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Feliz dia de la marmota! [2 de febrero]
InfoporAnónimo2/2/2010

Hoy, 2 de febrero, se celebra el tradicional día de la marmota en la ciudad de Punxsutawney. (Info de Wikipedia) El Día de la marmota es una fiesta o costumbre tradicional (en inglés, Groundhog Day). La más famosa se celebra en el pueblo de Punxsutawney, sito en el Estado de Pensilvania, una pequeña población en la que cada 2 de febrero se intenta predecir la duración del invierno por el comportamiento de una marmota, la famosa marmota Phil, inmortalizada por la película El Día de la Marmota (en España Atrapado en el tiempo). Punxsutawney Phil prediciendo el tiempo Si bien algunos remontan la costumbre a tradiciones irlandesas (según viejas tradiciones, el día 2 de cada mes está siempre nublado), la historia parece fijarse más bien en los inmigrantes alemanes llegados a EE. UU., en especial al estado de Pensilvania. Los granjeros germanos utilizaban el método para saber cuándo tenían que cultivar sus tierras. Ya en Alemania, estos granjeros observaban al tejón, que al salir de su guarida en invierno podía tener dos reacciones: si veía su sombra, en un día soleado, se asustaba y volvía a su hibernación por seis semanas más, indicando que continuaba el invierno; pero si al salir no veía su sombra, por no haber sol, pensando que llegaba la primavera, salía confiado. Marmota en una de sus actividades diarias Esta tradición se celebra a lo largo de muchas poblaciones de EE. UU., e incluso en Canadá (donde la marmota más famosa se llama Wiarton Willie); sin embargo, es la marmota Phil de Punxsutawney la más famosa, con una tradición de más de un siglo (concretamente desde 1887). El día de la marmota señala (aproximadamente) la mitad del periodo entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera (de forma similar a la fiesta de Halloween, que señala la mitad del periodo entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno).[1] Como muchas tradiciones, ésta no tiene nada de real ni científico, y de hecho según la revista National Geographic, la marmota sólo ha pronosticado el final del invierno correctamente el 28% de las veces en 60 años. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=eZbtAFq7dP8 link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=0kTWwJ9NQbY Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%ADa_de_la_marmota

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La experiencia de Hong Kong contra la corrupción
InfoporAnónimo8/7/2009

La experiencia de Hong Kong contra la corrupción. Algunas lecciones importantes Melanie Manion Melanie Manion: profesora asociada de Ciencias Políticas en la Universidad de Rochester, Nueva York. Actualmente realiza investigaciones acerca de la corrupción en China. Entre los trabajos que ha publicado sobre el tema figura «Corruption by Design: Bribery in Chinese Enterprise Licensing» en el Journal of Law, Economics & Organization, primavera de 1996. Resumen: Un enorme cambio ha significado pasar de más de un siglo de corrupción endémica en Hong Kong al periodo de 1970 y 1980, de rara corrupción oficial, hasta llegar a 1990, con su regreso como práctica usual. Fundamentalmente, esta experiencia anticorrupción es un ejemplo de audaz intervención gubernamental que alcanzó muy pronto un éxito notable, sirviendo de ejemplo acerca de qué tipos de políticas deben emplearse en contra de la corrupción endémica. Sin embargo, la experiencia también ilustra las limitaciones de este esfuerzo, en un contexto económico y político que no está bajo el control de quienes diseñan las políticas en Hong Kong. Ultimamente, la experiencia contra la corrupción se ha transformado en un esfuerzo por combatir las consecuencias negativas de la relación política y económica con la República Popular China. El grado de penetración de la corrupción varía mucho según el país de que se trate. Sin embargo, cabe hacer una distinción importante entre los países donde es endémica (allí la corrupción es rutinaria, constituye la regla y no la excepción) y aquellos en los que es poco común. ¿Cómo se transforman los países con corrupción endémica en países de corrupción inusual? ¿Qué mecanismos, si es que los hay, pueden utilizar quienes elaboran las políticas para cambiar rápidamente un estado por otro y consolidar tal cambio? Aquí se describe el enorme cambio que ha significado pasar de más de un siglo de corrupción endémica en Hong Kong a un período en que fue muy poca la corrupción oficial, como el de los 70 y 80, para llegar al decenio actual en el que la corrupción vuelve como práctica corriente. La experiencia de Hong Kong en su lucha contra la corrupción en las últimas dos décadas es un ejemplo de audaz intervención gubernamental con notable éxito en un corto período de tiempo, sirviendo de lección para los responsables del diseño de políticas en todo el mundo, aportando información útil acerca de qué tipo de instrumentos han de emplearse contra la corrupción endémica. Sin embargo, los últimos años han mostrado que dicha experiencia ilustra también las limitaciones que tienen que enfrentar las políticas anticorrupción en un contexto político y económico desfavorable, que escapa en gran medida al control de los diseñadores de políticas. De la experiencia de Hong Kong se desprenden tres elementos claves para entender el éxito y las limitaciones al erradicar la corrupción endémica. El primero es el compromiso creíble de los líderes del gobierno. Más adelante se explicará en qué consiste un compromiso anticorrupción creíble para los funcionarios corruptos y el ciudadano común. El segundo elemento es una cultura de la corrupción, la cual se refiere a las creencias de la sociedad en general. Cultura de la corrupción no implica en modo alguno una aceptación internalizada (ni ningún tipo de consideración) acerca del estatus moral de las acciones corruptas. Se refiere más bien a la creencia, cuando está generalizada en la sociedad, de que la corrupción es algo difundido y común. Cultura de la corrupción significa que el ciudadano común suele concebir la corrupción como un rasgo típico del mundo que conoce y en el que vive, quiéralo o no. Cuando