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Niniodepiedra

Usuario (Argentina)

Primer post: 19 may 2014Último post: 26 dic 2017
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Callejeros razón de existir
ArteporAnónimo6/16/2014

Creo que con una canción la tristeza es más hermosa dijiste, la escuche y te empecé a seguir… muchas veces me entendiste cuando la soledad agobiaba el ser, cuando el piso dolía de tanto caer, fuiste también mi consejero, porque solo la música puede darme amor, también estuviste ahí cuando la felicidad era plena y todo sonreía, es por eso que tengo que dedicarte unas palabras, a tan terrible sentimiento a tanto sueño junto… Como volar, como soñar con ángeles, como abrazar la gloria… como llegar hasta dios. ¿Cómo hace una canción para traspasarte de lado a lado, hurgarte en el alma acomodándola y haciéndote estallar los sentidos con un rocanrol?, ¿Cómo hace para calar tan hondo?¿ Como hace con un estruendo casi divino darme felicidad y hacerme olvidar todo por dos horas?, con vos pase la tristeza más cruel de ver perder a los que alguna vez agitaron rocanroles irresistibles en un pogo conmigo, llore mares hasta comprender que nunca se fueron y que se presentaron así y desde ahora yo tengo algo más que mi voz y que cada vez que tocan están ahí al lado mío, pero no se puede evitar dejar caer una lagrima en recuerdo a ustedes… La vida eligió golpearnos de la peor manera, la justicia se encargo del resto, te vi caer muchas veces pero de ello aprendiste y te elevaste cual ave fénix de las cenizas de los incoherentes que ni siquiera te escucharon cantar… ¿Sera que nunca pude reír sin llorar?... Y llega el momento en que por un mensaje, por un llamado, un comentario o de alguna manera, (porque siempre me entero, de alguna forma me dicen que toca Callejeros), la pregunta siguiente es en donde y la respuesta siempre se sabe ¡Ahí estaremos!, empieza el ahorro y a contar los días, comienzo a escuchar todos los discos cerrando los ojos e imaginando verlos como la primera vez, bah porque siempre es la primera vez porque si esta piedra se mueve también me muevo yo, uh ahora hay que ver si puedo sacar la entrada, prestame plata cuando cobre te la devuelvo, llega el momento cuando tenés ese papel en la mano ¿Cómo puede ser que en un papel de 10 centímetros entre tu felicidad?, el día antes preparar el morral en donde llevas todas las riquezas, ¿hará frio? ¿Llevo una campera?, uh me tengo que acordar del silbato, infaltable en cualquier fiesta callejera, me subo al bondi y ya mi alma entra en un estado particular, rodando con hermanos siento por ciento mi tiempo de estar, la riqueza de este viaje es el cambio a esta realidad, llego al lugar, las banderas, colores, olores y cantos, creo que toda esta gente siente lo mismo ¿Cómo hizo este gordo de Celina para llegar a tanta gente?¿como hace para describir en poemas acordes que salen de lo más profundo del ser?, segundo previos la pregunta clásica ¿con cuál empieza? ¿Será al palo?, ¿empezará tranqui? Tres acordes suenan y ya está todo bien, sale a escena la banda que amo, con ustedes Callejeros, y ya no importa más nada, solo están ellos y yo, no puedo ver a mi alrededor, la salsa de los que tenemos poco pero bailamos igual, una energía se apodera de mi cuerpo, el alma se separa, se pone plena, llega a una felicidad infinita, incalculable ¿Puede una sola frase llenarte el corazón? ¿Puede una canción sacar de vos lo que brilla? ¡Claro que puede!, y porque lo que empieza acaba al fin llegamos al final, duelen las piernas pero el alma esta en paz, hay sonrisas en la gente, agotados físicamente pero con un sueño cumplido vas mirando fijo bien al piso, no para rescatarse la ocasión sino para que vuelvan pronto a pisarlo, para que se dé una oportunidad más de verlos, porque por eso siento, porque es lo que buscas, es lo que agitas, porque sin esa voz caeré, porque volveré siempre a verte por amor y porque así lo siento, porque tu voz es el paraíso… Porque la gente que no crea en sueños no creerá lo que hago porque este sueño es la razón de mi vida para seguir soñando FELIZ CUMPLEAÑOS Pato Callejeros Inocentes https://www.youtube.com/watch?v=jrnYcD_33u8

