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Registrate y eliminá la publicidad! Hermenegildo Sábat Un periodista que dibuja Por trayectoria y talento, Hermenegildo Sábat -artista plástico o "periodista que dibuja", como le gusta definirse- se ha ganado el título de maestro. Sin embargo, desconfía de los rigores de la docencia cuando se trata de expresiones artísticas. Para él, enseñar es ayudar a desarrollar la paciencia. "Todos nacemos artistas; después nos enseñan", dice el dibujante Hermenegildo Sábat y se ríe, aunque habla en serio. Está sentado en una de las enormes mesas de trabajo que utilizan alumnas y alumnos de su taller. El espacio es alargado, luminoso, y una de las paredes está tapizada con imágenes: Armstrong, Borges, Cortázar, Fontanarrosa, Quino, Serrat, Pugliese, un refrán escrito a mano, titulares en letras catástrofe recortados de los diarios y algunos trabajos suyos, que no son muchos ni son todos. Menchi -como lo bautizaron de pequeño sus hermanos- se define a sí mismo como un "periodista que dibuja" y es, además del histórico caricaturista del diario Clarín, pintor, fotógrafo, poeta y aficionado al clarinete. "No puedo trabajar con las paredes vacías", puntualiza. La lección de este maestro está, entonces, en exhibición: una formación que se nutre de fuentes diversas. -¿Qué significa eso de "después nos enseñan"? -Lo que pasa es que no se trata de dotes sino de que las criaturas, básicamente incontaminadas, se expresan; y cuando lo hacen son sorprendentes. Ya lo dijo Picasso cuando tenía 90 años: "A mí me gustaría dibujar como un niño". El punto es que después, tanto en la escuela primaria como en la secundaria, comienza cierto tipo de rigores, debería más bien decir rigurosidades: "Tenés que hacer este cilindro"; "Tenés que hacer esta cafetera..." Y aparte, aparece la idea de que hay un tiempo fijo para terminar eso y que si uno no lo cumple, lo bochan. Acomodar prismas y esas cosas no te enseña a expresarte. Yo creo que ese tipo de labor que se impone con las criaturas es lo que hace que después no quieran saber nada más con el dibujo y la pintura. -¿Y qué se puede enseñar? -Enseñar, en arte, se pueden enseñar muy pocas cosas. Porque se pueden aprender muy pocas cosas. La mayor parte de este proceso tiene que ver con correcciones de información: mostrar cómo tomar el lápiz, las posibilidades que dan los materiales, su reconocimiento... Hay que dar esa información para que la gente esté tranquila a la hora de resolver ciertos aspectos. -¿Está en contra de la academia? -No, en contra de la academia, no; porque hay cosas que pueden servir. Más bien estoy en contra de ciertas cosas que sí han hecho ciertas academias. Creo que la vida no está hecha con conos, con prismas y con pirámides; pero para un profesor son muy cómodos para enseñar, porque tiene siempre los mismos conos y las mismas pirámides, de modo que no genera ninguna dificultad. -¿Qué enseña usted en su taller? -La gente quiere respeto y también quiere expresarse. Pero el camino no es venir al taller y pensar que en tres años van a exponer y en cinco van a recibir un premio. Siempre les digo a quienes vienen: "Las mejores cosas no las van a hacer acá". Las van a hacer consigo mismos, a solas. Tampoco es que entran por una puerta y salen convertidos en Velázquez. -Si no les promete convertirlos en Velázquez ni les da un lugar donde hacer los mejores trabajos, ¿qué les ofrece? -Lo que se pauta es cierto tipo de paciencia, nada más. Hermenegildo nació en Pocitos, Uruguay, en 1933. Le tocó una familia de dibujantes, así que heredó su arte por "determinismo genético", según dice. Lleva el mismo nombre que su abuelo español, un dibujante y caricaturista que se dedicó a la docencia y sucedió al pintor Pedro Figari en la dirección de la Escuela Nacional de Artes y Oficios de Uruguay. Hermenegildo nieto -hijo de Juan Carlos Sábat Pebet, también dibujante, periodista, docente y ensayista- no conoció personalmente a su homónimo, pero creció entre sus caricaturas y pinturas. Por eso fue su maestro. "No puedo negar que, desde los primeros años de mi vida, ese individuo que tenía mi mismo nombre me despertó una enorme curiosidad. ¿Quién era esa persona de nombre tan largo que, a pesar de haber muerto, estaba tan presente en la casa paterna? Después empecé a conocer sus obras y también conocí su historia", recuerda Menchi. Y sobre su larguísimo nombre tiene también otra anécdota: "El día en que conocí a Blanca, mi mujer, en una fiesta, la acompañé de regreso a la casa de uno de sus hermanos, donde iba a dormir. Habíamos bailado y conversado.Y al despedirnos, me preguntó cuál era, además del apodo, mi verdadero nombre. Yo vacilé.Y ella agregó enseguida: 'Decilo, peor que Hermenegildo no va a ser". Cuenta Sábat que desde chico fue siempre muy fisonomista y que, si bien esa es una de las bases de su oficio, "mirar es peligroso, está probado que es peligroso mirar". -¿Es una ventaja ser autodidacta? -Ser autodidacta tiene límites. Es decir: un tipo serio es capaz de corregir cosas y avanzar, pero eso le lleva una cantidad de tiempo. En cambio si alguien le puede señalar esos problemas, los resuelve rápidamente. Pero, además, existe el riesgo de que un día uno descubra una cosa y crea que es un avance interior, cuando otros ya lo han encontrado antes.Yo mismo soy víctima de eso, lo que pasa es que ya soy grande. Además, yo quise aprender. En Uruguay, había un tipo que fue alumno de Torres García, que vino a casa y le pintó un retrato a mi viejo. Yo tendría unos 15 años y mis padres le hablaron del nene y fui a verlo. Lo primero que me dijo fue: "Tenés que olvidarte de todo lo que hacés". Entonces no fui más. Es exactamente lo contrario de lo que yo creo que hay que hacer. -¿Cómo fue su experiencia escolar? -Con los años, uno empieza a recordar a las personas que ayudaron a que uno sea quien es. Yo me acuerdo de una maestra que me enseñó caligrafía en esos cuadernos de doble raya, en tercero y cuarto año de la escuela, en la primaria. Esa mujer me enseñó a escribir, a dibujar las letras... Y la escritura es una aproximación a nuestra personalidad. Esa mujer fue uno de los cimientos de mi persona. ¿Justamente caligrafía, que ha sido una especie de karma de la escolaridad? -Yo no sé por qué se dice eso, hay cosas peores. -¿Cómo le enseñaron dibujo en la escuela? -En la escuela tuve dificultades, pero eso fue producto de mi manera de ser. En Uruguay existían los preparatorios: después de cuarto año del secundario uno ya elegía una carrera. Yo elegí arquitectura. Para esa época ya publicaba dibujos y era conocido; y en primer año tuve un profesor de dibujo, que me llamó y me dijo: "Usted tiene que ser el mejor de la clase". "Eso se está por ver", le contesté; fui muy rebelde con él y a fin de año me bochó, cosa que me quebró. Me bochó porque no fui el adulón de él, para hablar pronto y bien. Bah, no sé si bien pero pronto, sí. Una persona que había sido medalla de oro en la Facultad de Arquitectura y nunca construyó nada. Sábat publicó su primer dibujo a los 15 años en el diario Acción, de Montevideo, donde también fue periodista, fotógrafo y diagramador. Entre sus compañeros de trabajo estaban el escritor Juan Carlos Onetti y los políticos Zelmar Michelini y Julio María Sanguinetti. Antes de dejar Montevideo, en 1965, le ofrecieron ser secretario de redacción de El País, cargo que rechazó para dedicarse -desde entonces- a ser un "periodista que dibuja" porque, según sostiene, el periodismo es la forma que necesita para entender lo que pasa. -¿Por qué no aceptó ser secretario de redacción? -Porque me di cuenta de qué tipo de vida llevaría. Iba a ser el hombre de confianza del diario, me iba a estresar... Y además otra cosa: cuando uno acepta un cargo como ese, sabe que puede tener que echar gente y yo no sirvo para eso. Hay quien puede echar a otro, y no se le mueve nada... yo no puedo. Este tipo de cosas, y voy a usar un término que a veces aparece en las palabras cruzadas, está ínsito en el cargo, viene adentro. -¿Qué diferencias encontró entre ser un periodista que escribe y uno que dibuja? -Inicialmente significó un esfuerzo grande acompañar las noticias con dibujos porque, además, son dibujos en los que no intervienen las palabras. -¿Qué ventajas tiene no recurrir a las palabras? -Estar vivo. Si a alguno de esos dibujos le hubiera puesto palabras, habría sido boleta. Sobre todo, en la dictadura. Una sola vez me hicieron escuchar un mensaje amenazador que decía que si yo seguía con los dibujitos, me iban a tirar de un avión... De todas formas, pasaron dos años y tres meses del Golpe hasta que publiqué el primer dibujo de algún militar de la Junta. No había escrito nada, pero decían que no se podía... Después hice algunas cosas, aunque tampoco fui un francotirador.Tengo un fotógrafo amigo, muy talentoso, que dice: "Yo cuido mis ojos, mis manos y mi picardía". Y es así. Ya instalado en Buenos Aires, el dibujante trabajó en editorial Abril, en Primera Plana, en la revista Crisis y en el diario La Opinión. Desde abril de 1973 ilustra las páginas de la sección Política del matutino Clarín. "Mi trabajo -reconoce- me lleva a una exposición pública muy dificultosa que yo tolero únicamente porque después vengo a la Fundación donde doy clases o voy a mi casa. Yo ya no sé qué parte mía no he expuesto. Ya mostré todo, incluso las partes pudendas..." -... las partes suyas, pero las de los otros también... - No... las de los otros no, partes mías. Por eso hay que compensar, porque si uno vive pendiente del resultado o del eco que tiene lo que hace, está frito. Otro elemento que también hay que tener en cuenta en este trabajo es que uno tiene que mantenerse siempre lejos de la zona del poder. Y la gente adora el poder. Yo no frecuento esas zonas: yo no voy a la Casa Rosada, no voy al Congreso, no voy a la Corte Suprema de Justicia, no voy al Gobierno de la Ciudad. Hay ciertas cosas con las que no se puede jugar. La verdad es que me sentí emocionado con mi trabajo una sola vez, cuando vi publicado mi primer dibujo. Ahora miro para ver si lo que quedó es lo que yo quise hacer. -¿Y? -Mayormente, sí... Pero después pasa el tiempo... A lo mejor los errores no los perciben los otros, pero los percibe uno, que ya es bastante. Con los años es interesante mirar lo que uno ha hecho, mirarlo y preguntarse en qué estaba pensando cuando lo hizo. No es un espejo, porque obviamente vamos siendo muchas personas con los años. Pero es un ejercicio con uno mismo: si uno se mira al espejo y no se ve lindo, tiene que reconocerlo. No es hacer un solitario y mirar las barajas para ver si van a dar bien o hacer palabras cruzadas y espiar el resultado para ponerlo. Hay que hacer un juego limpio. -¿Qué le dijo a usted el espejo? -En general, es muy duro y hay veces, de cuando en cuando, uno se topa con cosas que se da cuenta que ya no puede volver a hacer. A veces porque están hechas en momentos en que uno ignora otras, y entonces surgen cuestiones que después no se pueden repetir. Menchi trabaja con música de fondo, incluso cuando sus alumnos están en el taller. Además, toca el clarinete. "Me pongo los discos y toco con ellos. Tocar ese instrumento no solo me permite tener contacto con la música, sino también meterme en la cabeza de los instrumentistas". Asegura que ha estado dentro de la cabeza de Benny Goodman y Pee Wee Russell, entre otros. -¿Qué le da la música mientras trabaja? -Hace algo muy importante: te impide pensar en vos mismo. Claro que hay música que no se puede poner cuando se trabaja. Hay piezas que te llevan a una tensión absoluta y te inhiben. Clemente, el personaje de Caloi, dijo una vez en una tira que Carlos Gardel nunca existió sino que es un dibujo de Sábat. Y debe ser cierto porque el dibujante dio vida de papel a infinidad de personas: desde Duke Ellington y Marilyn Monroe, hasta Juan Domingo Perón, el Che, Galtieri -trago en mano, por supuesto- y Menem con el sillón presidencial siempre a cuestas, entre otros cientos de habitantes más o menos memorables de la realidad. Algunos con alitas, otros con una aureola de santo, con un tomate estampado en la frente o con un leoncito caminándole por el cuerpo. El formato de sus trabajos es igualmente variado: caricaturas, cuadros, tapas de discos, libros, estampillas y hasta un mural en el subte. El abanico temático de su obra se nota también durante la charla. Sábat habla lenta pero sostenidamente y en esa charla sin rumbo fijo puede citar a un escritor, un tanguero, el I Ching o el refrán escrito en la parte trasera de un camión: "Si hubiera sabido que los nietos eran lindos, los habría tenido primero". -¿La diversidad de su formación lo ayuda en su trabajo? - Sí, claro. No molesta para nada. -¿Pero agrega? -No sé, pero no molesta y eso ya es suficiente garantía. fuente
Nueva novela de Paul Auster Un país en la oscuridad Mercedes Estramil AL IGUAL QUE el clima, Paul Auster suele desmentir pronósticos. Después de un comienzo feliz con aquella trilogía neoyorquina de inspiración borgeana y de un puñado de correctas novelas, Auster urdió algunos plomazos suyos y de otros (Tombuctú, Creía que mi padre era Dios, El libro de las ilusiones), justificables apenas para mantenerse en el candelero de la profesionalidad y ser el neoyorkino más leído en el mundo. En ese punto, cuando cada nuevo título hacía temblar y afilar las hachas críticas, sorprendió con un ejercicio de muñecas rusas llamado La noche del oráculo (2003), donde se daba el gusto de dejar por la mitad una historia (o varias), mostrando que ni la ficción ni la vida logran la redondez. Bajó la apuesta con Brooklyn Follies (2005), y la volvió a subir con Viajes por el Scriptorium (2006), un libro sobre la vida de los personajes de ficción y sobre la responsabilidad de los escritores. El juego metaliterario tuvo un curso firme en estas últimas novelas, protagonizadas por hombres que salían de enfermedades o entraban en una vejez sin memoria, en las que el autor confirmaba que lo suyo eran las tramas imaginativas, la prosa no brillante pero sí fluida, y el tono melancólico con esperanzas. Un hombre en la oscuridad (2008) sigue la senda de ese Auster que lo hace fácil, pero lo hace bien. En esta nueva versión de la nocturnidad y lo inconcluso, otro hombre quebrado empieza refugiándose en ficciones y termina reflexionando sobre realidades. El estilo es más depurado, menos jugado al laberinto ingenioso, y el resultado más demoledor. UN CRÍTICO. August Brill es un viudo de 72 años, paralítico, que vive con su hija, divorciada, y con una nieta cuyo ex novio fue asesinado. Ese plantel de corazones destrozados se compensa con una dieta de ficciones: Brill fue crítico literario y ahora cubre las horas de insomnio inventando historias que no escribe. Su hija en cambio arma una biografía sobre Rose Hawthorne (la hija conversa y piadosa del autor de La letra escarlata), y su nieta analiza viejos filmes de humanistas como Vittorio De Sica, Jean Renoir, Satyajit Ray y Yasujiro Ozu. Por supuesto, cada una de estas aficiones tiene su profunda razón de ser y desde una zona en apariencia digresiva cohesionan una novela que va virando en colores, protagonismos y enfoques. Al comienzo prima la historia que se inventa Brill: trata sobre Owen Brick, un mago de treinta años, casado, que un día despierta en un pozo convertido en cabo del ejército e inmerso en un 2007 donde se libra la Segunda Guerra de Secesión estadounidense, y donde tendrá la ocasión de ser otro: héroe, desertor, amante de una mujer fatal, asesino, etc. Primero renuente a aceptar la existencia de ese mundo paralelo, sin conocer a Coleridge ni a Borges, Owen termina sin embargo "convencido" por el peso de los hechos de que un hombre, August Brill está soñando la guerra. Brill no supone a su vez que esté siendo soñado (Auster riza el rizo pero sigue siendo novelista de la clase media económica e intelectual estadounidense), pero es consciente de la cualidad pesadillesca de su pasado, de sus malas inversiones y de que con sus actuales fantasías sólo está colocando en el destino la carga de sus errores. Así, la realidad paralela en la que se ve su personaje sin ser culpable ni responsable por ella, podría equipararse a la vida alternativa de infidelidades que alejaron a Brill de su esposa y lo llevaron a un segundo y desastroso matrimonio. En su ficción, sin embargo, prodiga al adulterio una mirada compasiva y les da a los amantes un final trágico pero compartido. Tras ese quiebre Un hombre en la oscuridad se mete en los recuerdos familiares de Brill, como si terminada la fantasía reconstructora hubiera que ingresar en la vida real y gris para el balance verdadero. Ayudado por su nieta y su hija este intelectual que es y no es "alguien" (recensionista crítico, pero que no llega a Escritor) repasa su pasado y lo pone en perspectiva con indulgencia, quizá porque después de todo su vida se termina "mientras el peregrino mundo sigue girando", según dice el verso de la buena pero mediocre Rose Hawthorne. LA GUERRA EN CASA. No es sorpresa que Auster (1947, Nueva Jersey) desprecia a George W. Bush, tanto como Richard Ford o los fallecidos Norman Mailer o Susan Sontag, voces opositoras que reinterpretaron contra corriente incluso la caída de las Torres Gemelas. Lo ha tildado de fascista, y atribuye a los errores de juicio de su gobierno el inicio de la debacle norteamericana, perceptible afuera y adentro del país. En principio no parece que Un hombre en la oscuridad hable de eso, pero sí. La historia sobre Owen Brick imaginada por Brill transcurre en un país que no sufrió el 11 S ni invadió Iraq. En cambio, varios Estados luchan por la independencia contra los federados liderados por Bush. No es el terror del terrorismo foráneo sino el de la guerra en casa, miedo que subyace tras el deseo de llevarla siempre afuera: "Norteamérica está en guerra, desde luego. Sólo que no la libramos aquí. Todavía no, en cualquier caso", dice Owen. Referencias en varios niveles a la real situación las dan la explicación causal de la guerra (un solo hombre la fabrica, y es un intelectual frustrado) y la solución planteada para "salvar" a EEUU (matar a un desconocido). De igual modo la "secesión" no es más que una imagen de una ruptura interior, más profunda que la electoral republicanos/ demócratas. Auster parece incluso tomarse en sorna algunos de los postulados independentistas, que parecen sacados de añejas utopías revolucionarias: "Política exterior: no injerencia... Política interior: seguridad social para todos, no más petróleo, no más coches ni aviones, un incremento del cuatrocientos por cien en el salario del profesorado (para atraer a la profesión a los estudiantes más dotados), estricto control de armamento, educación gratuita y formación profesional para los pobres...". Como dato escondido que moldea en ausencia toda la novela, Iraq aparece recién en las últimas páginas. No en un episodio bélico, sino bajo la forma eufemística de un daño colateral sufrido por un civil estadounidense secuestrado en Irak. Más allá de lo que le ocurre a ese personaje secundario y de lo que eso incide en las historias principales, importan las posibles razones por las que ese chico, objetor de conciencia hasta no hace mucho, decide ir a trabajar a un país extranjero invadido por el suyo. Son las razones de la frustración: sentirse un joven escritor fracasado, perder a la novia, necesidad de ser alguien y ganar dinero. Auster no hace un alegato pacifista ni moralista ni convierte su novela en ensayo. Su visión es la de una humanidad que no aprende y sólo se redime en un radio muy cercano a su individualismo: la propia familia y amores, la propia creación. Tiene sentido que le dedique esta novela, donde el Holocausto es aludido en historias tangenciales, al escritor israelí David Grossman y a su familia. Pero tiene sentido por una guerra más cercana: el hijo menor de Grossman fue un sargento muerto a los veinte años bajo un misil de Hezbollah en la Segunda Guerra del Líbano en 2006. Grossman había comenzado apoyando la ofensiva israelí; luego defendió el cese del fuego y las negociaciones de paz. De esa oscuridad de la noche que cae de golpe sobre el hombre -un accidente, la guerra, la pérdida de los seres queridos- es de lo que habla la novela de Auster, y de cómo seguir adelante incluso con poca luz. UN HOMBRE EN LA OSCURIDAD, de Paul Auster. Editorial Anagrama, Montevideo, 2008. Distribuye Gussi. 207 págs. fuente
Diversidad y nuevas opciones de estudio En estos días muchos jóvenes se preguntan ¿Qué voy a hacer? ¿Qué voy a seguir? Ha llegado un momento clave de la vida, en el que se deben tomar decisiones de futuro, que trascienden aquella simpática pregunta de "¿Qué vas a ser cuando seas grande?". En una época signada por el desarrollo tecnológico, el futuro laboral está inmerso en este contexto. En Uruguay se ofrecen diversas opciones con respecto a carreras y cursos que van más allá del desarrollo de software Tecno consultó a varias instituciones educativas que brindan carreras y cursos vinculados al área tecnológica, con el fin de describir la situación actual y ofrecer datos que ayuden en la definición de la profesión y carrera futura. Esta decisión debe articular lo vocacional y lo laboral, buscando un punto de equilibrio que compatibilice la realización personal y al mismo tiempo brinde opciones de trabajo reales. En el sector de tecnologías de la información y telecomunicaciones la realidad es, desde el punto de vista del empleo, muy buena: las empresas ofrecen trabajo incluso a estudiantes que recién se están iniciando en las carreras. Son propuestas laborales muy bien pagas y con oportunidades de crecer. "Si hubiera más chicos que siguieran estas carreras tecnológicas, el mercado igual los absorbería, porque el desempleo en este sector es negativo. Es más, vienen de Argentina y Brasil a buscar graduados nuestros", explicó Mario Fernández, Decano de la Facultad de Ingeniería de ORT. A lo que agregó: "En este momento estamos en una ‘bisagra tecnológica’. Con las telecomunicaciones y los nuevos sistemas wap, basados en la tecnología celular y toda una nueva concepción del servicio, se están generando nuevas arquitecturas orientadas a los usuarios, y eso genera nuevos paradigmas de construcción de software, y entonces se los jóvenes ahora tienen la posibilidad de especializarse en esta área, en todo lo vinculado con los espacios Web. Otras disciplinas de especialización se relacionan con el área de construcción de contenidos, un área en desarrollo. En el mundo entero se piensa que en un futuro muy cercano el desarrollo va a estar enfocado a contenidos para Internet y su interacción con los nuevos equipos de tecnología celular. Estas en realidad ya son pequeñas computadoras de bolsillo, que tienen televisión, radio, Internet. Se abre un nuevo espacio para generar contenidos para usuarios finales y el estudiante puede dedicarse a la generación de contenidos y oportunidades para esos nuevos espacios, que están en plena ebullición". Por otra parte Miguel Puente, Director de la Escuela de Sistemas BIOS, expresó que Uruguay está bien posicionado en el área de tecnologías, sobre todo a nivel de desarrollo de software, pero que podría estar mejor, y gran responsabilidad es de todos los educadores, ya que la educación tiene que ir acompasada con los cambios que están sucediendo. Tecnología omnipresente Hoy por hoy la tecnología ha irrumpido en todas las áreas de la vida cotidiana, y como explica Eduardo Hipogrosso, Decano de la Facultad de Comunicación y Diseño de ORT, la tecnología cruza horizontalmente prácticamente todas las carreras universitarias. "El interés por lo artístico y por lo científico-tecnológico no debería estar separado. La idea es que cada vez más el contenido y la tecnología vayan unidos, que sea algo integral", expresó Carlos Ariosa, uno de los encargados de la Licenciatura en Ingeniería Audiovisual, recientemente lanzada por la Universidad Católica. En el área de la comunicación social, donde hay carreras como la Audiovisual, hubo un gran cambio que desplazó lo analógico por lo digital. Los tiempos de edición por ejemplo, cambiaron vertiginosamente, ya que las nuevas tecnologías permiten trabajar en formas no lineales. "Ahora un periodista puede realizar una investigación, editarla él mismo, y transmitirla en directo o transformarla en una pieza multimedia y colgarla en Internet. El perfil profesional del periodista cambió debido a