cree que los actos corruptos son rutinarios, concluye que la resistencia individual no sólo es costosa sino también, muy probablemente, carecerá de resultados. En consecuencia, se vuelve cómplice reacio del corrupto, actuando de manera tal que ayuda a sostener la corrupción, ofreciendo o admitiendo voluntariamente, por ejemplo, sobornos como cosa rutinaria (sin oponer resistencia ni hacer denuncias). Es entendible la noción de que los tentáculos de la corrupción llegan hasta los funcionarios públicos, especialmente los grandes líderes. Cuando el ciudadano común cree que aquellos que tienen la responsabilidad oficial de actuar en pro del interés público son en sí corruptos, también tiende a considerar como poco probable, por no decir inimaginable, que termine la corrupción endémica. Un tercer elemento, clave para entender las lecciones que nos enseñó la experiencia de Hong Kong, es el contexto político y económico. La historia tanto del éxito como de las limitaciones en la lucha por erradicar la corrupción endémica en Hong Kong puede en general resumirse así: en 1973, ante la protesta pública y la grave crisis de legitimidad que atravesaban altos funcionarios, el gobierno adoptó medidas que tornaran creíble su compromiso con la lucha por erradicar la corrupción endémica. Una de las más importantes iniciativas fue la creación de un organismo especializado e independiente con poderes draconianos: la Comisión Independiente contra la Corrupción (ICAC). El compromiso que demostró tener el gobierno, el éxito inicial de la ICAC en la investigación y procesamiento de algunos «peces gordos» de las fuerzas policiales, y los esfuerzos explícitos de socialización y educación realizados a más largo plazo por el Departamento de Relaciones con la Comunidad de la ICAC fueron factores que, en su totalidad, contribuyeron a transformar la cultura corrupta instalada en la sociedad. El ciudadano común creyó en la sinceridad y seriedad del compromiso anticorrupción del gobierno y, con el tiempo, dejó de percibir la corrupción como práctica corriente y esperada. De este modo, cuando veía casos de corrupción era más probable que opusiera resistencia o que cooperara con las autoridades denunciándolos. Este cambio cultural fue determinante. Los funcionarios corruptos no sólo estaban frente a una mayor probabilidad de ser descubiertos y sancionados, sino que tampoco podían contar ya con el ciudadano común como reticente –pero silencioso y pasivo– cómplice. Sin embargo, en la última década Hong Kong se ha integrado cada vez más con la República Popular China. Esto es el resultado de una relación comercial floreciente que, aunque siempre importante, ha recibido un gran impulso recientemente con inversiones económicas directas en ambas direcciones y numerosas influencias políticas, legales, sociales y demás, medibles con menos facilidad y verificadas durante el período de transición iniciado en 1984, con el acuerdo para la transferencia de Hong Kong, actualmente bajo mandato británico, a China en junio de 1997. En los últimos años, los esfuerzos de la ICAC por controlar la corrupción se han dirigido, casi todos, a combatir las consecuencias directas, indirectas y negativas anticipadas que pueda tener la relación con China. El esfuerzo anticorrupción de Hong Kong es también un claro ejemplo de las limitaciones que enfrentan el compromiso y las políticas gubernamentales en un contexto desfavorable; en este caso, un marco cada vez más dominado por la relación económica con China y el futuro incierto a partir de 1997. Ambos componentes de la creciente relación con China, donde la corrupción ha coloreado cada vez más la vida política y económica durante la última década, ya han comenzado a mostrar un retroceso en los esfuerzos anticorrupción endémica en Hong Kong. Corrupción endémica antes de 1974 La corrupción endémica, sostenida en gran parte por la cultura de la corrupción, floreció en Hong Kong desde mediados del siglo pasado, cuando la corrupción policial estaba en constante escalada. La corrupción era algo corriente, por todos conocido, presente en los niveles bajos y medios de todos los departamentos gubernamentales. La ocupación de Hong Kong en 1941 no cambió la situación: el gobierno japonés era excesivamente burocrático y el ciudadano común sobornaba de manera rutinaria para evitar que los funcionarios interfirieran en sus actividades cotidianas. Según la percepción general, la corrupción aumentó en las décadas del 50 y 60. Los cambios políticos producidos fuera de Hong Kong fueron una de las causas principales del incremento. La población aumentó de 840.500 habitantes en 1931 a un estimado de dos millones para finales de 1950. Casi una cuarta parte del aumento se produjo a partir de 1947, debido a la afluencia de refugiados chinos. A fines de 1960, la población había aumentado a tres millones, y en 1971 a casi cuatro. El aumento de la población implicó mayores presiones sobre los escasos recursos y el gobierno. Desde los 50 se amplió la intervención gubernamental para ofrecer servicios sociales básicos. Los funcionarios buscaban afanosamente nuevos «pagos de oportunidad», sobre todo en áreas que estaban bajo monopolio del Estado (asignación de viviendas de interés social, por ejemplo) y en la aplicación de normas (en los proyectos de construcción del sector público, por ejemplo). También en los 50, el embargo impuesto a los productos estratégicos dirigidos a China durante la guerra de Corea constituyó una gran oportunidad para que lucraran empresarios privados y funcionarios aduaneros, vinculados con funcionarios chinos para contrabandear artículos y sobornar a agentes fiscales. Uno de los departamentos en los que la corrupción era particularmente común fue el de la fuerza policial. De 1952 a 1973, las denuncias de corrupción policial durante la mayor parte de esos años (y en promedio para todo el período) superaron a las denuncias hechas contra todos los demás departamentos gubernamentales juntos. La corrupción policial solió adoptar la forma de «corrupción colegiada», cuando un grupo de funcionarios se reúne para extorsionar a cambio de abstenerse de cumplir con los deberes impuestos por su cargo. Estos