Es una historia que escribí hace seis, siete años, no recuerdo, nunca le puse titulo

Esta corta, pero para T! creo que esta larga, igual el que la quiera leer adelante, acepto criticas; no la he corregido desde entonces.
*Solo la copie del archivo donde la tenía, en el borrador se ve acomodado pero cuando se mira así, desordenado, perdón

*
Solo se escuchaba una mujer gritando desesperadamente, esperando a que alguien contestara a su auxilio, frente a ella un hombre, blanco de estatura media, no podía faltar su vestimenta, siempre de negro como sus pensamientos, sombrero de copa, zapatos lustrados, y un bastón, para darle un toque de elegancia. Inspiraba temor, quizá por eso los vecinos trataban de ignorar esos gritos. Ese hombre saco su arma, su favorita, una pequeña navaja, la cual siempre traía en el bolso de su saco, la favorita de su padre. Esa tarde sucedió lo que una parte de el quería, ver sufrir a esa mujer, sentir la sangre, como se retorcía cuando esa pequeña navaja pasaba por el cuerpo de ella, como si estuviese dibujando, lo hacía como si todo eso fuera algo común, al final, solo la dejo ahí, como si fuese un trapo viejo.
Salió de esa casa, poco a poco empezó a darse cuenta de lo que había hecho, empezó a recordar, a sentirse mal por no haber detenido ese acto contra esa mujer hermosa, a la que él, en un tiempo atrás amaba. Se preguntaba por qué lo hizo, que
provoco esto, lamentándose como nunca antes...
Nací un 17 de enero de 1897, me crie bajo el seno de unos padres, un poco
desunidos. Mi madre, Elizabeth Zagorsky , una mujer, que a la vista de las personas, era
un ser maravilloso, amable, cariñosa, pero en casa, bajo ese techo donde me crie, era un ser diferente, me trataba como si no me quisiera, y empiezo a creer que así era, jamás sintió el más mínimo cariño por mí, nunca salió de ella alguna palabra como muestra de amor hacia mi, Irving Zimmerman, su único hijo. Y mucho menos bajo la influencia de mi padre, Jack Zimmerman, el hombre más despiadado, cruel e inhumano que he conocido. Maltrataba a mi madre, le gritaba, insultaba, y todo frente a mí, nunca le importo verme mientras maltrataba a mi madre, pero si lloraba mucho me decía que me controlara, de lo contrario mi madre sufriría mas, siempre estuve guardándome ese rencor hacia mi padre, cada día que pasaba el odio que sentía hacia el crecía mas y mas. En el día estaba atento a lo que hacía mama, buscando algún error en ella para poder lastimarla, y si en el día no le gritaba, era porque no estaba.
En la noche volvió del bar, un bar lleno de hombres embriagados, contando lo inútiles que eran sus esposas, como las lastimaban, las ofensas que utilizan para herirlas. Y el que abusaba más de su esposa, le aplaudían, algunas ocasiones parecía que se peleaban por ver quién era más fuerte en casa.
Pero mi padre nunca convivió con ellos, siempre decía que la manera de pensar de ellos
era estúpida, y él era igual. Así que nunca convivió con ellos, solo los escuchaba para
luego burlarse de ellos en casa. Si papa no estaba en casa, estábamos seguros que
estaría en el bar. Solo vivía para alcoholizarse y maltratar a su semejante. Recuerdo esa
expresión que siempre utilizaba: Yo transformo a las personas que me tratan de transformar, y esa manera es matándolas.
Yo siempre decía que jamás seria como mi padre, que si algún día formara una
familia, no los trataría como mi padre y mi madre me trataron, de la manera más cruel
que se puede criar a un pequeño. Nunca me llevaron a la escuela, mi padre no trabajaba, vivía de lo que le pagaban por la pensión, lo cual era una miseria, pues su antiguo trabajo no era la gran cosa, como el dinero no alcanzaba para alimentarnos y pagar los vicios de mi padre, mi madre empezó a trabajar con las vecinas, haciendo la limpieza. Lo hacía por las mañanas, mientras mi padre dormía, y yo mendigaba por las calles.
