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En la Segunda Guerra Mundial Nueva Zelanda se enfrentó a la posibilidad de una agresión directa a su territorio, y esta posibilidad dio lugar a la aparición del blindado más feo de los que haya conocido la historia militar. A raíz de las conquistas y el avance japonés en Birmania, Singapur, Hong Kong, Filipinas e Indonesia, el ministro de Defensa neozelandés, Robert Semple, ordenó en 1942 el desarrollo de los primeros carros de combate del país oceánico, que no disponía de ningún tanque por la sencilla razón que nunca antes los había necesitado. El resultado de aquel remoto esfuerzo de Semple fue un vehículo popularmente conocido como 'el tanque Bob Semple'. Bajo la dirección del ingeniero Thomas Beck, un tractor Caterpiller D8 fue revestido de láminas onduladas de acero de un espesor de 12,7 milímetros. Dicho blindaje debía proteger a sus seis tripulantes (comandante, conductor y cuatro tiradores de ametralladoras) de proyectiles de 20 mm, metralla y balas de armas ligeras de infantería. Además de su ridículo aspecto, el monstruo pesaba 25,4 toneladas y era muy lento, ya que no podía superar la velocidad de 13 kilómetros por hora. Solo tres de estos tanques fueron producidos, con el fin de portar cada uno seis ametralladoras Bren de pequeño calibre: dos en la parte delantera, una en cada lado y en la parte trasera, y una en la torreta. El tanque de Semple nunca fue utilizado en combates, puesto que carros de combate mejor preparados pronto entraron en servicio en el Ejército de Nueva Zelanda. "Ese tanque fue un esfuerzo honesto ante Dios de construir algo con el material del que disponíamos", explicó más tarde el propio ministro de Defensa. SI QUIERES SABER MÁS SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, VISITA MI BLOG: SÍGUEME TAMBIÉN EN:

El 17 junio de 1944, en el centro de la ciudad de Moscú se llevó a cabo uno de los episodios más simbólicos e impactantes de la Segunda Guerra Mundial o Gran Guerra Patria (como se le llama en las repúblicas exsoviéticas): soldados alemanes desfilaron ante la sorpresa de muchos por Moscú, pero no como vencedores, sino en calidad de vencidos. A mediados de junio de 1944, el Ejército soviético llevó a cabo una de las ofensivas más poderosas de la Segunda Guerra Mundial contra el Ejército nazi, conocida como Operación Bagratión. Para aquel entonces, la distribución de fuerzas en el frente de guerra era bastante complicada para el Ejército Rojo, ya que los nazis habían preparado refuerzos y tropas que brindaban una supuesta seguridad en el frente de batalla ante una ofensiva soviética. Sin embargo, para sorpresa del enemigo, Stalin decidió atacar al Ejército del Centro en Bielorrusia , la fuerza de combate más poderosa de los nazis, que contaba no solo con una gran cantidad de tropas de élite, sino que estaba localizada en una zona bastante privilegiada para la defensa. Para el 23 de junio empezó la ofensiva soviética. El Ejército Rojo atacó Bielorrusia sobre las ciudades de Minsk, Babruisk y Vitebsk, logrando liberar este territorio y destruyendo el Ejercito del Centro, el mismo que para el invierno de 1941 debía tomar Moscú. Tras el avance soviético, más de 150.000 soldados del Tercer Reich fueron tomados prisioneros. El éxito de la operación militar del Ejército Rojo ante el nazi, daba indicios de que se había dado un punto de quiebre en el conflicto y los líderes soviéticos querían demostrar sus logros, no solo ante la población soviética sino también ante los periodistas extranjeros que vivían en Moscú. Esta multitudinaria marcha de prisioneros convencería a cualquiera del éxito de la ofensiva soviética. Este evento de gran contenido simbólico fue organizado en estricto secreto por el NKVD (el servicio secreto soviético) y recibió el nombre de Operación Gran Vals. Para el 16 de junio de 1944, 19 generales nazis prisioneros de guerra, fueron trasladados a Moscú para encabezar la marcha, que fue anunciada por radio recién