sindicatos se enriquecieron protegiendo regularmente los negocios ilegales y acosando al ciudadano común. La opinión de los chinos acerca de la corrupción se resumía en una expresión popular de la época: hay que escoger entre dos alternativas: «subirse a la buseta» (participar activamente en la corrupción) o «correr a un costado de la buseta» (ser espectador, pero sin interferir). Bajo ningún concepto se consideraba la posibilidad de «pararse frente a la buseta» como opción viable, porque seguramente aplastaría a quienes se atrevieran a hacerlo. En pocas palabras, según muchos, era fútil, tonto y tal vez peligroso desafiar o cuestionar a los funcionarios gubernamentales. Aunque a la gente no le gustaba pagar sobornos, era mucho mayor el temor que sentía por las eventuales represalias tras denunciar a un funcionario corrupto. Se creía que la corrupción tenía una gran capacidad de penetración y que se estaba extendiendo a los niveles más altos del gobierno. Uno de los obstáculos que evidentemente se le presentó al esfuerzo anticorrupción fue de tipo estructural: el organismo encargado de luchar contra la corrupción, la fuerza policial, era ampliamente considerado como el más corrupto de las agencias gubernamentales. El incidente Godber Este hecho fue el catalizador que llevó a la creación de la ICAC. Peter Godber era miembro de la policía de Hong Kong desde 1952, alcanzando en 1973 un cargo de elevado rango. Por muchos años había aceptado pagos de sargentos con rango inferior al suyo, quienes eran jefes y organizadores de la corrupción policial colegiada. Gran cantidad de lo obtenido por estos pagos lo guardó para su retiro. En abril de 1973, teniendo informes de que Godber había enviado grandes sumas de dinero al exterior, el jefe de la policía inició una investigación. Para finales de mayo, se había determinado que por las manos de Godber había pasado más de UK$ 1 millón (dólares de Hong Kong). Dicha cantidad superaba de lejos el salario total neto que había recibido desde 1952. Aunque Godber vivía de manera frugal, claramente tenía «bajo su posesión recursos pecuniarios o propiedades desproporcionadas en comparación con sus emolumentos oficiales pasados o presentes», lo que constituye delito en virtud de la Ordenanza sobre Prevención de Sobornos, a menos que se dé una explicación satisfactoria. La Ordenanza sobre Prevención de Sobornos exigía que la policía, para iniciar una captura, obtuviera el consentimiento del Fiscal General. También obligaba al Fiscal General, antes de dar su consentimiento, a notificar al sospechoso que se estaba analizando la posibilidad de procesarlo por el delito antes descrito y a darle una oportunidad razonable para que explicara los hechos por escrito. Así pues, el Fiscal General encargado notificó a Godber y le dio una semana para explicar o justificar los hechos. El mismo día, algunos funcionarios allanaron la residencia de Godber, donde encontraron y decomisaron pruebas que indicaban la tenencia de recursos financieros por un valor de más de HK$ 4 millones. Godber huyó de Hong Kong cuatro días después. Llegó a Londres con su fortuna intacta y a salvo de la extradición (el suyo era un delito inexistente en la legislación británica). La historia de la corrupción y la huida ocupó mucho espacio en los medios. Al cabo de poco tiempo, Godber gozaba de gran notoriedad en Hong Kong, llegando a ser símbolo de la corrupción policial y de la impotencia gubernamental o, lo que es peor, de la complacencia del gobierno. El incidente originó una crisis que erosionó la legitimidad del gobierno. Como los miembros estaban designados en Gran Bretaña, no elegidos en Hong Kong, la cuestión de la legitimidad política de quienes habían recibido el mandato de gobernar despertó gran sensibilidad. Lo que se reclamaba implícitamente al cuestionarlos era un «buen gobierno». El incidente Godber fue un estímulo para tal reivindicación. Lo indignante no fue que puso en evidencia la corrupción existente entre los policías de más alto rango encargados de defender y hacer cumplir las leyes –el ciudadano común no se sorprendía ya ante ninguna noticia de corrupción policial–, sino más bien que un funcionario británico de alto rango pudiera cometer un delito penal grave en Hong Kong y disfrutar de su riqueza mal habida en Gran Bretaña, a salvo bajo la protección de la legislación inglesa. Compromiso creíble contra la corrupción El gobernador de Hong Kong reaccionó ante el incidente y la opinión pública, poniendo de manifiesto un compromiso sin precedentes en la lucha contra la corrupción. Orientó sus acciones contra el corrupto, por supuesto. No obstante, uno de los objetivos explícitos importantes era también dar prueba del nuevo compromiso del gobierno para con el ciudadano común, sin cuya cooperación muy probablemente fracasaría todo esfuerzo por erradicar la corrupción endémica. Las iniciativas dieron al ciudadano una señal clara, en el sentido que las autoridades hablaban en serio. Fueron varias las actitudes del gobernador que tornaron creíble la señal. Por primera vez, el gobierno reconoció públicamente la corrupción endémica y admitió no haber advertido antes de la gravedad del problema. Admitió también que la corrupción era un fenómeno social muy difundido fuera del sector público y que existía en varios departamentos gubernamentales y no sólo en las fuerzas policiales. En segundo lugar, se tomó en serio el tema de la confianza de la opinión pública. Aceptó que un esfuerzo eficaz contra la corrupción requiere de la cooperación activa del público. Reconoció que sin un cambio profundo de las bases estructurales que regían la lucha anticorrupción, no se recibiría pronto ninguna cooperación del público. Tras declarar que las situaciones graves exigían la toma de medidas drásticas, el gobernador anunció que a la fuerza policial le serían quitadas las tareas de lucha contra la corrupción. Reconoció que el público tendría más confianza en una entidad que fuera completamente autónoma y separada de cualquier departamento gubernamental. Hasta tanto el público no confiara en la integridad de la policía, los argumentos acerca de si la policía era o no realmente capaz de investigar y procesar a