LRRTM1
Usuario (Argentina)
Moral Cristiana o Caretofobia Pero el legado resuena: ya sea el del progresismo que quiere ver en el aborto (incluso estando de acuerdo) un gravísimo error donde, como decía mi madre, “algo hay que pagar” para expurgarlo, ya sea con esa moral cristiana secularizada que todo lo invade. Interrumpir un embarazo, estén a favor o en contra es materia de opinión donde todo el mundo tiene algo que decir al respecto. A simple vista, se puede advertir la falacia de quienes sostienen “a la vez” el criterio de prohibirlo y, de permitirlo. NO EXISTE LA POSIBILIDAD DE CREER QUE EN ALGUNOS CASOS EL ABORTO DEBE PERMITIRSE. O que algunos abortos son más válidos que otros, menos condenables. Incluso el anarquismo, tenemos que decirlo para poder asumirlo y modificarlo, cuyas posiciones dogmáticas muchas veces son rayanas con las de los fundamentalistas de derecha: quien se embaraza debe hacerse responsable del producto de ese embarazo ya sea pariéndolo, incluso contra la voluntad, ya sea dándolo en adopción. Cada día me extraña más que personas que se dicen a sí misma anarquistas cuando hablamos del derecho al aborto se pongan ríspidas. Pero la peor parte tiene que ver con el tema de la adopción. Sin ningún conocimiento de como funcionan los cruentos aparatos estatales, y sus instituciones con respecto a los menores de edad, claman “Si no lo quieren tener que los den en adopción”, como si esa fuera la solución. Como anarquista pregunto ¿entregaríamos una vida humana recién nacida atada de pies y manos al control del Estado, más absoluto y total, para que le encuentre una familia? De solo pensarlo me recorren escalofríos. Ya ni pretendo que entiendan que no es tan fácil cargar 9 meses con un ser no deseado, ni parirlo, ni voy a cuestiones que son del orden de los imaginarios sociales o de la institucionalización. Ni tampoco pido que discutamos qué es vida, y cuáles son dignas y a qué nos referimos con el derecho a vivir (¿quienes claman déjenles vivir, acaso se harían cargo de una vida que ellos y ellas no engendraron?) Simplemente digo que entre una cárcel y un instituto de menores, un hogar temporal, una familia sustituta, es decir aquellos reductos carcelarios de confinamiento estatal que el Estado tiene a disposición para niños y niñas recién nacidos (y no tanto), no hay mayor diferencia. Asimismo, probado es para nuestra barricada que la Familia Moderna y el Estado no solo son solidarias, sino prácticamente funcionan de manera análoga, siendo la primera mucho más susceptible de perversidades que el segundo, de hecho (7). ¿Qué personas elige, de hecho y para colmo de males, a través de sus instituciones, es decir sus aparatos represivos, de disciplinamiento y control, para encargarse del cuidado y de la sociabilidad de una persona recién nacida o de un menor de edad? ¿Qué tipos de familias el Estado selecciona para niñas y niñas a adoptar? ¿Cómo podemos creer como anarquistas en el concepto de familia después de todo el avasallamiento de nuestras sexualidades y nuestras individualidades perpetrados por los progenitores en la Modernidad en el interior de esos lugares donde hemos sido criadxs? ¿Incluso creemos que el Estado debe encargarse de distribuir cuerpos no deseados venidos al mundo entre las familias “de bien” (la célula base de la sociedad)? Por eso quienes se reclaman anti-sistema y afirman “denlos en adopción”, quizás deberían repensarse, porque es bastante similar a predicar, como he intentado demostrar mayeuticamente, a decir “que los metan presos”. Mi Lucha, tu Lucha Antígona funciona como una contra-figura frente a la tendencia defendida por algunas feministas actuales que buscan apoyo y autoridad del Estado para poner en práctica objetivos políticos feministas Judith Butler ¿Es válido encarar una lucha sin sopesar medios y fines, prácticas y devenires que hagan de la lucha no solo un objetivo a alcanzar sino una tecnología de re-apropiación del Yo y un movimiento de construcción y deconstrucción de quienes somos para devenir seres distintos? Esta pregunta, en mi opinión clave e inmanente al anarquismo, que lo define en su mismidad, no exime a las luchas en torno a la despenalización y/o legalización del aborto, y todas las acciones directas a su alrededor. No es la intención de este apartado criticar la acción de mujeres probablemente infinitamente más valientes y tenaces que yo –aunque en muchos casos profundamente erradas-, sino la de polemizar, debatir y discutir activamente para llegar a nociones superadoras puesto que parece que siempre chocamos, al final del día contra los mismos muros: Estado, prácticas de dominación, jerarquías. Hasta donde tengo conocimiento de causa, las luchas (tanto individuales como por parte de grupos u organizaciones) en relación al aborto en nuestra región ratifican y hacen más fuerte al Estado (con muy honrosas excepciones que de todas formas se manejan con prácticas de verticalidad propias de los partidos de izquierda que las impulsan, aunque más no sea subrepticiamente). En los años que llevan haciendo lobby político no han logrado ningún avance más que su propia promoción como políticas o miembros de ONG. De hecho, desde la conformación de la comisión general por el derecho al aborto en los 80 hasta hoy sus prácticas se vieron desmejoradas e influenciadas por un activismo rentado a partir de ingresos de subsidios extranjeros del capital provisto por los fondos de la cooperación europea o de otros Lares. En general, lo que intentan es mostrarle al Gobierno lo que ya se sabe: las mujeres están todas de acuerdo, o en su gran mayoría, con el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, incluyendo el derecho al aborto. Las encuestas de apoyo salen hasta en los medios masivos. Con lo cual no se explica porque siguen juntando firmas, en folios que prolijamente entregan al Ministerio de Salud, o a los legisladores. También la izquierda se llevó su tajada cuando formó en su momento parte de esta misma campaña, y aunque se diferencia por su crítica al gobierno, sus métodos autoritarios y/o sectarios son también inconducentes, como ya hemos dicho. Lo han visto, históricamente, como un buen nicho de mercado para captar nuevas militantes para la lucha principal, es decir la toma del Estado para establecer una dictadura del proletariado, en el mejor de los casos. A nivel de activistas sueltas, autónomas o independientes, llamémoslas así, ha habido