la mañana del 17 de julio. En el mensaje pronunciado por el jefe de la Policía de Moscú se informó que a las 11 de la mañana en el centro de la ciudad serían llevados bajo convoy 57.600 soldados y oficiales del Tercer Reich y que por esta razón las calles de la ciudad estarían cerradas. A las 11 la marcha inició su paso, encabezada por los generales y oficiales de alto rango, seguidos del resto de los efectivos en grandes columnas. La gran mayoría de la población recibió a los nazis con un silencio abrumador, interrumpido solo por algunas personas que intentaban interferir con piedras, siendo detenidos por las fuerzas de seguridad. Esta Marcha de los Vencidos, fue un evento que no solo mostró a los aliados y a la comunidad internacional el gran éxito de la Operación Bagratión, sino que fue una señal a los nazis de que el balance de la guerra no estaba a su favor. Varios de los generales que tomaron parte de ese evento terminaron siendo cooperadores del Kremlin, otros fueron enviados a prisión. Muchos de esos soldados jamás volvieron a Alemania. de los mas de 3 millones de prisioneros de guerra alemanes en la URSS, casi medio millón de ellos murieron en cautiverio. SI QUIERES SABER MÁS SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, VISITA MI BLOG: SÍGUEME TAMBIÉN EN:
GIF Una unidad de operaciones especiales del Ejército estadounidense creó un peculiar programa para actuar en los países ocupados por los alemanes y los japoneses: se basaba en el uso de sustancias malolientes con objeto de denotar la falta de higiene entre las filas de los oficiales alemanes o japoneses. En en agosto de 1943 las fuerzas especiales (SOE por sus siglas en ingles) incrementaron sus operaciones de sabotaje en el territorio francés ocupado por los nazis. En este periodo Stanley Lovell, un oficial de la oficina estadounidense de servicios estratégicos (OSS por sus siglas en inglés) –predecesora de la CIA– fue informado sobre cómo fabricar sustancias malolientes. "El empleo de estas sustancias debe ser realizado en espacios cerrados, lo cual produciría cierta suspicacia entre los presentes e incluso cierto pánico", escribe el oficial en una de las cartas desclasificadas. Las misivas fueron descubiertas por la escritora Mary Roach cuando buscaba infomación para un libro en los archivos de la OSS. Esta encontró que los estadounidenses dedicaron largo tiempo a la fabricación de un "arma pestilente" y bautizaron el proyecto como '¿Por qué yo?'. El objetivo principal de la operación era dispersar la sustancia en actos públicos para que los oficiales fueran objeto de burla por su olor entre sus soldados y entre la población. Los estadounidenses desarrollaron la primera fórmula del proyecto en febrero de 1944 contra los japoneses. Se cree que varias cápsulas del arma secreta fueron entregadas a agentes noruegos con el fin de dispersarlas en la ropa de altos rangos alemanes. Sin embargo, el lanzamiento de las bombas de Hiroshima y Nagasaki impidió que las cápsulas llegaran a manos de fuerzas especiales chinas y su utilización masiva. Las fuerzas armadas de estadounidenses se preguntan ahora a qué se refiere Mary Roach con su expresión 'el Santo Grial de los Malos Olores'. SI QUIERES SABER MÁS SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, VISITA MI BLOG: SÍGUEME TAMBIÉN EN:

GIF El 12 de agosto de 1944 Joseph Kennedy, el hermano mayor de John F. Kennedy, fue una de las primeras víctimas de los drones cuando el ejército de Estados Unidos experimentaba con la idea de crear aviones no tripulados, en una misión ultrasecreta denominada Operación Afrodita. Las Fuerza Aéreas de EE.UU. se mostraron muy herméticas en relación a esta operación de la Segunda Guerra Mundial, hasta el punto de que no revelaron los detalles exactos de la muerte de Joseph a sus familiares. La carta de condolencia enviada a sus padres, fechada el 23 de agosto de 1944, se limitaba a explicar que Joe había muerto en "un accidente de aviación": No es posible revelar la naturaleza