estas nuevas tecnologías, y hoy necesita dominarlas para ejercer mejor su profesión" comentó Hipogrosso. En cuanto a la calidad audiovisual, el recambio tecnológico generó una altísima calidad del nivel. "A veces los proyectos académicos de un estudiante terminan en un medio televisivo o pueden llegar a salir en un medio cinematográfico. Una de las grandes ganancias para el audiovisual en los últimos años ha sido la calidad sonora, no solo en el cine si no en el hogar". Diseño y tecnología Otra área que se viene imponiendo con mucha intensidad en los últimos años esel Diseño. Dentro del concepto de Diseño se engloban múltiples facetas para las que se han ido desarrollando nuevas carreras y cursos. El Arq. Andrés Rubilar, Rector del Instituto Universitario de Bios, explicó que en el instituto se desarrolla el concepto de Diseño como protagonista de la vida cotidiana, que el diseño está por encima de las disciplinas que lo componen. "Hasta ahora, en Uruguay, el diseño era considerado como un derivado secundario de las grandes profesiones, y en el mundo ese concepto ha variado. Tratamos al diseño como un concepto estratégico". Y el Ing. Fernando Martínez, coordinador y docente de Bios, amplió esa visión explicando que la forma en que el Diseño irrumpió en nuestro medio va de la mano con la creatividad, con el buen gusto y la estética. "El Diseño en Uruguay viene casado con el marketing, y en realidad el casamiento que tiene pendiente es con la calidad de vida. En el Diseño hay acción social, hay práctica cultural, hay soluciones asociados a la salud del ciudadano. No es la tecnología para que las empresas nos vendan el último teléfono, si no la tecnología para que la calidad de vida del individuo sea cada vez mejor, es el sentido que la tecnología tiene que tener. Tecnología es diseño, las capacidades técnicas que tiene la población hay que canalizarlas a través del diseño. Ahora ¿Dónde está el limite de las necesidades?, primer dilema ético, y lo otro, ¿todo lo que la técnica nos permite hacer es válido hacerlo? Ese es el lugar de la tecnología. Esta es una herramienta, y debemos calibrar su uso, para resolver problemas de carácter ético". Oscar Aguirre, secretario docente de la Escuela de Diseño de ORT, opinó que "la tecnología no sustituye para nada la creatividad, es una herramienta que nos ayuda y nos permite mediante sistemas de 3D por ejemplo, obtener una maqueta o prototipo de lo que visualizamos en la pantalla o tenemos en nuestra mente. La tecnología ha ayudado a que el perfil del diseñador sea cada vez más específico, ha definir los campos. Ayuda además a generar escenarios de simulación de efectos de los productos, y por ejemplo a diseñar productos menos dañinos al medio ambiente, con una vida útil mayor y reciclables". Diversidad de opciones Una recorrida por las diferentes opciones existentes hoy muestra novedades interesantes, con nuevas carreras, algunas recientemente inauguradas. Una de ellas es la de Ingeniería Audiovisual, una carrera universitaria de 4 años que es compartida por la Facultad de Ingeniería y Tecnologías, y la de Ciencias Humanas de la UCU. Álvaro Prado, coordinador de la carrera, explicó que el objetivo perseguido es formar una carrera con salidas laborales en el sector audiovisual, desde lo más tradicional como publicidad, cine, hasta Web, dispositivos móviles etc. Es una carrera con materias de componente tecnológico y a la vez de un componente artístico, "el peso tecnológico es cada vez más fuerte y se necesita saber manejar las tecnologías para poder realizar productos que puedan ingresar al mercado. A nivel metodológico se buscó crear una carrera moderna. Está muy volcada a lo práctico, todas las materias tienen talleres donde convergen varias disciplinas y donde en un mismo producto se podrán evaluar muchas cosas. Está muy alineada a las carreras que trabajan en la realización de proyectos, de brindar soluciones a casos reales, y el egresado además de llevarse la escolaridad se lleva una carpeta de productos que integrarán su currículum". La Licenciatura tiene un título intermedio de Técnico Multimedia, y en cuarto año se divide en las opciones Sonido e Imagen. La Licenciatura en Paisajismo es la más reciente de las carreras de grado de Bios Universitario, así como la Maestría en Paisajismo, donde se mezcla la temática del espacio urbano y del territorio en general, complejamente articuladas con los cambios sociales y geopolíticos, con la tecnología aplicada, y la ciencia relacionada con el cuidado del medio ambiente. Bios se propone a través de esta Licenciatura formar profesionales que entiendan en el campo del paisajismo a nivel de la Metodología de Proyecto y Diseño del entorno, en todas sus escalas, con conocimientos científicos y técnicos apropiados, y la debida conciencia de la necesidad de protección, preservación y conservación de los recursos naturales y culturales mediante la aplicación de tecnologías adecuadas, para que el ambiente resultante sirva a propósitos de uso y disfrute de la sociedad humana. Dentro de la Escuela de Diseño de Bios los cursos más nuevos son Hiperrealismo y Animación en Arquitectura, cuyo objetivo es enseñar a manejar las herramientas que permitan visualizar la ejecución de un espacio arquitectónico, trabajando en un espacio virtual donde se pueden reunir todas las condiciones de la realidad, menos la materialización. Dentro de los cursos cortos del Círculo Informático, uno de los más nuevos es el de Mantenimiento y Reparación de notebooks una herramienta que se está volviendo cada vez más común entre nosotros. Las carreras clásicas El área más tradicional, o quizá con la que más se identifica a las carreras tecnológicas, es la de Informática. La Facultad de Ingeniería y Tecnología de la UCU tiene su titulación histórica en Ingeniero en Informática y también en Licenciado en Informática. Omar Paganini, Decano de esta facultad, explicó que el área Informática es la más numerosa, la carrera de Ingeniero en Informática está enfocada a las distintas variantes del mercado de la informática, tanto para la ingeniería de software y también para la gestión de plataformas informáticas para organizaciones complejas. "El mercado laboral es muy fuerte en toda esta temática, se demandan profesionales que sepan incorporar las nuevas tecnologías. El factor humano en la industria de la tecnología es cada vez más importante, entonces nuestros profesionales tienen que por un lado tener un dominio profundo de la tecnología, y también tener una formación conceptual para entender los cambios, porque con lo cambiante de la tecnología si no se entienden los conceptos de fondo uno queda obsoleto. Y además se debe tener una visión amplia, que vaya más allá de la tecnología, porque esta es una herramienta para que usen las personas. La carrera de Licenciado en Informática es un poco más liviana, está enfocada a personas que quieren salir más rápido al mercado laboral o que no tienen tanto tiempo para estudiar". En el área de Ingeniería Eléctrica, desde primer año, además de las ciencias básicas, ya hay materias específicas, se trabaja con circuitos, dispositivos, etc. "Es una formación integradora, como en las otras áreas, porque no estamos en un país para hiperespecialistas" agregó Paganini. La carrera de Ingeniería Electrónica, es un poco "la polifuncional". Se aprende del uso de la electricidad para procesar información, tomar decisiones, medidas, generar instrumentos. Se emparenta con el campo de las telecomunicaciones (porque los componentes de las redes son electrónicos), con la energía eléctrica (porque cada vez más las plantas de generación de energía eléctrica son automáticas, o plantas que no son de energía que tienen procesos automatizados). En UCU en dicha área se logró concretar una Maestría de dos años, para estudiantes que se gradúan y quieren seguir una carrera de investigador, además de esta, hay un proyecto de postgrado en Ingeniería biomédica, para quienes quieren aprender de la electrónica aplicada a la instrumentación médica. "La carrera de Ingeniería Industrial tiene una variante respecto a las otras, porque este ingeniero está más orientado a la dirección de procesos productivos, tiene que conocer la tecnología, pero también tienen que conocer la dirección de personas, de operaciones, tal vez un poco más que los otros". En la Facultad de Ingeniería de ORT, las carreras de Ingeniero en Electrónica e Ingeniero en Telecomunicaciones, tienen siete materias de diferencia, sin embargo, el perfil del graduado es muy distinto para cada una. El de Electrónica va a trabajar en empresas vinculadas al diseño de componentes, al diseño electrónico, al mantenimiento de equipos electrónicos, médicos, de control industrial, ya sea en el diseño de sistemas de control como en todo lo que tiene que ver con la programación de PLC. Diseñan y arman componentes. El Ingeniero en Telecomunicaciones, tiene su foco en diseños de redes de comunicación, de voz, de datos, y toda la problemática que implica la distribución para que los datos, por ejemplo, lleguen en un canal que pueda transmitir la información como es debido. Los ingenieros conocen en detalle el diseño de nuevos aparatos como el diseño de la red que sustenta la comunicación. "Por eso nuestros ingenieros tienen tanto de electrónica, porque son capaces de diseñar aparatos que permiten interactuar para poder dar una señal ya sea por cable o aérea en una casa o una gran central de distribución por ejemplo" explicó Fernández. "En el área de sistemas tenemos el Ingeniero en Sistemas y el Licenciado en Sistemas. Son carreras muy distintas, un Ingeniero de Sistemas de ORT tiene una particularidad, y es que son Ingenieros de Software, el centro de la carrera apunta a un individuo que es capaz de producir y dirigir la producción de sistemas que tienen millones de líneas de código, por supuesto también saben producir sistemas chicos". La Licenciatura de Sistemas no es de Ingeniería, porque le falta matemática y física. En cambio esta menor cantidad de matemáticas se compensa con formación en negocios. "Son individuos que por ejemplo, contrata un banco para el desarrollo de su sistema, una industria para el desarrollo del sistema", agregó Fernández. En cuanto al área Técnica, hay carreras para chicos que no han terminado el Bachillerato necesariamente. Por ejemplo en ORT está la carrera de Técnico en Electrónica Informática, una carrera de dos años que tiene una parte de electrónica digital, vinculada al arreglo y mantenimiento de computadoras, medianas y chicas. Si hacen un año más son Técnicos en sistemas operativos y redes. Otra carrera es la de Técnico en Electro Electrónica, que es para la instalación, por ejemplo, de aires acondicionado, alarmas, colocación de sensores, dispositivos, entre otros. "Pueden tener la firma certificada en UTE y son los que firman la electrónica de edificios y casas, ya que cuando se realiza una construcción se necesita la firma de un electricista que certifique que las instalaciones son correctas". Actualmente el Círculo Informático tiene dos carreras, una de la parte de reparación y otra de redes. Según Álvaro Franco, "La idea es que el alumno cuando termine el curso tenga las herramientas necesarias para diagnosticar fallas y solucionar los problemas técnicos. En la carrera profesional de Reparación, la primera parte es de reparación de PC, luego redes locales, redes inalámbricas, configuraciones de routers. En la carrera de Redes se aprende la administración de servidores. Todos los que terminan las carreras de Reparación de PC y Redes, pueden trabajar en cualquier soporte técnico. Son carreras de 9 meses, y hay cursos Express que se dan en verano, con más carga horaria, que son por lo general 3 veces por semana". Robótica a la uruguaya En la Escuela de Sistemas de Bios se creó la carrera de Analista en Electrónica Industrial. El profesional recibido puede trabajar en el diseño e implementación de procesos industriales a nivel de automatización. Miguel Puente explicó que esta carrera surgió en respuesta a la demanda de la industria de profesionales que dominen la automatización de procesos, robótica y electrónica. Analista en Robótica es también una carrera nueva, con la que se brinda una visión práctica y tecnológica de la robótica. Es una carrera con un contenido tecnológico y práctico que permite conocer herramientas y métodos. Sus objetivos son: - promover el interés de los alumnos por la investigación a través de la utilización de robots programables - aprender programación básica de microprocesadores a través del software - conocer, armar y utilizar diferentes tipos de dispositivos electrónicos tales como servos y sensores - crear y modificar comportamientos en los autómatas, utilizando diversas rutinas de programación - realizar una introducción a la inteligencia artificial desde un contexto deductivo analítico para aplicaciones en sistemas expertos y desarrollar sistemas básicos empleando microcontroladores. fuente

La soberbia La soberbia (cf.lat.superbiam), cuarto de los siete pecados capitales de nuestro ciclo, es la que mejor puede resumir este modus operandi de los jugadores de la “Casa Blanca”; si bien existen interpretaciones más o menos subjetivas, la que más se acerca a nuestro idioma se definiría como la satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas (sc. los logros) con menosprecio de los demás. La soberbia no es sólo el mayor pecado según las escrituras sagradas, sino la raíz misma del pecado; por lo tanto, de ella misma viene la mayor debilidad. No se trata del orgullo de lo que tú eres, sino del menosprecio de lo que es el otro, el no reconocer a los semejantes. Como no podía ser de otra forma, la soberbia tiene su punto de partida en el mundo greco-latino; ya los griegos condenaban al ostracismo a aquellos que se destacaban y empezaban a imponerse a los demás. Creían que así evitaban la desigualdad entre los ciudadanos; el ridículo es el elemento más terrible contra la soberbia, y por esa razón los tiranos y los poderosos carecían de sentido del humor, sobre todo aplicado a sí mismos. También el mundo romano conoció las consecuencias de este pecado capital; el propio emperador romano Marco Aurelio llegó a decir: "No creas a los que te alaban, no creas lo que dicen de ti". Y los estoicos añaden, para más inri: "Cuando te levantes cada día no pienses si vas a ser emperador, piensa: hoy debo cumplir bien mi tarea de hombre.” Esa es la idea: nadie puede estar por encima de la labor humana. La causa por la que la soberbia ocupa este lugar tan principal se debe a que fue la pasión que provocó la rebelión y caída del cielo del ángel Lucifer. Sin embargo, conviene no olvidar la connotación positiva que, ya en su origen latino, posee esta palabra, puesto que la calificación de un acto como soberbio puede ser sinónimo de óptimo o de bella factura. Entre las varias representaciones artísticas con que se ha identificado a este pecado se encuentran el león (ojo a los Leo), el caballo, el pavo real, el murciélago, el color violeta y el espejo. Respecto a este último, puede referirse bien a una mujer que se refleja en un espejo, bien al reflejo del propio Satanás en el lugar de la figura representada frente al espejo. Pero, volviendo a la interpretación clásica de este pecado, no nos podemos olvidar de un elemento dentro de la literatura griega como es la hibris o hybris, que es un concepto griego que puede traducirse como “desmesura” y que en la actualidad alude a un orgullo o confianza en uno mismo exagerados, resultando a menudo en merecido castigo. En la Antigua Grecia aludía a un desprecio temerario hacia el espacio personal ajeno unido a la falta de control sobre los propios impulsos, siendo un sentimiento violento inspirado por las pasiones exageradas, consideradas enfermedades por su carácter irracional y desequilibrado, y más concretamente por la divinidad denominada como Ate (en griego, “la furia” o “el orgullo”). La soberbia, en fin, imposibilita la armonía y la convivencia dentro de los ideales humanos; el hecho de que alguien se considere, por así decirlo, al margen de la humanidad, por encima de ella, que desprecie la humanidad de los demás, que niegue su vinculación solidaria con la humanidad de los otros, probablemente ése sea el pecado esencial. Negar la humanidad de los demás es también negar la humanidad de cada uno de nosotros, y, en consecuencia, negar nuestra propia humanidad; queda demostrado que es la propia sociedad o, en su defecto, el azar y el destino del que uno no es dueño, el que se encarga de castigar a estas mentes. Ser lo que familiarmente conocemos como un “perdonavidas” o “baladrón” puede ser hasta positivo en un momento y lugar adecuados, pero no así de manera permanente; ser soberbio implica ponerse por encima de los demás, aunque no es malo, sin traspasar el límite entre la autoestima y la soberbia, que un individuo tenga una buena opinión de sí mismo. La soberbia es debilidad y la humildad es fuerza, porque al humilde le apoya todo el mundo, mientras que el soberbio está completamente solo, desfondado por su nada. Puede ser inteligente, pero no sabio; puede ser astuto, diabólicamente astuto, pero siempre dejará tras sus fechorías cabos sueltos por los que se le podrá identificar. Es por ello que lo realmente negativo es quien no admite que nadie en ningún campo se le ponga por encima; entonces romperá el equilibrio social y construirá un muro alrededor suya que le aísle del resto del mundo y le deje completamente sólo, o, como bien dice un popular refrán, “el oro hace soberbios, y la soberbia hace necios”. fuente
Actividades del día internacional del tango Coincide con el cumpleaños de Carlos Gardel y de Julio De Caro. Se festeja con espectáculos y milongas. Enterate cuales son las opciones... Decir que el tango nació es un error: el tango fue naciendo. El misterio de su origen es un entramado de conjeturas; no hay una madre, sino varias (aunque el dicho afirme lo contrario). Si no hay fecha precisa, entonces, qué mejor que celebrar oficialmente la larga vida del tango el 11 de diciembre, coincidiendo con el natalicio de Carlos Gardel, su más perfecta encarnación. Por si faltaran razones, ese mismo día de diciembre, pero de 1899, nació el gran violinista Julio De Caro, como se sabe uno de los primeros revolucionarios del género. Con lo cual el editor, poeta y tanguero Ben Molar, autor del proyecto de creación del Día Nacional del Tango, que prosperó en 1977, no lo pensó mucho a la hora de señalar en el almanaque el momento oportuno. Como todos los años, se llevarán a cabo en la ciudad de Buenos Aires los festejos por el Día Nacional del Tango, las actividades se prolongan durante toda la semana por los barrios porteños, espectáculos en esquinas y bares históricos, actividades, clases y recitales gratuitos en plazas y calles de la ciudad. Las propuestas mas significativas para celebrarlo son: La gran milonga de la ciudad: El sábado 6 de diciembre tres grandes escenarios desde el Cabildo a la Avenida Nueve de Julio donde participarán La Orquesta del Maestro Alberto Di Paulo, La Orquesta Típica La Otra Vereda, La Orquesta del Maestro Roberto Siri, el Sexteto Milonguero, La Orquesta Gente de Tango con Héctor Morano, La Orquesta de la Armada, Los Reyes del Tango, entre otras grandes figuras del Tango y la Milonga Porteña. Gratis - 20 hs. Café de los Maestros: Café de los Maestros se presentará en vivo en el Teatro Gran Rex. Participarán Aníbal Arias, Ernesto Baffa, Gabriel Clausi, Emilio de la Peña, Leopoldo Federico, Juan Carlos Godoy, Carlos Lázzari, Virginia Luque, Osvaldo Montes, Mariano Mores, Osvaldo Requena, Atilio Stampone y Fernando Suárez Paz. Certamen Hugo Del Carril: Ronda Final: Jueves 11 de diciembre (Día del Tango) a las 20.30 hs. Complejo Cultural Cine – Teatro 25 de Mayo. Av. Triunvirato 4444. Entrada gratuita. El ingreso está sujeto a la capacidad de la sala. Piazzolla y Troilo juntos en el Obelisco: El Gobierno de la Ciudad inaugura dos paseos peatonales que llevan sus nombres en la Av. Roque Saénz Peña, entre Suipacha y Libertad. 19 hs. Walter Ríos y Garello rinden homenaje a Pichuco. 20 hs. concierto de la Orquesta del Tango de Buenos Aires. Autoconvocados por el tango: Recital con música, danza, canto y poesía. Natalia Balbazoni, Martin Targa trio, Ernesto Pierro, Alberto Ortiz, Agrupacion Orquestal Agua Pesada y cuerpo de baile de Maria Edith Bernatene. 19,30 hs. en el Centro Nacional de Musica, sala principal Alberto Williams, Mexico 564. Entrada libre y gratuita Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires: Con un repertorio especial que incluye varios clásicos del género como “El firulete” (Mores), “Taquito Militar” (Mores), “Gricel” (Mores), “Verano porteño” (Piazzolla), “Auténtico Buenos Aires “Piana arr. Darré), “Milongas a través del tiempo” (Selección - arr.: Pereira), “La cumparsita” (Matos Rodríguez) y “Tango Nº 3” (Piazzolla). Dirige Lito Valle. Bailan Paola Parrondo y Víctor Nieva. Florida y Santa Fe. 19 hs. Orquesta Escuela de Tango Emilio Balcarce: La octava camada de este proyecto formativo realizará la ultima presentación del año dirigida por Néstor Marconi. Plaza Dorrego (Humberto I y Defensa) 19 hs. Congreso Internacional de Tango: Con la participación de trece investigadores de Argentina, Francia, Canadá, y España, el Congreso abarcará los temas Tango Patrimonio Cultural; Hacia la construcción de la Historia musical del Tango y Politicas culturales del tango hoy. Manzana de las Luces - Sala de Representantes - Perú 272. Desde las 8.30 am. - Cierre a cargo de Orquestas Jóvenes. Susana Rinaldi: La librería, su casa en Buenos Aires, la recibe nuevamente y Susana Rinaldi "la Tana" celebrará el Día Nacional del Tango con un único e imperdible recital el jueves 11 de diciembre a las 22.00. en Clásica y Moderna Reservas: 4812-8707 // 4811-3670 // Callao 892 fuente
EN 2008 SE CUMPLIERON cien años del nacimiento de Simone de Beauvoir (1908-1986), la escritora más famosa del mundo. Cabe preguntarse cómo abordar una figura tan influyente, tan básica, tan inolvidable. Una forma es leer su literatura, sus muy vendidas novelas de los años 40 y 50 como La invitada. En la actualidad no se leen con entusiasmo sus obras de ficción, demasiado deudoras quizás de su filosofía existencialista, novelas de tesis que apoyan ideas, más que imaginación. Pero literatura no es sinónimo de ficción, y Beauvoir justo constituye, además, un ejemplo maravilloso de literatura autobiográfica vinculada al yo, a la supuesta "verdad" de los hechos, a la voluntad memorialística. La idea se la dio Sartre, que era un duro crítico de los manuscritos de su querida amante y compañera intelectual. Él le indicó que debía escribir sobre ella misma, dado que Beauvoir era mucho más interesante que sus personajes. Y tenía razón. Así surgió la tetralogía de Memorias de una joven formal, La plenitud de la vida, La fuerza de las cosas y Final de cuentas y, entre otros, el hermoso relato de la agonía de su madre, Una muerte muy dulce. Libro poderoso. Pero Beauvoir no sólo era narradora -de vidas imaginarias y de su propia vida- sino que fue también filósofa y ensayista. Su obra monumental en este sentido ha sido El segundo sexo, dos tomos que recorren la historia, la biología, la sociología, la psicología, la mitología e incluso la propia experiencia buscando responder una pregunta esencial: ¿qué es ser mujer? Se han vertido infinidad de opiniones sobre este libro. Cuando se publicó, en 1949, el escándalo fue tal que Beauvoir tuvo dificultades hasta para sentarse en uno de sus adorados cafés parisinos, donde solía escribir. Una lluvia de insultos y de burlas se desparramó sobre autora y libro: comentarios mordaces sobre la sexualidad y la vagina de la escritora salían catapultados de la boca de prestigiosos intelectuales, y hasta los jóvenes se subían encima de las mesas de los cafés y le cantaban estribillos ofensivos. El segundo sexo es hoy un texto de referencia fundamental en los estudios de género, ha vendido millones de ejemplares y es considerado la Biblia del feminismo. Felizmente, la tan vilipendiada autora del año 49 logró ver en vida los frutos ulteriores de su libro: a partir de los años 70, en Francia, una generación de mujeres jóvenes se desprendieron del maoísmo de mayo del 68 y buscaron por sí mismas la igualdad de derechos para las mujeres. En poco tiempo consiguieron hitos como la despenalización del aborto. Todas