Mi madre y yo llegamos a casa, fatigados, eran las 3 de la tarde, aun estaba soleado. Tocamos la puerta de nuestra casa, mi padre no respondía, pensamos que estaría en el bar, y como no estaba tan lejos de casa, mi madre fue. No estaba en el bar, le dijeron a mi madre que no lo había ido en todo el día, mi madre desesperada, tomo una varilla y destrozo la ventana para que pudiera meterme y luego abrirle a ella. Pase por la ventana, y lo primero que vi fue a mi padre tirado, mucha sangre salía de el, estaba sorprendido, le abrí a mi madre y creo que pensó lo mismo que yo al verlo tirado, sin vida. En un momento sentí que a mi madre se le formo una pequeña sonrisa, pero también sintió un poco de vacío, al saber que ahora solo estaríamos nosotros dos.
Creímos que alguien lo había matado, no quisimos investigar ni que investigaran, mi
padre tenía muchos enemigos, así que sería difícil encontrar al responsable.
En la colonia se respiraba un poco de tranquilidad cuando los vecinos se enteraron de lo
que paso en casa de la familia Zimmerman. Salían con más confianza a la calle.
Murmuraban, como siempre lo hacían, decían que yo iba a ser igual que él, con los
mismos vicios, inhumano, que sería una copia perfecta del ser que me crió a base de
golpes y gritos. Me prometí no seguir los pasos de mi padre, solo para no darle el
gusto a los vecinos.
Mi madre continuo con su trabajo, yo ya no tenía que andar mendigando por las
calles, no lo necesitaba, pero lo deseaba, sentía placer al ver en la calle como se
insultaban unos a otros.
Elizabeth ahorro dinero meses antes de inscribirlo, en la escuela más barata que
encontró. El personal de la escuela, al saber el tipo de padre que tenia, decidieron
revisarlo, revisar sus pertenencias, pero como no llevaba mucho, solo un par de hojas
con un corto lápiz.
Las primeras semanas no causo problemas en la escuela, lo aceptaron como un alumno mas, uno más de la multitud.
Paso un mes y empezaron a sentir los cambios, tanto su mamá que seguía un poco
agresiva, como en la escuela, empezaba a pelear con sus compañeros, a insultarlos, que
un poco extraño. Las notas de la escuela, que aunque eran bajas, esto se estaba pasando del límite. De repente se orinaba en la cama, lloraba con facilidad, hablaba de suicidio, su mama empezó a creer que empezaba a extrañar a su padre, tenia temor a que siguiera el mismo patrón que él. Cierto día intento conversar con él, quería saber que era lo causaba esos cambios. Pero el no le respondió como lo hubiera deseado, fue muy sorprendente su respuesta, el la pateo, escupió, insulto, de la misma manera que lo hacia su padre.
A los 5 años de la muerte de mi padre, mi madre falleció a causa de estrés, pienso
que tuve que ver en su muerte, me sentí mal, pero pronto se me paso.
Mi madre tenía un poco de dinero en casa, en una pequeña caja, bajo su cama. Lo
suficiente para cambiarme de ciudad, quise empezar una nueva vida. Empezar de nuevo
en un lugar donde nadie conociera mi pasado, un oscuro pasado
Comencé a trabajar, no me quede de flojo como mi padre en casa, bueno no lo hice
porque no había nadie que me estuviera manteniendo. Al principio me la pasaba bien,
todo parecía normal, trataba de desvanecerme entre la multitud, pero era muy difícil.
Aun no entiendo porque empezaron a evitarme, aunque no lo sentí mucho, cuando les
hablaba era para pedirle alguna cosa, pienso que eran así cuando se dieron cuenta que
era muy diferente a todos ellos. Y sabia que eso me iba a suceder, trate de comportarme como todos lo hacían, pero fue en vano, como lo imagine. Hasta que me
canse de fingir.
Decidí salir de todo eso, empezar, hacer lo que muchos decían que haría, ser como
mi padre, continuar con una vida igual a la de él.
Caminaba hacia mi casa cuando vi a una hermosa mujer, lo que más me impresiono fue
su hermosa sonrisa, me acerque hacia ella, pienso que no notaba mi presencia, jamás
volteo a verme, contemplaba unos hermosos vestidos, que creo que le quedarían bien, me acerque un poco mas, empecé a conversar con ella, un poco nervioso, pues era la
primera vez que hablaba con una mujer, una mujer hermosa. Platicamos del clima, las
personas, cosas insignificantes, pero con alguien como ella, cualquier platica sonaba
interesante, sus labios se veían agradables cuando hablaba.