de la misión, pero le puedo asegurar que era crucial para nuestra causa", explica el oficial que firma la carta. "Como usted debe saber, Joe se ofreció como voluntario para una misión especial que era sumamente peligrosa [...] demostró su coraje por encima y más allá de la llamada del deber para la destrucción de nuestro enemigo. Transcurrido un tiempo se reveló en que consistía la Operación Afrodita, un conjunto de misiones de vuelo sin tripulantes con bombarderos cargados de explosivos que se estrellaban deliberadamente en sus objetivos y que eran detonados por control de radio. Debido a que estos aviones no podían despegar de forma segura por su cuenta, una tripulación de dos personas debía despegar hasta una altura de 2.000 pies antes de activar los explosivos por control remoto y lanzarse en paracaídas desde el avión. Después de que la Fuerza Aérea de la Armada de EE.UU. elaborara las misiones de la operación, Joseph Kennedy y el teniente John Willy Wilford fueron designados el 23 de julio de 1944 como la tripulación del primer vuelo. El avión, un Liberator transformado en robot volador cargado con 10.000 kilos de Toplex, el explosivo más letal, estalló por los aires por causas desconocidas a las 17.20 horas del 12 de agosto de 1944, justo en el momento en que Kennedy y Willy se disponían a saltar del avión. Los restos cayeron cerca de la aldea de Blythburgh en Suffolk, Inglaterra. Michael Muttit, testigo de la explosión del avión: Vi con horror como el avión estalló en picado en una enorme bola de fuego. Recuerdo vivamente ver restos cayendo hacia la tierra, mientras que los motores con hélices seguían girando, y dejando rastros en forma de cometa de humo. SI QUIERES SABER MÁS SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, VISITA MI BLOG: SÍGUEME TAMBIÉN EN:
GIF En los Estados Unidos, al final de la II Guerra Mundial quedaban 511 campos (de un total de 666) que contenían sobre 425.000 prisioneros de guerra alemanes. Estaban localizados en todos los Estados, con la excepción de Nevada, Dakota del Norte y Vermont, pero preferentemente en los del Sur porque así se ahorraban la calefacción. La red de 666 campos de prisioneros en los EE.UU. (En Canadá hubo 21) En 1942, el Departamento de guerra estadounidense había decidido llevar a los Estados Unidos a sus prisioneros para destinar la totalidad de sus efectivos a zonas de combate. Influyeron muchos factores en esta decisión; la principal fue el economizar soldados. Para esa fecha se estaban recién iniciando las grandes operaciones en el Pacífico y los estrategas norteamericanos suponían que se iba a necesitar una gran dotación de soldados para combatir a los japoneses en los territorios que habían conquistado. Se tuvo además en consideración las advertencias de los jefes norteamericanos en zonas de combate que no querían distraer sus tropas ni escasos recursos en la custodia de prisioneros. Para los prisioneros, el viaje a los campos fue una sorprendente presentación de los Estados Unidos; los barcos que transportaban a los prisioneros atracaron en varios puertos de la costa este y para llegar a los campos asignados la mayoría de los prisioneros tuvieron que recorrer grandes distancias en tren. Este viaje permitió a muchos ver por primera vez la opulenta abundancia estadounidense. Viajaban en vagones de pasajeros (en lugar de los vagones de carga que se utilizaban para transportar a las tropas del ejercito alemán en Europa) y se les servia café y sándwiches. Desembarcando en un puerto norteamericano Oficiales viajando en 1ª clase En vez de ver ciudades destruidas por las bombas, algunos vieron los magníficos rascacielos de Nueva York y todos ellos luego las fértiles tierras de cultivo, los enormes bosques, las inmensas cantidades de ganado, las redes de carreteras, una exhibición a toda escala de la formidable riqueza de los Estados Unidos. Para unos pocos fanáticos nazis la experiencia fue tan increíble que dijeron a sus compañeros que no se dejaran engañar