iniciativas, por ejemplo el colectivo De Boca en Boca o Mujeres Libres en Argentina, que hicieron folletos informativos sobre el uso del Oxaprost/Misoprostol, o llegaron incluso a tejer redes de apoyo para aquellas que se practicaron un aborto casero con esta sustancia. En la actualidad, una coalición de lesbianas de izquierda con cierto sector marginal del marxismo impulsa una línea gratuita de apoyo e información para el uso de esta droga en la interrupción del embarazo. Esta agrupación contaría con un financiamiento exterior que formaría parte de las corajudas iniciativas de Rebecca Gomperts y Mujeres en Olas. La iniciativa se vio inmersa en toda suerte de pleitos internos, y un tendal de reproches que tenían como objetivo ver quién llevaba la batuta en el concierto de la prensa, con roles fijos asignados para la implementacion de medidas (comisión de medios, de telecomunicaciones, etc.). El saldo fue, entre otros desde activistas fuera del proyecto hasta alguna “líder” con un brote psicótico. Asimismo, detalle no menor, todas las luchas encaradas en torno al aborto hoy se unen y se encarnan en torno al género común y no en torno a objetivos, al espontaneísmo, o los principios de libre asociación por afinidad, dejando afuera a los varones que gustosamente desean participar y activar en este campo. Y, puesto que el activismo pasó a ser rentado, muchas veces esta decisión solo se sustenta porque para cobrar un subsidio de algunas de las organizaciones feministas del mundo hay que contar con un grupo de solo mujeres. Mientras la cuestión del aborto legal, gratuito, seguro y de los anticonceptivos y la información sobre sexualidad (hoy en la agenda del feminismo institucional, autónomo o de izquierda) no revise las prácticas sustentables y comunales a partir de la cual se implementen acciones directas solo podremos esperar magros resultados que no redunden en una superación de los modelos de vida instituidos inconscientemente por este sistema. De un modo u otro, solo podrán ser apoyados con un optimismo crítico y escueto dado que no solo no cuestionan sino que fortalecen la intervención del Estado sobre las decisiones individuales y la vida de las mujeres (el Estado visible o el Estado inconsciente, encarnado en las prácticas que se desprenden y que ponen en juego esos grupos). En muchos casos, canalizan la rebeldía y el descontento popular, que podría ser utilizado tanto para iniciativas de lucha individual o autónoma, como para insurrección, y llevan ese descontento hacia un lugar donde finalmente no se logra nada. Para que nuestros resultados sean holístico, y posibiliten la creación de un nuevo ecosistema libertario, tenemos que tender a acciones que nos permitan re-pensarnos por entero en aquellas prácticas que tenemos incorporadas y encarnadas hasta en los pelos del pubis -la lucha por el poder, el deseo desaforado de figurar y ser protagonista- para poder ejercer verdaderas praxis vital contra la dominación en todo momento en todo lugar. ANARQUISTA Desde una óptica anarquista aggiornada lectora del post-estructuralismo, no considero que sea conducente y productivo mendigarle derechos al Estado. Más aun, este diálogo con el Estado, reclamándole que legisle y controle nuestras existencias, lo legitima como interlocutor válido, e invisibiliza el hecho de que el Estado todo es una construcción improcedente que está ahí para someternos (es decir, para embarazarnos no deseadamente, y luego negarnos el acceso a un aborto gratuito). Asimismo, y como ya dejé entrever, solo prácticas que no solo remienden con parches nuestra situación actual sino que permita socavar a todo nivel (comunal, personal, individual) los dispositivo de la heterosexualidad obligatoria, la heteronormatividad, y la división sexual en el capitalismo en varones y mujeres, con pactos éticos que no nos encuentren peleando por quién atiende el teléfono, sino destruyendo el sistema y construyendo y viviendo el futuro hoy, podremos licuar las estructuras psíquicas donde los poderes se apoyan por completo. La lucha por derechos, sean de las mujeres o de los varones, o de las clases, está entrampada en los presupuestos liberales e iluministas que, como hemos visto, incluso con las mejores intenciones, no han hecho más que aumentar en las últimas décadas, la mortandad por hambre, guerras, miseria, exterminio y abortos clandestinos de embarazos no deseados. El paso es, desde algún paso, previo: deshaciendo los géneros, la alianza y los imperativos de poder médico jurídico y económico, se establecerían nuevas posibilidades de interacción entre las aun inimaginables corporalidades que entre otras cosas no redundarían en embarazos no deseados, para poder formar redes de afinidad desde donde y a partir de las cuales apoyarnos mutuamente. 7) Sobre la diferencia entre perversión y perversidad, Cf. Elisabeth Roudinesco, Nuestro lado oscuro, una historia de los perversos. F: http://www.cde.org.py/informativomujer/?p=1096 http://sexoamorrockandroll.blogspot.com/2009/12/especial-aborto-sobre-los-abortos.html

¿Qué es una crisis capitalista? Veamos en primer lugar lo que no es una crisis capitalista. Que haya 950 millones de hambrientos en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista. Que haya 4.750 millones de pobres en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista. Que haya 1.000 millones de desempleados en todo el mundo, eso no es una crisis capitalista. Que más del 50% de la población mundial activa esté subempleada o trabaje en precario, eso no es una crisis capitalista. Que el 45% de la población mundial no tenga acceso directo a agua potable, eso no es una crisis capitalista. Que 3.000 millones de personas carezcan de acceso a servicios sanitarios mínimos, eso no es una crisis capitalista. Que 113 millones de niños no tengan acceso a educación y 875 millones de adultos sigan siendo analfabetos, eso no es una crisis capitalista. Que 12 millones de niños mueran todos los años a causa de enfermedades curables, eso no es una crisis capitalista. Que 13 millones de personas mueran cada año en el mundo debido al deterioro del medio ambiente y al cambio climático, eso no es una crisis capitalista. Que 16.306 especies están en peligro de extinción, entre ellas la cuarta parte de los mamíferos, no es una crisis capitalista. Todo esto ocurría antes de la crisis. ¿Qué es, pues, una crisis capitalista? ¿Cuándo empieza una crisis capitalista? Hablamos de crisis capitalista cuando matar de hambre a 950 millones de personas, mantener en la pobreza a 4700 millones, condenar al desempleo o la precariedad al 80% del planeta, dejar sin agua al 45% de la población mundial y al 50% sin servicios sanitarios, derretir los polos, denegar auxilio a los niños y acabar con los árboles y los osos, ya no es suficientemente rentable para 1.000 empresas multinacionales y 2.500.000 de millonarios. Lo que demuestra la superior eficacia y resistencia del capitalismo es que todas estas calamidades humanas -que habrían invalidado cualquier otro sistema económico- no afectan a su credibilidad ni le impiden seguir funcionando a pleno rendimiento. Es precisamente su indiferencia mecánica la que lo vuelve natural, invulnerable, imprescindible. El socialismo no sobreviviría a este desprecio por el ser humano, como no sobrevivió en la Unión Soviética, porque está pensado precisamente para satisfacer sus necesidades; el capitalismo sobrevive y hasta se robustece con la desgracias humanas porque no está pensado para aliviarlas. Ningún otro sistema histórico ha producido más riqueza, ningún otro sistema histórico ha producido más destrucción. Basta considerar en paralelo estas dos líneas -la de la riqueza y la de la destrucción- para ponderar todo su valor y toda su magnificencia. Esta doble tarea, que es la suya, el capitalismo la hace mejor que nadie y en ese sentido su triunfo es inapelable: que haya cada vez más alimentos y cada vez más hambre, más medicinas y más enfermos, más casas vacías y más familias sin techo, más trabajo y más parados, más libros y más analfabetos, más derechos humanos y más crímenes contra la humanidad. ¿Por qué tenemos que salvar eso? ¿Por qué tiene que preocuparnos la crisis? ¿Por qué nos conviene encontrarle una solución? Las viejas metáforas del liberalismo se han revelado todas mendaces: la “mano invisible” que armonizaría los intereses privados y los colectivos cuenta monedas en una cámara blindada, el “goteo” que irrigaría las capas más bajas del subsuelo apenas si es capaz de llenar el cuenco de una mano, el “ascensor” que bajaría cada vez más deprisa a rescatar gente de la planta baja se ha quedado con las puertas abiertas en el piso más alto. Las soluciones que proponen, y aplicarán, los gobernantes del planeta prolongan, en cualquier caso, la lógica inmanente del beneficio ampliado como condición de supervivencia estructural: privatización de fondos públicos, prolongación de la jornada laboral, despido libre, disminución del gasto social, desgravación fiscal a los empresarios. Es decir, si las cosas no van bien es porque no van peor. Es decir, si no son rentables 950 millones de hambrientos, habrá que doblar la cifra. El capitalismo consiste en eso: antes de la crisis condena a la pobreza a 4.700 millones de seres humanos; en tiempos de crisis, para salir de ella, sólo puede aumentar las tasas de ganancia aumentando el número de sus víctimas. Si se trata de salvar el capitalismo -con su enorme capacidad para producir riqueza privada con recursos públicos- debemos aceptar los sacrificios humanos, primero en otros países lejos de nosotros, después quizás también en los barrios vecinos, después incluso en la casa de enfrente, confiando en que nuestra cuenta bancaria, nuestro puesto de trabajo, nuestra televisión y nuestro ipod no entren en el sorteo de la superior eficacia capitalista. Los que tenemos algo podemos perderlo todo; nos conviene, por tanto, volver cuanto antes a la normalidad anterior a la crisis, a sus muertos en-otra-parte y a sus desgraciados sin-ninguna-esperanza. Un sistema que, cuando no tiene problemas, excluye de una vida digna a la mitad del planeta y que soluciona los que tiene amenazando a la otra mitad, funciona sin duda perfectamente, grandiosamente, con recursos y fuerzas sin precedentes, pero se parece más a un virus que a una sociedad. Puede preocuparnos que el virus tenga problemas para reproducirse o podemos pensar, más bien, que el virus es precisamente nuestro problema. El problema no es la crisis del capitalismo, no, sino el capitalismo mismo. Y el problema es que esta crisis reveladora, potencialmente aprovechable para la emancipación, alcanza a una población sin conciencia y a una izquierda sin una alternativa elaborada. Se equivoque o no Wallerstein en su pronóstico sobre el fin del capitalismo, tiene razón sin duda en el diagnóstico antropológico. En un mundo con muchas armas y pocas ideas, con mucho dolor y poca organización, con mucho miedo y poco compromiso -el mundo que ha producido el capitalismo- la barbarie se ofrece mucho más verosímil que el socialismo. Por eso hay que auparse en los islotes de conciencia y en los grumos de organización. Cuba bloqueada, Cuba azotada por los vientos, Cuba pobre, Cuba incómoda, Cuba a veces equivocada, Cuba improvisada, Cuba disciplinada, Cuba resistente, Cuba ilustrada, Cuba siempre humana, mantiene abierta una tercera vía, hoy más necesaria que nunca, entre el capitalismo y la barbarie. Si no podemos ayudarla, podemos al menos ayudarnos a nosotros mismos pensando en ella con alivio y agradecimiento. F: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=75269

Viendo comentarios que se repiten seguido en T!, me decidí por juntar un poco de información y armar algo mínimamente decente sobre este gusto, ya que no es más que eso, sexual. Así como puede que te guste o no una milanesa, al homosexual le gustará una persona de su mismo sexo. Voy a empezar atacando a un argumento simplista y bastante ignorante que es creo, el más usado, no sólo acá, sino a niveles tan grandes como las enseñanzas de la Iglesia Católica. Este argumento es el de "no es natural". No hace falta más que saber el mínimo de sociología, para saber que lo natural y lo normal son dos cosas totalmente diferentes. Por un lado, tenemos todo lo que viene en el paquete de nacimiento. Nuestra anatomía, nuestro planeta, las leyes físicas y los astros, los animales con quienes convivimos, y la fisiología. Por el otro lado, lo "normal", aquello que entra dentro de las reglas que nosotros mismos creamos, o, como suele pasar, nos crean, y nosotros damos a entender que es así la realidad, que no hay otra. Así, si nos dicen que la mujer tiene que tener buena cola -que a su vez buena se refiere a un concepto predeterminado por terceros- y senos grandes, nosotros nos educamos con esa enseñanza, y nos acostumbramos, creyendo que no hay alternativa. Así con casi todo lo que hoy consideramos "natural": que hayan pobres aunque nosotros disfrutemos privilegios innecesarios, que se denigre a la mujer, que se discrimine por la calle o por medios como internet, y, que el hombre debe hacer el amor y enamorarse sólo y obligatoriamente con y de una mujer. Sin embargo, quienes dicen esto, no suelen estar en contra de otras cosas que chocan contra tal argumento, como lo es por ejemplo, la masturbación. Si vamos a la naturaleza, y la relación que se le hace con el sexo, suelen decirnos que las relaciones homosexuales no son naturales, ya que no se puede procrear. Pues bien, si esa es la razón, entonces tampoco podemos masturbarnos, dar y recibir sexo oral, dar y recibir sexo anal, y yendo más lejos, no podríamos siquiera afeitarnos, usar anteojos, dejar que una mujer se ponga silicona, usar internet, y un larguísimo etcétera. Entonces, vemos que existe una argumentación falta de lógica, incoherente. El argumento es que el sexo homosexual es anti natural porque no sirve para procrear, pero nunca están en contra de las otras prácticas ya mencionadas que tampoco procrean. Entonces podemos considerar que este argumento está inutilizado totalmente. Si lo normal fuera lo mismo que lo natural, un pelirrojo sería antinatural, ya que es una gran minoría en el mundo, como el albino, o como negros en Argentina. ¿Pero quién fue quien nos inculcó y nos hizo creer que lo normal es lo natural? Pues bien, debemos buscar una fuerte corriente cultural y política que haya durante muchos años impedido las relaciones homosexuales, diciendo que era cosa del "demonio", y que nos llevaría a la perdición. ¿Te suena? Cita :La Inquisición medieval persiguió a los homosexuales, delito al que se denominaba sodomía y que en la mentalidad de la época representaba el crimen contra la moralidad por excelencia. En España, el crimen era castigado con la castración o la lapidación Sí, la Iglesia, quien estuvo a caro de la cultura europea durante nada más y nada menos que diez siglos, y que hoy llega a millones de personas, de manera algo poco corriente, pero llega con algunos conceptos como este mismo. Pasemos a otro argumento. "Si una pareja gay tiene un hijo, este saldrá gay". No sólo basado en ninguna estadística, sino que además, presenta homofobia. Al decir que saldrá gay como argumento anti pareja homosexual, se está dando a entender que el que salga gay será malo. Ahora, si uno se detiene a pensar la afirmación por tan sólo 10 segundos, menos quienes sean algo rápidos, se dará cuenta lo tonto que suena esto. ¿Cómo será que un hombre es gay y nace? ¿Eran padres homosexuales que tuvieron una sola relación para tener un hijo y luego se lo turnan por semana entre parejas gay de distinto sexo? ¿Apareció en una nave espacial? Si los homosexuales tienen padres heterosexuales, entonces, es otro mito, que además repito, nunca fue respaldado por estudio alguno, ya que hay hoy en día varias parejas homosexuales con hijos que no desarrollaron un gusto por el mismo sexo. Ahora, paso a una crítica fácil y que algunos creen no tiene respuesta, pero es bastante estúpida. "Que hagan lo que quieran pero en su casa"; "mientras a mí no me miren/molesten todo bien". ¿A caso los que dicen eso nunca miraron o se le acercaron a una mujer para tirarle onda sin preguntar su orientación sexual? ¿No es de hipócritas esta afirmación, cuando nosotros vivimos mirando colas, ojos, senos? Lo mismo sobre el día del orgullo gay. ¿Por qué tienen que hacer eso si yo no festejo el día del heterosexual? Pues bien pequeño homofóbico encubierto, es por la simple razón de que los homosexuales sufrieron persecusiones a lo largo de la historia con el fin de ser reconocidos y tener igualdad de derechos. Así como los negros marchan conmemorando su integración total a la sociedad, así como los trabajadores por los sacrificios de sus compañeros, o el de la mujer por su reivindicación laboral y social en el núcleo familiar. La homofobia: Cita :El término homofobia se refiere a la aversión, odio, miedo, prejuicio o discriminación contra hombres o mujeres homosexuales, aunque también se incluye a las demás personas que integran a la diversidad sexual, como es el caso de las personas bisexuales o transexuales, y las que mantienen actitudes o hábitos comúnmente asociados al otro sexo, como los metrosexuales y las personas «con pluma». Ahora, espero no armen forobardo, y pido por favor la completa lectura y el debate inteligente. Logremos una sociedad sin discriminación y sin comentarios que puedan ser ofensivos para muchos. PD: aclarar que uno no es homosexual al hacer estas cosas, es rendirse ante el que discrimina. Como bonus dejo el link para ver Milk sin descargar, el único detalle es que está en español de España, no con subtítulos ni con nuestro castellano: http://www.megavideo.com/?v=NI1HZ43F Fuente: elaboración propia.

En esta página está entero, es fácil y corto, pero es un análisis puramente realista de la política, algo que muchos militantes actuales desconocen e idealizan. Capítulos: Capítulo I – De las varias clases de principados y del modo de adquirirlos Capítulo II – De los principados hereditarios Capítulo III – De los principados mixtos Capítulo IV – Por qué, ocupado el reino de Darío por Alejandro, no se rebeló contra sus sucesores después de su muerte Capítulo V – De qué manera deben gobernarse los Estados que, antes de ocupados por un nuevo príncipe, se regían por leyes propias Capítulo VI – De los principados que se adquieren por el valor personal y con las armas propias Capítulo VII – De los principados nuevos que se adquieren por la fortuna y con las armas ajenas Capítulo VIII – De los que llegaron a príncipes por medio de maldades Capítulo IX – Del principado civil Capítulo X – Cómo deben medirse las fuerzas de los principados Capítulo XI – De los principados eclesiásticos Capítulo XII – De las diferentes clases de milicia y de los soldados mercenarios Capítulo XIII – De los soldados auxiliares, mixtos y mercenarios Capítulo XIV – De las obligaciones del príncipe en lo concerniente al arte de la guerra Capítulo XV – De las cosas por las que los hombres, y especialmente los príncipes, son alabados o censurados Capítulo XVI – De la liberalidad y de la miseria Capítulo XVII – De la clemencia y de la severidad, y si vale más ser amado que temido Capítulo XVIII – De qué modo deben guardar los príncipes la fe prometida Capítulo XIX – El príncipe debe evitar ser aborrecido y despreciado Capítulo XX – Si las fortalezas y otras muchas cosas que los príncipes hacen son útiles o perjudiciales Capítulo XXI – Cómo debe conducirse un príncipe para adquirir consideración Capítulo XXII – De los ministros o secretarios de los príncipes Capítulo XXIII – Cuándo debe huirse de los aduladores Capítulo XXIV – Por qué muchos príncipes de Italia perdieron sus Estados Capítulo XXV – Dominio que ejerce la fortuna en las cosas humanas, y cómo resistirla cuando es adversa. Capítulo XXVI – Exhortación para librar a Italia de los bárbaros Nicolás Maquiavelo nació y murió en Florencia. Hijo de una familia de abolengo pero escasos recursos económicos, siguió el oficio de su padre, estudió jurisprudencia y a los 25 años logró ocupar un puesto en el gobierno florentino como secretario de la República De Los Diez. El joven funcionario tenía grandes ambiciones, sustentadas en su vasta cultura - era un lector insaciable - y en su talento extraordinario para comprender los más sutiles asuntos de estado. En poco tiempo se le encomendaron algunas misiones diplomáticas en las que tuvo ocasión de poner en práctica sus concepciones políticas, lo mismo ante la temible Catalina Sforza que en la corte del monarca francés Luis XII. Si con la primera las negociaciones llegaron a un punto muerto y no hubo ventajas para nadie, con el segundo Maquiavelo obtuvo su primer gran triunfo. Debe recordarse que aún no se constituía Italia como una verdadera nación. Estaba dividida en diversas repúblicas y ducados autónomos donde el poder quedaba en manos de ciertas familias, rivales entre sí. La situación no podía ser más problemática y los asesinatos, conjuras, revueltas, invasiones y despojos sucedían en forma vertiginosa; los aliados de hoy eran los enemigos de mañana, y la desconfianza era la norma más elemental en los manejos políticos. En medio de tales circunstancias el joven Maquiavelo empezó su carrera política, y sus conclusiones teóricas partieron de esa realidad concreta. El mérito fundamental de Maquiavelo consistió en su habilidad para estructurar una teoría política con base en las experiencias cotidianas, al margen de toda concepción idealista. El príncipe, su obra maestra, ha tenido una trascendencia universal por constituir un verdadero manual para el ejercicio del poder. Se dice que, a lo largo de la historia, ha sido el libro de cabecera de Napoleón, Richelieu y muchos otros grandes políticos y estadistas. No es de extrañar la amoralidad del celebérrimo libro si se toma en cuenta que Maquiavelo fue secretario de César Borgia, a quien puede considerarse su principal inspirador. En efecto, el escritor florentino estuvo al lado de César cuando éste convocó, con pretextos amigables, a los capitanes que habían rehusado servirle, y en seguida los mandó degollar. Maquiavelo redactó un minucioso informe sobre aquel trágico episodio, donde ya se advierte su manera de separar tajantemente la política y la moral. De Principatibus, título latino que dio Maquiavelo a su tratado, expone en 26 apartados "qué es un principado, cuáles son sus clases, cómo se adquieren, cómo se conservan y por qué se pierden". Maquiavelo evitó componer un tratado voluminoso, como era lo usual en su época, confiriendo mayor importancia al fondo de las cosas que a las palabras. No sólo revolucionó la concepción del ejercicio del poder sino el estilo de toda la literatura renacentista: aunque de lenguaje escueto, casi lacónico, su libro no está exento de un tono vibrante y de una gran perfección formal. Se trata del primer libro que desarrolla técnicamente, y con un lenguaje apropiado, el arte de gobernar. Para llegar a una visión tan clara de la realidad política de su tiempo, Maquiavelo supo asimilar catorce años al servicio del Estado florentino, sin olvidar las experiencias que adquirió en sus frecuentes misiones diplomáticas y en la observación directa de príncipes y monarcas. En 1502 el activo funcionario y diplomático florentino contrajo matrimonio con Marieta Corsini, quien le dio cinco hijos. La vida familiar de Maquiavelo no pudo ser muy feliz, tanto por su necesidad de viajar constantemente como por las dificultades económicas y los inevitables vaivenes de la política. La primera etapa de la vida de Maquiavelo estuvo caracterizada por una actividad incesante, motivada sin duda por su ambición pero, más aún, por un sincero patriotismo. Cuando las circunstancias cambiaron y Maquiavelo hubo de afrontar el destierro, la cárcel y la tortura, su existencia tomó un ritmo más pausado: la política activa fue sustituida por el trabajo intelectual. Curiosamente, el autor de El Príncipe no procedió "maquiavélicamente", tratándose de su persona, salvo cuando ya era un hombre acabado; por el contrario, puso toda su ciencia al servicio de otros que supieron aprovecharla. En 1512, cuando los franceses fueron expulsados de Florencia, los españoles, aliados con el Papa, decretaron la abolición de la república y el retorno de los Medici. Maquiavelo no tuvo más remedio que abandonar su querida ciudad y retirarse de toda actividad política, buscando refugio en el pueblo de San Andrea in Percussina, donde tenía una pequeña casa de campo. Más no quedó a salvo pues, al año siguiente, fue descubierta una conspiración contra el régimen mediceo, capitaneada por dos jóvenes republicanos: Boscoli y Capponi. Para desgracia de Maquiavelo, su nombre figuraba en la lista de "colaboradores" que había elaborado Boscoli, y mientras se efectuaban las averiguaciones fue encarcelado y sometido a torturas. Los conspiradores negaron toda participación de Maquiavelo, incluso momentos antes de ser decapitados, por lo cual se le dejó en libertad. A partir de entonces comenzó su actividad literaria convencido de que jamás volvería a Florencia. Maquiavelo redactó El Príncipe en el otoño negro de 1513; Los diálogos sobre el arte de la guerra quedaron terminados en 1516; Los discursos sobre la primera década de Tito Livio datan del año 1519; su exitosa comedia La mandrágora se sitúa en 1520 y ese mismo año inició Las historias florentinas por encargo de Julio de Médici, elegido pontífice de la Iglesia con el nombre de León X. Este libro marcó el acercamiento a quienes fueran antes sus mortales enemigos y, por única vez en su vida, Maquiavelo aplicó las teorías que desarrollara magistralmente en sus ensayos.
ANTHONY ATALA, EL HOMBRE QUE “CULTIVA” ORGANOS PARA TRASPLANTES O DIRECTAMENTE LOS “IMPRIME EN TRES DIMENSIONES” Cuando la ciencia ficción pasa a ser ciencia: Todavía sorprendido por lo visto y escuchado, Adrián Paenza cuenta la ponencia que más lo impresionó del TED-2011, realizado en California, el ciclo de conferencias más requerido del mundo en el que se presentan los descubrimientos de frontera destinados a cambiar la vida tal como la conocemos. En ella Anthony Atala, director del Instituto Wake Forest de Medicina Regenerativa, ofrece la información más actualizada sobre los avances en medicina regenerativa. Además de explicar el proceso de cultivo de órganos, válvulas y tejidos por medio de la bioingeniería, también mostró (literalmente, todos los presentes pudieron verlo) cómo se está utilizando la tecnología de impresión en tres dimensiones para la fabricación de partes del cuerpo, incluso cómo se puede imprimir el tejido de la piel directamente sobre la herida del paciente. Por Adrián Paenza ¿En qué momento la ciencia ficción deja de serlo y pasa a ser ciencia? Es decir, con el advenimiento de las nuevas tecnologías, hay ciertas cosas que hoy se han hecho costumbre y uno ya no les presta más atención, pero cuando yo nací, por ejemplo, no había televisión. Así de simple: ¡no había televisión! Y si bien ya estoy mayor, no soy del siglo XIX. Las radios eran a válvulas, no había transistores y, por lo tanto, no había radios portátiles. Así que nadie podía llevar radios a la cancha. Para hablar por teléfono desde la Capital a Berazategui, por ejemplo, había “demora”. El lechero pasaba con un caballo que tiraba de un carro (y yo nací en la Capital Federal, en Villa Crespo para más datos), conseguir una línea telefónica costaba 10.000 dólares, no se podía conocer el sexo de un bebé que estaba a punto de nacer, la penicilina recién empezaba a ser utilizada, no había vacuna contra la polio, ni la Salk ni la Sabin, no había tomografías computadas, ni resonancias magnéticas, ni ecografías, ni inyecciones peridurales. Ir al dentista era una tortura (¿ya no?) y una operación de apéndice obligaba a una estadía en el hospital de una semana. Y, por supuesto, las computadoras personales no figuraban ni entre los sueños de los más creativos. Obviamente, la lista no pretende ser exhaustiva, ni mucho menos. De hecho, quienes idearon a Superman, si bien lo podían hacer volar, todavía necesitaban hacerlo cambiar de ropa dentro de una cabina de un teléfono público para pasar de Clark Kent a superhéroe. ¿Por qué digo esto? Porque los autores del personaje no pudieron desprenderse de la noción de que los teléfonos tenían que ser “alámbricos”, y por lo tanto, aun en el futuro habríamos de necesitar cables para establecer conexiones. Ni hablar entonces de teléfonos celulares, Blackberries o I-phones. Igual, siempre hay y habrá un Ray Bradbury o un Theodore Sturgeon (sólo una preferencia personal) para mirar más allá. Independientemente de la evolución que se produce en la “vida real”, la ciencia ficción avanza a otro ritmo, se maneja con otras leyes. Sin embargo, hay momentos en los que la ciencia de los humanos, la nuestra, la única que tenemos, alcanza a rozarla. No la alcanza, pero la “toca”. Acompáñeme por acá y le muestro un ejemplo. Anthony Atala es un médico/investigador que lidera el Instituto de Medicina Regenerativa de la Universidad de Wake Forest, ubicada en Winston-Salem, en Carolina del Norte. En el marco de las charlas TED que se realizan todos los años en Long Beach, Atala dio una conferencia de 18 minutos el 3 de marzo de este año. Mientras lo escuchaba, junto a otras 1500 personas, pensaba que si no fuera en ese lugar, ante ese público, con las credenciales que garantizaban credibilidad, yo hubiera imaginado que estaba escuchando a un fabulador o un embustero. Pero no, lo que decía era verdad. Empezó así: “En el mundo hay una crisis enorme por la falta de órganos. Es un hecho que el hombre ahora vive más. La medicina ha hecho un esfuerzo para lograrlo y así estamos ahora. Pero también es cierto que a medida que envejecemos, lo mismo sucede con nuestros órganos, que empiezan a fallar. Por lo tanto, no hay suficientes órganos para transplantar y cubrir las necesidades de la gente. De hecho, en los últimos 10 años, el número de pacientes que requieren órganos se ha duplicado, mientras que el número de trasplantes ha permanecido casi constante. Y es por eso que aparece en escena el campo de la medicina regenerativa”. Acá, una pausa. Es obvio que yo soy un lego que sólo quiere compartir mi entusiasmo frente a lo que escuché. Pero lo que sigue –si se concreta tal como está planteado– implicaría uno de los avances más fabulosos de los que se tiene memoria y permitiría resolver un problema crítico para la humanidad: la producción artificial de órganos. Y con una tecnología revolucionaria. Quiero contar acá sólo algunas de las técnicas que explicó Atala, pero prepárese, porque el primer impacto tiene que ver con la aparición de impresoras tridimensionales. Sí, impresoras que no sólo imprimen sobre papel, sino que van reproduciendo un objeto (un hueso o una vejiga, por ejemplo) tal como usted lo está imaginando mientras lo mira en la pantalla de una computadora. Estas impresoras generan una réplica en tres dimensiones de lo que uno tiene en el monitor. Ciencia ficción, ¿no? No. “Esto que ven acá es una impresora a tinta , de las que se usan habitualmente para imprimir sobre papel. La única diferencia es que ésta en lugar de usar tinta, usa ¡células!” Mientras tanto, en una pantalla gigante que cuelga sobre el escenario, se ve cómo el cabezal de la impresora va de un lado hacia otro para construir una estructura. Le lleva aproximadamente 40 minutos hacerlo. Después, se produce un cambio de nivel, y ahora la impresora imprime una nueva capa un poco más abajo que la anterior. Atala sigue: “Una vez que la impresora termina con su tarea, uno retira el objeto que acaba de construir (un hueso en ese caso) y está en condiciones de trasplantarlo a un paciente”. Antes de avanzar en la lectura, piense una vez más: no sólo se trata de imprimir en tres dimensiones, sino que estamos hablando de imprimir con células en lugar de tinta, y produciendo un hueso que luego se implanta en una persona. En fin. Sigue Atala: “Una tecnología más avanzada con la que estamos trabajando ahora es una nueva generación de impresoras más sofisticadas. Las estamos usando para vencer el mayor desafío que tenemos: la creación de órganos sólidos. No sé si ustedes se detuvieron a pensar en esto, pero el 90 por ciento de los pacientes que requieren un trasplante están en una lista aguardando un riñón. Mucha gente en el mundo muere a diario porque no hay suficientes donantes. Por supuesto, replicar un riñón presenta otro tipo de desafíos: es un órgano más grande, vascularizado, requiere una red intrincada de vasos por los que llega la sangre y hay un montón de células presentes también. Entonces, la estrategia en este caso es la siguiente: producimos una tomografía computada del órgano a reemplazar y vamos ‘capa por capa’ usando una técnica que llamamos ‘análisis de imágenes a través de morfometría computarizada’ y reconstrucción tridimensional para obtener una ‘réplica’ perfecta del riñón de la persona a trasplantar. Después, podemos usar rotaciones de 360 grados que nos permiten analizarlas en profundidad, estudiar sus características volumétricas y luego tomar toda esta información y ponerla en un lenguaje que pueda ser impreso. Vamos capa por capa, analizándolas a medida que avanzamos en el órgano, y eso nos permite efectivamente ‘diseñar’ o replicar el riñón del paciente”. Mientras Atala hablaba, una impresora que estaba ubicada detrás de él en el estrado efectuaba el proceso que él describía. Y siguió, mientras un colaborador de su equipo, el Dr. Kang, le entregaba un objeto que depositaba en sus manos: “Lo que ustedes ven que yo estoy sosteniendo en mis manos (enguantadas) es lo que estuvimos imprimiendo hoy antes de venir acá. Se trata de un riñón listo para ser trasplantado. Nos llevó siete horas producir la impresión”. Atala “juega” con el riñón artificial en sus manos. Parecía tener la consistencia que uno se imagina que tiene uno verdadero, aunque ciertamente yo no he tenido riñones en mis manos últimamente. En la pantalla se leía: “Estas estructuras renales (riñones) impresas acá son prototipos que están siendo estudiados experimentalmente y todavía faltan algunos años para que puedan ser funcionales y utilizados en el uso clínico”. Me importa hacer fuerte hincapié en esto para no despertar una ilusión falsa en el hoy, acá y ahora. Intuyo que todo paciente que esté en diálisis o que tenga un familiar/amigo que necesite un trasplante renal, debe estar pensando que se acaba de resolver el problema, y sólo se trata de “imprimir un riñón y listo”. Bueno, no es así. Y si bien esto es una bofetada para todos los que están en una perversa lista de espera, no deja de ser una noticia impactante y muy prometedora. El simple hecho de imaginar que uno puede imprimir ya en tres dimensiones sirve para producir una suerte de shock pero, combinado con un futuro mediato que permita imprimir órganos que no requieran ni de células madres ni de clonación alguna, suena realmente a ciencia ficción. Pero ya no lo es tanto, porque el hombre sigue sorprendiendo con su capacidad de avance sobre la naturaleza. Si se trataba de encontrar “una” charla que lograra hacerme explotar la cabeza, la de Anthony Atala lo logró. Por eso, las discusiones sobre inversión en ciencia y tecnología en un país no pueden ser abstractas. Cuanta más gente pueda acceder a las universidades públicas, más científicos habrá preparados para producir ciencia básica y aplicada. Y cuantos más tengamos, estaremos mejor educados y mejor preparados para enfrentar los nuevos desafíos que implican, entre otras cosas, prolongar la cantidad de años y la calidad de vida de una persona. No parece poca cosa. (1) Aparecía en una pantalla gigante instalada detrás de él una impresora que no parecía tener nada particular ni distinto de la que usted o yo podríamos tener en una casa u oficina. F: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-165470-2011-04-03.html
“El científico toma partido y participa” A través de la página web cienciaconcristina.com.ar, un grupo de investigadores de distintas disciplinas empezó a discutir política y aportar “al resurgimiento de la ciencia y la técnica”. El redescubrimiento de la militancia. Por Adrián Pérez Imagine, por un instante, que le encargaron un experimento: construya un laboratorio y tome un tubo de ensayo cuyo contenido es ciencia hecha por jóvenes. Eso sí, tómese algo de tiempo para pensar cómo utilizará ese conocimiento en la resolución de los problemas más diversos. Sacuda el tubo hasta que surja información que aporte al desarrollo de la sociedad. Esa es la ecuación que el colectivo Ciencia Con Cristina (cienciaconcristina.com.ar) expresa sin fórmulas en el “quiénes somos” con una salvedad: en lugar de científicos prefieren presentarse como trabajadores de ciencia y técnica. Un millar de investigadores de Argentina y el exterior interactúa en esa red. Página/12 reunió a tres referentes de CCC en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA: Ernesto Gallegos, licenciado en Geología; Carolina Vera, doctora en Ciencias de la Atmósfera, y Cecilia Mendive, doctora en Química repatriada por el Programa Raíces del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Con la llegada de Mendive, en diciembre pasado, el Estado logró que 800 científicos retornaran. Los tres coinciden en que ciencia y tecnología resurgieron en la Argentina por el apoyo de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. –En el sitio Ciencia Con Cristina sugieren que existe “un rol a cumplir” como trabajadores de ciencia y técnica. ¿En qué consiste ese compromiso? Ernesto Gallegos: –Hablamos de la ciencia al servicio del progreso nacional, que se puede representar de muchas maneras: desarrollo sustentable, ciencia para el pueblo, la producción o el medioambiente. Son todas cuestiones donde el Estado interpela al sistema científico para que dé respuestas en ese sentido. –¿A qué respuestas se refiere? Cecilia Mendive: –Parte de nuestro trabajo se relaciona con la educación. El verdadero progreso no es adaptar el medio a nosotros, sino adaptarnos nosotros al medio. Y para eso se necesita la mano, el consejo y el apoyo de gente altamente capacitada. Por eso los científicos juegan un rol muy importante en el avance de la sociedad. E. G.: –El individuo preparado en ciencia se vuelve inmune a las falacias con las que se construye cualquier campaña política. Es un trabajo arduo y va a ser difícil que se llegue a una masificación plena de la educación en ciencia, pero sabemos que es el camino que se está tomando. –Por lo general, se piensa al científico alejado de la cosa pública. ¿Qué cambió en los últimos años para que un grupo de investigadores se vuelque a la participación política? E. G.: –El cambio fundamental está en las políticas. El científico que toma partido y participa o defiende algo es porque observa que existe un cambio. Si pensamos en diez años atrás, nos encontramos con (Domingo) Cavallo mandándonos a lavar los platos. Hoy el INTA duplicó su planta de trabajadores y el Conicet triplicó sus becarios. Carolina Vera: –En los ’90 podías tener la inquietud de realizar proyectos. Sin embargo, estabas obligado a trabajar de otra cosa porque la plata no alcanzaba. Hoy tenemos un sueldo digno, se amplió la masa crítica de gente trabajando en ciencia y hay más recursos. Una de las motivaciones que me llevó a adherir a Ciencia Con Cristina fue contribuir a que todo eso se profundice y que haya articulaciones con el Ministerio de Ciencia y Tecnología que permitan avances vinculados con una cuestión más social. –Algo así como una “apatía militante”, que surgió de la desmovilización generada por esa forma de hacer política. E. G.: –Sí, y esa fue la regla durante muchos años. Ahora nos sorprende gratamente que otros se sumen a ECo (excelenciaycompromi so.wordpress.com), InterKlaustro (interklaustro.com.ar) o CCC. Hay una necesidad de los adherentes de visibilizar ese apoyo. Quieren poner el cuerpo y decir “aquí estamos, somos nosotros”. Es gente que durante mucho tiempo no se sintió representada y que ahora siente la necesidad de participar. –¿Cómo se vivió el surgimiento de CCC en la comunidad académica? E. G.: –Nuestra pauta fue el acto que InterKlaustro organizó el 24 de noviembre para recordar a Néstor (Kirchner) en Exactas. Me impresionó la cantidad de gente. Pensamos fue “no estamos solos en esto”. Tal vez sea difícil cuantificarlo porque, en el caso de CCC, muchos dejan su adhesión en la página web. –¿No les temen a las críticas de sus pares por esa simpatía con el Gobierno? C. M.: –No tengo miedo de gritar que apoyo estas políticas de Estado. Nos motiva que el Gobierno piense que el científico es importante. Esa lógica es tan fuerte que se vuelve indiscutible. La diferencia es que estamos conectados, tirando todos para el mismo lado. C. V.: –Si bien existen caras de sorpresa creo que estamos logrando respeto, aun reconociéndonos como adherentes o militantes de un sector partidario específico. La política partidaria había sido bastardeada, pero desde Néstor (Kirchner) hasta Cristina (Fernández) eso cambió. Estoy muy orgullosa de haber podido recuperar un espacio para combinar mi actividad científica con mis convicciones políticas. E. G.: –Desde 2008, con sólo opinar en cuestiones como la discusión sobre la (resolución) 125 nos fuimos identificando de alguna manera. Sumarse a una agrupación no cambia mucho la cosa. En ese momento no era malo visibilizar las simpatías. No me parece que debamos temer ahora. F: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-167410-2011-05-03.html

Discurso contra Dios Por Roberto Benigni: Quiero hacer un breve paréntesis en relación a la economía divina. Nuestro señor, creo, podía habernos ayudado desde el principio. Yo creo en él, porque nunca se sabe. Total si existe, existe, y si no existe, no jode. Pero si existe, digo: somos cinco mil millones de personas, ¡y con todos los planetas que hay tenía que meternos a todos en éste! Es como si un padre tuviera veinte hijos y un edificio de cincuenta pisos y decidiera encerrarlos a todos en el garage. ¿De qué estamos hablando? Nos tendría que haber ubicado un poco mejor. Pero no, nuestro señor es un capitalista, y todos estos planetas son un abuso. Pura especulación planetaria. De hecho, cuando Galileo los descubrió, el Papa lo hizo arrestar enseguida. Lo hizo pasar por idiota y le dijo: "¿Cómo es ése asunto de que la Tierra gira?". Galileo dijo: "Es la Tierra la que gira alrededor del Sol, y no como dicen ustedes". Entonces el Papa dijo: "¿Pero éste es idiota? ¿Han visto alguna vez una casa girar alrededor de la estufa?". Naturalmente, además de crear a los hombres, Dios ha construido a los animales, los vegetales y los minerales: un quilombo tan grande que ya no se entiende nada. Pero cuando los hombres se enojan, viene el diluvio universal. Después, Noé tiene tres hijos: Sem, Cam y Jafet. Los tres son hombres y dan lugar a las distintas razas. Al rato, Dios lo llama a Moisés y le dice cuáles son las cosas que se pueden hacer y cuáles las no. Las cosas que se deben hacer son los diez mandamientos; las que no se deben hacer son los siete pecados capitales. Ahora bien, yo estudie bien esos siete pecados capitales y son las cosas más abominables del mundo. Y Dios las hace todas. La soberbia, por ejemplo: si hay alguien soberbio, ése es Él, el ser perfectísimo, poderosísimo, presentísimo. "Comparado conmigo", dice, "Nembo Kid es un imbécil y a Buda lo saco de taquito". Hace falta un poco más de humildad. El mismo nombre Dios. Si hubiese elegido un nombre más humilde. Si hubiese dicho: "Soy Guido, no habrá otro Guido más que yo". O si no: "Ayúdense entre ustedes, que Guido los ayuda a todos". O "llueve porque Guido quiere". Si fuese más humilde sería más simpático. La ira: no hay nadie que se enoje más que él. ¿Adán y Eva arrancaron una manzana? Madre mía, se enojó como un loco. "¡Fuera! ¡Tu trabajarás con el sudor de tu frente! ¡Tú parirás con dolor! ¡Fuera!". Una manzana yo me la pago, no hay porque enojarse de esa manera. Está bien, incluso admito que uno se puede enojar por una manzana, pero después se le pasa. ¡Ah! No, a Él no se le pasó. Van dos millones de años y nos seguimos bautizando por culpa de esa manzana. La lujuria: no quiero entrar en asuntos privados, pero somos todos hijos suyos, ¿o no? Somos cinco mil millones de personas, ¿o no? La avaricia: no hay nadie más avaro que Él. Al pueblo elegido -los judíos- les prometió un pedazo de tierra hace dos millones de años. "Si, aquella tierra se la prometí, pero nunca dije que se la iba a dar". ¿O sí? Los diez mandamientos. Ésa sí que era una buena idea. Sólo que los hizo a favor del rico. Convengamos que es más fácil ir al infierno para los pobres que para los ricos. Por ejemplo, a Agnelli, el dueño de la Fiat, con todo el dinero que le han dejado, le dicen: "Honra al padre y a la madre" ¿Y que va a decir? "Gracias madre, gracias padre. Cuando mueran, lo agarro todo yo". O no desear las cosas de los demás. También es algo muy fácil para Agnelli, porque si todo es suyo ¿qué va a desear? En suma: nuestro señor debería ocuparse un poco más de los problemas del proletariado. Porque nuestro creador consiguió que nos insertáramos en el mundo moderno de manera homogénea. Él podría conseguir enseguida que estuviéramos mejor. Tomemos los inventos, por ejemplo. ¿Por qué no nos hizo descubrir enseguida la calefacción, evitando que mil millones de personas murieran de frío en el pasado? ¿No podía? Creó a Adán, tomó una costilla suya e hizo a Eva. O sea, que bien podía agarrar, no sé, una oreja de Eva y hacer una estufa. Así quedaban los hombres con una costilla menos y las mujeres sin una oreja, y aunque hubiese hecho falta gritar un poco, habríamos estado un poco mejor, ¿no? Durante siglos se comió carne cruda y hubo miles de virus. ¿No podía ayudarnos a descubrir antes la penicilina y los antibióticos? No, prefirió esconderlos en los hongos. Y eso es tener una mentalidad de revista de crucigramas. ¿A quién se le ocurre ir a buscar los antibióticos en los hongos? Hay gente que los buscó durante toda su vida y no los pudo encontrar. Es como si yo les escondiera el jabón a mis hijos: van a lavarse, no lo encuentran, entonces se agarran tifus y cólera, y se mueren. Al final, para divertirme, les digo: "¿Saben dónde había metido el jabón? Debajo de la toalla, ja, ja, ja". Pero ellos ya están muertos. Entonces, ¿qué nos quiere decir con eso? Nos quiere decir: "Soy Dios y me cago en ustedes".