Salimos un tiempo razonable, empezamos a vivir juntos, todo parecía tan normal. Nos
empezamos a conocer, platicábamos de nuestras vidas pasadas.
Empecé a creer que no sería como mi padre, amaba a esta mujer, podía jurar que no le haría daño.
Pero siempre que tocaba el tema de tener hijos, le decía que no era el tiempo.
-¿Tiempo? Para que necesitas tiempo Irving?
-Solo necesito tiempo, creo que no es el momento de formar una familia.
-No sé qué te sucede, siempre me dices lo mismo, es agobiante hablar contigo de esto, estoy empezando a pensar que no soy lo que esperabas.
-Si eres lo que esperaba, y más. Pero por favor, confía en mí, algún día formaremos
una familia.
Siempre pensaba que si tenía hijos, sería como mi padre, o en cierta manera como
yo, y no quería eso para ellos. Pero no le quería decir porque le contestaba siempre de
esa manera, tenía miedo a perderla.
Pero sucedió de nuevo, esas ideas que tenía cuando era pequeño, las platicas, mi
comportamiento, empezó de nuevo, y no podía evitarlo trate de no ser tan notorio, pero
no podía.
Katy siempre me preguntaba que me sucedía a que le temía, nunca le pude decir, ella seguía paciente, tranquila, no la notaba desesperada.
Pero creo que se canso, se harto de mi manera de actuar, y empezó a decirme que
cambiara, que extrañaba como era antes, pero no pude, sentía que alguien más se
apoderaba de mi, y de pronto empezaba a actuar diferente, primero la insultaba, ya que
me controlaba un poco, le pedía perdón. Pero volvía a suceder, y de nuevo sin poder
evitarlo. Pero eso era cada vez más fuerte, los insultos aumentaban, luego de insultos
pasaban a ser golpes, igual que mi padre.
Un día, nublado, apenas estoy recordando bien lo que sucedió ese día, el día que
cambio mi vida para siempre.
Katy empezó a gritarme, se veía muy exasperada, fastidiada, molesta porque había
cambiado mucho, que no era el mismo, que nunca tendríamos una familia porque yo no
quería, que si seguía comportándome de esa manera me iba a dejar.
Y era verdad, había cambiado demasiado, mas bien, nunca cambie, siempre fui así,
pero como no quería herirla, actuaba como una persona normal.
Pero eran tantos sus reclamos, creo que estaba más fastidiado yo que ella.
No soporte mas, así que... de repente.... solo se escuchaba una mujer gritando
desesperadamente
.
Salió de esa casa, poco a poco empezó a darse cuenta de lo que había hecho, empezó a recordar, a sentirse mal por no haber detenido ese acto contra esa mujer hermosa, a la que él, en un tiempo atrás amaba. Se preguntaba por qué lo hizo, que
provoco esto, lamentándose como nunca antes...
Nací un 17 de enero de 1897, me crie bajo el seno de unos padres, un poco
desunidos. Mi madre, Elizabeth Zagorsky , una mujer, que a la vista de las personas, era
un ser maravilloso, amable, cariñosa, pero en casa, bajo ese techo donde me crie, era un ser diferente, me trataba como si no me quisiera, y empiezo a creer que así era, jamás sintió el más mínimo cariño por mí, nunca salió de ella alguna palabra como muestra de amor hacia mi, Irving Zimmerman, su único hijo. Y mucho menos bajo la influencia de mi padre, Jack Zimmerman, el hombre más despiadado, cruel e inhumano que he conocido. Maltrataba a mi madre, le gritaba, insultaba, y todo frente a mí, nunca le importo verme mientras maltrataba a mi madre, pero si lloraba mucho me decía que me controlara, de lo contrario mi madre sufriría mas, siempre estuve guardándome ese rencor hacia mi padre, cada día que pasaba el odio que sentía hacia el crecía mas y mas. En el día estaba atento a lo que hacía mama, buscando algún error en ella para poder lastimarla, y si en el día no le gritaba, era porque no estaba.