y que el viaje era un truco, una ilusión creada de algún modo en un estudio cinematográfico de Hollywood para impresionarlos. Tomando la huellas a un prisionero Respetando la Convención de Ginebra, el ejército, sin embargo, construyo los campos lo más económicamente posible: madera de pino, papel alquitranado y cemento para evitar la calefacción y ubico muchos en los estados del sur, donde el clima era demasiado caluroso para la mayoría de los europeos. Un campo en el estado de Missisipi El Campo Shelby Lo que descubrieron los alemanes les sorprendió: barracas nuevas y limpias, hospitales con médicos, dentistas y la comida abundante. Un prisionero alemán escribió a su casa desde campo Trinidad en Colorado: "Después de todo lo que pasamos, estar aquí es como una cura de reposo". Tomando una Coca–Cola, en Alemania durante la guerra se tomaba Fanta Ese tratamiento indujo a la prensa y al Congreso a criticar al Departamento de Guerra por el trato con el enemigo, pero este defendió su política haciendo ver que la recompensa estratégica de tratar bien a los prisioneros tenía su fruto en los comentarios en las cartas que escribían a sus familias describiendo su cautividad. Estas se difundían entre las tropas alemanas e inducían a que muchos más se rindieran y así habría menos bajas norteamericanas. Con este argumento se convenció al Congreso. Y cuando un reportero de un servicio nacional de noticias manifestó después de un recorrido por los campos en 1944 que los prisioneros recibían solamente lo que exigía la Convención de Ginebra, la opinión pública empezó a cambiar. Equipo de fútbol en 1944, Camp Shelby El fútbol era el pasatiempo mas popular y los prisioneros organizaron una liga de fútbol y a poco a poco consiguieron que se les permitiera competir con los seleccionados de otros campamentos. En Junio de 1943, ya dos millones de estadounidenses estaban sirviendo en el extranjero, como resultado, se produjo una escasez de mano de obra en sectores esenciales de la economía americana al tiempo que la población de prisioneros aumentaba. Los prisioneros empezaron a trabajar en bases militares, granjas, la elaboración de alimentos, explotaciones forestales y minería. A la mayoría de los estadounidenses no les gustaban los trabajadores prisioneros, pero cooperaban. Un economato Los prisioneros de guerra fueron alojados en barracas con capacidad para cincuenta hombres. Cada cinco barracas había un comedor con cocina, platos, cubiertos, y sobre todo muy buena comida. De hecho, la mayoría de la comida era preparada por los propios cocineros alemanes con ingredientes suministrados por el Ejército de los EE.UU. Un alemán escribió a su casa diciendo: "Aquí comemos mas en un solo día que allí durante toda la semana". Comedor de Camp Shelby Los campos estadounidenses para prisioneros de guerra alemanes e italianos eran incomparablemente mejores, en todos sus aspectos, que los campos de concentración destinados a sus propios compatriotas norteamericanos de origen japonés. Aparece como una contradicción absurda que miembros de fuerzas armadas enemigas, muchos de los cuales habían provocado en combate la muerte o graves heridas a soldados norteamericanos la estuvieran pasando mucho mejor que ciudadanos civiles norteamericanos, del todo inocentes y cuyo único pecado era el ser descendientes de japoneses. En algunos campos se les permitió salir bajo custodia, como en Inglaterra, para asistir a algunos espectáculos, y así los alemanes, soldados de un país enemigo. Iban a lugares a los que americanos por el hecho de ser negros no podían entrar. Este hecho, especialmente evidente en los racistas estados sureños estadounidenses plantea una situación tan absurda y vergonzante para la opinión pública actual que se llega a poner en duda su veracidad. Pero así fue, un soldado enemigo alemán cuando salía a la calle tenía más puertas abiertas por el solo hecho de ser blanco que los guardias de color que custodiaban el campo donde ese mismo alemán era prisionero. Viendo un documental sobre las atrocidades de los campos de concentración Nazis En junio de 1945, los prisioneros alemanes fueron obligados a ver un documental sobre las atrocidades de los campos de concentración nazis, la mayoría no se creyeron que estas películas fueran autenticas y se autoconvencieron de que era sólo una maniobra propagandística para desacreditar al nacionalsocialismo y al gobierno de Hitler. SI QUIERES SABER MÁS SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, VISITA MI BLOG: SÍGUEME TAMBIÉN EN:

Se llama Martin Phillips y es propietario de una tienda de herramientas en Reino Unido. Cuando cumplió 40 años, sus amigos le regalaron una pieza del icónico caza británico, el Spitfire de la Segunda Guerra Mundial, con un reto: construir a mano una réplica funcional. Con 54 años, Phillips ganó la apuesta. A Martin le llevó la reconstrucción pieza a pieza nada menos que 14 años y un millón de libras, pero el hombre se las ingenió para recorrerse el mundo y conseguir todos y cada uno de los recambios necesarios, piezas de otros cazas, de máquinas que ya no existían e incluso un ala vieja que se oxidaba en el Reino Unido. Según explicó en el 2013, día que lo inauguró con 54 años: Muchas veces pensé que nunca se completaría, pero jamás me di por vencido. Es un gran alivio haber terminado. Ahora me siento un poco avergonzado, pensando que en estos aviones se metieron niños en la Segunda Guerra Mundial y murieron en ellos. El Spitfire fue el último símbolo del esfuerzo en la guerra de Gran Bretaña. Un caza monoplaza británico usado por la Royal Air Force y Aliados que fue diseñado por R.J. Mitchell. SI QUIERES SABER MÁS SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, VISITA MI BLOG: SÍGUEME TAMBIÉN EN:

GIF En enero de 1943 la derrota del ejército alemán en la Batalla de Stalingrado era obvia. El choque que cambió el curso de la Segunda Guerra Mundial había durado seis meses y medio (desde julio de 1942). La URSS perdió más de un millón de soldados, Alemania - 950.000. El 6.º Ejército bajo el mando del teniente general Friedrich Paulus fue rodeado. Sus días estaban contados. En estas condiciones Adolf Hitler promovió a Paulus a uno de los rangos más altos en el Reich, mariscal de campo. En su último radiograma, el Führer hizo una sugerencia bastante inequívoca: "ningún mariscal de campo alemán jamás ha sido capturado". Hitler esperaba que Paulus, si estaba rodeado, se suicidara. Pero el mariscal de campo eligió la vida y se rindió el 31 de enero de 1943. Para Moscú la rendición de Paulus era importante no sólo por una cuestión de prestigio. Después de la invasión de Alemania a la URSS, el gobierno soviético, junto con los comunistas alemanes, que habían emigrado a la URSS en la década de 1930 después de que los nazis llegaran al poder, intentaron crear una organización antifascista compuesta por prisioneros de guerra. Después de la batalla de Stalingrado, que menoscabó gravemente la fe de los alemanes en alcanzar la victoria, 91.000 soldados de la Wehrmacht fueron hechos prisioneros, un buen momento para el "lanzamiento" de tal organización. Primero, en julio de 1943, la URSS formó el Comité Nacional para una Alemania Libre, luego la Unión de Oficiales Alemanes bajo la supervisión del general capturado Walther Kurt von Seydlitz-Kurzbach. Pero para una exitosa propaganda anti-nazi, Kurzbach no era suficiente. El gobierno soviético necesitaba un alemán realmente famoso, alguien como Friedrich Paulus. Quienes lo conocieron describían a Paulus como un soldado responsable y atento, un oficial digno y muy humano. Sin embargo, no era un comandante destacado y se sentía más cómodo realizando tareas de personal en lugar de dirigir un ejército en guerra. Paulus era de hecho un notable oficial de estado mayor. En particular, participó en el desarrollo de la Operación Barbarroja, la invasión de la URSS. Durante la guerra, hasta que Stalingrado se plantó en su camino, Paulus sirvió como jefe del departamento