habían leído El segundo sexo con fruición. En forma paradójica, Beauvoir, que siempre había rechazado para sí la maternidad y a quien le disgustaban las mujeres embarazadas, se llenó de hijas. Todas decían que Simone de Beauvoir era la madre del feminismo. Vida mítica. Pero una tercera posibilidad a la hora de meditar sobre Beauvoir es comprender su compleja, larga y muy documentada vida. Diarios íntimos, cientos de cartas, entrevistas, documentales, testimonios de terceros, además de la frondosa literatura, son material para que los biógrafos trabajen de lleno, para que los cineastas reconstruyan escenas míticas. La vida de Simone de Beauvoir y de su pareja Jean-Paul Sartre ejerce una magnética fascinación. Ellos practicaron un abundante voyeurismo verbal y como testimonio están los torrentes de cartas que se enviaban. (Formaba parte de su "pacto" contarse absolutamente todo, incluidas sus aventuras amorosas con sus correspondientes detalles). Saber de la vida de Beauvoir y Sartre ayuda a especular acerca de las variantes que puede llegar a adoptar la pareja humana, el macho y la hembra, con sus rituales de poligamia, como si fueran objeto de una filmación de la National Geographic. Macho y hembra humanos, muy humanos, por cierto, aunque con cerebros superdotados y un caudal abrumador de lecturas. Ser voyeur de la vida de estos dos fundamentales filósofos del siglo XX es lo que hace el lector cuando devora el libro de Hazel Rowley, una especial biografía que viene causando revuelo desde su publicación en el 2005 en inglés, y que ahora circula en español con el título Sartre y Beauvoir. La historia de una pareja. El título original es bien distinto, si uno se pone puntilloso. La biógrafa australiana lo tituló Tête-a-tête: Simone de Beauvoir and Jean-Paul Sartre, y llama la atención que el editor español haya trocado los nombres de los filósofos. Acaso el cambio contiene la idea casi despectiva que circuló en alguna oportunidad y que sugiere que, sin Sartre, Beauvoir no hubiese sido lo que fue. Sin embargo el libro de Hazel Rowley da la impresión de ser una biografía de Beauvoir más que de Sartre. En verdad, la historia comienza cuando ambos se conocen en La Sorbona, siendo estudiantes de la agregatura en filosofía. Preparaban un examen muy competitivo y difícil, que los podía llevar a ser funcionarios (profesores) vitalicios, con sueldo asegurado. Corría el año 1929 y había pocas mujeres en aquellas aulas. Sartre se fijó en Beauvoir cuando ella dio una clase sobre Leibniz, le llamó la atención su brillantez, su belleza, su voz ronca y su rapidez al hablar. (Estos dos últimos atributos, que no pueden plasmarse en las fotos ni en los libros, formaban parte esencial, según testimonios, de su profundo carisma). La historia que cuenta Rowley casi acaba con la muerte de Sartre, con la impresionante escena del hospital, cuando Beauvoir se mete en la cama donde yace Sartre, ya muerto, lo que provocó el escándalo de los enfermeros. La biografía de Rowley sólo tiene unas pocas páginas más luego de esta escena, destinadas a explicar el libro de Beauvoir La ceremonia del adiós -donde la escritora describe el deterioro físico de los últimos años de Sartre- y otras pocas páginas que mencionan los problemas de la publicación de la correspondencia de ambos y el intrincado nudo de los albaceas. Pública intimidad. En el medio, hay casi 600 páginas de intimidad, cuya fuente fundamental han sido las cartas -publicadas e inéditas- entre los célebres amantes. Sartre fue un gran escribidor de cartas, y alguna vez manifestó que le encantaría que se publicaran. A su vez, en vida, Beauvoir en 1983 publicó las cartas que recibió de Sartre, eliminando algunos pasajes y cambiando algunos nombres para no incomodar a terceras personas, pero, de hecho, dejó su correspondencia en la Biblioteca Nacional, aquella misma biblioteca que recorrió y en la que estuvo sumergida estudiando tanto cuando producía El segundo sexo. Ella sabía muy bien que cualquiera podría consultar esos cientos de papeles y leer sin censuras su privacidad total. Cuando en 1990 la albacea de Beauvoir publicó las cartas a Sartre sin censuras, surgió la evidencia de aquello que ella siempre había negado: sus relaciones homosexuales con mujeres, algunas de las cuales fueron sus alumnas. Ni Sartre ni Beauvoir quemaron sus papeles, sus diarios, o sus cartas. Sabían que una multitud de eruditos correría tras todo ello en cuanto se pudiera. Este libro de Hazel Rowley puede ser considerado prensa amarilla, columna de chismes, o papeles de voyeur. Están con lujo de detalles los itinerarios sentimentales y sexuales de Beauvoir y Sartre entre sí y con su retahíla de respectivos amantes a lo largo de la vida. Nos enteramos de aspectos privadísimos: por ejemplo, sabemos que Sartre practicaba como método anticonceptivo el coitus interruptus. A pesar de la práctica, Michelle Vian (esposa de Boris Vian y amante durante años de Sartre), tuvo tres abortos de éste. El último la dejó estéril. Cuando Sartre tenía 70 años una empleada doméstica renunció porque mientras trabajaba escuchó cómo la amante del filósofo experimentaba un orgasmo: el incidente llevó a Beauvoir a reñir a Michelle por no cuidar la sentida salud de Sartre. Lector descolocado. Pero a la vez, esta historia que construye Rowley a través de tantos papeles y testimonios constituye un gran desafío a lo establecido: el lector debe poner dentro de su cabeza, en fuerte entredicho, valores muy cotizados como la monogamia, el derecho a la posesión del otro, lo natural de los celos, el establishment de la heterosexualidad, todos estos conceptos casi sagrados que se mezclan en la complejísima red de relaciones que establecieron los dos escritores entre sí y con un conjunto de personas al que incluso ellos mismos llamaron "la familia". Un amante de Simone de Beauvoir, el documentalista Claude Lanzmann, autor de la famosa película Shoah, que comenzó su relación con ella cuando él tenía 27 años y ella 44, hoy recuerda que Simone le insistía para que saliera también con otras mujeres y opina acerca del particular vínculo que se gestaba con Beauvoir: "Podía contárselo todo. Casi nunca hacía juicios morales. Bueno, no de quienes amaba. Su primera reacción era hacer un esfuerzo para entenderlo y ponerse en la piel del otro". Por otra parte, un secretario de Sartre, Jean Cau, que fue testigo de las mentiras que Sartre espetaba a sus varias mujeres cuando las llamaba por teléfono una a continuación de la otra, se vio llevado a demandarle: "me pregunto cómo se las arregla. Es una situación dura". Sartre le contestó: "En algunos casos hay que recurrir a un código moral transitorio". No era fácil, sin duda. El principal problema era el Otro. El ideal de la transparencia y la libertad, tan citados en el famoso pacto de amor establecido entre Sartre y Beauvoir desde su juventud, producía desesperación, dolor, e incluso suicidios entre los otros, entre aquellos que no eran el amor "necesario", sino el "contingente". Los inicios. El comienzo de la historia no tiene nada de truculento, es bellísimo y, de hecho, ha podido filmarse, recreando aquellos días, una preciosa película emitida hace pocos meses por Eurochannel: Los amantes del Café Flore, dirigida por Duran Cohen. Los jóvenes Simone y Jean Paul eran los estudiantes admirados de la Sorbona: cuando daban sus exámenes, como eran orales, los otros estudiantes iban a escuchar. Junto a Maheu y Nizan, Sartre había formado un grupo de estudio y de amigos inseparables, a los que pronto se unió el "Castor", apodo con el que Sartre llamó a Beauvoir hasta el último de sus días, pero que no fue inventado por él, sino por su amigo Maheu, que viendo trabajar a la joven Simone tan concienzudamente en la Biblioteca Nacional, le escribió con letras grandes, en un cuaderno: BEAUVOIR=BEAVER, (castor, en inglés). Era un juego de palabras que hacía referencia a la enorme capacidad constructiva de aquella mujer. El apodo fue intensamente afectivo, lo usó un Sartre moribundo para decir, luego de que ella le besara los labios: "La quiero muchísimo, mi pequeño Castor". Medio siglo atrás, el difícil concurso de oposición en filosofía había sido ganado por Sartre en primer lugar, en segundo por Beauvoir. Luego trascendió que el tribunal había debatido largamente si dárselo a ella en vez de a él, pero primó el hecho de que Sartre llevara siete años estudiando, y en cambio Beauvoir solo tres. Ambos querían ser genios. Sartre, sin lugar a dudas, estaba convencido de ello, y cabe pensar que contagió a Simone de su ambición, pero allí están las Memorias de una joven formal señalando que ya una adolescente Beauvoir quería ser una escritora famosa, apoyada en dos premisas básicas: no creer en Dios y abominar del matrimonio. La romántica historia crece y se desarrolla cuando la jovencísima Beauvoir se va a pasar un verano a Meyrignac, la casa de la familia en el campo, y Sartre se aparece por allí un día. Se acarician y se besan rodando por el pasto, ella le trae comida a escondidas, pues él se alberga en un hotel del pueblo: un día los burgueses padres de Simone los descubren y se alarman. Los incipientes filósofos fueron en extremo felices en aquellos días. Poco tiempo después, en París, Simone se alquila, para vivir, una habitación en un edificio regenteado por su abuela: en aquella habitación de paredes naranja se consumó la unión sexual completa con Sartre. Pasaron unas semanas acariciándose y haciendo el amor febrilmente. Así comenzó el concepto de "almas gemelas"; sentían una profunda identificación el uno con el otro, pero Sartre planteó un problema: a los 23 años no estaba dispuesto a renunciar a los amoríos de por vida. Le propuso entonces el tan mentado "pacto" a Simone: el amor entre ellos sería "necesario" y los otros amores "contingentes". Era una forma sofisticada de decir que mantuviesen una pareja abierta. Como requisito intelectual, estaba la obligación de contarse absolutamente todo: la transparencia. La vida de Sartre tuvo numerosas mujeres, era un seductor total a pesar de su ojo estrábico, sus dientes manchados por el tabaco y su notoria baja estatura. Beauvoir no se quedó atrás, pero cuando establecieron el pacto, con un plazo de dos años, ella era perfectamente consciente del problema de los celos. Cada uno tendría sus historias, pero Simone sabía que no le resultaría fácil sobrellevar los celos. Tal vez los momentos más angustiantes para Simone fueron aquellos de la década del 40, finalizada la guerra, cuando Sartre en un viaje a Estados Unidos se enamoró de Dolores Vanetti, con quien estuvo a punto de casarse, una mujer que exigía derechos, fidelidad, y viajaba a París a perseguir a Sartre. Desigualdad pese a todo. Tampoco el pacto era equitativo: Sartre era hombre, y Beauvoir mujer. A lo largo de su vida Sartre acumuló y superpuso varias mujeres, mucho más jóvenes que él. Le entusiasmaba desvirgar jovencitas. En los años 60 una adolescente, Arlette Elkaïm, se hizo absolutamente dependiente de él: primero fueron amantes, luego él la protegió como si se tratara de una hija, y finalmente la adoptó. Hoy Arlette es una mujer riquísima, que usufructúa los derechos de Sartre y, como es su albacea, guarda material inédito del filósofo sin compartirlo con el mundo, lo cual genera muchísimo malestar en estudiosos y biógrafos. Beauvoir recibiría infinitas más burlas y condenas que Sartre por su peculiar modo de vivir la sexualidad y el amor. Cuando muy jóvenes, y ambos fueron designados como profesores de bachillerato a destinos lejanísimos (a ella le tocó Marsella y a él Le Havre) Sartre le propuso casamiento, para que les dieran el puesto en la misma ciudad. Ella no aceptó. No quiso que su amor se transformara en el espantoso panorama de sus propios padres, con un hombre burgués que ponía cuernos a su esposa y una mujer llorona que siempre estaba reprochándoselo. Sin embargo, no fueron fáciles aquellos tiempos en Marsella. Además de añorar la sexualidad, como varias veces confesó que le sucedió a lo largo de la vida, salía por los caminos del campo, caminaba sola con alpargatas y mochila cuarenta kilómetros por día. Le decían que podían violarla, era la imagen misma de la libertad. Pero cuando luego la trasladaron a Ruán, estuvo mucho más cerca de Sartre, y la relación se convirtió en un gran ir y venir en tren y esperas en estación. Ruán es clave en la historia de Beauvoir y Sartre porque allí la joven profesora de filosofía conoció a Olga Kosakiewicz, una alumna de diecisiete años que se sentaba en el fondo y que nunca intervenía en clase, aunque entregaba estupendos trabajos escritos. Tríos y promiscuidad. Profesora y alumna se hicieron íntimas amigas. Sartre fue presentado a Olga, y no tardó mucho tiempo en conformarse el famoso "trío", modalidad que se repetiría a lo largo del tiempo en la dinámica Sartre-Beauvoir. Ambos profesores, con sus sueldos, se hicieron cargo de la alumna, que no sabía qué quería de su vida, y con su apatía extraña les cuestionaba todo y les hacía presentir la levedad de la libertad. La Beauvoir se acostó con Olga, aunque lo negó toda la vida, al igual que otras relaciones homosexuales que se le suponían. En las cartas póstumas que se publicaron luego de la muerte de ambos, surge con claridad que Beauvoir tuvo relaciones con Olga, y no solo con ella. Otras alumnas, Blanca Bienenfeld y Nathalie Sorokine, por ejemplo, intimaron sexualmente con ella. Lo curioso es que Sartre heredaba esas chicas que se habían apasionado con su profesora. Se ha acusado a Beauvoir de actuar como una suerte de proxeneta de Sartre. Si bien Olga nunca alcanzó a acostarse con Sartre, pronto comenzó a formar parte de la "familia" su pequeña hermana Wanda, que sí se convirtió en amante de Sartre durante años. Para ambas hermanas Sartre escribiría sus famosas obras de teatro, aunque no eran consideradas sólidas actrices. El trío Beauvoir-Sartre-Olga/Wanda fue descrito con detalles en la novela de Beauvoir La invitada, que finaliza con el asesinato de Javiera, la chica abúlica que tanto perturba a la pareja de intelectuales. En la ficción, Beauvoir se tomó la revancha de tanta situación confusa. Durante años Simone fue amante del atractivo intelectual Jacques-Laurent Bost, que a la sazón era el compañero de Olga. El problema de los otros. En 1942, en plena ocupación alemana y gobierno de Vichy, Simone de Beauvoir fue denunciada ante el Ministerio de Educación por corrupción de menores: la madre de Nathalie Sorokine planteó que la profesora se acostaba con sus alumnas -que todavía no habían cumplido 21 años- y luego se las pasaba a Sartre. La "familia" sartreana se puso de acuerdo y negó absolutamente todo, decían que eran íntimos amigos, y nada más. Simone fue expulsada de su cargo, pues aunque no había pruebas, el gobierno de Vichy defendía la tradición y la familia, y el escándalo no era aceptado entre sus docentes. Sin el mundo de las tizas y los pizarrones, Simone se dedicó de lleno a la literatura. Fue el momento de la publicación de La invitada, con su glamoroso éxito. También en esos momentos Sartre la ayudaba económicamente, como lo hizo a lo largo de toda su vida con sus variadas mujeres, a quienes pasaba mensualidades con total generosidad y desprendimiento. Por ello también se le acusó de que en el fondo era un señor tradicional manteniendo queridas. Alguien más culpó a Beauvoir de proxeneta de chicas. Lo hizo alguien que la amó muchísimo. Cuando se lee el libro de Hazel Rowley se siente por momentos que mientras Sartre seducía jovencitas y era perseguido por una retahíla de mujeres emocionalmente inestables y dependientes, Simone no siempre la estaría pasando bien. A los diez años de la relación ya no mantenían sexo, se había agotado el deseo, aunque la pareja continuaba en pie, con su amor y compañerismo mutuo y su inextricable sociedad intelectual. Por eso la llegada del escritor norteamericano Nelson Algren a la vida de Simone de Beauvoir constituye para el lector un alivio. En 1947 Beauvoir viajó a los Estados Unidos a dictar conferencias. Recomendaciones de amigos (o quizás, el azar), la llevaron a Chicago y a la vida de Nelson Algren, un buen escritor malhumorado y rudo, con quien comenzó un vínculo que la llenó de satisfacciones. Con Algren disfrutó del sexo como jamás en su vida lo había hecho: este estado "nutricio" del cuerpo fue descrito en su novela Los mandarines, (1954) para variar, de fuerte contenido autobiográfico. Las idas y venidas de Beauvoir y Algren a través del Atlántico se sucedieron a lo largo de los años. Algren le pidió varias veces que se casara con él, pues la idea de compartir a Simone con Sartre lo desquiciaba. Mucho más malestar aún le produjo descubrir que en realidad Simone acomodaba sus encuentros a la disponibilidad de Sartre. Cuando el filósofo francés se iba con su amante Vanetti, entonces Simone acudía a los brazos de Algren para contrapesar la soledad. Algren quedó muy resentido con Beauvoir, a pesar de haber vivido con ella días felices. Las fotos de ambos en México (con ella sin moños y turbantes, de pelo suelto) los muestran en la plenitud de la existencia, llenos de dicha. Sin embargo, que Beauvoir de algún modo continuara considerando a Sartre como su amor necesario y a Algren como un amor contingente, destruyó la relación. Algren no la perdonó y años después escribió un poema irónico y venenoso donde comparaba a su ex amante y a Sartre con Abelardo y Eloísa. Otro detalle grueso que sacó de quicio a Algren fue el contenido autobiográfico de los libros de Beauvoir que tarde o temprano llegaron a sus manos, y en donde se ventilaba toda su intimidad. Al escritor norteamericano le cayó muy mal verse retratado en sus aspectos más privados. Dijo en una entrevista que él había estado en muchos burdeles en el mundo y que en todos las prostitutas cierran la puerta cuando hacen su trabajo: Simone la había dejado abierta y había invitado a todo el mundo y a la prensa a entrar y observar. Algren metió el dedo en la llaga cuando también declaró que una buena escritora debe tener material suficiente para sus libros sin necesidad de andar escarbando en su jardín. La furia de Algren y sus vapuleos verbales a través de entrevistas dolieron a Simone, que dijo a su hermana Poupette no sentir nada cuando se enteró de la muerte de Algren. Pero lo cierto es que cuando fue enterrada Simone de Beauvoir en 1986, llevaba en su mano el anillo mexicano que Nelson Algren le había regalado en aquellos días felices. Desde entonces no se lo había quitado jamás. Las cartas de Simone de Beauvoir a su amante norteamericano, publicadas en 1997, son bellísimas. Leyéndolas es posible preguntarse por qué mantuvo hasta el fin el famoso "pacto" con su primer y ancestral hombre, Jean-Paul Sartre. No debe olvidarse la realidad declarada por Beauvoir, quien confesó que en casi medio siglo de relación sólo una vez Sartre y ella se habían ido a dormir enemistados. Resulta inolvidable la imagen -filmada- de Beauvoir y Sartre trabajando juntos, todas las tardes, escribiendo y fumando cada uno en una mesita. SARTRE Y BEAUVOIR, LA HISTORIA DE UNA PAREJA, de Hazel Rowley, Lumen, Barcelona, 2007. Distribuye Sudamericana. 616 págs. fuente
Descalificador o chismoso, agresivo o falso, cualquiera de estos tipos se enmarcan en una raza mayor denominada “gente tóxica” y que el psicólogo Bernardo Stamateas describe con maestría en un libro de autoayuda que muchos debieran consultar. Del libro es de Lilian Glass, "TOXIC PEOPLE" , "Gente toxica" en castellano.Envio otros extractos mas:La gente tóxica, también conocida como "vampiros psiquicos" son aquellos que tienen tan baja autoestima y se sienten muy deprimidos consigo mismos, que para subirse su estado del animo, hace que a los otros se les decaiga el suyo infundiéndoles confusión, inseguridad, dolor y tristeza en sus mejores momentos: dias comunes en que te vea bien, o una fiesta, un cumpleaños, un viaje que te ilusionaba, un nuevo empleo, una alegria cualquiera.. ..Pueden parecer tu mejore amigo, tu pareja, y hasta pareciera que te quiere, pero OJO, en un dos por tres, pueden pasar a criticarte, hasta a mentir sobre tu vida, si es necesario, siempre de forma "inocente", y "para ayudarte", para que se caigan tus mejores momentos. Lo puede hacer directamente (a vos) o indirectamente, contando indiscreciones verdaderas o no, al resto Es gente que absorbe tu alegría, a traves de su propia negatividad camuflajeada en "criticas constructivas"Son los que antes o despues o durante una linda fiesta o reunion, te hacen un comentario o te dicen algo, que te enveneno la sangre, o se pelean sin sentido, te provocan, y despues te pueden abrazar y decirte que todo esta bien, que te olvides de todo, "que ya no peleen mas" (cuando a vos, ni se te ocurrio) y que disfrutes de la reunion..... .pero ya no podes, lo lograron.Se alimentan de matarte, de una forma u otra, tus ilusiones. Por: María Jesús RibasLos celos, el ansia de éxito y el amor de los demás en exclusiva, están en el origen de los vínculos dañinos. Hay seres tóxicos capaces de infectarnos con su negatividad, pero también antídotos y técnicas para librarse de quienes nos amargan la vida e impiden crecer. Hay personas en nuestro entorno familiar, laboral o social, cuyos comentarios y actitudes nos complican la existencia. Gente peligrosa para nuestra salud mental, emocional y física, a quienes conviene mantener alejados, o al menos a raya, si no tenemos más remedio que convivir o coincidir con esas personas tóxicas.Cualquiera que nos aflige con su actitud hacia nosotros, que no nos deja crecer, que no se muestra contento con nuestros éxitos y que pone barreras a nuestros esfuerzos para ser más felices, puede considerarse una persona tóxica para nuestra vida, aunque para cualquier otro individuo pueda resultar inofensiva. Para la psicóloga estadounidense Lillian Glass, la raíz de toda toxicidad en las relaciones humanas son los celos. ¿Por qué algunas personas cercanas, queridas o amigas, nos hieren, se enfadan con nosotros, tratan de vencernos, buscan disgustarnos o intentan dañarnos con frases sarcásticas o respuestas que desaniman o al alegrarse falsamente de nuestra felicidad o éxito? ¿Por qué nos hacen críticas destructivas? , "Debido a los celos y su concomitante envidia", señala Glass, para quien el descontento y los sentimientos de insuficiencia provocan el ansia de posesión, del éxito y del amor de otras personas, así como el deseo de tenerlas para uno mismo, en exclusividad. Caldo de cultivo: Los Celos La frustración de otras personas que nos ven como ganadores y se consideran a sí mismas como perdedoras, las impulsa a golpearnos mental y verbalmente, y a veces incluso mediante la violencia física. También les lleva a involucrarnos en juegos molestos, palabras crueles y comportamientos sucios. Los celos o la falta de amor propio son la razón de muchos comportamientos negativos hacia nosotros, pero también la causa encubierta de conductas similares de nosotros hacia los demás. La doctora Lillian Glass, sugiere emplear ciertas técnicas para que los ataques emocionales de la gente tóxica no repercutan sobre nuestra salud física y mental. Para la experta, esto es una cuestión de supervivencia, porque buena parte del bienestar y éxito en nuestra vida dependen de que se mantenga nuestra fortaleza psicológica y emocional.A veces, para contrarrestar la toxicidad ajena o intentar que no nos afecte, se recurre al consumo de drogas, tranquilizantes o a la alimentación compulsiva. Pero ello sólo es una forma de autodestrucció n inconsciente, que sólo ocasiona que esa situación negativa se agudice cuando han pasado los efectos en apariencia placenteros de esos métodos para huir de la realidad. Tampoco hay que responder con la violencia física, ya que las agresiones a los individuos tóxicos sólo consiguen convertir en víctimas a quienes en realidad son los verdaderos agresores, lo cual realimenta su papel negativo en nuestra existencia: es como intentar apagar un incendio echándole más combustible. La amenaza en casaCuando las personas tóxicas forman parte de la propia familia, pueden plantear un verdadero problema psicológico, debido a la continuidad de la convivencia y el vínculo. Si están en el trabajo, pueden poner en riesgo nuestra continuidad laboral, debido a que se resiente nuestro rendimiento a los continuos conflictos.Ya sean nuestros padres, hijos o cónyuges, nuestros jefes o compañeros de trabajo, a las personas tóxicas hay que aprender a tratarlas, para que no trastornen nuestro equilibrio vital.Según la investigadora Lillian Glass, la fórmula magistral para desintoxicar nuestras relaciones consiste en comunicarse para afrontar lo que nos molesta del otro y decirlo sin tapujos. Si tiene un jefe, amigo o familiar que le hace sentir inferior. Si su madre, padre o ambos le han regañado a lo largo de toda la vida. Si está en contacto con un médico, profesor o cliente que le insulta o simplemente le pone enfermo. Si mantiene algunas de éstas u otras relaciones tóxicas, necesita sobrevivir a ellas.Para conseguir una convivencia tranquila y feliz, la experta sugiere aplicar una serie de antídotos contra la negatividad. Una solución consiste en mantener el sentido del humor. Relajar las tensiones y divertirse, con ello permite responder al sujeto tóxico y conseguir el beneficio de la risa. Primero hay que relajarse, respirando lentamente unos segundos y exhalando mientras se recuerdan las palabras y acciones tóxicas, como si se las expulsara del cuerpo junto con el aire. Después hay que decir algo divertido, que ponga en evidencia al agresor verbal. Esto sirve para expulsar la tensión acumulada.También es importante dejar de pensar todo el tiempo en el problema, los cual sólo contribuye a amplificarlo, ya que la mente es cómo una lupa: aumenta aquello que enfoca. Existen momentos en que una persona tóxica parece colapsar nuestra mente, convirtiéndose en lo único en que podemos pensar, lo cual es perjudicial. Hay que gritar o decir mentalmente ¡Basta de pensar! y apoyar esta expresión con frases positivas, como "soy importante", “mi vida es valiosa” o "me siento feliz". La técnica del espejoLa doctora Glass también aconseja actuar como si fuéramos un espejo. Se puede obligar a las personas tóxicas a ver reflejados sus comportamientos. Si alguien no para de hablar impidiendo que los demás lo hagan, la respuesta puede ser ponerse a ladrar. Cuando el tóxico se calle y pregunte "¿qué pasa?", se le explicará que esa es la actitud que él mantiene con los demás. Para que los individuos tóxicos vean cuán absurdas son sus ideas, comentarios y actitudes, lo mejor es formularles con tranquilidad interrogantes sencillos que se conviertan en una progresión lógica que vaya desbaratando sus argumentos, uno tras otro. A aquellos que odian a los negros puede preguntárseles: ¿conoce mucha gente de color?, ¿ha convivido con ella?, ¿alguien le odia por ser quien es? Sus respuestas evidenciarán lo ridículo de sus ideas. Y siempre habrá más preguntas para ponerles en evidencia.Aunque parezca difícil, hay que intentar emplear la cordialidad. Convertir el enfado en amabilidad es una respuesta ideal frente a muchos que van de duros por la vida. Los motivos de su actuación suelen ser la inseguridad y la falta de amor propio. Al saber que esas son las causas de su toxicidad, puede controlarse el enojo y transformarse en amabilidad, con lo que se “sosiega a la fiera”. Muchas personas que tratan con el público hacen gala de esta capacidad, que da frutos asombrosos. Otro antídoto para la toxicidad mental, consiste en desprenderse de cualquier emoción con respecto a la persona venenosa: sacarla de nuestra vida, no preocuparse por ella, no desearle ni bien ni mal, visualizar la desconexión con ella, dejarla atrás. Catálogo de Personas VenenosasSegún Glass, estas técnicas son efectivas para contrarrestar a los que ella denomina “treinta tipos de terrores tóxicos”, entre los que incluye al parlanchín, el chismoso, el cortante, la víctima sombría y condenada, el apuñalador de dos caras, el bromista, el matón rencoroso y autoritario, y el mentiroso. Todas son distintas formas de personalidades que coinciden en intoxicar la vida ajena.Otras versiones de individuos tóxicos, que podemos descubrir en nuestro entorno, son el individuo entrometido, el fanático, el presumido, el competidor, el maniático del control, el crítico acusador o el arrogante sabelotodo. A veces, la presencia de conflictos continuos, puede indicar que el ser tóxico es uno mismo, en vez de los demás. Lo cual no cambia excesivamente las cosas, porque el resultado es similar: un continuo malestar y dificultades para relacionarnos.En ese caso hay que reconocer el problema y dejar de amargar a los demás con nuestros celos más o menos encubiertos. La clave, como siempre, es la comunicación: con uno mismo, para descubrir la verdadera raíz de nuestro comportamiento, y con los demás, para dejar de hacerles la vida imposible. El mete-culpas El mete-culpas, en la versión chilena sería Espinita, de “La Oficina”, ése personaje que siempre nos hace sentir culpable por cuestiones propias o ajenas; es él que nos cuestiona lo que hacemos y no hacemos hasta paralizarnos y, lo peor de todo, es que nos hace vivir insatisfechos, victimizándonos. Frases como “mi dolor es más grande que el tuyo” pueden ser devastadoras para quienes caen en sus redes. El envidioso. Hay diferentes estilos, pero basta fijarse un poco en Quico, del “Chavo del 8”, quien llega a ser insoportable porque tiene mucho más que el otro, pero siempre lo quiere todo. Este personaje expresa en su insatisfacción un deseo más profundo, el de venganza, y claramente es mejor alejarse de él. El descalificador que en versión homosexual se encuentra en el diseñador de ropa Hugo Lombardi, de la teleserie “Betty, la fea”. Como objetivo, el descalificador pretende controlar nuestra autoestima de manera que sólo él pueda brillar y ser el centro del universo. “Excelente trabajo, lástima que lo entregaste tarde” viene como anillo al dedo para graficar sus técnicas. Si quieres una clave, nunca lo contradigas ni confrontes en público. El agresivo verbal encuentra su mejor representante en “El señor de la Querencia”, José Luis Echeñique; es muy violento y aplica es violencia psicológica en forma cotidiana. Hay que tener presente que el objetivo del violento verbal será siempre confundirnos, de manera de cambiar el eje y hacer pasar lo normal por anormal. Y de paso, quiere intimidar, coartándonos. El falso tiene un buen representante en Che Copete de “Condorito”. Según Stamateas, este ser puede adquirir múltiples identidades y usa las máscaras de poder, de superioridad o de víctima. Claramente, el trasfondo es la inseguridad. El psicópata o su símil, Julián García de “Alguien te mira”. Son pocos –por suerte- pero cuando rondan por ahí pueden ser peligrosos, porque reúnen muchas de las características de los otros tóxicos. La definición señala que no son personas antisociales a simple vista, y que por el contrario, se caracterizan por su capacidad para saber adaptarse a las situaciones. El mediocre a la larga, son un lastre, incumplidores, irresponsables y un verdadero problema para los equipos. En buenas palabras es el clásico conformista del mínimo esfuerzo. El chismoso o Espinita again. Vive de trasmitir rumores y la mejor forma de frenarlo es atajarlos y no repetir su comentario. El jefe autoritario o el señor Zañartu, de “La Oficina”. Pesado, prepotente, que no escucha y grita. O en un rol más familiar, Ángel Mercader, el patriarca de “Machos”. El neurótico, personificado, en parte, por Alaraco, ya que este ser es perfeccionista y extremista a la vez. Pero, desgraciadamente suma otras cualidades negativas como infantil, culpógeno, conflictivo y agresivo. El manipulador, que encuentra su imagen en Cerebro, de la serie animada “Pinky y Cerebro” o Alberto (Tomás Vidiella), el capo de “Montecristo”, que desplegaba dos facetas. Se sienten grandes y poderosos, pero son improductivos; llevan una doble vida y por ello, una carga pesada. El orgulloso….. “¿Qué harías sin mí?” es la frase que mejor lo delata, porque se cree indispensable. Tienen un exceso de amor propio y otro tanto de exceso de confianza en sus capacidades y en su manera de pensar. El quejoso o Tristón, de la serie de monitos animados “Leoncio, el león, y Tristón”, lo es definitivamente, pero si se quiere un personaje de carne y hueso qué mejor que la Gertrudis, “sooooo lechuza”, esa secretaria que nunca lograba sacar palabra. Percibe todo negativo y siempre tiene problemas con los demás. A la larga, es una persona limitada, de mente cerrada y muy dependiente. fuente

Perfil Artigas tuvo una actuación destacada en las luchas independentistas y en el predominio de las ideas republicanas y democráticas sobre las monárquicas. Luchó sucesivamente contra el Imperio Español y el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve y contra los unitarios instalados en Buenos Aires y Montevideo. Artigas era oriental, entendiéndose como tal al nacido en la Banda Oriental, compuesta por lo que actualmente es Uruguay y por parte del actual estado brasileño de Río Grande del Sur. De manera directa, sus luchas se orientaron a la conformación de la Liga Federal, organizada estrictamente sobre los principios del federalismo y la república. A la Liga Federal se unieron, además de la Provincia Oriental, las provincias de Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y los pueblos de Misiones bajo el control de Andrés Guazurary. Su férrea defensa de la autonomía federal de las provincias contribuyó de manera indirecta a la independencia de España de los territorios que conformaron la Liga Federal. La Provincia Oriental se terminaría indpendizando de España en 1815. En 1828, al concluir la Guerra del Brasil, parte -el norte se mantuvo en poder brasileño- de la Provincia Oriental se transformó en un Estado autónomo separado del resto de las provincias y luego independiente (el Estado Oriental del Uruguay), cuando Artigas ya se encontraba en su largo exilio en Paraguay, país donde murió. De 1764 a 1810: la formación Hijo de Martín José Artigas Carrasco y de Francisca Antonia Arnal Rodríguez, según la partida que luce al folio 209 del Libro Primero de Bautismos de la Catedral de Montevideo. Su abuelo, Juan Antonio Artigas Ordobas y su abuela Ignacia Xaviera Carrasco y Melo-Coutiño, habían sido de los primeros pobladores de la ciudad. Formaba parte de una de las familias más acaudaladas de Montevideo. Su padre era propietario de campos y fue el primer Capitán de Milicias, desempeñando el cargo de Oficial Real. Fue el tercer hijo de los seis que tuvieron sus padres. Sus hermanos fueron: Martina Antonia, José Nicolás, Manuel Francisco, Pedro Angel y Cornelio Cipriano. Los dos últimos fallecieron antes de 1806. Ocho años después de su bautismo, José Artigas, junto con varios de sus hermanos y su propio padre, recibió el sacramento de la confirmación, el 24 de diciembre de 1772, en la estanzuela de don Melchor de Viana, siendo padrinos éste y su esposa, doña Rita Pérez. Artigas pasó estos primeros años en la ciudad y en la chacra de su padre, ubicada junto al arroyo Carrasco. Recibió en su niñez la mejor educación que en la época se podía dar en su ciudad, la cual consistía en la enseñanza primaria, impartida por los padres franciscanos del convento de San Bernardino. Según consignó en sus memorias el General Nicolás de Vedia, prefirió dedicarse a las tareas rurales. A los doce años se trasladó al campo, en tierras pertenecientes a su familia. Observando a los habitantes del lugar -entre ellos, los gauchos- se hizo ágil en el manejo de las armas y del caballo. En 1778 su nombre aparece registrado al ingresar en la Cofradía del Santísimo Rosario. Luego se abre una época indocumentada en la vida del héroe, de la que apenas se poseen algunas noticias. En sus "Apuntes biográficos sobre don José Artigas", el citado general Vedia, expresa: Don José Artigas era un muchacho travieso e inquieto y propuesto a sólo usar de su voluntad; sus padres tenían establecimientos de campaña y de uno de estos desapareció a la edad como de 14 años y ya no paraba en sus estancias, sino una que otra vez, ocultándose a la vista de sus padres. Correr alegremente los campos, changuear y comprar en éstos ganados mayores y caballadas, para irlos a vender a la frontera del Brasil portugues, algunas veces contrabandear cueros secos, y siempre haciendo la primera figura entre los muchos compañeros, eran sus entretenimientos habituales". También se relacionó con los aborígenes charrúas de manera intensa. Según diversos investigadores —entre los que se destaca Carlos Maggi, que expone esta afirmación en su libro El Caciquillo— durante el período que va desde su adolescencia hasta su ingreso en el cuerpo de Blandengues, período en el cual no aparecen referencias en los registros de la época, Artigas habría vivido con los charrúas, llegando a tener mujer e hijo dentro de esa nación. Su vida se habría desarrollado al norte del Río Negro, en las Misiones Orientales, Río Grande del Sur y Santa Catarina. A los treinta y tres años, en 1797, amparándose en una amnistía para quienes no tuvieran delitos de sangre, ingresó como soldado raso al recién creado cuerpo de Blandengues de Montevideo, una milicia especialmente autorizada por el rey en el Virreinato del Río de la Plata, que tenía como fin de proteger las fronteras. En esta función, Artigas participó del control de los avances portugueses en la frontera norte y en la lucha contra el contrabando y el pillaje. Poco antes de finalizar el siglo XVIII, Artigas se encontró en la frontera con el Brasil, con un afro-montevideano que había sido capturado por los portugueses y reducido a la esclavitud. Decidió entonces comprarlo para darle la libertad. Desde entonces Joaquín Lenzina, más conocido como «el negro Ansina», acompañaría a Artigas durante el resto de su vida, convirtiéndose en su mejor amigo, su camarada de armas y su cronista De 1810 a 1820: la etapa revolucionaria Estalla el proceso de la Independencia Hispanoamericana Artículo principal: Revolución Oriental En 1808 Napoleón aprovechó las disputas por el trono entre el rey español Carlos IV y su hijo, el futuro Fernando VII, para intervenir en el Imperio Español e imponer las llamadas «abdicaciones de Bayona», por las cuales ambos renunciaron sucesivamente al trono de España en favor de José Bonaparte, luego de lo cual Fernando quedó cautivo. Pero la intervención francesa desencadenó un levantamiento popular conocido como Guerra de la Independencia Española (1808-1814) que trajo incertidumbre sobre cuál era la autoridad efectiva que gobernaba España. Ante la ausencia de una autoridad cierta en España y el cautiverio de Fernando VII, los pueblos hispanoamericanos, bajo la dirección de los criollos, comenzaron una serie de insurrecciones desconociendo a las autoridades coloniales. La primera insurrección se produjo el 25 de mayo de 1809 en la ciudad de Chuquisaca, en el Virreinato del Río de la Plata, a la que le siguieron levantamientos en todo el continente para formar juntas de autogobierno, dando origen a la Guerra de Independencia Hispanoamericana. El 25 de mayo de 1810 el pueblo de Buenos Aires depuso al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, cabeza del Virreinato del Río de la Plata y eligió una junta para reemplazarlo, dando inicio a la Revolución de Mayo. Inmediatamente, el poder español instaló su sede en Montevideo, importante puerto competidor del de Buenos Aires, y reclamó al Consejo de Regencia español el envío de un nuevo virrey, tropas y armas para reprimir el levantamiento. Ese mismo año, Artigas, quien por entonces permanecía en las tropas virreinales, fue enviado a Entre Ríos como comandante de un contingente militar colonial, en un intento de recuperar para España los cinco pueblos entrerrianos insurrectos, pero resultó derrotado por los caudillos locales. En enero de 1811 llegó a Montevideo el nuevo virrey, Francisco Javier de Elío. La Junta de Buenos Aires desconoció su autoridad y le declaró la guerra el 13 de febrero. El ala radicalizada de la revolución de Buenos Aires había puesto sus ojos en Artigas. Mariano Moreno, secretario de la Primera Junta, escribió en agosto de 1810, en su Plan Revolucionario de Operaciones, lo siguiente: Sería muy del caso atraerse a dos sujetos por cualquier interés y promesas, así por sus conocimientos, que nos consta son muy extensos en la campaña, como por sus talentos, opiniones, concepto y respeto; como son los del Capitán de Dragones don José Rondeau y los del Capitán de Blandengues don José Artigas; quienes, puesta la campaña en este tono y concediéndoles facultades amplias, concesiones, gracias y prerrogativas, harán en poco tiempo progresos tan rápidos, que antes de seis meses podría tratarse de formalizar el sitio de la plaza.[ De 1820 a 1850: el exilio en Paraguay Rodeado por todos lados por los lugartenientes de Ramírez y viendo su causa definitivamente perdida, el 5 de septiembre de 1820, Artigas cruzó el río Paraná hacia el exilio en Paraguay, dejando atrás su patria y su familia. Artigas en su ancianidad, por Alfred Demersey. Es el único retrato auténtico del general, aunque muy posterior a su actuación pública. Posiblemente en éste se inspiró Blanes para sus retratos de Artigas. El dictador paraguayo Gaspar Rodríguez de Francia le dio refugio, pero cuidó que no conservara ninguna influencia política, ni mantuviera correspondencia con nadie fuera del Paraguay. Su único acompañante durante el resto de su vida fue el negro Ansina. La campaña de los Treinta y Tres Orientales inició la liberación de su provincia del Imperio del Brasil en 1825. Pero la complicada guerra del Brasil y las intromisiones diplomáticas de Gran Bretaña, sumada a las sucesivas desilusiones de los orientales con los gobiernos porteños, llevaron a la independencia de la República Oriental del Uruguay en 1828, en la cual Artigas nunca participó. Confinado a la lejana e inóspita Villa de San Isidro Labrador de Curuguaty, allí vivió cultivando la tierra hasta la muerte de Gaspar Rodríguez de Francia y no causó problema alguno a las autoridades paraguayas. No obstante, por mera precaución, fue arrestado algunas semanas después de la muerte del dictador Rodríguez de Francia, ocurrida el (20 de septiembre de 1840). El nuevo gobierno de Carlos Antonio López, primer Presidente Constitucional del Paraguay lo trasladó a Asunción, donde disfrutó de su plácida ancianidad en el barrio asunceño de Trinidad, residiendo en la propia quinta del Presidente de la República, rodeado del afecto de los paraguayos. Allí falleció, diez años después, el 23 de septiembre de 1850, a los 86 años de edad. Himno Artigas El Padre nuestro Artigas señor de nuestra tierra que como un sol llevaba la libertad en pos. Hoy es para los pueblos el verbo de la gloria para la historia un genio para la Patria un Dios. Para ser el ejemplo de los americanos grabó el libro de oro de la inmortalidad. La Patria de mis hijos no venderé oh tiranos al precio miserable de la necesidad. Cuando hoy – recordamos la pureza de su amor a la Patria y su virtud. Nuestras almas se llenan de grandeza y el corazón estalla en gloria y juventud. Levantad vuestros nobles corazones la palabra de Artigas escuchad que sus ecos parecen escuadrones que pasan y que atacan gritando libertad. Gritando libertad – gritando libertad gritando libertad - ... El Padre nuestro Artigas señor de nuestra tierra que como un sol llevaba la libertad en pos. Hoy es para los pueblos el verbo de la gloria para la historia un genio para la Patria un Dios. Para la historia un genio para la Patria un Dios... fuente
Argentinos y orientales Jorge Luis Borges LOS ARGENTINOS vivimos en la haragana seguridad de ser un gran país, un país cuyo solo exceso territorial podría evidenciarnos, cuando no la prole de sus toros y la ferocidad alimenticia de sus llanuras. Si la lluvia providencial y el gringo providencial no nos fallan, seremos la villa Chicago de este planeta y aun su panadería. Los orientales no. De ahí su claro que heroica voluntad de diferenciarse, su tesón de ser ellos, su alma buscadora y madrugadora. Si muchas veces, encima de buscadora fue encontradora, es ruin envidiarlos. El sol, por las mañanas, suele pasar por San Felipe de Montevideo antes que por aquí. fuente

Batalla de Las Piedras (1811) La Batalla de Las Piedras se produjo a media mañana del 18 de mayo de 1811. Este enfrentamiento constituyó el primer triunfo importante de las fuerzas revolucionarias, en lo que luego sería Uruguay, al mando de José Gervasio Artigas. Las fuerzas comandadas por Artigas se enfrentaron a las fuerzas imperiales de España despachadas por el gobernador de Montevideo Francisco Javier de Elío, las cuales se oponían a la autoridad de la Junta de Mayo de Buenos Aires. Los dos bandos se enfrentaron en nombre de Fernando VII. El gobernador de Montevideo y ya entonces virrey del Río de la Plata, Francisco Javier de Elío, designó al capitán de fragata José Posadas, jefe de las fuerzas regulares que guardaban la Plaza fuerte. Posadas instaló su cuartel general en San Isidro Labrador de Las Piedras, en las cercanías de Montevideo, para librar allí un enfrentamiento decisivo contra los revolucionarios. En tanto que José Artigas, se ubicó en la villa de Nuestra Señora de Guadalupe. Los artiguistas llegaron a conformar un ejército de mil hombres, en tanto que las milicias de Posadas estaban constituidas por 1230 personas, de las cuales cerca de doscientas pasaron al bando de Artigas en medio del fragor de la lucha. El 18 de mayo se produjo el enfrentamiento del que resultó la victoria para los revolucionarios. Fue luego de esta victoria que Artigas pronunció su famosa frase "Clemencia para los vencidos", en referencia a los heridos del ejército español. Después de la batalla murió el primo de José Artigas, Manuel Artigas, homenajeado en Buenos Aires por ser el primer oficial muerto en combate por la causa revolucionaria. La Batalla de las Piedras por Diógenes Hécquet La Batalla de las Piedras por Manuel Rosé Alberto Zum Felde considera a la Batalla de Las Piedras como decisiva para el futuro de la revolución. Ante la derrota de Belgrano en el Paraguay y el Paraná, sin la Batalla de Las Piedras. IMPECABLE ESTRATEGIA Artigas se fijó como objetivo sitiar la ciudad de Montevideo, donde se encontraban las autoridades que respondían a la corona de España. Camino de su objetivo, el ejército revolucionario se apoderó de la población de Nuestra Señora de Guadalupe –lo que hoy es la ciudad de Canelones-, distante unos 40 kilómetros de Montevideo. Para contrarrestar el avance revolucionario, el gobernador español decidió enviar al encuentro de Artigas un contingente militar de unos 1.200 soldados al mando del capitán José De Posadas. La diferencia de fuerzas era notable, mientras que los españoles eran militares profesionales con seis cañones de artillería, dos obuses lanzadores de granadas explosivas y buenas armas de fuego; el ejército artiguista se componía de 400 soldados de a pie y 600 jinetes con las armas rudimentarias ya mencionadas. Por esta razón, el éxito de la campaña artiguista no podía radicar en la experiencia y equipamiento militar, sino en una hábil estrategia que permitiera hacer olvidar las carencias. Y fue precisamente eso lo que llevó a los orientales al triunfo. La batalla tuvo lugar el 18 de mayo de 1811, en campos próximos al entonces pueblo de Las Piedras. Comenzó cerca de las 11 de la mañana, con los españoles ubicándose en una zona de altura, muy cerca del Arroyo de Las Piedras, que quedó a sus espaldas. Lo que hizo Artigas fue enviar un grupo de infantería al mando de Antonio Pérez en línea recta hacia donde estaban las fuerzas españolas. Los revolucionarios amagaron un ataque y, cuando los españoles abrieron fuego, los orientales simularon una retirada en derrota. En ese momento los españoles decidieron perseguirlos, abandonando así su ventajosa posición territorial. Fue en ese instante que Artigas mandó a la caballería infiltrarse por el flanco izquierdo del contingente enemigo en un movimiento envolvente, lo que determinó que los españoles quedaran atrapados entre dos fuerzas atacantes. La batalla de Las Piedras duró hasta las 5 de la tarde, momento en que Posadas izó la bandera blanca y se rindió ante Artigas, para poner punto final a este enfrentamiento militar. No hubo represalias para el ejército derrotado porque en esa tarde del 18 de mayo de 1811 Artigas pronunció una de sus más recordadas frases: “Clemencia para los vencidos”. Como consecuencia de este triunfo oriental, Artigas pudo poner sitio a Montevideo y toda la Banda Oriental quedó libre del dominio español, aunque para la independencia definitiva todavía faltaba pasar por las dominaciones portuguesa y brasileña. fuente