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Cuento casi real 30 de diciembre
ArteporAnónimo5/21/2014

Treinta de Diciembre Día previo a fin de año y mi alma se impacientaba desde hace semanas. Te veía en todos los recitales. Enamorándome como siempre, cantando como se debe (con el alma). En esas fiestas las luces no quemaban, iluminaban tu cara con lágrimas de felicidad. La reina de los hombres. Murga de la virgencita. Aguijón de éxtasis adrenalínico directo a las venas. Yo invisible. Vos inmaculada sobre los hombros de un amigo. Abrías los brazos como queriendo abrazar a ese que desgarra cada cuerda vocal por verte saltar. Olvidar penas. Olvidar desengaños. Olvidar por dos horas la idea existencialista que rige tu vida precaria. Precaria de sueños. Precaria de alegrías. Precaria de sonrisas. Una sola vez hable con vos. Amiga de un amigo de un amigo. “los invisibles nos conocemos todos” dijiste y te regale un pañuelo turquesa brillante que colgaba en mi cuello como ofrenda. Pasaron seis recitales y el pañuelo nunca se soltaba de tu muñeca. Te quedaba mejor a vos que a mí. Te aferrabas a él. Me mirabas. Soltabas un esguince de garganta y al oído me decías “vamos a armar de nuevo”. Nos besábamos con las miradas. En el éter. No hace falta cuerpos cuando vibran dos almas en la misma frecuencia. No hace falta soñar por que el sueño se cumple cada vez que él sale a cantar. No hace falta ponerte letras porque te las dedico a todas “morir en tu cuerpo en ese tesoro con dueño”. Me acerco. Tanto que puedo oler tu perfume artesanal mezclado con los sahumerios que vendes. Si supieras la cantidad que te comprado y nunca encendí. No me gustan. Me gustas vos cuando me los vendes. Me acerco “porque a veces hasta el más idiota merece un poco de calor y si es el tuyo mejor porque el tuyo es el mejor” No hay poesía más bonita que la que es robada. No hay mejores versos para dedicar que una canción. No hay mejor lugar para declarar amor que un recital. El alma estaba tendida sobre la mesa. Solo había que cenar. Treinta de Diciembre. La fiesta fue ayer, hoy y mañana. Pero hoy, hoy es el día. Tomo el colectivo que me deja a diez cuadras. Todo toma su debido color. El aire se pone intenso como esperando lo mejor. Se respiran ansias. El cúmulo de energía a punto de estallar. Banderas con frases. Lugares de los que solo conoces el nombre. Te compré veinticinco sahumerios y los guardo en el morral. -¿Nos vemos adentro?- me decís atándote el pelo. -Claro- contesto yo sonrojado por tu sutil invitación. Tengo algo que contarte pero con una canción al oído. Tenía todo pensado. Iba a declarar mi amor a la mujer de mi vida en el recital de la banda que da terremotos a mis sueños con la más hermosa poesía robada que conozco. “Jugando” era la canción. Veinticinco sahumerios. Una ilusión y entré. Minutos previos. El corazón se salía por la boca. Varias emociones. Demasiadas emociones para dos horas. Te veo entrar y me regalas una sonrisa iluminada en ternura, la más hermosa que vio el mundo. Imagen mental imborrable. Menos hoy. Impaciencia. “Tres acordes suenan y ya está todo bien” pero no estuvo “todo bien”. Las puertas imbécilmente cerradas. Techo irónicamente ignifugo. Capacidad sobrepasada de personas. Única salida… Una bomba de tiempo sin reloj, con mecha corta y encendida con una bengala. Corridas. Gritos ahogados. Pánico. Oscuridad. “Sueños que se hundieron allá”. ¿Y vos dónde estás? Las gotas del techo queman como granizos de lava en la espalda. Arde. Duele. Como duele no encontrarte. Los invisibles se hacen visibles. Apilan de a muchos. Pocos logramos salir. Bocanada de aire limpio invade mis pulmones. Curiosos. Bomberos. Policías. Todos menos ella. Golpeo a un oficial en la cara, respiro hondo y vuelvo a entrar. Cada ingreso incinera la piel. Para cada persona que rescato soy su héroe. Lo que ellos no saben es que yo la busco a ella. En el tercer intento de entrar mis fuerzas están agotadas. Ultima vez. Ahí lo veo. Pañuelo turquesa brillante. Me aferro a él. La vida tira la toalla mientras Lucifer me tenía contra las cuerdas. Cuatro días después el turquesa brillante se opaca con la noticia de que ya no estás. Te fuiste con ciento noventa y tres invisibles más a terminar aquel recital que nunca comenzó. Que gran guitarreada se habrá armado allá arriba. A cuantos ofrecerás tus artesanías. Un pañuelo. Mil canciones. Una cicatriz imborrable. Prendó un sahumerio. Y lloro.