los corruptos de manera imparcial y firme no tenían importancia alguna. Tercero, algunos datos de las nuevas estructuras transmitieron adecuadamente el compromiso oficial, haciéndolo creíble. La ICAC no sólo estaba separada de las fuerzas policiales, sino también tenía un estatus administrativo especial. Entonces y ahora, es el único departamento gubernamental que sólo debe rendir cuentas al gobernador. Su responsable es nombrado por aquél y carecede alguna otra subordinación. Los puestos de la ICAC, sometidos a concurso, están mejor remunerados que los de las demás agencias oficiales. Todo lo relacionado con el personal de la ICAC no es competencia de la Comisión de Servicios Públicos, lo que significa que sus empleados no están sujetos a ser transferidos a otros departamentos gubernamentales. Por ende, nadie que trabaje en la ICAC debe temer ser transferido en el futuro a otra área bajo el mando de un funcionario de mayor nivel que pudo haber sido objeto de investigaciones. El jefe de la ICAC tiene autoridad absoluta sobre su personal y puede rescindir un contrato sin dar explicaciones. En esta oportunidad, el gobernador designó como primer comisionado de la ICAC a un funcionario con óptimas credenciales de integridad moral que no había sido miembro de la policía. El impacto inmediato que tuvieron estas iniciativas sobre la cultura de la corrupción no puede examinarse directamente. En Hong Kong no se realizaron hasta 1977 sondeos masivos de opinión sobre el tema. No obstante, hay pruebas indirectas contundentes, como las cifras de las denuncias, que reflejan un repentino cambio de creencias. Cifras de 1973 y 1974 reflejan enormes diferencias entre la confianza del público para con la policía y la ICAC. En 1973, se denunciaron 1.457 casos de corrupción ante el despacho anticorrupción de la policía; los denunciantes se identificaron en 558 de los casos. Ambas cifras están muy por debajo de las de 1974, cuando la recién creada ICAC comenzó a recibir denuncias. En su primer año recibió 3.189 denuncias, 1.109 con denunciantes identificados. Estas cifras representaron un aumento del 119% y del 99% respectivamente en relación con 1973. Medidas anticorrupción a más largo plazo Desde el principio, la ICAC adoptó una estrategia de tres áreas para eliminar la corrupción endémica: detección del delito y aplicación de las leyes a través del Departamento de Operaciones; prevención por intermedio del Departamento de Prevención de la Corrupción; y educación de la opinión pública mediante el Departamento de Relaciones con la Comunidad. La detección y sanción de la corrupción fue de especial importancia en los cuatro primeros años de existencia de la ICAC, período en el que la organización adoptó la estrategia de darle prioridad y la mayor cantidad de recursos al Departamento de Operaciones. Inicialmente, las operaciones se centraron fundamentalmente en la corrupción policial colegiada. Uno de los objetivos específicos era investigar y procesar a los «peces gordos» para ganarse la confianza del público y demostrar que se estaba encarando un verdadero cambio. Fueron prioritarios los esfuerzos por lograr la vuelta de Godber para ser enjuiciado, meta que se alcanzó al cabo de un año. En 1977, el comisionado le comunicó al gobernador que no se sabía de la existencia de más asociaciones de corrupción de importancia. La ICAC había desmantelado la corrupción colegiada. Los éxitos iniciales, súbitos y notables logrados por el Departamento de Operaciones le demostraron en la práctica al ciudadano común que el gobierno no era complaciente, sino que más bien pertenecía al propio bando en la lucha contra la corrupción. Después de 1977, las relaciones con la comunidad desempeñaron una función importante. Se le encomendó al comisionado de la ICAC la tarea de «educar al público contra el mal de la corrupción» y «asegurar su respaldo y promoverlo para combatirla». Al Departamento de Relaciones con la Comunidad se le asignó la responsabilidad principal en esas tareas. Con los años, esta oficina suministró a la comunidad información acerca de las formas de corrupción, aumentando la capacidad ciudadana de cooperación con los esfuerzos anticorrupción y los costos psicológicos o morales de los actos corruptos y de la pasividad frente a ellos a través de la educación y de campañas públicas. Gran parte del trabajo del Departamento de Relaciones con la Comunidad se lleva a cabo a nivel de las bases, en oficinas locales que laboran directamente con la comunidad y grupos profesionales, y a través de las escuelas. Inicialmente se hizo énfasis en la tarea de suministrar al público y a empresarios información conceptual acerca de la corrupción, de conformidad con la Ordenanza sobre Prevención de Sobornos. Esto no fue algo trivial, ya que también implicó que el departamento realizara una tarea de socialización para respaldar a la ICAC y la normativa legal. En 1976, por ejemplo, cuando la ICAC procesó a una gran firma comercial por haber ofrecido comisiones a otras compañías, la Asociación China de Fabricantes lideró a la comunidad de negocios en un intento fallido por presionar al gobierno para que despojara a la ICAC de sus atributos para investigar los casos de corrupción empresarial. Más recientemente, el Departamento de Relaciones con la Comunidad ha jugado un importante papel informando a los empresarios acerca de las normas legales que definen a la corrupción en China. El departamento también ha participado activamente en la tarea de ayudar al sector empresarial de Hong Kong a elaborar normas de ética comercial. El departamento también ha llevado a cabo una educación más abierta a través de los medios de comunicación social. Además de programas cortos para mantener informado al público acerca de las metas y prácticas de la ICAC, el departamento ha mandado a hacer diversas series de anuncios sofisticados contra la corrupción cuyo objeto es informar al público televidente. También ha producido varias series dramáticas populares, basadas en casos de la vida real, en las que se representan historias instructivas acerca de la lucha anticorrupción. Sin embargo, la que ha sido la iniciativa más importante de todas en este esfuerzo