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Sentis que es mejor evitar que sufrir?
InfoporAnónimo11/23/2013

Si tenes una personalidad en la que sentís que: -Es mejor refugiarte,antes de salir y enfrentar los problemas que tenes -Rechazo por parte de los demás y hacia uno mismo -Te sentís continuamente observado,que ante el mínimo error todos te criticaran y se reirán de vos -Necesitas constantemente de la aprobacion de los demas,y hasta pones a prueba para ver cuento te estiman o te valoran. -Das poco y esperas recibir demasiado -Tenes extrema timidez,exageradamente susceptible a las criticas e inseguridad Puede ser que se trata del trastorno evitativo de la personalidad,un tipo de fobia social. CARACTERÍSTICAS Miedo al rechazo Creen que todos reaccionaran de la misma manera negativa que la figura que los rechazaba. Continuamente temen que descubran que son defectuosos y que los rechacen por ello. Temen no poder soportar la disforia que les producirá ese rechazo y por eso evitan las relaciones y las situaciones sociales. Autocrítica Tienen pensamientos automáticos autodenigrantes, cada vez que se encuentran en situaciones sociales o cuando piensan en futuros encuentros. Estos pensamientos automáticos, surgen de sus esquemas y no suelen someterlos a evaluación, porque los encuentran verídicos. Hacen también predicciones negativas como: “no les gustaré”, ”me criticarán”, etc., que también aceptan sin cuestionárselas ni ponerlas a prueba Supuestos subyacentes sobre las relaciones Piensan que no pueden gustar a nadie, pero que si ocultan su verdadera personalidad engañarán a los demás, al menos en parte o por un tiempo. Procuran que nadie se les acerque lo suficiente como para darse cuenta de que son diferentes, inadecuados, etc. Cuándo establecen una relación con alguien, evitan cualquier confrontación y no son asertivos. Piensan que si desagradan en algo al otro, este pondrá fin a la relación. Evaluación incorrecta de las reacciones de los demás Interpretan reacciones neutras o positivas como negativas (por ej., si alguien los elogia, creen que ha sido para ridiculizarles o por lástima). Van buscando reacciones en cualquier persona (chofer del autobús, etc.). Creen que “si alguien me juzga negativamente, la crítica tiene que ser justa”. Temen cualquier situación en que puedan ser evaluados, porque cualquier reacción negativa, o incluso neutra, la toman como confirmación de su propia creencia de que son defectuosos y de que no gustan a nadie. Carecen de criterios personales para juzgarse en forma positiva. Se basan exclusivamente en cómo creen que les perciben los demás. Exclusión de los datos positivos Aunque se le presenten pruebas de que es aceptado o de que gusta, cree que el otro está equivocado o que le está engañando. Evitación cognitiva, conductual y emocional La mayoría, además de la evitación social, presenta también evitación de cualquier pensamiento, emoción o actividad, que le produzca incomodidad. Lo hacen de forma automática (no voluntaria ni consciente). Esa evitación, a veces se produce en forma sutil, por ej., distrayéndose. La evitación queda reforzada y se convierte en un hábito, porque reduce el malestar a corto plazo. Generalmente, no tienen conciencia de que evitan la ansiedad y más bien interpretan negativamente sus pautas de evitación creyendo que “soy un perezoso”, “soy un inepto”, etc. Ansiedad por la ansiedad Se siente culpable por estar ansioso ya que cree que “no debería” estarlo. Teme que si se permite sentirse ansioso, su ansiedad irá a más hasta perder el control, y que nunca se recuperará (piensan algo así como: “no debería estar ansioso, y como lo estoy, es terrible, no puedo soportarlo y soy un inepto por ello”). Excusas y racionalizaciones Su situación es egodistónica y, generalmente, saben qué tienen qué hacer para mejorar sus vidas. Pero el coste inmediato, en emociones negativas, les parece demasiado alto. Por tanto, se buscan numerosas excusas, como: “no me va a gustar”, ”lo haré más adelante”, “esta gente es demasiado superficial”, etc. En el fondo, no se cree capaz de alcanzar sus metas. La fantasía de la realización de deseos Fantasean sobre su futuro. Piensan en que algún día caerá del cielo la relación perfecta o el empleo inmejorable, sin que ellos realicen el más mínimo esfuerzo. [PREVENCION DE RECAIDAS Redactar frases con autoinstrucciones para afrontar posibles dificultades. Ej.: - Qué hacer si advierto que vuelvo a tener conductas de evitación - Qué hacer si empiezo a creer más en mis antiguas creencias irracionales que en las nuevas creencias racionales - Qué hacer si sufro un retroceso Idear un sistema para seguir trabajando en la auto-psicoterapia, con - Revisión de materiales de la terapia - Libros de autoayuda - Autorregistros, planificando un tiempo para hacerlos habitualmente - Hacer autorregistros siempre que noten emociones o conductas contraproducentes - Planificación de tareas y revisión semanal, analizando si se han hecho evitaciones y qué hacer para eliminarlas - Tarjetas donde se anotan: por un lado la actitud disfuncional y las pruebas en contra, y por el dorso la actitud funcional y las pruebas que la respaldan (para leerlas cada día o semana) - Leer y anotar argumentos en contra de la creencia disfuncional y a favor de la nueva creencia funcional - Anotar en una ficha las predicciones negativas que suele llevar a cabo y los resultados reales que obtiene (ver ejemplo abajo) Dejar la terapia gradualmente. Recordarle que puede requerir alguna sesión de refuerzo Para estudiantes de psicologia o interesados en el tema: TRATAMIENTO DE LA EVITACIÓN COGNITIVA Y EMOCIONAL Hay que empezar a utilizar estas técnicas lo antes posible porque la evitación obstaculiza el uso de las técnicas cognitivas estándar: la terapia cognitiva requiere que el paciente experimente cierto grado de ansiedad y registre los pensamientos e imágenes relacionados con ella, pero si los evita (como tiende a hacer) no hará las tareas o no colaborara durante la sesión. Cambiar las creencias acerca de la ansiedad - Hacer un diagrama del proceso de evitación para que comprenda cómo se produce y cómo puede detenerlo. Hacer más diagramas, sobre las situaciones que evita en su vida diaria - Reformular sus ideas de que es vago y perezoso. Lo que realmente suele ocurrir es que evita situaciones en que tiene pensamientos automáticos que le producen ansiedad y malestar. - Evaluar esos pensamientos y aumentar su tolerancia a las emociones asociadas. Mediante preguntas dirigidas (interrogación socrática) ayudarle a darse cuenta de las desventajas de la evitación: ej., obstaculiza la consecución de sus metas y el que puedan experimentar muchas emociones positivas. - Explorar, si es posible, el origen de su evitación (que suele estar en la niñez) y analizar cómo entonces su actitud de evitar era más lógica, ya que él era más vulnerable, pero que ahora ya no le es útil mantenerla. - Evocar experiencias que les producen malestar sin escapar de ellas - cambiando de tema, diciendo que tiene la mente en blanco, etc.-, y centrándose en sus emociones y en las creencias que los impulsan a evitarlas. Así también se puede poner a prueba su creencia de que si sigue pensando o sintiendo eso, enloquecería o perdería el control. Quizá hagan falta reiteradas experiencias de este tipo para cultivar la tolerancia a la ansiedad y desactivar las creencias catastrofistas acerca de qué pasaría si experimenta emociones desagradables. Con esto le ayudaremos a que se haga más asertivo y tenga mayor acceso a emociones antes reprimidas. Hacerse consciente de que tiende a pensar “no puedo hacer tal cosa” y, por tanto, a evitar hacerla. Anotar una contrarréplica a esa actitud, en una tarjeta, leerla diariamente y actuar en consecuencia con esa nueva actitud. Establecer una jerarquía de los temas a tratar, según su grado de dificultad y sacar a la luz cualquier temor anticipatorio. Así se pueden poner a prueba las predicciones y acumular datos que refuten las creencias falsas. Esto mismo se puede hacer con respecto a las actividades que lleve a cabo fuera de la consulta. Como al principio le cuesta detectar sus pensamientos automáticos, darle una lista con los que creemos, o hemos comprobado que tiene, y pedirle que se ayude de esa lista para hacer los registros en casa. Llevar un cuaderno en el que registra sus pensamientos y emociones cuando se siente mal. Si aún no ha aprendido a evaluar y corregir las creencias distorsionadas, puede usar la distracción tras anotar pensamientos y emociones. Después traerá el cuaderno a la sesión y le ayudaremos a poner a prueba sus cogniciones distorsionadas y a encontrar alternativas racionales a las mismas. Ejercicios para reestructurar recuerdos: - Dramatizaciones: Se evocan en la imaginación, ayudado por el terapeuta, las situaciones traumáticas en que se originaron las creencias desadaptativas, primero tal como ocurrieron (para aumentar su comprensión) y después visualizando cómo las afrontan en forma más hábil y asertiva. - Test histórico de la creencia desadaptativa: Se considera cada una de las creencias desadaptativas nucleares (ej. “no puedo gustar”) y se buscan pruebas en contra, a través de la historia del sujeto, desde sus primeros años. Se anotan también lo que parecen pruebas a favor, pero se añaden posibles explicaciones alternativas. Como durante toda su vida ha interpretado sus experiencias congruentemente con esas creencias (esquemas), no dispone de esquemas alternativos. Por tanto, hay que crearlos y fortalecerlos. PREVENCION DE RECAIDAS Redactar frases con autoinstrucciones para afrontar posibles dificultades. Ej.: - Qué hacer si advierto que vuelvo a tener conductas de evitación - Qué hacer si empiezo a creer más en mis antiguas creencias irracionales que en las nuevas creencias racionales - Qué hacer si sufro un retroceso Idear un sistema para seguir trabajando en la auto-psicoterapia, con - Revisión de materiales de la terapia - Libros de autoayuda - Autorregistros, planificando un tiempo para hacerlos habitualmente - Hacer autorregistros siempre que noten emociones o conductas contraproducentes - Planificación de tareas y revisión semanal, analizando si se han hecho evitaciones y qué hacer para eliminarlas - Tarjetas donde se anotan: por un lado la actitud disfuncional y las pruebas en contra, y por el dorso la actitud funcional y las pruebas que la respaldan (para leerlas cada día o semana) - Leer y anotar argumentos en contra de la creencia disfuncional y a favor de la nueva creencia funcional - Anotar en una ficha las predicciones negativas que suele llevar a cabo y los resultados reales que obtiene (ver ejemplo abajo) Dejar la terapia gradualmente. Recordarle que puede requerir alguna sesión de refuerzo Si tenes o crees que tenes este trastorno: Es fundamental como primer paso tomar conciencia de tus limitaciones y aceptarlas para empezar a trabajar en esto y pedir una ayuda profesional psicológica y revisar también signos de depresión. Además hay que evaluar tu historia personal, edad, infancia y relaciones para ver como esto se manifiesta.