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Microcuento "Alas"
ArteporAnónimo6/25/2014

Alas ¿Alguna vez tropezaste con la misma piedra? Yo también. El día que Ángel hizo honor a su nombre despertó con dos enormes alas a sus espaldas. Increíbles, blancas, de plumaje frondoso. Preparó su café con el incordio que provoca poseer un ala delta detrás. Saludó a la vecina, que todos los días le encomendaba una plegaria. Ángel no las cumplía, nadie conoce a su creador, ni como llegar a él. Preparó la bicicleta, engrasó y ajustó la cadena, infló las gomas y pedaleó hasta el acantilado donde termina el pueblo. Tomó aire, envión y saltó. No desplegó sus alas. Su cuerpo emplumado se destrozó contra las rocas. Tercera vez en la semana que se suicidaba. Maldición de fénix. Mañana desayunaría té.

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Cuatro. Cuento pequeño
ArteporAnónimo7/1/2014

Cuatro Empezó cuando tenía (obviamente) cuatro años. El universo ofrece miles de detalles si sabes verlos (o si te obligan a hacerlo). Comenzó como un juego ¡bah! Nunca dejó de serlo. Juntar cuatros, pisar baldosas en los bordes, tocar las puertas ese número, rozar con los dedos cada vez que se aparecía. Cuatro número mágico, cuatro insolente espectro, cuatro bello, enigmático, demoniaco y bestial. Los jinetes del apocalipsis, la sala de mi jardín, los elementos, puntos cardinales, las esquinas de mi juego favorito cubo. Al principio era lúdico pero como todo juego debe terminar y este no lo hacía. Una vocecita susurraba “júntalos” y simplemente “tenía que hacerlo”. Esa voz que comenzó siendo infante, en poco tiempo se convirtió en adulto dictador. Un militar obsesivo que obligaba mentalmente. Nadie sabe lo que se sufre al saber que los mosaicos de tu habitación no son pares o que el colectivo te dejo muy lejos de tu trabajo porque solamente portaba ese número. Ese puto y maldito número, estigma del diablo, todo estigma es del diablo. Cuatro, hijoeputas, cuatro. A los dieciséis años (múltiplo de cuatro) la obsesión desapareció, como llegó se fue. El demonio consiguió pareja, instaló su hogar en mi sien y tuvieron cuatro crías preciosas, a veces los escucho charlar otras librar batallas a muerte, ya no susurran “júntalos”, ahora dicen “asesinala mientras duerme”, “quiebra los dedos de tu jefe” o “pegá un volantazo y estrellate contra ese camión que viene de frente”. Pero tranquilo compañero lector… Ya no les hago caso. ¿O sí?