por cambiar las actitudes del ciudadano es la amplia campaña educativa y moral lanzada por el departamento en las escuelas públicas. A dos años apenas de la creación de la ICAC, la unidad de educación pública del departamento diseñó un juego didáctico contra la corrupción para ser utilizado experimentalmente en las escuelas. El paquete educativo de la ICAC se transformó pronto en el material educativo y moral de mayor uso. Los esfuerzos centrados en las escuelas públicas son tal vez los más minuciosamente estudiados de todas las medidas tomadas por la ICAC para lograr la revolución silenciosa del cambio de la cultura de la corrupción. Cambio de la cultura de la corrupción En la medida en que la gente concibe la corrupción como un hecho usual, actúa como cómplice del corrupto. Por ejemplo, al esperar que los funcionarios públicos actúen de esta manera, la conducta (ofrecer sobornos de manera voluntaria y no oponer resistencia a la coacción ni denunciarla) frente a los funcionarios estará dirigida a preservar la corrupción oficial. De hecho, un componente clave del cambio de la cultura de la corrupción es modificar las creencias acerca del alcance de esta práctica usual. Con el objeto de formular estrategias apropiadas para la educación y participación ciudadanas, en 1977 la ICAC realizó una serie de estudios de opinión pública. Tales investigaciones constituyen una base empírica excelente para medir el impacto de los esfuerzos por cambiar la cultura de la corrupción en Hong Kong. Estas encuestas pedían a los entrevistados evaluar la extensión de la corrupción en las oficinas del gobierno y en el sector privado. Un ejemplo de pregunta: «En su opinión, ¿cuán común es actualmente la corrupción en el gobierno?, ¿se observa en la mayoría de los departamentos gubernamentales, en un número considerable de ellos, en sólo uno o dos, o más bien cree que no hay corrupción alguna en el gobierno?». Las proporciones cambiantes de las respuestas son fascinantes: el cambio en la percepción pública según la cual la corrupción oficial es una práctica común tiene un patrón curvilíneo. En 1980 se registran las cifras más altas de casos en que se percibe la corrupción oficial como práctica común. Ese es el primer año para el que existen medidas comparables (seis años después del comienzo de la ICAC): el 52% de las respuestas consideró que la corrupción era común en «casi todos» los departamentos gubernamentales o en «un número considerable» de ellos. Esa tasa disminuye de manera bastante regular con los años, hasta llegar a su más bajo nivel en 1988 con un 24%. A partir de ese momento aumenta en forma constante hasta alcanzar un 50% en 1994, último año para el que se dispone de datos. Las respuestas referidas al sector privado también muestran variaciones. En 1978, el 77% contestó que la corrupción en el área privada es normal o habitual. Esa proporción disminuye desde entonces de manera pronunciada hasta alcanzar su nivel más bajo en 1982 con un 49%. Luego empieza a incrementarse de manera casi ininterrumpida a partir de 1984. En 1994 alcanza un alto nivel con un 81%. Hay grandes diferencias entre el patrón y las proporciones correspondientes a las respuestas referidas a los ámbitos estatal y privado. Para todo el período, la evaluación de la corrupción como práctica común en los negocios alcanza un nivel mucho más alto; aunque las expectativas acerca de ella primero bajan y después suben, durante todo el tiempo se mantienen altas proporciones. En oposición a ello, la ICAC logró cambiar la cultura de la corrupción gubernamental. No obstante, este cambio se vio amenazado en 1990. En segundo lugar, no solamente la ICAC nunca transformó del todo la cultura de la corrupción en los negocios, sino que las percepciones referidas al ámbito privado empezaron a aumentar mucho antes que en el caso del gobierno. A partir de 1984, los estudios también se concentraron en las expectativas, o sea el período de transición comprendido entre la firma del acuerdo de 1984 y el cambio de régimen en 1997. Al examinar las expectativas de cambio en una u otra dirección, resulta evidente una vez más el patrón variado. Por ejemplo, entre los que respondieron que esperaban más corrupción durante el período de transición, las proporciones cayeron y luego subieron, pasaron de un 44% en 1984 a un 25% en 1990, para luego ascender a un 79% en 1994. Las expectativas acerca de la corrupción futura son cada vez más optimistas y luego cada vez más pesimistas, pudiendo ubicarse el viraje aparentemente en algún momento entre finales de los 80 y comienzos de los 90. En resumidas cuentas, los datos indican que la percepción de la corrupción como práctica común cambió de manera significativa con el tiempo. El patrón de cambio es sinuoso. En 1994, la tasa de percepción de la corrupción como práctica común, tanto para el Estado como para el sector privado, fue más alta que siempre. Por alguna razón, el éxito de la ICAC en el campo de la cultura de la corrupción comenzó a revertirse desde mediados y sobre todo a finales de los 80. Cambio de la incidencia de la corrupción Como ya se señaló, la creación de la ICAC en 1974 dio lugar a un aumento inmediato del número de casos de corrupción denunciados. Las denuncias disminuyeron después de manera constante, alcanzando su nivel más bajo en 1978 (1.234 denuncias). Desde 1979, aumentaron constantemente y en grandes proporciones. La cantidad se estabilizó a mediados de los 80, luego aumentó considerablemente (en un 44%) en 1993, continuando el alza en 1994. En lo que atañe a la experiencia personal, es decir, encuentros directos con la corrupción como partícipe o espectador, cabe apuntar que las denuncias proporcionan valores poco precisos acerca del cambio experimentado en la incidencia de la corrupción. Los valores estimados en relación con la corrupción en el sector privado también son indicativos de la magnitud del problema (y de la subdenuncia). Se estima, en términos conservadores, que cerca del 10% de la población de Hong Kong tuvo contacto con la corrupción en el sector privado en 1993. En términos menos conservadores, la proporción se eleva a una cuarta parte de la población. Tal vez tenga más importancia