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El caso del peine de freud (y mas)
InfoporAnónimo9/29/2013

El Psicoanalisis y los sueños El trabajo del sueño utiliza cuatro métodos principales de disfraz. Son la condensación, el desplazamiento, la dramatización y la simbolización. La Condensación es un proceso basado en el descubrimiento de que el contenido manifiesto del sueño es una abreviatura del contenido latente. « El sueño es pobre, mezquino y lacónico, en comparación con la copiosidad de los pensamientos del sueño». Hall creia que en los sueños hay símbolos, y esos símbolos tienen una función necesaria, pero no es la función del disfraz, tal como se pretende en la teoría de Freud; los símbolos de los sueños están ahí para expresar algo, no para esconderlo. Soñar, tal como nos dice, es una forma de pensar, y pensar consiste en la formulación de conceptos o ideas. Durante el sueño estos conceptos se vuelven retratos, que son las personificaciones concretas de los pensamientos de soñador; dan expresión visible a lo que es invisible, concretamente conceptos, ideas y pensamientos. Continúa exponiendo que la verdadera referencia de cualquier símbolo de un sueño no es un objeto o una actividad, sino siempre una idea en la mente del soñador. Nos da como ejemplo las maneras posibles con que el pene puede ser simbolizado. Puede ser mediante un fusil o un cuchillo; esto simbolizaría pensamientos sexuales agresivos. O la imagen puede ser un destornillador, o una manguera de gasolina introducida en el depósito de carburante del coche; esto simbolizaría una visión mecánica del acto sexual (¿atornillar?) (10). O el pene puede igualmente ser simbolizado por una flor flexible, o un palo roto; esto ilustraría ideas de impotencia sexual. Sueño publicado e interpretado por E. Frink, un psicoanalista americano . Una mujer joven soñó que iba paseando por la Quinta Avenida con una señora que era amiga suya. Se detuvo durante algún tiempo ante el escaparate de una tienda para mirar unos sombreros. Parecía recordar que finalmente había entrado y comprado un sombrero. El análisis suministró los siguientes datos. La presencia de la amiga en el sueño recordó a la soñadora que el día anterior había efectivamente paseado por la Quinta Avenida con la señora en cuestión, aunque no había comprado un sombrero. Su marido había estado en cama, enfermo, ese día, y a pesar de que ella sabía que no era nada serio, se había sentido desazonada y no se había podido desprender de la idea de que su marido podía morir. Fue entonces cuando su amiga la visitó, y su marido le sugirió que un paseo le iría bien. Luego ella recordó que durante el paseo se había hablado de un hombre que ella había conocido antes de su matrimonio y del que se había creído enamorada. Cuando se le preguntó por qué no se había casado con él, la joven rió y dijo que el casamiento no se había decidido, añadiendo que su posición financiera y social estaba tan por encima de la de ella que hubiera sido fantástico soñar en ello. A la joven se le pidieron asociaciones sobre la compra del sombrero en el sueño. Dijo que le había gustado mucho un sombrero que vio en el escaparate de una tienda, y que le hubiera agradado mucho comprarlo, pero que le era imposible debido a la pobreza de su marido. Claramente el sueño satisfacía su deseo permitiéndole comprarse un sombrero. Pero además la soñadora súbitamente recordó que en su sueño el sombrero que compró era un sombrero negro, de hecho, un sombrero de luto. La interpretación del analista es como sigue: el día antes del sueño, la paciente temió que su marido fuera a morir. Soñó que compraba un sombrero de luto, y así colmó la fantasía de muerte. En la vida real, lo que le impedía comprar un sombrero era la pobreza de su marido; pero en su sueño podía comprar uno, lo que implicaba que tenía un marido rico. Estas asociaciones nos conducen al hombre rico del que ella admitió estar enamorada, y a la suposición de que si ella fuera su mujer, podría comprarse tantos sombreros como quisiera. El analista concluyó con toda seguridad que la joven estaba harta de su esposo; que su temor a ver morir a su marido era solamente un proceso de compensación, una reacción de defensa contra su deseo real de que muriera; que a ella le gustaría casarse con el hombre de quien estuvo enamorada, y tener bastante dinero para satisfacer todos sus caprichos. Es interesante observar que cuando el analista hizo saber a la paciente la interpretación de su sueño, ella admitió que era justificada, y añadió varios hechos que lo confirmaron. El más importante de estos hechos era que después de su matrimonio se enteró de que el hombre de quien estuvo enamorada, a su vez estaba también enamorado de ella. Esta revelación había, naturalmente, reanimado sus sentimientos y lamentado su apresurado casamiento, creyendo que si hubiera esperado un poco más de tiempo, hubiera sido mucho mejor para ella. Sueño interpretado por Freud Una chica soñó que estaba en presencia de alguien cuya identidad era muy vaga, pero ante el cual se sentía bajo una especie de obligación; deseando darle las gracias, le regaló su peine. Para comprender esto, debe saberse algo sobre las circunstancias de la paciente. Era una judía cuya mano había sido pedida en matrimonio, un año antes, por un protestante. A pesar de que ella correspondía por entero a sus sentimientos amorosos, la diferencia de religión había impedido el compromiso. El día antes del sueño ella tuvo una violenta disputa con su madre, y cuando se metía en la cama pensó que sería mejor, tanto para ella como para su familia, si se iba de casa. Antes de dormirse estuvo pensando en los medios y maneras de ganarse la vida sin tener que fiarse de la ayuda de sus padres. Preguntada sobre las asociaciones de la palabra «peine», contestó que a veces, cuando alguien iba a usar un cepillo o un peine perteneciente a otra persona, la gente decía: «No hagas eso, vas a mezclar la raza». Esto sugiere que la persona del sueño cuya identidad permanece vaga es el ex-pretendiente; al ofrecerle un peine, la paciente muestra su deseo de «mezclar la raza», es decir, casarse con él y tener hijos suyos (8). En su sueño, el peine ha desplazado al expretendiente, de una manera que parecería completamente ininteligible; se convierte en el objeto emocional central a través del proceso de desplazamiento. Sueño intrepretado por Hall Hall nos habla de una joven que soñó que estaba en su primer aniversario de boda, y ella y su marido iban a repetir la ceremonia. Al principio no podía encontrar su vestido de novia, a pesar de una búsqueda a fondo. Por fin, cuando lo encontró, estaba sucio y roto. Con lágrimas de pena en sus ojos, se llevó el vestido y se fue corriendo a la iglesia, donde su marido le preguntó por qué se lo había llevado. Ella quedó confusa y azarosa, y se sintió extraña y sola. Hall sugiere que, en su sueño, el estado de su vestido de novia simbolizaba su concepto sobre su matrimonio. Otros sueños corroboraron esta interpretación. Soñó en una chica recién casada que estaba en trámites de divorcio, lo que sugería que la idea del divorcio estaba en su propia mente. En otro sueño, ella tuvo dificultades en llegar al domicilio conyugal, perdiéndose por el camino, tropezando en la acera, retrasándose ante un paso a nivel del tren y sin con seguir llegar. Este sueño sugería que estaba tratando de encontrar rezones para no volver a casa con su marido. En otro sueño, el diamante en su anillo de compromiso faltaba, sugiriendo la esperanza de que tal vez esto anularía su infeliz matrimonio. Finalmente, soñó en una amiga que se casaba y recibía un montón de regalos de boda inútiles. Esto sugería que, en su mente, el estado del matrimonio era como muchos trastos inútiles. «Ciertamente estos sueños indican que la soñadora concibe su matrimonio como infeliz y corrobora la hipótesis de que un vestido de novia desgarrado y sucio es una personificación concreta de esta idea». La función de soñar, como sostiene Hall, es revelar lo que hay en la mente de una persona, no esconderlo.