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D2 Cuento corto
ArteporAnónimo6/27/2014

D2 ¿Alguna vez pensaste, seriamente, en suicidarte? Me decía el Cabo Ordoñez en una ronda de mates que nos tenía como últimos dos involucrados. No, le dije, la verdad que no; es tan hermosa la vida, tanto que ofrecer al prójimo, a la patria, a la nación, que esos pensamientos ni se me cruzan por la cabeza. ¡Es de maricas andar con esas ocurrencias! Vamos… deje el mate y empecemos, dele que hoy llegaron cinco subversivos nuevos. A estos pendejos si uno no los endereza, después salen y te matan por dos pesos, ¿Y qué querés con los padres zurdos que tienen? Si solo siguieran las palabras del general, que fácil sería todo, por suerte estamos nosotros… ¿No Ordoñez? El Cabo bajo la mirada, tomo una planilla y se dirigió a la celda donde estaban los cinco. Me dijeron que dos son montoneros, pero de seguro los otros tres saben algo ¡Siempre saben algo! Pongo un disco de Nino Bravo y entro a la habitación, adentro me espera Ordoñez y uno más, el zurdito está atado a un elástico de cama, simple, desnudo –de seguro sabe algo- pero a estos maricas siempre hay que forzarles la palabra. ¡Atenlo bien! Enchufo la batería y ordeno que conecten las picanas, se empieza siempre por las manos y luego por el cuello, el zurdo se retuerce pero ni esboza una palabra, grita, grita mucho. Pero todo sea en pos de un bien mayor, pequeños sacrificios para grandes logros. -Ordoñez acérquele la picana en las bolas- y yo ponía a Nino Bravo más fuerte en el winco- el zurdo sangraba pero no soltaba una palabra ¡No sabe nada Sargento! Abe, sí que sabe, pero a los árboles que nacen torcidos cuesta enderezarlos (y eso que este tiene diecisiete años) ¡Más Voltaje! El subversivo gritó fuerte, muy fuerte, y el nombre de “Razziatto” se quería escabullir por entre los muros luego no aguantó más. Se retorcía, gemía, jadeaba y gritaba, si no fuera porque era hombre parecía el más hermoso rodaje porno para un ciego. ¡¿Viste que sabía algo?! Te falta experiencia Ordoñez. Es una pena que este no haya sobrevivido, no importa, nos quedan cuatro más para averiguar de ese tal Razziatto. Conduzco mi Falcon y vuelvo a casa, mi señora me preparo unas ricas milanesas, los chicos duermen así que aprovecho y le hago el amor. Es viernes, me despierto bien temprano, como lo exige el General, al llegar a la comisaria y antes de que agarre la planilla me corta el paso el Cabo Martínez avisándome que Ordoñez fue encontrado con una soga alrededor del cuello. -Se suicidó- Decía Martínez – No aguantó. -Maricas; esta guerra no es para cualquiera.

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Destino línea 60 cuento corto
ArteporAnónimo5/19/2014