el hecho de que el patrón de cambio del contacto personal con la corrupción en el sector privado no sigue la curva en constante ascenso que muestra la denuncia de casos de corrupción. Ese tipo de experiencia sigue más bien la línea de la percepción general acerca de que la corrupción es cosa común, con una reducción pronunciada de 1980 a 1982 y con un aumento a partir de 1984. De esta comparación es razonable concluir que la curva que muestra el cambio de percepción de la corrupción refleja, en realidad, el patrón real de cambio que presenta su incidencia. Dicho de otra manera, los actos de corrupción disminuyeron después de 1974, pero produciéndose el aumento en algún momento después de mediados de los 80 en el sector privado y a comienzos de la década de los 90 en las oficinas públicas. Si los esfuerzos de la ICAC explican el éxito alcanzado en los intentos iniciales por reducir la corrupción, ¿a qué obedece el repunte reciente? Contexto económico y político El auge de la corrupción en Hong Kong en los últimos años se debe en gran parte al nuevo contexto político y económico, es decir, a la directa e indirecta influencia china. Influencia directa significa la creciente interrelación entre la economía de Hong Kong y la de China. La influencia indirecta se refiere al futuro. A este respecto, cabe recordar que el patrón correspondiente a 1974-94 es curvo, y el aumento empieza en 1979, verificándose el alza más notoria en los últimos dos años. En 1993, las denuncias superaron el tope alcanzado en 1974. Sin embargo, dibujan la línea dos órdenes bastante diferentes: 1) un incremento relativamente constante de las denuncias de corrupción en el sector privado durante todo el período, con un ascenso mucho más pronunciado en 1993 y 1994; y 2) una reducción brusca de las denuncias para las instancias gubernamentales durante todo 1978, seguida de un aumento casi constante, una disminución y una estabilización, y luego un aumento pronunciado en 1993 y 1994. No obstante, no puede confiarse en los índices de denuncias para estimar los cambios en la incidencia de la corrupción en Hong Kong. En primer lugar, porque en transacciones corruptas tipo «cliente satisfecho» ninguna de las partes tiene incentivos para denunciar la corrupción. La corrupción será pues subdenunciada en gran medida en comparación con otros crímenes. Segundo, no puede inferirse una constante (i.e., subdenuncia) en las denuncias de corrupción a lo largo de las décadas y tratarlas como un índice del cambio real de su incidencia. Tal como se mencionó, las denuncias de corrupción reflejan no sólo su incidencia sino también otras cosas: toma de conciencia por parte del público acerca de lo que constituye corrupción, disponibilidad de canales para denunciarla, voluntad gubernamental para dar a conocer los actos, etc. Afortunadamente, algunos datos de las investigaciones realizadas, referidos a experiencias personales de corrupción, permiten estimar su incidencia. En siete de los estudios masivos encargados por la ICAC, se preguntó por las circunstancias que motivaban los casos de corrupción en el sector privado. Una de las causas concretas más citada es la certeza (desde 1984) de que en 1997 Hong Kong se transformará en una «región administrativa especial» china. La interrelación de las economías de Hong Kong y China ha aumentado la corrupción en Hong Kong básicamente de dos maneras. Primero, las compañías chinas, establecidas en Hong Kong a un ritmo cada vez mayor desde mediados de los 80, han arrastrado las prácticas comerciales corruptas chinas, perturbando el ya frágil equilibrio de bajo nivel de corrupción alcanzado por el sector privado de Hong Kong. Aunque no haya estadísticas oficiales sobre las inversiones chinas en Hong Kong, todos admiten que China ha sorprendido a Japón y Estados Unidos al transformarse en la mayor fuente de inversión privada en Hong Kong. Segundo, la penetración de la economía Guangdong (de China) por parte del sector empresarial de Hong Kong ha hecho que las prácticas corruptas sean rutinarias entre tales empresas, dado que se encuentran compitiendo en un ambiente donde la ética comercial no suele llevar a ningún tipo de negocio. Los ejecutivos de firmas de Hong Kong con base productiva en China, al responder a un estudio solicitado por la ICAC en 1993, se quejaron de que en sus negocios comerciales con China fuese normal verse forzados a contar con las relaciones personales y a ofrecer regalos (incluso dinero en efectivo y depósitos de dinero en cuentas de bancos de Hong Kong). La influencia indirecta china en la corrupción ha sido producto de la convicción de que Hong Kong será devuelto al territorio continental en 1997. La prevista transferencia ha puesto en marcha una especie de «última jugada»: un aumento de los actos de corrupción, el denominado «síndrome del ordeñador», referido a las acciones de chinos y extranjeros en Hong Kong, que han empezado a exponerse más a los riesgos y ser menos escrupulosos en un intento por hacer todo el dinero posible antes de irse en 1997. Hay también otra influencia indirecta que es más sutil, pero en última instancia más dañina para la lucha anticorrupción. Afecta a la gran mayoría de la comunidad de Hong Kong, y no a la minoría oportunista del sector privado y gubernamental que ha cometido más ilícitos. Por lo general, el ciudadano común percibe con razón que la corrupción recientemente ha aumentado. Para aquellos que no participan de manera rutinaria en tales actos, la «última jugada» iniciada en 1984 no tiene que ver con «vaca lechera» alguna, sino con el hecho de que el gobierno de Hong Kong no tiene capacidad de contraer un compromiso creíble contra la corrupción después de 1997. Esto ha llevado a que se desvanezcan las creencias acerca del gobierno limpio. El ciudadano común de Hong Kong entiende la lógica del «síndrome del ordeñador» antes de 1997, y asocia claramente el auge de la corrupción con ese fenómeno. La prueba está en el estudio de 1990 solicitado por la ICAC. A los encuestados que manifestaron creer que habría más corrupción en los años restantes de la transición se les pidió que explicaran sus motivos: el 65% de las respuestas se resumen como «Debido al problema de 1997, muchas personas desean juntar el mayor dinero posible antes de emigrar». Algo de vital importancia es que la ciudadanía también observa que la corrupción penetra de manera contundente en la vida política, económica y social china. La gente supone que la lucha contra la corrupción en Hong Kong después de 1997 será el mismo tipo de ejercicio ineficaz y publicitario que han practicado las autoridades chinas desde comienzos de los 80. En 1974, el gobernador fue capaz de imprimirle credibilidad al compromiso asumido para erradicar la corrupción endémica en Hong Kong. Los esfuerzos de la ICAC estuvieron a la altura, como sigue siendo el caso. Pero una década más tarde, el acuerdo de transferencia puso en marcha un proceso que ha mermado la credibilidad del compromiso. Las políticas anticorrupción siguen siendo esencialmente las mismas que antes, pero el contexto político ha cambiado radicalmente. Al ver que la corrupción está en pleno auge en la provincia de Guangdong y en otros lugares de China, los funcionarios gubernamentales, empresarios y la ciudadanía de Hong Kong creen ver parte de lo que les depara su propio futuro. Ese pesimismo en relación con el futuro se está en parte autoplasmando en la realidad. Conclusión ¿Cuáles son las lecciones que nos enseña la experiencia anticorrupción de Hong Kong en materia de control de la corrupción? Primero, ilustra la importancia que tiene un compromiso creíble por parte del gobierno. Frente a la crisis de legitimidad derivada de la corrupción, el gobernador estuvo dispuesto a asumir el compromiso de luchas contra la corrupción. Pudo hacerlo porque sus decisiones fueron firmes y porque la erradicación de la corrupción endémica recibió el respaldo de toda la sociedad. Su objetivo se hizo realidad porque creó una organización que debía responderle sólo a él y porque le dio poderes draconianos para investigar y procesar a los corruptos de hasta los más altos rangos, y además entendió la importancia que tiene modificar la cultura subyacente a la corrupción. Comprendió que mientras el ciudadano común siga creyendo que nada ha cambiado, muy poco habrá de cambiar: el gobierno debe ganarse la confianza de la sociedad para hacer que la ciudadanía se movilice y actúe como su gran aliado en contra de la corrupción, en lugar de seguir siendo cómplice pasivo de la misma. Segundo, la experiencia anticorrupción de Hong Kong demuestra la relevancia del contexto. Uno de los aspectos más importantes de éste es el hecho de que los actuales líderes de Hong Kong no son quienes diseñarán las políticas después de 1997. Por consiguiente, no pueden comprometerse de manera creíble con un esfuerzo anticorrupción para el futuro. Queda por verse si los dirigentes de Pekín estarán dispuestos a respaldar el compromiso para alcanzar esa meta y si serán capaces de hacerlo. Traducción: Nora López Fuente: Nueva Sociedad Nro. 145 Septiembre-Octubre 1996, pp. 126-137

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Origen del término "gorila"
Origen del término "gorila"
InfoporAnónimo3/3/2009

Origen del término político "gorilas". En 1955, poco antes del golpe militar que derrocó al presidente Perón, espontáneamente los antiperonistas comenzaron a llamarse a sí mismos "gorilas". El término se hizo popular a raíz de su utilización en un popular programa cómico radial de la época llamado La Revista Dislocada, conducido por Délfor Dicásolo. El periodista Cristian Vitale relata las circunstancias del siguiente modo: Délfor Dicásolo la usaba mucho en sus tiras radiales diarias, por la popularidad que la palabra había adquirido en Marabunta, uno de los espectáculos más taquilleros de la época, que el mismo cómico había presentado en un teatro de la calle Corrientes. En uno de los sketches más graciosos de la obra, un científico alcoholizado lideraba una expedición en busca de un cementerio de gorilas. Y en el camino, cada vez que escuchaba un ruido, el investigador, con varias copas de más, repetía "deben ser los gorilas, deben ser". La frase se transformó por entonces en un dicho enormemente popular: no sólo provocó la aparición de una canción (Deben ser los gorilas) que vendió 60 mil copias en una semana, sino que dejó grabada una de las palabras con más peso simbólico de la historia política argentina. Afiche de "Mogambo" (1953) Aldo Cammarota (1930-2002), guionista de la Revista Dislocada y él mismo activo político antiperonista, se ha atribuido personalmente la creación del término. En 1985, Cammarota contó el hecho en una columna escrita para Clarín: En marzo de 1955, hice por radio (en La Revista Dislocada) una parodia de Mogambo, una película con Clark Gable y Ava Gardner, que sucedía en África. En el sketch había un científico que ante cada ruido selvático, decía atemorizado: «deben ser los gorilas, deben ser». La frase fue adoptada por la gente. Ante cada cosa que se escuchaba y sucedía, la moda era repetir «deben ser los gorilas, deben ser». Primero vino un fallido intento de golpe y luego el golpe militar de 1955. Al ingenio popular le quedó picando la pelota: «deben ser los gorilas, deben ser». Los golpistas se calzaron gustosos aquel mote. link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=L3Kuaa0HhTk Con el paso del tiempo el término dejó de ser utilizado de modo autoreferencial, pero permaneció como expresión muy extendida para designar a los antiperonistas, a veces con una significación despectiva, y a veces para designar una marcada actitud antiperonista. También se empezó a usar en algunos sectores para referirse, de un modo mas general, a los defensores de la derecha política y de medidas antipopulares y/o autoritarias. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Antiperonismo Yapa: Gorilómetro calibrado Bajo: se puede dialogar Medio-bajo: se puede atribuir a factores ambientales Medio-alto: vi peores Alto: comentario fascista en menos de 5 minutos Muy alto: Odio profundo Altísimo: armado y peligroso Favor de moderarse en los comentarios. Se acepta cualquier opinión política fundamentada. Muchas gracias!

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Qué es un condensador de flujo?
Qué es un condensador de flujo?