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Personajes que se cree la gente
InfoporAnónimo1/2/2013

Personajes que se cree la gente Años atrás fueron los Kurt Cobain y las Bjorks, después las Amelie y los William Miller. Hoy distintos personajes se toman el cosplay urbano chilensis, siempre penoso y patético: Doctor House El doctor Gregory House lidera un equipo médico de diagnóstico. Todos los capítulos de esta serie son iguales: llega alguien con unos síntomas, el equipo del doctor House propone distintas teorías sobre qué es lo que le pasa al paciente pero todas son teorías equivocadas porque al final el doctor House le achunta. El tipo es súper desagradable, trata mal a la gente y en situaciones públicas se las da de controversial. La gente, sin embargo, lo encuentra “capo”, “que dice las cosas a la cara” o “un loco lindo” probablemente todo porque es médico porque si fuera el jardinero House lo tratarían de roto de mierda. Sheldon Cooper Es un físico teórico que trabaja en Caltech pero por alguna razón la gente que sabe crackear Office jura que es igual a Cooper y que tiene Asperger (como si fuera algo bacán). Pasa el mismo fenómeno que con el doctor House: es un tipo insoportable incapaz de relacionarse con la gente pero por una especie de arribismo intelectual lo perdonamos y decimos “oye qué loco el Sheldon”. Zooey Deschanel Es fácil identificar a las Zooey Deschanel: chasquilla, ropa de anciana y audífonos grandes. En sus películas y entrevistas la idea central es más o menos la misma: “soy súper rara, no me doy cuenta que soy rica”. Claro que en la versión nacional hay kilos de más y centímetros de altura menos. Sustancia hay muy poca, sólo podemos apreciar la profunda vida interior de estas chiquillas viendo sus fotos en Instagram, de vez en cuando una de las Zooey se cree creativa y arma un podcast o un blog programado por algún weón al que le calienta la sopa tal como la Zooey original modela en la mediocre banda indie She and Him. La Claudita de “los 80” Popular cosplay entre las universidades estatales y sus facultades humanistas. Este personaje calza perfecto con el abajismo universitario donde las chiquillas del Altamira o colegios similares declaran “yo no soy como mis viejos, a mí me importa luchar por este país” mientras en señal de rebeldía se compran unos cueritos y escuchan Calle 13. Obviamente son presa fácil para los estudiantes que no se bañan y se creen guerrilleros de la revolución cubana porque para completar el cosplay hay que tener el pololo revolucionario que hace todo y al que hay que cocinarle. Mark Zuckerberg El sueño del emprendimiento es tan distorsionado como la gente pobre que cree que si mandan al cabro chico a jugar a la pelota va a ser millonario como Alexis Sánchez. Hoy cualquier inepto con un blog jura que está haciendo el siguiente Facebook. Por supuesto olvidan que Zuckerberg era una especie de genio en Harvard y no un publicista de la Universidad de Pacífico. Los Mark Zuckerberg hablan harto de la innovación, usan Foursquare y registran todos sus pensamientos en las redes sociales, esperanzados en que los usen para alguna película dirigida por David Fincher o en su defecto Nicolás López.

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El odio y verguenza hacia uno mismo
InfoporAnónimo3/2/2013