José sale a las cinco de la mañana para su trabajo. Colectivero de la línea 60. Conoce las calles de memoria. Dobla sin pensar. Maneja desde hace diez años la línea. Línea que aspira cada vez que se sienta al volante. Único impulso adrenalínico para aguantar trece horas de viaje, los miles de pasajeros molestos. El amargo trasegar de la vida. Amelia junta cartones. Hace meses que no va al jardín. Sus padres tuvieron que elegir entre una cuota escolar y el pollo con arroz de las doce y media. Amelia también se droga pero con algo más fuerte. Se llama realidad. A José le anunciaron que a fin de mes habrá “recorte de personal” (hermosa manera de decir “despido innecesario”) José astilla su nariz contra el nylon y sube al 60. Amelia duerme. Sus padres salieron a juntar cartones. La ilusión del arroz con pollo se queda sin pollo. José trabaja (o hace que trabaja). Un autómata consumido por los engranajes de un sistema que te obliga a huir en gramos. Amelia tirita de frio. Se cubre con perros e intenta dormir un rato más. Sueña que va a la escuela y la seño le da tareas de matemáticas. Sueña con un cuaderno blanco para escribir “mi mamá me mima”. Sueña sueños lejanos. El 60 es viejo. Mercedes legendario que algún presidente prometió subsidiar a cambio de unos votos. Los votos llegaron. La ayuda no. Dobla las esquinas el rey león de las calles. Gente mecánica tan o más drogada que él. Amelia despierta. Tiene en los ojos girasoles. Es la niñera de tres hermanos que lloran de hambre. Ella también llora… pero por dentro. Un fallo de la dirección hidráulica. Demasiadas líneas de confianza no permiten maniobrar con facilidad. Un pseudo hogar improvisado en la vereda. Gigante de metal arrasando con todo a cien kilómetros por hora. Se lleva la casa. Las ilusiones. Los sueños. La vida… de víctima y victimario. El destino tiene esas cosas. Impredecible. Siniestro. Trágico. No todo funciona al estilo de karma. No siempre lo que hacemos tiene efecto directo. Ironías cotidianas que exasperan. Quizás solo somos consecuencia de algún dios manco jugando a los dados con nuestra existencia.

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Dios existe.dios esta muerto microcuento
Dios existe.dios esta muerto microcuento
ArteporAnónimo11/19/2014

El hielo se derrite en agua. En agua de lágrimas. Ellas nacen desde el hondo corazón legando hasta el iris anaranjado de un nuevo día. Se derrite para dar comienzo. Muere para renacer en otros. Es semilla. Solo hay que saber con qué agua regar. Brota de la conciencia misma, alojada en lo que llamamos alma. Alojada como cáncer terminal en un niño de seis años. Terminal de ómnibus donde el suicida decide realizar su último viaje. Viaje de vagabundo que pide monedas para tapar tristezas. Monedas con caras donde cara se aloja en todas las estampitas y cruz... Cruz. Madero astillado donde el hijo eligió morir. Nunca cae de canto. Si es bueno el azar sonríe la cara. Caras tristes limpian vidrios y no creen en la existencia de iglesias. Allí nos violan, afirma uno. Viola como lo hacen con sus derechos. Viola como absorbe la niñez. Absorbe restos de té con leche en un café céntrico mientras ve detrás del vidrio como su vida se derrumba. Se derrumba como el edificio usurpado en donde quedaron atrapados todos los bomberos del fuego. Fuego votivo del amanecer iluminando para mostrar las maravillas del universo. Detenerse tres segundos en un universo encerrado en la sonrisa del metro. Sonrisa de niña cuando alguien recupera su muñeca. Muñeca quebrada de una niña pakistaní de tanto ensamblar muñecas. Ensamblar, ordenar y clasificar cajas en la fábrica de cajas. Cajas que sirven de protección frente al frío vagabundo. Cajas bobas que muestran gente exitosa. Belleza enlatada. Enlatada la conserva que se comparte un domingo en familia. Domingo de visita al cementerio donde están todos los parientes. Parientes que hacen reír hasta doler el estómago. Estomago que duele del hambre desde hace días. Días que cambian el mundo, por lo menos, el mundo individual. Mundo disléxico de ideas retorcidas. El disléxico que aprende hoy a escribir. Hoy escribe para un diario. Escribe su última carta antes de saltar por la autopista. Autopista que lleva al florista con miles de entregas de amor. Amor que mueve el mundo de la secretaria enamorada. Secretaria que, a llantos, es echada de su trabajo. Llanto de niña que se cayó de la hamaca y lastimó su rodilla. Rodillas lastimadas de la prostituta por felatios pagados. Felatio precioso, a escondidas, en la oficina del jefe. Oficinas casilleros que clasifican al hombre según sus funciones. Funciones, todo encuadra dentro de un orden lógico superior, o no. superior se siente el abogado al recibirse. Recibir un telegrama para despedir. Despedir al amor de tu vida en la estación de tren mientras el sol derrite tres cubos de hielo, ahí, en el piso. El hielo se derrite en agua. En agua de lágrimas. ¡Dios existe! ¡dios está muerto! ¡Dios está muerto! ¡dios existe! Otra vez se ha desatado. Otra vez escribe estas cosas en las paredes. Dice ser el mesías, el hijo del mismísimo dios. Le aplican una dosis de neurolépticos sedantes mientras ajustan su chaleco blanco de mangas muy largas anudadas en la espalda.

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Shaolines entrenando muy buenas fotos
ArteporAnónimo11/26/2014

Como los monjes de Shaolin creen que la fuerza viene solamente de la mente, casi no hay límites de lo que pueden hacer con su cuerpo durante los entrenamientos. Practican técnicas centradas en el equilibrio, la fuerza, la resistencia y la autodefensa. Pueden soportar grandes cantidades de dolor y apenas pestañear. El diseño y disposición de sus movimientos se basan en el conocimiento médico de la antigua China y se ajusta a la regla del movimiento del cuerpo humano. Ellos creen que lo que sus cuerpos pueden soportar es sintomático de la fuerza de sus almas y sus mentes. Sin mas los dejo con las mejores fotos... Gracias por pasar[/col Mas fotografías aca http://www.upsocl.com/mundo/asombrosas-fotos-de-monjes-shaolin-entrenando-2/

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Jenny. Microrelato
ArteporAnónimo12/5/2014

Jenny Jennifer hace la calle. Nombre decente para el trabajo más viejo del mundo. Jennifer nació en un universo equivocado, con sociedad equivocada, con cuerpo equivocado. Ofrece su sexo travestido a quienes pueden costearlo. Calza sus botas de caña alta, tacones de punta, bermellón labial y postizo castaño hasta la cintura. Trabaja de noche. Vive de día. Desde niño. Niña. Lo supo. Los juegos, las preferencias, los ademanes, todo al revés. Jennifer entra al confesionario, se arrodilla en granos de maíz y llora su destino. ¿Dios perdonará? ¿Habrá cielo para los descarriados? ¿Cuántas misas tienen que pasar sobre su cuerpo para borrar los latigazos en la espalda? Por mi culpa. Por mi culpa. Por mi gran culpa. Jennifer reza frente a la estatua misericordiosa con los brazos abiertos. El sol del domingo la encuentra tambaleante y con sus tacones en la mano. Lava su cara con agua bendita. Esconde las pestañas postizas, labial y ropa de mujer en un viejo cofre. Jennifer parece una contorsionista. Desnuda busca en el ropero el hábito, la negra sotana, la inmaculada cleriman que ahorca su cuello y se prepara para oficiar la misa dominical.

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De ovillos y lanas ... cuento corto
ArteporAnónimo12/18/2014