de personal del ejército, lo que significa que prácticamente realizó su papel en la guerra el frente doméstico. La orden de nombrar a Paulus como comandante del sexto ejército en 1942 fue una sentencia fatal, antes ni siquiera había mandado un regimiento. Otra debilidad de Paulus era su ciega creencia en Hitler. Negarse a cometer suicidio fue el primer momento en el que dejó de cumplir la voluntad del Führer. Aún así, cuando fue hecho prisionero, el mariscal de campo declaró que seguía siendo un nacionalsocialista. Cuando se enteró de la creación de la Unión anti-fascista de los soldados alemanes, Paulus al principio la condenó duramente y de forma escrita recomendó a todos los prisioneros de guerra alemanes que no se unieron a ella. Walther Kurt von Seydlitz-Kurzbach junto a Friedrich Paulus Sin embargo, pronto Paulus cambió su punto de vista. Fue influenciado por la manipulación psicológica en su dacha de Dubrovo, cerca de Moscú, dónde se le insistía diariamente a que tomara partido de la URSS. Los Aliados habían abierto un segundo frente y el III Reich había sufrido grandes pérdidas en África y cerca de Kursk. La noticia de la ejecución en Alemania del amigo general de Paulus, Mariscal de Campo Erwin von Wirzleben, por su participación en la conspiración anti-Hitler del 20 de julio de 1944, también influyó en su cambio de mentalidad. El 8 de agosto de 1944, año y medio después de haber sido hecho prisionero, el mariscal de campo Paulus habló en la Radio Alemania Libre y se dirigió a los soldados de la Wehrmacht: "Para Alemania la guerra se ha perdido, esta es la posición en la que el país se encuentra como resultado del liderazgo de Adolf Hitler, y Alemania debe renunciar a Hitler". Este fue el primer discurso antihitleriano de Paulus, pero no el último. Se unió a las filas de la Unión de Oficiales Alemanes y realizó muchos llamamientos al pueblo alemán. Paulus incluso pidió una audiencia personal con Stalin, pero éste se negó a concedérsela a un prisionero alemán. Uno de los discursos más anti-nazi del mariscal de campo fue su testimonio durante los juicios de Nuremberg del 11 al 12 de febrero de 1946. Como alguien que participó en el desarrollo de la Operación Barbarroja, fue un testigo importante en la acusación de los generales Wilhelm Keitel y Alfred Jodi (ambos fueron ejecutados). Después de Nuremberg Paulus regresó a la URSS, donde vivía en una dacha cerca de Moscú sin derecho a salir del país. Hasta la muerte de Stalin en 1953 sus numerosas peticiones para volver a Alemania fueron denegadas. El trabajo con el gobierno soviético continuó. Paulus incluso trabajó como consultor en la película de Vladímir Petrov, La batalla de Stalingrado (1949). Después de la muerte de Stalin Paulus dejó la URSS, vivió en Dresde, Alemania Oriental trabajando como jefe civil del Instituto de Investigación Histórica Militar de la RDA. Murió allí de una enfermedad en 1957. SI QUIERES SABER MÁS SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, VISITA MI BLOG: SÍGUEME TAMBIÉN EN:

GIF El cóctel molotov, un artefacto incendiario de fácil preparación, también es una bebida alcohólica que cada día se hace más popular. Y lo curioso es que las dos cosas aparecieron al mismo tiempo. El término se utilizó por primera vez durante la Segunda Guerra Mundial. Según una de las numerosas versiones, tras un ataque de la aviación soviética a Finlandia en 1940, el primer ministro de la URSS, Viacheslav Mólotov (Mólotov fue su alias, el apellido real era Scriabin), aseguró que sus aviones se habían limitado a mandar alimentos a los fineses. “Si vosotros ponéis la comida, - le respondió un ingenioso militar finlandés, - nosotros pondremos el cóctel”. Paso seguido, los finlandeses lanzaron el artefacto incendiario que acabó adoptando el apodo del primer ministro soviético. El cóctel molotov es un explosivo de fácil construcción que no requiere más ingredientes que una botella de cristal rellena de líquido inflamable y un trozo de tela a modo de