En la noche volvió del bar, un bar lleno de hombres embriagados, contando lo inútiles que eran sus esposas, como las lastimaban, las ofensas que utilizan para herirlas. Y el que abusaba más de su esposa, le aplaudían, algunas ocasiones parecía que se peleaban por ver quién era más fuerte en casa.
Pero mi padre nunca convivió con ellos, siempre decía que la manera de pensar de ellos
era estúpida, y él era igual. Así que nunca convivió con ellos, solo los escuchaba para
luego burlarse de ellos en casa. Si papa no estaba en casa, estábamos seguros que
estaría en el bar. Solo vivía para alcoholizarse y maltratar a su semejante. Recuerdo esa
expresión que siempre utilizaba: Yo transformo a las personas que me tratan de transformar, y esa manera es matándolas.
Yo siempre decía que jamás seria como mi padre, que si algún día formara una
familia, no los trataría como mi padre y mi madre me trataron, de la manera más cruel
que se puede criar a un pequeño. Nunca me llevaron a la escuela, mi padre no trabajaba, vivía de lo que le pagaban por la pensión, lo cual era una miseria, pues su antiguo trabajo no era la gran cosa, como el dinero no alcanzaba para alimentarnos y pagar los vicios de mi padre, mi madre empezó a trabajar con las vecinas, haciendo la limpieza. Lo hacía por las mañanas, mientras mi padre dormía, y yo mendigaba por las calles.
Mi madre y yo llegamos a casa, fatigados, eran las 3 de la tarde, aun estaba soleado. Tocamos la puerta de nuestra casa, mi padre no respondía, pensamos que estaría en el bar, y como no estaba tan lejos de casa, mi madre fue. No estaba en el bar, le dijeron a mi madre que no lo había ido en todo el día, mi madre desesperada, tomo una varilla y destrozo la ventana para que pudiera meterme y luego abrirle a ella. Pase por la ventana, y lo primero que vi fue a mi padre tirado, mucha sangre salía de el, estaba sorprendido, le abrí a mi madre y creo que pensó lo mismo que yo al verlo tirado, sin vida. En un momento sentí que a mi madre se le formo una pequeña sonrisa, pero también sintió un poco de vacío, al saber que ahora solo estaríamos nosotros dos.
Creímos que alguien lo había matado, no quisimos investigar ni que investigaran, mi
padre tenía muchos enemigos, así que sería difícil encontrar al responsable.
En la colonia se respiraba un poco de tranquilidad cuando los vecinos se enteraron de lo
que paso en casa de la familia Zimmerman. Salían con más confianza a la calle.
Murmuraban, como siempre lo hacían, decían que yo iba a ser igual que él, con los
mismos vicios, inhumano, que sería una copia perfecta del ser que me crió a base de
golpes y gritos. Me prometí no seguir los pasos de mi padre, solo para no darle el
gusto a los vecinos.
Mi madre continuo con su trabajo, yo ya no tenía que andar mendigando por las
calles, no lo necesitaba, pero lo deseaba, sentía placer al ver en la calle como se
insultaban unos a otros.
Elizabeth ahorro dinero meses antes de inscribirlo, en la escuela más barata que
encontró. El personal de la escuela, al saber el tipo de padre que tenia, decidieron
revisarlo, revisar sus pertenencias, pero como no llevaba mucho, solo un par de hojas
con un corto lápiz.
Las primeras semanas no causo problemas en la escuela, lo aceptaron como un alumno mas, uno más de la multitud.
Paso un mes y empezaron a sentir los cambios, tanto su mamá que seguía un poco
agresiva, como en la escuela, empezaba a pelear con sus compañeros, a insultarlos, que
un poco extraño. Las notas de la escuela, que aunque eran bajas, esto se estaba pasando del límite. De repente se orinaba en la cama, lloraba con facilidad, hablaba de suicidio, su mama empezó a creer que empezaba a extrañar a su padre, tenia temor a que siguiera el mismo patrón que él. Cierto día intento conversar con él, quería saber que era lo causaba esos cambios. Pero el no le respondió como lo hubiera deseado, fue muy sorprendente su respuesta, el la pateo, escupió, insulto, de la misma manera que lo hacia su padre.
A los 5 años de la muerte de mi padre, mi madre falleció a causa de estrés, pienso
que tuve que ver en su muerte, me sentí mal, pero pronto se me paso.
Mi madre tenía un poco de dinero en casa, en una pequeña caja, bajo su cama. Lo
suficiente para cambiarme de ciudad, quise empezar una nueva vida. Empezar de nuevo
en un lugar donde nadie conociera mi pasado, un oscuro pasado
Comencé a trabajar, no me quede de flojo como mi padre en casa, bueno no lo hice
porque no había nadie que me estuviera manteniendo. Al principio me la pasaba bien,
todo parecía normal, trataba de desvanecerme entre la multitud, pero era muy difícil.
Aun no entiendo porque empezaron a evitarme, aunque no lo sentí mucho, cuando les
hablaba era para pedirle alguna cosa, pienso que eran así cuando se dieron cuenta que
era muy diferente a todos ellos. Y sabia que eso me iba a suceder, trate de comportarme como todos lo hacían, pero fue en vano, como lo imagine. Hasta que me
canse de fingir.
Decidí salir de todo eso, empezar, hacer lo que muchos decían que haría, ser como
mi padre, continuar con una vida igual a la de él.
Caminaba hacia mi casa cuando vi a una hermosa mujer, lo que más me impresiono fue
su hermosa sonrisa, me acerque hacia ella, pienso que no notaba mi presencia, jamás
volteo a verme, contemplaba unos hermosos vestidos, que creo que le quedarían bien, me acerque un poco mas, empecé a conversar con ella, un poco nervioso, pues era la
primera vez que hablaba con una mujer, una mujer hermosa. Platicamos del clima, las
personas, cosas insignificantes, pero con alguien como ella, cualquier platica sonaba
interesante, sus labios se veían agradables cuando hablaba.
Salimos un tiempo razonable, empezamos a vivir juntos, todo parecía tan normal. Nos
empezamos a conocer, platicábamos de nuestras vidas pasadas.
Empecé a creer que no sería como mi padre, amaba a esta mujer, podía jurar que no le haría daño.
Pero siempre que tocaba el tema de tener hijos, le decía que no era el tiempo.
-¿Tiempo? Para que necesitas tiempo Irving?
-Solo necesito tiempo, creo que no es el momento de formar una familia.
-No sé qué te sucede, siempre me dices lo mismo, es agobiante hablar contigo de esto, estoy empezando a pensar que no soy lo que esperabas.
-Si eres lo que esperaba, y más. Pero por favor, confía en mí, algún día formaremos
una familia.
Siempre pensaba que si tenía hijos, sería como mi padre, o en cierta manera como
yo, y no quería eso para ellos. Pero no le quería decir porque le contestaba siempre de
esa manera, tenía miedo a perderla.
Pero sucedió de nuevo, esas ideas que tenía cuando era pequeño, las platicas, mi
comportamiento, empezó de nuevo, y no podía evitarlo trate de no ser tan notorio, pero
no podía.
Katy siempre me preguntaba que me sucedía a que le temía, nunca le pude decir, ella seguía paciente, tranquila, no la notaba desesperada.
Pero creo que se canso, se harto de mi manera de actuar, y empezó a decirme que
cambiara, que extrañaba como era antes, pero no pude, sentía que alguien más se
apoderaba de mi, y de pronto empezaba a actuar diferente, primero la insultaba, ya que
me controlaba un poco, le pedía perdón. Pero volvía a suceder, y de nuevo sin poder
evitarlo. Pero eso era cada vez más fuerte, los insultos aumentaban, luego de insultos
pasaban a ser golpes, igual que mi padre.
Un día, nublado, apenas estoy recordando bien lo que sucedió ese día, el día que
cambio mi vida para siempre.
Katy empezó a gritarme, se veía muy exasperada, fastidiada, molesta porque había
cambiado mucho, que no era el mismo, que nunca tendríamos una familia porque yo no
quería, que si seguía comportándome de esa manera me iba a dejar.
Y era verdad, había cambiado demasiado, mas bien, nunca cambie, siempre fui así,
pero como no quería herirla, actuaba como una persona normal.
Pero eran tantos sus reclamos, creo que estaba más fastidiado yo que ella.
No soporte mas, así que... de repente.... solo se escuchaba una mujer gritando
desesperadamente
Sazdu Wops.

Gracias,