De ovillos, lanas y demás enseres de la vida. He venido del campo Sesenta y seis años de casados. Sesenta y seis años. Una vida al lado de una persona. Los relojes clausuraron sus manijas frente a tanto tiempo compartido. Nélida, Nelly, como sus amigas del taller de costura la apodaron hace años. Muchos años. La infancia transcurrida en el campo, entre bretes, cerdos y arrieros. Levantarse a las tres de la mañana para el tambo era una costumbre familiar. La pequeña Nelly dejó la primaria para ayudar a todos los suyos, por pedido del dueño, por iniciativa propia y por qué el señor que se sentaba en la punta de la mesa lo exigió. Su palabra es la ley, no se discute nada de lo que él ordena. Infancia rota sin jugar. “Cuando sea grande voy a ser feliz, voy a mudarme a la ciudad, casarme con un señor de renombre y ser feliz, como sea, voy a ser feliz”. Nelly fue dotada de increíble belleza adolescente, fue reina del trigo, de la soja y de cuanto festival participara. La vida le hacía una mueca por fin. Cabellos dorados hasta la cintura, ojos oliva aceituna y una sonrisa que iluminaba a cuanto pretendiente se acercara. Varios con ramos de rosas, promesas gigantescas e ilusiones que una niña de quince años no puede negar... pretendientes iguales, todos iguales menos él. Él andaba a caballo a crina limpia, enlazaba ovejas desde arriba, tenía la presencia gauchesca de Fierro y tocaba la guitarra, eso lo hacía distinto, muy distinto. Nélida de ochenta y un años teje. Teje muchísimo para nietos y bisnietos, para vecinos, para sus muebles. Teje y mientras lo hace se ovilla su historia. ¿Dónde quedó la belleza de los quince? Las caderas de esa edad, los anhelos y la dicha. El ovillo se hace más grande hasta que un gato, de un zarpazo, tumba la canasta y rueda hasta la puerta de entrada volteando unos platos cerámicos en la pared. Adornos de viajes que hacen los otros, dibujos de los nietos que nunca visitan y los diarios, esa maldita pila de diarios. - Te dije que acomodes los putos diarios en su lugar- Grita Nelly y vuelve a la paz del tejido. La vida se asemeja a un ovillo, lo vas acomodando hasta que viene alguien y lo desarma, siempre lo desarma. Del otro lado de la mesa, del otro lado del mundo, lejos del ovillo se encuentra el guitarrista. Ya no puede subirse a ningún caballo y gasta su tiempo entre cervezas y fútbol televisado. Nelly se resigna. Teje y se resigna. Algún viaje, alguna sorpresa, un ramo de flores rojas de vez en cuando... -¡Un poema, un puto poema te pido no más!- Le grita y el señor del otro lado no responde, nunca responde. ¿En qué momento a uno se le pasan sesenta años? ¿En qué pestañeo perdí mi belleza? ¿Cuantas botellas de alcohol ahogaron nuestros sueños quinceañeros? Nelly teje cada vez más rápido, aprendió a enredar los problemas en los pulloveres y a callar los ojos moretones en agujas largas. -¿Vas a cenar?- El macho de la casa niega con la cabeza y cambia de canal para ver otro partido de fútbol. Treinta años durmiendo en piezas separadas, treinta años fingiendo para el afuera. Revolea todos los ovillos y la canasta se queda vacía. Vacía, como el envase de cerveza de su marido. Vacía, como la cama de él todas las noches. Vacía como la casa desde que los hijos formaron sus familias. - Te amaba. ¿Sabías? Te amaba y lo dejaste morir. Te amaba y no lo supe tejer. Ese punto no se aprende en las revistas- Él, inmutable - ¿Ah? - Nada, nada- Nelly sigue tejiendo historias. Pidió mi mano a los quince años, mi padre se la diò, los primeros años fueron coloridos hasta que la carrera de modelo llegó a mi puerta. Creo que el marido es dueño de todo lo que haya en su casa, incluido sus hijos, incluida su mujer. Se le acaba la lana bermellón – No podré terminar la bufanda para doña Hilda- suspira con tristeza que denota más allá del ovillo, más allá de lo perdido, más allá de lo que se pierde cuando se elige sin elegir. - Te voy a extrañar- Susurra - ¡Los diarios, los putos diarios. Te dije que los acomodaras!- Le grita y en ese grito se escapan los premios de belleza, los ojos verdeoliva que fueron marrones con los años, las ganas de soñar. Nelly teje y se acaba la lana bermellón. No podrá terminar la bufanda de doña Hilda. Y ella es muy friolenta. El gato se acurruca entre los ovillos y agujas, se lame las uñas y presencia toda la escena. Nelly se levanta despacio, se pone las pantuflas y abraza por la espalda a su marido. -Te voy a extrañar- Susurra muy despacio. Toma una aguja de cincuenta milímetros y atraviesa la garganta de él. El cuerpo no opone resistencia. El gato mira con ternura y horror. La sangre empaña la canasta con ovillos. Termina la bufanda de doña Hilda con el más hermoso bermellón que no se ha visto jamás. Apura su tejido mientras empieza la novela de las seis. La venta de pulóveres, este invierno, será un éxito.

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