mecha. Pero lo cierto es que los finlandeses no fueron los primeros en ofrecer este “aperitivo”. Unos años antes, lo hicieron también los españoles. Los historiadores Nicholas Rankin en su libro Crónica desde Guernica y Antony Beevor en La Guerra Civil Española afirman que esta arma se utilizó a finales de los años 30. Según Beevor, el cóctel molotov fue utilizado por la Legión Extranjera en 1936 cuando atacaba tanques rusos en las afueras de Madrid. También hay investigadores que aseguran que el origen de este explosivo se remonta a finales del siglo XIX, cuando los irlandeses emigrados a EE UU crearon el primer modelo de este artefacto, y en este caso el arma no tenía nada que ver con los rusos. A finales del siglo XX, el término obtuvo una segunda vida gracias a la banda musical mexicana Molotov, conocida por sus letras fuertes y comprometidas. Su música es una mezcla de rap, rock y ritmos mexicanos lo que, en cierto sentido, recuerda el cóctel molotov. En cuanto a la bebida alcohólica, la variante rusa del cóctel molotov contiene: 90 mil del vodka Finlandia. Los rusos utilizan esta marca ya que es producida por la misma fábrica que durante la guerra elaboraba el alcohol que se utilizaba para la bomba, 15 ml de whisky, 15 ml de Irish Mist. Todos los componentes se mezclan entre sí y después el cóctel se sirve en una copa larga con la mitad llena de hielo. SI QUIERES SABER MÁS SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, VISITA MI BLOG: SÍGUEME TAMBIÉN EN:

GIF Las autoridades alemanas desactivaron el domingo una bomba de la Segunda Guerra Mundial de 1.8 toneladas que había sido descubierta en un barrio exclusivo de Frankfurt, finalizando la operación de evacuación preventiva más grande desde el fin del conflicto en 1945. Más de 60.000 personas debieron abandonar sus hogares en el barrio de Westend para permitir que los expertos trabajaran sobre la bomba lanzada por la Real Fuerza Aérea británica y conocida como "blockbuster". El operativo tardó tres días ya que muchas personas se negaban a dejar sus casas. Se montaron varios centros de acogida para albergar a los vecinos que no tuvieron dónde ir mientras trabajaban los especialistas artificieros. Estas evacuaciones son relativamente usuales en Alemania, donde las fuerzas aéreas de Estados Unidos y el Reino Unido lanzaron 2,7 millones de toneladas de bombas en los años finales de la Segunda Guerra Mundial. Una gran cantidad de estas bombas estaban armadas con espoletas retardadas, que permitan al artefacto "enterrarse" en el objetivo y luego estallar, produciendo mayores daños. Pero se estima que hasta un 15% de estas espoletas se dañaban en la caída sin producir su efecto. El problema es tan importante, en un país que además fue campo de batalla de encarnizados combates hacia el final de la guerra, que el gobierno federal mantiene una unidad especializada, la Kampfmittelbeseitigungsdienst (Servicio de Eliminación de Artefactos Explosivos). Las bombas británicas HC 4000 ″blockbuster", conocidas en alemán como "Wohnblockknacker", cuentan con explosivos convencionales pero con una mayor capacidad que las bombas normales. Su nombre, traducido como destructor de manzanas urbanas, refiere a su habilidad de destruir calles y derrumbar edificios. Tras los ensayos previos en la Guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial se convirtió en un laboratorio de pruebas para el llamado "bombardeo estratégico" de la población civil en ciudades e industrias, lejos del frente de batalla. Los alemanes fueron los primeros innovadores que arrasaron el centro de Rotterdam en 1940 y luego lanzaron 74.000 toneladas de bombas sobre el Reino Unido, causando al menos 45.000 muertes en el llamado "Blitz". Poco tiempo después, la campaña coordinada de Estados Unidos y el Reino Unido respondió con una furia mucho mayor: 2,7 millones de toneladas de bombas día y noche sobre las principales ciudades alemanas, provocando cerca de 600.000 muertes y regando al país con explosivos que aún hoy son encontrados cada vez que se revuelve la tierra. SI QUIERES SABER MÁS SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, VISITA MI BLOG: SÍGUEME TAMBIÉN EN:
GIF El periodista alemán Norman Ohler ha desvelado en su último libro 'Blitzed: Drugs in the Third Reich' varios detalles sobre las controvertidas prácticas sexuales que Adolf Hitler mantuvo con su amante Eva Braun bajo los efectos de los opiáceos, informa 'New York Post'. Así, Ohler indica que Eva insistía en consumir las mismas sustancias estupefacientes que su amante "para estar en la misma longitud de onda". Tras estos encuentros en la residencia de montaña en Obersalzberg, Hitler rechazaba realizarse exámenes físicos para que su médico no viera "las heridas de su cuerpo causadas por el comportamiento sexual agresivo de Eva", escribe el periodista. En una entrevista recogida por el diario 'ABC', Ohler cuenta que Hitler comenzó a tomar testosterona cuando conoció a Eva para mejorar la calidad de sus relaciones sexuales y que la mujer recibía habitualmente hormonas para no tener la menstruación durante sus encuentros con el Führer. El libro señala además que Hitler era un drogadicto que apenas podía presentarse a sus reuniones militares si no recibía sus rutinarias inyecciones de cocaína, metanfetamina y opiáceos. El diario 'Daily Star' sostiene que estas drogas le daban a Hitler "un impulso masivo en la libido" apuntando que repetidamente invertía su tiempo en tener sexo con Eva entre las largas sesiones informativas militares mientras el Reich "se desmoronaba". Ohler, que ha investigado cientos de archivos federales en su país, afirma la dependencia del líder nazi no ocurrió de la noche a la mañana. Hitler comenzó a inyectarse esteroides y hormonas animales en 1941 para contrarrestar su poca energía y problemas digestivos y, a medida que la guerra se tornó más estresante y la victoria se empezó a divisar como menos segura, empezó a necesitar drogas más fuertes, ya que empezó a perder carisma y su aparentemente inquebrantable confianza en sí mismo. En uno de los pasajes más desgarradores, Ohler describe cómo "las venas de Hitler estaban tan destrozadas" a finales del año 1944, hasta el punto de que incluso su médico de cabecera, Theo Morell, "difícilmente podía penetrarlas". El diario apunta que Morell estaba dispuesto "a inyectar casi cualquier cosa" en las venas del dictador si este "le sonreía". A medida que pasaron los años, Hitler se fue hundiendo en sí mismo y en su adicción. "En su aislamiento, todo el placer y energía recibidos anteriormente por la atención de la muchedumbre tuvieron que ser reemplazados por químicos", afirma Ohler. Con el avance de la guerra la medicación era cada vez más difícil de conseguir, debido a que las principales fábricas habían sido bombardeadas y esto habría tenido secuelas: aunque se cree ampliamente que Hitler sufrió de parkinson durante los últimos días de vida, Ohler especula que en realidad estaba sufriendo los síntomas de la abstinencia. Pero Hitler no fue el único nazi adicto a las drogas. El escritor describe cómo gran parte de la Alemania nazi tomaba habitualmente Pervitín (una sustancia similar a la metanfetamina). Patentada en 1937 por una farmacéutica berlinesa, rápidamente captó la atención del público general: ayudaba a las secretarias a teclear más rápido, los bomberos la utilizaron para sentirse más heroicos y las madres jóvenes para evitar la depresión posparto. Ohler escribe que se convirtió "en un elemento como una taza de café". Asimismo, se masificó entre el Ejército alemán, que ordenó 35 millones de dosis para los soldados que avanzaban sobre Francia en 1940. Esta droga generaba una sensación de invencibilidad, poder y otorgaba la capacidad de estar semanas sin apenas dormir, lo que ayudó a inspirar "el indomable espíritu de lucha aria" del que tanto le gustaba presumir a Hitler. SI QUIERES SABER MÁS SOBRE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL, VISITA MI BLOG: SÍGUEME TAMBIÉN EN: