como la casa mínima a una vivienda ubicada en el número 380 del Pasaje San Lorenzo, barrio de San Telmo. Con sólo 2,5 metros de ancho y 13 metros de profundidad, tiene la particularidad de ser la
más angosta de la ciudad.
Tiene una fachada exterior lisa, con una pequeña entrada y una puerta pintada de verde atravesada por una cerradura de hierro. En la planta superior asoma un balconcito con barrotes verticales de hierro, desde donde se esconde una ventana de dos hojas simétricas y dos cortinas iguales pliegue a pliegue. Por sobre la cornisa aparecen algunas plantas que dejan ver a los cimientos a través de los viejos y descascarados materiales.
En el barrio de San Telmo es frecuente escuchar leyendas e historias sobre las casas y calles, siendo la casa mínima parte de una de ellas: En el Buenos Aires de la primera mitad del siglo XIX la cantidad de esclavos negros era realmente importante (sobre 800.000 habitantes en 1850, 110.000 eran mulatos y 20.000 negros); al declarar la libertad de vientres y abolir la esclavitud, todos estos esclavos debieron buscar un lugar donde vivir, por lo que resultaba frecuente que sus antiguos amos les proporcionaran pequeños terrenos para que levantaran sus casas. La leyenda del barrio dice que un esclavo de Urquiza, al ser liberado recibió esta pequeña casa en 1813.
Diego M. Zigotto lo plantea de la siguiente manera: "La historia, recogida por más deuna guía turística y páginas de internet dice que fue construida en 1813, cuando la Asamble Constituyente dictó la libertad de vientres. Sin embargo, la esclavitud no se abolió hasta 1853, y por lo tanto la casa no puede haber pertenecido a ningún «esclavo liberto» de 1813.
El arquitecto José María Peña, director del Museo de la Ciudad, condujo una investigación en la que encontró en un catastro de 1860 (donde se señalan las dimensiones de los lotes) que el terreno perteneciente a la casa mínima era una propiedad que tenía 16 metros de frente con 17 de fondo. Es por esto que Peña tiende a pensar que en sucesivas divisiones del terreno quedó un lote de menos de 2 metros y medio de ancho, en el que hoy sobrevive la casa mínima.
En los años 60' (del siglo XX) la propiedad fue comprada por un anticuario, quien aparentemente fue el propagador de la leyenda del esclavo liberto. Sea como fuere, la casa mínima es un buen disparador para recordar la historia esclavista de Buenos Aires, que está un poco relegada en la memoria de sus ciudadanos.


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