La vergüenza y la esencia del odio a uno mismo La vergüenza de la que uno no se puede desprender, poco .i poco se convierte en odio a uno mismo. Es como si hubiera un "pozo negro" en el alma de la persona por el que desapareciera para siempre todo lo bueno de ella dejando un residuo de disgusto y desprecio. Cuando se piensa únicamente en lo malo que existe dentro de uno, se pierde la belleza de la propia humanidad. Estas personas ven fealdad en lugar de belleza, vergüenza en vez de benevolencia y debilidad en lugar de fuerza. El odio a uno mismo no es sutil ni sofisticado, Los mensajes a los que nos estamos refiriendo son básicos y crudos. Quizá incluyan palabras obscenas y desaprobatorias: "No eres más que una mierda", o "nunca servirás para nada". Todos podemos experimentar la vergüenza y el odio a uno mismo, no son exclusivos de las personas profundamente avergonzadas. La mayor parte de nosotros podemos aprender a equilibrar nuestra vergüenza con mensajes internos que nos afirman en nuestro valor como seres humanos. Ejercicios Ejercicio uno Pensamientos que las personas avergonzadas por lo general se dicen a sí mismas. Léelos muy despacio y haz un círculo alrededor de cada palabra que hayas usado para avergonzarte a ti mismo. . Estoy lleno de defectos (dañado, incompleto, mutilado, envejecido). . Soy sucio (feo, mugroso, asqueroso, impuro, repulsivo). . Soy estúpido (tonto, torpe, loco, idiota). . Soy incompetente (no soy lo suficientemente bueno, soy inepto, incapaz, no sirvo para nada). . No soy digno de amor (nadie me aprecia, nadie me quiere, a nadie le importo). . Merezco que me abandonen (que se olviden de mí, que no me quieran, que me dejen fuera), . Soy malo (atroz, terrible, maldito, despreciable, horrible). . Doy lástima (soy despreciable, miserable, insignificante), . No soy nada (estoy vacío, no valgo nada, soy invisible, paso desapercibido, soy irrelevante). . Merezco las críticas (la condenación, la desaprobación, la destrucción), . Me siento avergonzado (abochornado, humillado, mortificado, deshonrado). . Soy débil (chiquito, impotente, diminuto). . No debería estar vivo (existir, tener un espacio). Lista tres o cuatro mensajes contra los que más luchas, o con los que quieres trabajar primero. En la parte opuesta de la hoja anota la nueva aseveración que necesitas aprender. Por ejemplo: Aseveración anterior Aseveración nueva No merezco que me quieran Merezco que me quieran Soy débil Soy fuerte Decídete a darte los nuevos mensajes regularmente. Escríbelos en tu mano, Anótalos en una hoja de papel que guardes en tu cartera. Cuélgalos del espejo retrovisor de tu coche. Pégalos al espejo de tu baño y en el refrigerador. Cada vez que los veas, los sientas o los recuerdes, hazte la misma aseveración. Cuando los veas y estés solo, repítelos en voz alta. Sé persistente y dilos tan frecuentemente como puedas, por lo menos durante dos semanas, Después anota los resultados en una hoja diferente. Ejercicio dos La próxima vez que sientas que tienes que alejarte avergonzado, hazlo, pero sólo por cinco minutos. Toma el tiempo con el reloj y después de los cinco minutos, oblígate a ponerte en contacto con los otros, ya sea en persona o haciendo una llamada telefónica. (Si estás en alguna situación en la que no puedas hacer ninguna de estas cosas, escribe una carta.) Mantén este contacto por lo menos durante 10 minutos. Aunque el contacto con los otros se te dificulte, no lo dejes. Aprende a usar esta técnica cada vez que sientas que la vergüenza te obliga a alejarte. Cuando encuentres a alguien con quien hacer el contacto en dichas situaciones, no escojas al que generalmente te hace sentir avergonzado. Continúa tratando, aunque al principio este proceso se te haga incómodo. Ejercicio tres Las personas dominadas por la vergüenza tienen mucha dificultad para aceptarse a sí mismas. Cuando somos niños, generalmente encontramos una muñeca, un muñeco de peluche o una mascota que nos acepta como somos. Nos sentimos más seguros queriendo a este objeto o a este animal, porque sabemos que no nos criticará ni estará fijándose en nuestros defectos. Como adultos, frecuentemente dejamos atrás estas partes aceptantes de nosotros mismos. Ve de compras esta semana y deja que una muñeca o un muñeco de peluche "te escoja" como amigo. Llévatelo a casa, contémplalo, abrázalo y hasta platícale. Hazlo en privado. Permítete actuar tontamente con el animal de peluche, porque este no te criticara. Después anota todas las formas de ser que reconoces como tuya Cualquier forma de odio hacia uno mismo es veneno para el autoestima "Nadie tiene una buena opinión de un hombre con una opinion pobre de sí mismo." Anthony Trollope Aunque la mayoría de las personas dirían por supuesto que me agrado! muchas de ellas revelan lo contrario de diversas maneras . El hecho de vestirse desaliñadamente y no arreglarse revela una hostilidad pasiva hacia uno mismo y hacia los demás. El descuido de la salud denota falta de respeto por uno mismo. Las "bromas" hirientes que hacemos contra nosotros mismos para nulificarnos en realidad son insultos que preferimos propiciar que recibir. Obviamente , cualquier forma de odio hacia nosotros mismos es venenosa para la autoestima. Sin importar lo sutil que sea, debemos evitar cualquier actitud o comportamiento que menoscabe nuestra valía . Quien dice que no le importa la ropa de cualquier forma necesita comprarse una camisa. Quién siente que no se merece gastar dinero en un nuevo corte de pelo necesita ir al salon de belleza de inmediato . En el preciso momento en el que nos demos cuenta de cualquier forma de descuido personal debemos contraatacar con un acto de amor. Sin excepción , el odio hacia uno mismo tiene profundas raices en el pasado . Si hoy en día estamos tratando de hacer las cosas como se debe , tenemos toda la razón para tener una buena opinión de nosotos. Cada día podemos aprender a concentrarnos en lo que estamos llegando a ser y no en lo que éramos o en lo que hacíamos antes. Envidia e inferioridad El Diccionario de la Real Academia dice de la envidia que es "la tristeza o pesar del bien ajeno", pero esta definición parece algo pálida si consideramos las múltiples manifestaciones de este fenómeno psicológico. Para empezar, señalemos que de la tristeza del bien ajeno a la alegría por el mal ajeno sólo hay un paso, y a esta última también la categorizaríamos como envidia. Hay muchas formas de envidia y los sentimientos de inferioridad constituyen su piedra angular. La envidia no puede ser entendida en todo su espectro sin considerar las sensaciones de precariedad narcisista y las vicisitudes de las pulsiones agresivas en la infancia, dentro del seno familiar. En efecto, las diversas modalidades de envidia no son sino un eco de los sentimientos de inferioridad y rivalidad sufridos por el niño en su desarrollo psicológico, con padres, hermanos y otras figuras significativas. La envidia instaurada en el carácter del adulto es, por lo general, una reacción ante las experiencias de pequeñez y desvalimiento de la infancia. Esto da cuenta de su universalidad y su frecuente irracionalidad. En cada persona, la intensidad de la envidia estará en función de sus sensaciones reprimidas de insignificancia. Las manifestaciones de la envidia generalmente nos dirán más de los sentimientos de inseguridad del envidioso que de la personalidad del envidiado. La envidia es maladaptativa porque estropea y, en ocasiones, anula completamente el placer de la admiración, el gozo de la amistad, la utilidad del compañerismo y la solidaridad, el júbilo por los logros de otros, la contemplación de la belleza, de la habilidad, del ingenio y, también a veces, el simple deseo de emular al mejor. La envidia, pues, puede suponer un impedimento psicológico muy serio y siempre es fuente de sufrimiento. En boca de Don Quijote, "Todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo; pero el de la envidia no tal, sino disgusto, rencores y rabias". Otros "vicios" conllevan ese "no sé qué de deleite" porque satisfacen alguna pulsión instintiva (aunque después pueda esto resultar reprobable a la conciencia). Sin embargo, la envidia es en sí una defensa; a saber, una defensa contra la percepción de la propia inferioridad: se odia a otro para no sentir odio contra uno mismo. Astuta y algo cínicamente, Unamuno dijo que en nuestra tierra de envidia proverbial bien podría existir un precepto que rezase, "Odia a tu prójimo como a ti mismo". Así pues, por una parte, tenemos la mortificación narcisista inherente a la sensación de inferioridad; por otra, el odio a los semejantes, que es censurable para el Superyó. Aquí no hay deleite. En palabras de Antonio Machado, el envidioso "Guarda su presa y llora lo que el vecino alcanza; / Ni pasa su infortunio ni goza su riqueza". Por consiguiente, el penoso sentimiento de la envidia ha de ser objeto, a su vez, de otra defensa psicológica. Una de ellas es la proyección. Por medio de ésta, el sujeto logra convencerse de que el sentimiento envidioso le es ajeno y de que él es el envidiado; pero, ¡ay!, entonces temerá que los males que le deseó al prójimo se vuelvan a modo de bumerán contra él. A propósito de este mecanismo, Sigmund Freud (1919) hizo la siguiente reflexión: "Quien posee algo precioso, pero perecedero, teme la envidia ajena, proyectando a los demás la misma envidia que habría sentido en lugar del prójimo”. No significa esto que a veces no se tengan razones realistas para temer las consecuencias de la envidia del prójimo; lo que significa es que, frecuentemente, ésta se debe a razones idiosincrásicas y, por lo general, inconscientes. Envidia y odio Es odio lo que, de forma natural, sentimos hacia aquéllos que nos maltratan o nos humillan. El odio es, o así nos parece, una pasión reactiva a una ofensa y, como tal, nos resulta más admisible que la envidia. Así, con frecuencia, procuramos hacer pasar a ésta por aquél, del modo en que Yago, alférez de Otelo, intentó disfrazar su envidia al gran moro de Venecia de odio "justificado". Los malos deseos resultan entonces mucho más tolerables al Superyó y se reducen los sentimientos de culpa. En el odio puede haber un componente muy importante de placer, sobre todo si se perpetra una venganza que creemos que reparará alguna situación de indignidad. La envidia, sin embargo, como se ha visto, no constituye nunca una experiencia placentera: nos pone en contacto con nuestras sensaciones de inferioridad de forma demasiado directa. La envidia siempre supone sufrimiento. En su Sueño de la muerte, Ouevedo (1622) retrata así a la envidia: " en ayunas de todas las cosas, cebada en si misma, magra y exprimida. Los dientes, con andar siempre mordiendo de lo mejor y de lo bueno, los tenía amarillos y gastados. Y es la causa de lo bueno y lo santo, para morderlo, lo llega a los dientes; mas nada bueno le puede entrar de los dientes adentro". Quevedo estaba señalando una de las características que hacen tan dolorosa y maladaptativa a la reacción envidiosa: no resulta en provecho o, en terminología psicoanalítica, no consigue la incorporación del objeto bueno; antes bien, aspira a aniquilarlo. Sin embargo, a pesar de su naturaleza eminentemente destructiva, la envidia es parte de la condición humana y, de un modo u otro, y en mayor o menor grado, se manifestará por doquier. Su presentación puede variar mucho en cuanto a forma y a consecuencias en la práctica, pero es completamente utópico el anhelo de no ser "Ni envidiado ni envidioso", de que hablara Fray Luis de León en una célebre décima. Ocurre, tanto con el odio como con la envidia, que tienden a ser más intensos cuanto más conocidas o próximas son las personas objeto de dichos sentimientos. “Acerrima proximorum odia", dijo Tácito en una frase que por la contundencia peculiar del latín suena mejor sin traducir. Es entre familiares que suelen darse las pasiones más fervientes, y no sólo las amorosas, sino, efectivamente, también las rencorosas y envidiosas. Vienen aquí a la memoria las estrofas lorquianas del Romancero gitano (1924-27), " ¿Quién te ha quitado la vida / Cerca del Guadalquivir? /-Mis cuatro primos Heredias, / Hijos de Benameji./ Lo que en otros no envidiaban,/ Ya lo envidiaban en mí". Soluciones La mente humana tiene que recurrir a diversos mecanismos de defensa inconscientes, para restaurar la autoestima lesionada en las comparaciones envidiosas y equilibrar así la homeostasis narcisista. Estos mecanismos pueden ser más o menos adaptativos. Llamamos patológicos a aquellos patentemente maladaptativos. Un caso extremo de éstos puede ser el de los individuos que cometen actos "grandiosos" de terrorismo o el de aquéllos que atentan contra celebridades admiradas/envidiadas. En el estudio de las múltiples formas de presentación de la envidia es crucial comprender que todos los seres humanos tenemos que negociar intrapsíquicamente de alguna manera el dolor de nuestra vanidad herida en las comparaciones desfavorables. Ninguno nos libramos. El refrán "Si los envidiosos volaran, no nos daba nunca el sol" es inexacto; la conclusión correcta seria, "¡No quedaría nadie con los pies en la tierra!". Aquéllos que aseguran no haber sentido nunca envidia están afirmando lo imposible. Como mucho, puede que no hayan estado conscientes de ella. Odiarte a ti mismo Odiarte a sí mismo es una de las cosas más destructivas que puedes hacer. Va a afectar tus relaciones, tu confianza y de hecho vas a tener la autoestima muy baja. En efecto, es una receta para el fracaso y la miseria. Si tú o alguien quien conoces sufre de odio hacia sí mismo entonces sabrás de que se trata.El odio hacia un mismo puede iniciarse debido a: * Que has hecho algo que no deberías y te castigas por ello * Que no te guste algo de ti, que crece hasta llegar a fuertes sentimientos de odio * Te sientes culpable * Te sientes inseguro * Que has sufrido abusos y en el interior de alguna manera te sientes con culpa * Te sientes un fracaso * No tienes amigos * Eres demasiado autocrítico * No te gusta tu apariencia ¿Por qué te odias a ti mismo? Todos en algún momento tienen sentimientos negativos sobre sí mismos. El odio hacia uno mismo va de un disgusto de algún aspecto de sí mismo (tales como el aspecto físico o carácter), para un auto odio intenso. En el extremo de esta escala es posible que te sienta enojado y deprimido. Es importante buscar ayuda y empezar a cambiar la manera de cómo te ves . Odiarte a ti mismo no sirve para nada. Si sufres de una mentalidad de víctima a causa de tu situación, esto garantizara que sigas siendo una víctima, ya que confirmaras tus pensamientos negativos justificándolos. Complejo de superioridad e inferioridad “El complejo de superioridad es un mecanismo inconsciente, neurológico, en el cual tratan de compensarse los sentimientos de inferioridad de los individuos, resaltando aquellas cualidades en las que sobresalen. Es lógico pensar que cada individuo posea aspectos positivos y otros negativos. Posiblemente los aspectos negativos del ser son obviados por su psiquis para obcecarse sólo con los positivos." El término fue establecido por Alfred Adler (7 de febrero de 1870 – 28 de mayo de 1937). La exhibición del complejo de superioridad, generalmente, se proyecta hacia los sentimientos de inferioridad con respecto a los demás. Las razones más comunes de estos complejos con sentirse “apartado” de los grupos sociales, por no presentar las mismas características que el resto de las personas. En el resto de las personas, al estar con una persona con este tipo de complejos, se puede llegar a pensar que son arrogantes o que quieren hacerse destacar por aspectos banales. La conducta relacionada con este mecanismo puede incluir una opinión exageradamente positiva sobre el valor y las habilidades de uno mismo, expectativas muy altas y poco realistas (aunque con frecuencia las personas altamente dotadas poseen este complejo) con respecto a los logros de uno mismo y de los demás, vanidad, estilo extravagante en la forma de vestir (con la intención de llamar la atención), orgullo, sentimientalismo y facilidad de ser herido, una tendencia a rechazar las opiniones de los demas (a veces con fundamentos racionales), comportamiento snob, entre otras. El alejamiento social y el “soñar despierto” puede ser también asociado al complejo de superioridad, ya que es una forma de evadir el temor al fracaso relacionado con los sentimientos de incapacidad de enfrentar el mundo real. Los complejos de superioridad e inferioridad son a menudo presentados ambos en las mismas personas, y se manifiestan de maneras diferentes. Sin embargo, los dos complejos pueden existir el uno sin el otro.” Complejo de Inferioridad Muchas personas se pueden sentir inferiores en un momento dado, pero eso no quiere decir que tengan un complejo de inferioridad. Cuando decimos que alguien tiene sentimientos de inferioridad nos referimos a una persona que se siente inferior ante los demás de un modo más o menos permanente, no sólo en determinadas situaciones en las que su sensación de inferioridad puede deberse a algún motivo circunstancial y pasajero. Un complejo de inferioridad es algo más complicado: las personas que lo padecen son sujetos que, aun sintiéndose profundamente inferiores a los demás en uno o varios terrenos, no son capaces de admitirlo, y rechazan la idea de su inferioridad, relegándola, desde la esfera de lo consciente, a la del inconsciente, donde permanece la mayor parte del tiempo para volver al mundo consciente de forma más o menos esporádica. Para que se establezca un sentimiento o un complejo de inferioridad no es necesario que esa persona tenga un defecto real, sino tan sólo que crea tenerlo. Con frecuencia, la causa es que en alguna ocasión se sintió rechazado por los demás, pensó —acertadamente o no— que se estaban burlando de él y la experiencia marcó decisivamente su personalidad. Los defectos se suelen adscribir a uno de estos tres ámbitos fundamentales: el terreno físico (defecto corporal, fealdad, obesidad, talla demasiado baja o alta, impotencia sexual, características propias del sexo contrario, etc.); el intelectual (inteligencia mediocre, poca cultura, etc.); y el social (falta de simpatía, desconocimiento de normas de cortesía, procedencia de un nivel social más modesto, nacimiento ilegítimo, poca facilidad de palabra, familia que provoca vergüenza, etcétera). Los sentimientos de inferioridad pueden provocar inhibición y retraimiento, dando lugar a que se vaya constituyendo una personalidad tímida e insegura, dentro de un marco de escasa actividad social. Sin embargo, si el sentimiento de inferioridad no es demasiado intenso puede llegar a estimular el afán de superación desde la misma infancia. Adler estudió a fondo este problema, proponiendo un enfoque del mismo basado en el sistema de compensaciones psicológicas. Cuando alguien se siente inferior, puede optar por la «resignación», lo que da lugar a una actitud de modestia y timidez exageradas, inseguridad e inhibición, con lo que esta persona parece actuar como si se disculpase constantemente por el mero hecho de su propia presencia. Pero si no se resigna, intenta compensar su defecto de tres modos que no se excluyen totalmente entre sí, y que serían las compensaciones psicológicas. Las compensaciones denominadas de primer grado consistirían en intentar disminuir o suprimir el defecto o sus consecuencias. Por ejemplo, una persona que se sienta inferior por considerarse demasiado obesa, intentaría adelgazar y cuidar su aspecto externo para resultar más atractiva. Las compensaciones de segundo grado consisten en intentar compensar el presunto defecto destacando en un plano diferente, como es el caso del niño que saca malas notas en el colegio y lo intenta compensar siendo un gran deportista. Por último, estarían las compensaciones de tercer grado, con las que se intenta adoptar un falso sentimiento de superioridad que sirva para ocultar el problema de fondo ante uno mismo y ante los demás. Cuando el individuo adopta esta última vía de compensación, se muestra altanero, presuntuoso, arrogante, inflexible y vanidoso, aparentando, a simple vista, un cierto complejo de superioridad. Se muestra indiferente ante las actitudes y opiniones de los demás, pero en realidad es muy susceptible ante las mismas, ya que hieren fácilmente su sensibilidad, influyendo notablemente sobre su exagerada necesidad de autoestima. Se ha forjado una imagen idealizada de sí mismo, mediante la cual pretende demostrar su supremacía sobre los demás y ocultar el profundo desprecio que siente hacia sí mismo. Este seria el genuino complejo de inferioridad. El problema principal surge como consecuencia de su falta de adaptación al medio social que los rodea, ya que ante fracasos o críticas severas de los demás, se rompe este esquema compensatorio y surge de nuevo la inferioridad de fondo, lo que constituye una intensa fuente de angustia y sufrimiento, que imposibilita el amor y las relaciones interpersonales francas y sinceras.

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Morrissey habla sobre el suicidio
InfoporAnónimo4/10/2013

Morrissey estuvo dando una entrevista muy sincera y habló bastante de lo que para él significa el suicidio y aseguró que lo consideró en más de una oportunidad. Además, comentó que lo considera como un acto honorable. El artista estuvo hablando con la gente de la BBC Radio 4. La periodista del programa Desert Island Discs le preguntó si alguna vez había considerado esta posibilidad y la respuesta fue bastante interesante: "Sí, lo hice. Pienso que la autodestrucción es algo honorable. Siempre lo pensé así. Es un acto de gran control y entiendo a la gente que lo hace". Después estuvo hablando un poco de cómo considera la vida. Explicó que siempre le fascinó cómo la gente utiliza su tiempo. Comentó que cuando una persona está consiente que un día no estará más puede mantener su cabeza centrada en lo que realmente le gusta y aprovechar mucho más su tiempo. Finalmente, le preguntaron cómo elegiría su muerte. Según el artista, como le gusta mucho ir a dormir, lo más probable es que se tomara una buena cantidad de pastillas y se fuera a la cama.

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El Petiso Orejudo
InfoporAnónimo12/4/2012

Tal vez ningún crimen sea más aborrecible que el asesinato de un niño. Las muertes violentas de pequeñas criaturas generan un impacto en la sociedad que deja marcas imborrables. Un poco eso, y otro poco el morbo, el mito y el sensacionalismo lograron que Cayetano Santos Godino, alias " El Petiso Orejudo ", pasara a la historia como una especie de "monstruo". Escritores, periodistas, criminólogos y especialistas de otras áreas, que mañana a las 17 hs presentarán un coloquio en el Museo del Libro y de la Lengua , analizan qué significaron los asesinatos y delitos cometidos por este singular adolescente en el marco de la historia criminal argentina. (Escriben: Osvaldo Aguirre, Álvaro Abós, Rodolfo Palacios, Javier Sinay, Raúl Torre, Carlos Elbert, Leonel Contreras, Diego Galeano, Daniel Silva) EL CARÁCTER HISTÓRICO Y SOCIAL DEL DELITO Por Osvaldo Aguirre* En los relatos más convencionales, el Petiso Orejudo aparece como un caso único, extraordinario; un "monstruo", un otro radicalmente ajeno a la sociedad en que vivió. Sin embargo, precisamente el acento que se pone en desvincular al criminal de su época denuncia el carácter histórico y social del delito y de los delincuentes. Creo que la historia y los actos del Petiso no pueden ser comprendidos sin tener en cuenta, por un lado, su escenario y sus coprotagonistas: las transformaciones de la ciudad de Buenos Aires a principios del siglo XX y la situación de los niños que, como Cayetano Santos Godino, padecieron entonces la pobreza, la explotación laboral y el acoso de instituciones represivas que pretendían normalizarlos. Al mismo tiempo, también ser considerados en el análisis los narradores de esa historia, los actores que construyeron la leyenda del Petiso tal como ha llegado a nuestros días: los criminológos, la prensa sensacionalista y la policía. El Petiso nos muestra ejemplarmente que los crímenes y los criminales pertenecen íntimamente a una sociedad y a una época y que las historias de "monstruos" son los modos más comunes en que una sociedad desconoce su propia responsabilidad en tales episodios. * Periodista, autor de "Enemigos públicos", "Historias de la mafia en la Argentina" y de otros libros. EL ASESINO QUE SE CONVIRTIÓ EN MITO Por Álvaro Abós* Los atroces asesinatos que, durante el año 1912, cometió Cayetano Santos Godino, de 15 años, en la persona de niños del barrio de San Cristóbal, plantearon a la ciudad de Buenos Aires un desafío inédito: qué hacer con un asesino semejante, quien actuó con una crueldad desconocida y quizás nunca igualada, hasta hoy. El asesino se convirtió en un mito. La curiosidad y el miedo trenzaron fábulas y fantasías sobre Godino, el Petiso Orejudo. Su historia, además de comportar una tragedia humana, desnudó las caras de la Argentina de entonces, el régimen conservador y el país de la inmigración. El Petiso ahorcaba a sus víctimas con un piolín. Foto: Archivo Se pusieron en juego los mecanismos policiales, penitenciarios, médicos, judiciales, periodísticos. La historia criminal de un país forma parte de la historia "grande", aunque pudibundeces e ideologismos suelen confinar su materia al anecdotario truculento y banal. Que criminólogos, investigadores de diferentes disciplinas sociales, escritores, periodistas, artistas reconstruyamos, reflexionemos y tratemos de comprender un episodio -en este caso un personaje- de la historia negra, es promisorio. Es aceptar con madurez que el pasado no es una colección de cromos heroicos sino una construcción difícil, levantada con oro y barro. UNA VIDA DESGRACIADA El caso del Petiso Orejudo trascendió la frontera del crimen. Se convirtió en una leyenda. Una huella que perdurará en el tiempo. También refleja una época. Por entonces, el asesino era demonizado hasta el extremo: a Santos Godino lo llamaron hiena, sátiro y bestia imbécil. Los criminólogos basaban sus teorías en el positivismo y hasta propusieron operarle las orejas al criminal. Y el Petiso Orejudo no era un ser extraño de la sociedad: era producto de la sociedad. Pocos tuvieron en cuenta su vida desgraciada, los golpes que recibió de su padre, la falta de educación y el hambre que lo llevaron a cruzar los límites. En un contexto donde la policía y la justicia tampoco hacían mucho para prevenir o actuar a tiempo. Un librito ilustrado con una caricatura de una oreja y un ojo desorbitado de Godino, publicado en 1953 y escrito por J. E. Fentanes, acaso define en una frase la forma de pensar de esa época: "Que el cielo juzgue al horripilante monstruo, que tuvo la desdicha de nacer para desgracia de sus semejantes". Hijo de inmigrantes italianos, Cayetano se crió en medio de la pobreza y la violencia. Foto: Archivo Hasta el mismo Carlos Eduardo Robledo Puch, a quien entrevisté en Sierra Chica, reconoce que el Petiso Orejudo fue una víctima más. "Los golpes lo dejaron idiota. Es más, quiso ir a la cárcel para aprender de otros delincuentes", dice Robledo, quien entre 1971 y 1972 mató a once personas. Está preso desde entonces. * Periodista, autor de "El Ángel Negro", "Adorables criaturas" y "Pasiones que matan". EL MIEDO AL ALUVIÓN INMIGRATORIO Por Javier Sinay* El Petiso Orejudo es el mayor asesino argentino. No por la cantidad de sus víctimas (cuatro muertos y siete heridos, una cifra superada por Carlos Robledo Puch, por Francisco Laureana, por Mateo Banks y por muchos otros), sino por la calidad de sus crímenes. Y esto tiene que ver con lo que significaron para su sociedad y lo que dejaron para la nuestra, que un siglo después sigue hablando de él. Godino fue el primer asesino serial, fue un agresor social cargado de negatividad que condensó en sus orejas aladas y en su mirada opaca todos los miedos que generaban el aluvión inmigratorio (el mismo Godino era hijo de italianos) y la modernización y el crecimiento urbano (la ciudad de Buenos Aires pasó de tener 663.854 habitantes en 1895, según el Censo Nacional elaborado un año antes del nacimiento del Orejudo, a 1.576.597 habitantes en 1914, según el Censo Nacional elaborado dos años después de su detención). * Periodista, autor de "Sangre Joven" y "100 crímenes resonantes que conmovieron a la sociedad argentina". ¿SE HIZO JUSTICIA? Por Raul Torre* Cayetano Santos Godino (a) "El petiso orejudo" ha sido el primer caso registrado por la criminología argentina al cual se le aplica el labeling de asesino serial. El total de homicidios que se le adjudican es de cuatro, además de por lo menos siete tentativas; en todos los casos se trató de menores de corta edad. Fue condenado y enviado a cumplir su sentencia en la cárcel de Ushuaia. Allí le operaron sus orejas aladas, con la convicción de que en ellas podía encontrarse la causa de su maldad. La plena vigencia del positivismo de Cesare Lombroso, en la criminología de la época, tuvo influencia capital en el caso. Es que era llamativo en Godino su aspecto físico, por su cuerpo mal formado de niño con rostro y sexo adultos, y una personalidad básicamente instintiva. Sus gestos y el contenido de sus conversaciones evidenciaban, rápidamente, a alguien de muy escaso desarrollo intelectual. Tenía orejas y extremidades desproporcionadamente grandes, y era muy limitado físicamente. La historia de Godino era común a la promiscuidad, la miseria y la marginalidad, estructuradas en las condiciones propias de la inmigración campesina pobre. Sus padres eran italianos provenientes de Calabria, a quienes en general se los conocía como genoveses, en una clara alusión al puerto de embarque y no específicamente a su lugar de origen. Pertenecía a una numerosa familia (tenía ocho hermanos), de las que habitaban los conventillos del Buenos Aires de fines del siglo XIX y hasta casi mediados del XX. Su padre, Fiore Godino, de profesión farolero - encendía el alumbrado a gas - y luego albañil, sufría de dos enfermedades, verdaderos flagelos en la sociedad de aquellos años, la sífilis y el alcoholismo, y era abusador y golpeador. Sobre su progenitora, Lucía Ruffo, hoy en dia sentenciaríamos: madre claramente abandónica. Fue hallado sin vida en su celda, la nº 90, el 15 de noviembre de 1944. Y se llevó tras él la curiosidad de su sórdida historia... quedaron el mito, el paradigma y unas preguntas que tal vez hoy tengan una adecuada respuesta. ¿Era imputable? ¿Debía ser recluido en una prisión para delincuentes comunes? ¿Cuál fue el origen de su peligrosidad? Consecuentemente... ¿se hizo justicia? * Profesor de Criminalística, autor de "Homicidios seriales" y otros libros. Presentador del programa de televisión "Forenses". LA CREACIÓN DE LA FIGURA DEL "MONSTRUO" Por Leonel Contreras* Los crímenes del Petiso Orejudo ocurrieron esencialmente en 1912, un momento en el que Buenos Aires estaba dejando de ser la Gran Aldea que contó Lucio V. López e incluso la posterior "París de Sudamérica" que soñó Torcuato de Alvear, para convertirse en una de las metrópolis más habitadas del mundo. Fue en este momento cuando empezaron a emerger en la ciudad una serie de situaciones que nunca antes habían ocurrido y que tenían protagonistas más bien propios de una ciudad de masas. Estos personajes protagonistas (es el caso de Godino) tuvieron una existencia concreta, ya que fueron seres de carne y hueso que nacieron, vivieron, actuaron y murieron en distintos momentos históricos que casi siempre es posible ubicar cronológicamente. Es común, sin embargo, que sus existencias estén permanentemente vinculadas con hechos ficticios o mitológicos, lo cual hace que pierdan su ubicación temporal para así ingresar en un mundo paralelo, un mundo "mágico" sin tiempo ni espacio. En Buenos Aires, de alguna u otra manera, todos o casi todos conocen la historia del Petiso Orejudo. Su "carrera" criminal lo ha convertido en uno de los asesinos más famosos (posiblemente el más) de toda la historia criminológica argentina. Sin embargo, de alguna forma integra la galería de estos personajes mitológicos que comentamos en el párrafo anterior. El hecho de que en una ciudad como Buenos Aires, que en 1912 estaba comenzando a nacer como una metrópoli masiva, haya aparecido un muchacho enfermo con instintos criminales, capaz de clavarle un clavo en la cabeza a un nene de 3 años, generó una de las figuras que toda ciudad de masas necesita: la del monstruo. El asesinato de Jesualdo Giordano puso fin al raid criminal de Godino. Foto: Archivo En el caso de Latinoamérica y especialmente de Argentina, donde no existió puntualmente una literatura gótica, tenemos que muchas veces estos monstruos tuvieron que ser tomados de la misma realidad. Ese es el caso del Petiso Orejudo, quien fuera el protagonista exclusivo de la página más oscura que tuvo la historia criminológica de Buenos Aires desde 1580 hasta la fecha. El Petiso fue el "monstruo" de Buenos Aires durante muchos años. No casualmente mi abuela, nacida siete años más tarde de la detención de Godino, suponía cuando ella era chica que éste andaba suelto por la calle raptando y matando chicos. Ocurre que evidentemente, el Petiso sirvió, al ser un asesino de niños, como un instrumento de poder para los padres porteños, que muchas veces se veían obligados a utilizar su figura como método para obligar a sus hijos a comer o bien para que no salieran solos a la calle. En este sentido tenemos que recordar que existen algunas figuras míticas tradicionales tales como el "Cuco" o el "Hombre de la Bolsa", que también han surgido con este fin y han servido desde antaño para "asustar" a los chicos a la hora de la comida. Este uso mítico de la figura del Petiso Orejudo obligó a magnificar la figura de ese personaje, cambiando incluso su fisonomía o haciendo que ésta se ignorase para convertirlo de esa manera en el monstruo que se necesitaba. En la actualidad, aunque ya casi no se use para asustar chicos, la figura del Petiso Orejudo como "monstruo" sigue completamente instalada. Es por eso que sigue siendo común escuchar a historiadores y periodistas afirmar que Cayetano Santos Godino fue el "más terrible asesino serial de la historia cronológica argentina". De la misma manera, también es costumbre sostener que fue el primero de todos ellos. Pues bien, no fue ni el primero ni el más terrible, es más, algunos sostienen que ni siquiera puede ser considerado como un "asesino serial" convencional, ya que no tuvo un plan concreto de elección de sus víctimas. Sí, en cambio fue "asesino múltiple", aunque tampoco el primero: solo basta recordar las "andanzas" de Pepe Requejo y Domingo Cayetano Grossi. LAS INCONGRUENCIAS POLÍTICO CRIMINALES DE LOS PRINCIPIOS POSITIVISTAS El caso del Petiso Orejudo ha sido, en suma, un caso que permitió poner a prueba los conocimientos penales y criminológicos de comienzos del siglo XX, sus incongruencias, y lo que significaba llevar a la práctica las ideas positivistas dominantes. El caso Godino es una documentación clara, tanto de la aplicación de los principios positivistas, en particular los referentes a la peligrosidad y a la defensa social, como de las incongruencias político criminales a que esos principios conducían. Es curioso que, recurrentemente, el caso es reflotado por diarios y revistas, y reproducido de manera escabrosa, contribuyendo a perpetuar el mito del criminal nato, monstruoso y deforme. * Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales. Profesor de Derecho Penal y Criminología (UBA). Autor de "Manual Básico de Criminología" y diferentes libros en esa disciplina, traducidos al portugués y al italiano. LA HISTORIA CRIMINAL QUE SOBREVIVIÓ 100 AÑOS Por Diego Galeano* El centenario de los crímenes del Petiso Orejudo es una invitación al debate, no tanto por la redondez del número o la fuerza de la efemérides, sino por el propio hecho de que un criminal perdure cien años en la memoria popular. No es algo común, ni obvio. A lo largo de la historia argentina existieron crímenes resonantes, conmovedores, con mucha presencia en la prensa y en las conversaciones cotidianas, pero que no trascendieron a las generaciones que lo vivieron. Cómo un crimen y un criminal sobrevive cien años en la memoria de una ciudad: esa es la pregunta que nos convoca. Para responderla, partimos de la premisa de que no es posible pensar a un crimen pasado prescindiendo de la forma en que fue narrado, repetido, contado una y otra vez. La leyenda del Petiso Orejudo tuvo fuerza por su capacidad de activar la vieja cuestión de la monstruosidad, muy presente en la cultura popular, y a la categoría de anormalidad, central para los discursos y las prácticas que edificaron al sistema penal moderno. * Sociólogo e historiador, especializado en historia del delito y de la policía en América Latina. Autor de "Escritores, detectives y archivistas. La cultura policial en la ciudad de Buenos Aires, 1821-1910". EL TRASTORNO ASOCIAL DE LA PERSONALIDAD Por Daniel Silva* Nos encontramos frente al caso de una persona que cometió diversos homicidios y delitos. Como resultado de las diferentes evaluaciones psiquiátricas que se realizaron a Godino y conforme a los diversos criterios diagnósticos que utilizaban los evaluadores, puede arribarse a una cierta controversia nosológica sobre cuál era en realidad la personalidad del "Petiso" y si el mismo presentaba alguna afección psiquiátrica que limitara o aboliera su capacidad para el reproche penal. Godino fue examinado, según las fotocopias del expediente, a las cuales he tenido acceso por los Dres. Negri y Lucero en primer término, luego por el Dr. Victor Mercante, más tarde por el Dr. Nelson y por último por los Dres. Cabred y Estevez. En todas las pericias, los expertos consignan elementos indicadores de lo que hoy llamamos Trastorno Asocial de la Personalidad. Las orejas aladas de Santos Godino fueron motivo de estudio de criminologos. Foto: Archivo Debe recordarse que por aquella época no existía en la Psiquiatría un ordenamiento consensuado de la nosología y cada profesional diagnosticaba el caso según la escuela en que se había formado. Los criterios diagnósticos tales como hoy los conocemos vinieron muchos años mas tarde. De cualquier manera, las pericias son coincidentes en destacar los "rasgos o estigmas degenerativos" típicos del positivismo reinante en la época. Aún más, Godino era el paradigma vivo de lo que el positivismo consideraba como "hombre delincuente". Hoy en día, con los conocimientos actuales en psicopatología, no cabe duda de que Godino debió ser considerado un caso de trastorno de personalidad de tipo asocial, injerto en un individuo carente de estimulación psicosocial. Es este aspecto el que a mi entender confundieron algunos de los examinadores cuando consideraron que el nombrado presentaba imbecilidad ( Dres. Lucero y Negri). Lejos de ello, el modus operandi de Godino evidenciaba un nivel de inteligencia práctica destacable. Lo que sí le faltaba era la impronta de la educación, pero no inteligencia. Tampoco debe olvidarse el contexto social como lo señala el Dr. Mercante en su dictamen, absolutamente marginal y poco favorecedor del desarrollo de los sentimientos sociales. En éste sentido podemos ser contestes con la Ley de Salud Mental (26.657), cuando reconoce a la misma, como un proceso determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona.

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Isaac Newton: El genio Religioso
InfoporAnónimoFecha desconocida

En el aniversario 369 de Sir Isaac Newton lo miramos desde otra perspectiva, antes de que fuera el reputado científico que ordenó el mundo de la física, un muchacho que a los 19 años robaba, reñía, insultaba y se servía de “medios ilícitos para salir de la angustia”. Ayer hace 369 años nació Sir Isaac Newton, una de las personas más decisivas en el desarrollo científico de Occidente, sin duda una mente privilegiada que pudo entender el funcionamiento físico del mundo casi sin nada más que su capacidad intelectual. Sin embargo, Sir Isaac Newton no fue siempre Sir Isaac Newton. Y en este día lo recordamos antes de que alcanzara tan honroso sitio en el panteón laico de la ciencia, intentando imaginarlo cuando tenía 19 años y le preocupaba incurrir en ofensas contra la religión. Gracias a The Newton Project, un esfuerzo mayúsculo por digitalizar todo lo que alguna vez escribió Sir Isaac, conocemos una lista con los pecados que el Newton adolescente cometió antes de llegar al Pentescostés de 1662. 49 faltas contra Dios cuidadosamente conservadas en esta secuencia. A continuacion sus pecados: Usar la palabra (Dios) abiertamente Comer una manzana en Tu casa Hacer una pluma [de flecha] en Tu día Negar que lo hice Hacer una trampa para ratones en Tu día Hacer pasteles la noche del sábado Poner un alfiler en el sombrero de Iohn Keys para molestarlo en Tu día Desear y esperar la muerte para algunos Robar cerezas del almacenista Eduard Negar que lo hice Poner mi corazón en el placer que da el dinero más que en Ti Golpear a mi hermana Llamar “mujerzuela” a Dorothy Rose Enemistarme con mi madre Con mi hermana Reñir con los sirvientes No vivir de acuerdo con mis creencias No amarte por Tu bondad hacia nosotros Utilizar medios ilícitos para salir de la angustia Faltar a la capilla Apalear a Arthur Storer Enemistarme con el Maestro Clarks por mantequilla y un pedazo de pan

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No entres a este post o me muero
InfoporAnónimo7/19/2013

Si entraste por la parte que dice "No entres a este post... La Reactancia es una reacción emocional en contradicción directa a reglas o regulaciones que amenazan o suprimen ciertas libertades en la conducta. Puede ocurrir cuando alguien es fuertemente presionado para aceptar un determinado punto de vista o actitud. La Reactancia puede causar que una persona adopte o endurezca un punto de vista o actitud contraria a la intencionada y también incrementa la resistencia a la persuasión. Ejemplos sencillos son una persona que se interesa más en alguien que le gusta porque “se hace el/la difícil”, o cuando se le dice a un niño que no se quiere alimentar "no comas lo vegetales si no quieres me los comeré yo y no te voy a dejar nada". La gente que utiliza la "psicología inversa" está utilizándola , y tiene conciencia de ello, al menos informalmente, al intentar influir en alguien al expresar lo contrario de lo que desea obtener. Este es un método utilizado frecuentemente en fraudes o para efectuar ventas poco éticas, manipulando al consumidor para que elija una opción que no necesariamente elegiría usando la lógica. La libertad de alguien de elegir cómo y cuándo conducir su propia conducta, el grado en que uno es consciente de esa libertad –y su capacidad para determinar conductas necesarias para satisfacer esa libertad- inciden en la generación de la Reactancia psicológica. Se cree que si la libertad de conducta de alguien es amenazada o reducida, él o ella se volverá motivacionalmente exaltado. El miedo a experimentar la pérdida de mayores libertades puede provocar esta exaltación y motivar el restablecimiento de la libertad amenazada. Debido a que este estado emocional es el resultado de la reducción percibida de la libertad de acción, es considerado una “estrategia de contrafuerza” y por lo tanto es llamada “Reactancia psicológica” Como usarla: 1-Ten en cuenta en quiénes funciona la psicología inversa. Algunas personas simplemente no responden a ella. Las personas que sí lo hacen son en su mayoría aquellos que odian que les digan qué hacer. Se preocupan más por la lucha de poder en sí misma que en el motivo de la misma. Un ejemplo clásico son los hijos rebeldes. Básicamente, cualquier persona con un ego sensible que nuble su juicio será susceptible a este método. 2-Espera hasta que estén listos. Es mucho más fácil utilizar la psicología inversa cuando una persona está emocional, ya que tú buscas que se desencadene una reacción inmediata. Cuanto más vayas y vengas con la argumentación, la discusión se convertirá más en una lucha por el poder, y la otra persona tendrá más deseos de "ganar". 3-Di lo contrario de lo que estás discutiendo, pero en el mismo tono. Con el tiempo, aquello por lo que la persona discute ya no es el motivo de la discusión, sino su deseo de dominar. Y pronto estarán discutiendo con la forma en que tú dices las cosas, en vez de lo que estás diciendo. Por ejemplo, tú estás tratando de conseguir que un compañero de piso limpie el inodoro. Por un rato vienes diciendo cosas como "Tú debes limpiar el inodoro, porque está repugnante" y "Siempre termino limpiándolo yo". A continuación, empieza a decir cosas como "Está bien, no limpies el inodoro, no me importa! Quiero que la gente vea cuán desagradable dejas el cuarto de baño! Quiero que la gente vea cuán cerdo y vago puedes ser!" Probablemente la persona responda diciendo "¡Limpiaré el baño cuando yo quiera!" 4-Presiona aún más. Siguiendo con el ejemplo del inodoro, dile "¡No! Olvídalo. Voy a tirar los productos de limpieza. Total, tú no los utilizas, y yo tampoco los voy a volver a usar." Ahora dominas porque estás acordonando una actividad que una persona rebelde y reaccionaria no aprecia. 5-Ponlo en evidencia. Si empieza a decir que hará lo que tú querías que hiciera en un primer principio, pero en sus propios términos, di "¡No te creo!" Agrega algunas frases que herirán su ego, como "Tú nunca terminas lo que empiezas" o "De todos modos, no puedes limpiar el inodoro tan bien como yo". 6-Prepárate para seguir adelante. No hagas amenazas vacías. Si dijiste que dejarías de limpiar el inodoro, deja de limpiar el inodoro, y que la otra persona a vea lo repugnante que un inodoro puede ponerse. Pero si sucumbes y empiezas a limpiar el baño de nuevo, la otra persona sentirá que ganó, y volverá a rebelarse con mayor ímpetu. Así que a menos que estés dispuesto a seguir adelante, no utilices la psicología inversa. ¿Importa más el deseo de estar libre de pecados (objetivo) o de desacuerdos físicos y personales? ¿Qué libertad es profunda y por lo tanto más necesaria para la verdad (la paz)? Si entraste por la parte en la que moriria Los psicópatas no pueden empatizar ni sentir remordimiento, por eso interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto, las utilizan para conseguir sus objetivos: la satisfacción de sus propios intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal. La falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del otro, es decir el quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa es uno de los pilares de la estructura psicopática. Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos comunes. Sin embargo, estas personas sí tienen conocimentos de los usos sociales, por lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas. Además, los psicópatas tienen como característica el tener necesidades especiales y formas atípicas de satisfacerlas, que en general implican cierta ritualización. El acto psicopático hacia el otro se configura mediante la necesidad del psicópata y su código propio, que desde su punto de vista lo exime del displacer interno. El problema de las necesidades de los psicópatas es que al no ser compartidas por el grupo, no pueden ser comprendidas ni generar empatía, por situarse fuera de las leyes de la costumbre y del bien común, aunque estas necesidades son sentidas con fuerza e impelen a la acción del psicópata. Además los psicópatas tienen un marcado egocentrismo, una característica que pueden tener personas sanas pero que es intrínseca a este desorden. Esto implica que el psicópata trabaja siempre para sí mismo por lo que cuando da, es que está manipulando o esperando recuperar esa inversión en el futuro. 20 CLAVES PARA DETECTAR A UN PSICÓPATA Faceta interpersonal: 1. Tienen gran oratoria y encanto. Son simpáticos y conquistadores en primera instancia. 2. Poseen una autoestima exagerada. Se creen mejores que el resto. 3. Mienten patológicamente. Engañan sobre todo para conseguir beneficios o justificar sus conductas. 4. Se comportan manipuladoramente. Y, si son lo suficientemente inteligentes, los demás no notarán estas conductas psicopáticas. Faceta afectiva: 5. No sienten remordimiento o culpa. Jamás se sienten en deuda. 6. Afectivamente son frívolos y superficiales. No conciben emociones, aunque pueden simularlas llegado el caso. 7. Les falta empatía. Son indiferentes. Y hasta pueden manifestar crueldad. 8. Tienen una incapacidad patológica para asumir su responsabilidad en los hechos. No aceptan sus errores. Por ello raramente solicitan una asistencia psicológica, ya que para ellos el problema siempre lo tienen los otros. Faceta estilo de vida: 9. Necesitan constantemente estímulos. Caen con facilidad en el aburrimiento. 10. Les gusta un estilo de vida parasitario. 11. Actúan descontroladamente. 12. Carecen de metas realistas a largo plazo. Viven como nómadas, sin dirección. 13. Se comportan impulsivamente. Con recurrentes actos no premeditados. Sumada una falta de reflexión sobre las consecuencias de sus acciones. 14. Son irresponsables. Faceta antisocial: 15. Tienden a delinquir durante la juventud. 16. Muestran problemas de conducta desde la niñez. 17. Padecieron la revocación de su libertad condicional. 18. Cuentan con versatilidad para la acción criminal. Tienen predilección por las estafas y los delitos que requieran de la manipulación del otro. Otras no incluidas en ningún factor ni faceta: 19. Tienden a una vida sexual promiscua. Con varias relaciones breves y mantenidas simultáneamente. Les gusta compartir abiertamente sus proezas sexuales y conquistas. 20. Acumulan muchos matrimonios de corta duración. No se comprometen a largo plazo, por la informalidad con la que se plantean el vínculo.

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"Odio a esta sociedad y al gobierno"
InfoporAnónimo8/10/2013

La gente hecha todos sus problemas en lo ajeno y descarga todas sus frustraciones echando la culpa a la sociedad, hay auténticas sectas, metodologías e incluso religiones que viven de ello, basando su filosofía de vida en: “Esta sociedad es una mierda“. Una cosa es criticar determinados comportamientos de la sociedad para provocar cambios o cagarse en todo de vez en cuando y la otra es odiar al mundo u odiar algo y ni siquiera saber porque, comenzando incluso a buscar justificaciones absurdas de porque ese odio. Cuando alguien critica por criticar empieza a tachar un grupo masivo de algo: “Todas las empresas son unas estafadoras” , “Todos los ricos merecen ser timados”, “Toda la sanidad española es una mierda” y cuando viene un odio profundo contra la sociedad es porque en el fondo hay cierto odio contra ti mismo y necesitas expulsarlo. Lo vemos en el empleado que no consigue dejar de ser esclavo trabajando por cuenta ajena, se frustra porque no puede independizarse, ser autónomo y echa la culpa al gobierno y a las empresas. Para él el gobierno y las empresas son la causa de todos los males, las empieza a criticar, se enfurece un montón cuando hablan bien de una empresa o gobierno… Y todo porque él no es valiente ni es capaz de hacer lo que realmente quiere. Es lo mismo con la gente que se queja mucho de la crisis y le echa la culpa al gobierno. A ver, el problema no es del gobierno, sino tuyo y de todos los que poblamos el planeta, aunque las empresas importantes y algunas personas tengan más peso en que haya habido una fuerte crisis debido a su crueldad y las ganas de amasar poder no olvidemos que esas mismas personas son personas humanas y que esas personas humanas son padres, hijos, hermanos… no son extraterrestres y es muy fácil opinar desde una posición en la que tú no podrías jamar hacer eso. ¿Si tuvieras 200.000 millones de euros que harías? Muchos dicen con hipocresía en los labios que lo darían todo a la pobreza, investigar una cura para… pero lo cierto es que es muy distinto hablar con hipótesis que cuando se tiene ese dinero y poder de verdad pero que fácil lo tienes tú pues no lo podrás comprobar… No olvidemos que un alto porciento de los famosos cae en las drogas porque no soportan tanto éxito, dinero… no saben sobrellevar ese poder, dinero y terminan presos y esclavizados con las drogas y no olvidemos que esos cantantes, futbolistas, actores, directores de cine… son personas humanas, así que cuando criticamos una persona realmente en muchas ocasiones nos estamos criticando a nosotros mismos y cuando criticamos por lo tanto tenemos que dar fe y congruencia de que nosotros no somos así porque no sería ni la primera ni la última vez que un ultra socialista comprometido con África, le toca la lotería y se larga a un paraíso fiscal y tropical abandonando para siempre a su mujer e hijos. ¿Dónde están todos esos ideales a parte de la pura habladuría? Lo mismo ocurre con la gente del tipo anticonsumo y anticapitalismo, es muy curioso esto porque no paran de quejarse de que somos víctimas del sistema, que si la sociedad es una mierda, que si es malo consumir porque hay mucha pobreza… Pero ellos no son nada diferentes a cualquier otro capitalista rico y avaricioso, simplemente odian su vida, le cogen asco a todo y terminan por buscar un equilibro criticando al consumo y el capitalismo. Pero ellos siguen viviendo en una casa con agua potable, un trabajo, andando bajo las leyes del estado… Es realmente muy curioso, critican a muerte el capitalismo y el consumo pero ellos siguen viviendo en ese paraíso capitalista y no lo cambiarán jamás por un poblado de África o ayudar desinteresadamente a los demás, como mucho estarán en un comedor social. Alguien que realmente no cree en el consumismo y el capitalismo no vive en un país capitalista, es lógica y más cuando es una persona totalmente libre de largarse dónde quiera, simplemente es una queja contra si mismo y como digo siempre, si te quejas de dónde vives lárgate a un país dónde no haya ni capitalismo ni consumo y la única forma de demostrarlo no es diciendo: “no, no” y decir que no consumes (MENTIRA) la única forma de demostrar que no apoyas al consumismo ni al capitalismo es irte a vivir a un lugar dónde no hay ni capitalismo ni consumismo, lo demás, palabrerías o todo lo que puedas decir y hacer no sirve absolutamente de nada. Si eres consumista y capitalista vives en un país capitalista, sino lo eres no vives ahí y si vives estás viviendo en la mentira y la hipocresía, pero no del país, sino tuya. Todo esto lo dejo claro porque estas personas intentan colgarse el mérito de las personas que realmente mueven el mundo y además solo engendran odio y más odio contra la sociedad pero no actúan jamás de verdad. ¿Estamos viendo como actúa el odio? Cuando uno odia, en muchísimas ocasiones odia un aspecto de su vida. Los anticapitalistas odian depender del consumismo para ser felices y por tanto lo critican, o sienten que su vida no vale la pena, que no ayudan a los demás y una forma de apaciguar esa falta de humanidad es criticando el capitalismo creyéndose que así son mejores personas. NO, te haces mejor persona cuando eres mejor persona, el quejarte y no hacer nada de nada no es ser mejor persona, sino disfrazar el auto-odio odiando otra cosa. Y así hay personas que odian a Bill gates, según ellos, porque es un millonario sádico aunque la realidad es que odian que él es el que tenga tantísimo dinero y no ellos. Cuando odies algo, cuando cojas manía a algo pregúntate realmente a quién estás odiando, si a otra cosa o a ti disfrazado de otra cosa.

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Piramide de las necesidades
Piramide de las necesidades
InfoporAnónimo6/7/2013

El elenco de las necesidades humanas es muy amplio, dado que la persona es un ser sumamente complejo. Por eso, me parece más útil presentar la clasificación sistemática más conocida de las necesidades humanas que es la de Abraham Maslow. La clasificación de las necesidades de Maslow es, tal vez la más conocida de todas. Esta clasificación tiene una estructura jerárquica y representa los cinco niveles de que consta en forma de pirámide ascendente. Maslow explica cada una de estas necesidades de la siguiente manera: a) Necesidades fisiológicas Estas necesidades constituyen el nivel inferior de la pirámide y son imprescindibles para la sobrevivencia física. Estas necesidades son las más prepotentes de todas las necesidades. Esto significa concretamente el ser humano que carece de todo en la vida, en una situación extrema, es muy probable que su mayor motivación fueran las necesidades fisiológicas más que cualquier otra necesidad. b) Necesidad de seguridad Las necesidades de seguridad incluyen protección, atención, estabilidad, dependencia, ausencia de miedo, ansiedad y riesgo; necesidad de una estructura, orden, normas y límites. Otros aspectos más amplios del intento de buscar seguridad y estabilidad en el mundo se manifiesta en la preferencia por las cosas familiares más que por las que no lo son o por lo conocido más que por lo desconocido. c) Sentido de pertenencia y necesidades de amor Este nivel de la pirámide representa la necesidad de afecto, aceptación e integración en grupos, algo que ofrezca apoyo y asociación. Son expresiones de necesidad las conductas y la creación de estructuras aptas para buscar en otras personas aceptación, afecto e integración, tales como la familia extensa, tribu, pareja, hijos, pandillas juveniles, grupos de amistad, etc. Las necesidades de amor suponen dar y recibir afecto. Cuando están insatisfechas, una persona sentirá intensamente la ausencia de amigos, de compañeros o de hijos. Tal persona tendrá hambre de relaciones en general-de un lugar en el grupo o la familia-y se esforzará con denuedo por conseguir esta meta. d) Necesidad de estima Esta necesidade incluye sentimientos de valoración personal, prestigio y competencia; con la satisfacción de esta necesidades el hombre se siente importante para sí y para los demás. La satisfacción de las necesidades de autoestima conduce a sentimientos de autoconfianza, fuerza, capacidad y suficiencia, de ser útil y necesario en el mundo. Pero la frustración de esta necesidades produce sentimientos de inferioridad, de debilidad y de desamparo. Estos sentimientos a su vez dan paso a otros desánimos elementales u otras tendencias neuroticas o compensatorias. Necesidad de autorrealización Este último grupo representa las necesidades de índole superior y representan un nivel más alto de madurez personal. La necesidad de autorrealización es el deseo de la persona por la autosatisfacción, a saber, la tendencia en ella de hacer realidad lo que ella es en potencia. Esto se podría expresar como el deseo de llegar a ser cada vez más lo que uno es de acuerdo a sus sueños, metas y/o estilo de vida, es decir llega a ser todo lo que uno es capaz de llegar a ser. Características generales de la teoría de Maslow Sólo las necesidades no satisfechas influyen en el comportamiento de las personas, pues la necesidad satisfecha no genera comportamiento alguno. Las necesidades fisiológicas nacen con la persona, el resto de las necesidades surgen con el transcurso del tiempo. A medida que la persona logra controlar sus necesidades básicas aparecen gradualmente necesidades de orden superior; no todos los individuos sienten necesidades de autorrealización, debido a que es una conquista individual. Las necesidades más elevadas no surgen en la medida en que las más bajas van siendo satisfechas. Pueden ser concomitantes pero las básicas predominarán sobre las superiores. Las necesidades básicas requieren para su satisfacción un ciclo motivador relativamente corto, en contraposición, las necesidades superiores requieren de un ciclo más largo.

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