InfoporAnónimo3/1/2009

Un Capacitor de flujo o condensador de flujo (a veces traducido erroneamente como condensador de fluzo) es un término traducido del inglés flux capacitor, referido al componente principal de la máquina del tiempo ficticia creada por el doctor Emmett Brown en la película Volver al futuro, y que aparece tanto en sus dos secuelas como en la serie animada. En palabras de su inventor: "es lo que hace que los viajes en el tiempo sean posibles". Debido a su popularidad, el condensador de flujo ha sido adoptado por varios autores de ciencia-ficción que no desean explicar los detalles técnicos de los viajes en el tiempo que proponen, de una forma similar a como es utilizado el cerebro positrónico ideado por Isaac Asimov para sus robots. Funcionamiento La película no aclara cómo funciona exactamente el condensador de flujo. Consiste en una caja con tres pequeñas lámparas incandescentes centelleantes, colocadas en forma de "Y", y situada por encima y detrás del asiento del copiloto de la máquina del tiempo, un automóvil De Lorean DMC-12. Cuando el automóvil se aproxima a una velocidad de 88 millas por hora (140 km/h), la luz que emiten las lámparas del condensador de flujo destellan con más rapidez, hasta emitir una luz constante. La carrocería de acero inoxidable del De Lorean produce la "dispersión del flujo" cuando el condensador se activa, aunque el inventor es interrumpido antes de que pueda finalizar la explicación acerca de su funcionamiento. Es posible apreciar cómo desde la parte superior del vehículo sale un haz de energía que abre una discontinuidad frente al De Lorean, el cual acaba por internarse finalmente en la misma en un estallido de luz y humo, dejando un par de estelas ígneas como prueba del suceso. Al final de la tercera película de la trilogía, cuando Doc Brown convierte una locomotora de vapor en una máquina del tiempo, el condensador de flujo se encuentra situado en la posición habitual de la caldera. Historia Tal como cuenta a Marty McFly, Doc Brown tuvo la idea del condensador de flujo el 5 de noviembre de 1955, tras golpearse en la cabeza con el lavabo al resbalar cuando trataba de colgar un reloj de pared en el baño subido en el retrete. La idea acudió a él como una visión cuando despertó del estado de inconsciencia. Para permitir el viaje a través del tiempo del De Lorean, el dispositivo requiere una cantidad de 1,21 GW de electricidad, suministrada por un reactor nuclear alimentado con pequeñas barras de plutonio. Asimismo, el viaje en el tiempo exige que la máquina esté desplazándose a una velocidad de 88 millas por hora (140 km/h), velocidad que alcanza el vehículo con su locomoción propia, en este caso por medio de un motor de gasolina. Los dos primeros viajes se realizaron el 26 de octubre de 1985, el primero de un minuto adelante en el tiempo (desde las 01:21 a las 01:22), tripulado por Einstein, el perro del inventor; y el segundo desde ese día hasta el 5 de noviembre de 1955. Ambos viajes transcurrieron sin ninguna complicación con esta combinación de factores. Sin embargo, un imprevisto impidió llevar el plutonio en el segundo viaje, y al ser la disponibilidad de plutonio en 1955 prácticamente nula, hubo de utilizarse un rayo que cayó sobre la torre del juzgado de Hill Valley para suministrar la energía necesaria para el regreso. El conocimiento del momento preciso de la caída del rayo (a las 22:04 del 12 de noviembre de 1955) se obtuvo gracias a un folleto de 1985 que informaba del suceso acaecido 30 años atrás. El rayo fue conectado por medio de un cable eléctrico industrial desde el reloj de la torre a otro cable ubicado entre dos farolas, que trasladaron la energía directamente al condensador de flujo mientras el vehículo tocaba el cable con un gancho cuando se desplazaba a 88 mph. Tras regresar a 1985, el plutonio fue de nuevo utilizado para viajar hasta el año 2015. En esta estancia en el futuro, el reactor de fisión fue sustituido por un reactor de fusión de uso doméstico desarrollado en esta época por la empresa ficticia Mr. Fusion, que permitía el uso de basura como combustible. Tras varios viajes acaecidos durante la segunda película, el De Lorean fue enviado al pasado por un rayo cuando se hallaba de nuevo en el año 1955, esta vez por accidente. La energía liberada por el relámpago alcanzó al condensador de flujo, enviando la máquina del tiempo hasta 1885. Se desconoce cómo pudo ocurrir este inesperado viaje, ya que el vehículo flotaba en el aire en ese momento y no se desplazaba a la velocidad necesaria para el viaje. Es probable que la ocasional combinación entre la tormenta eléctrica en la que se vio inmerso, y los fallos en los circuitos de tiempo, detectados con anterioridad por Doc Brown (apreciándose durante unos instantes la fecha del 1 de enero de 1885 en el contador de a bordo), pudieran ser la causa de esta disfunción en el dispositivo. La ausencia de gasolina en 1885 impidió que el vehículo dispusiese de su locomoción propia para alcanzar las 88 mph, por lo cual, tras un infructuoso intento por alcanzar esta velocidad con una recua de caballos, Doc Brown recurrió al empuje proporcionado por una locomotora de vapor sobre las vías del tren, alimentada con varios leños energéticos diseñados por el inventor para alcanzar la velocidad límite. Al regresar a 1985, el De Lorean quedó destruido al ser embestido por un tren moderno que circulaba por la vía en ese momento en sentido contrario, y el condensador de flujo original con él. Electrónica Aunque "condensador de flujo" es un término ficticio, la frase ha aparecido en otros contextos más serios. La patente número 6084285 de los Estados Unidos describe un "condensador de flujo lateral con perímetro de forma fractal". La idea es hacer un condensador en un circuito integrado, parte de cuya capacitancia permanece dentro dos conductores en una única capa (de ahí el concepto de "lateral". El concepto de flujo se usa generalmente en electrónica y teoría electromagnética y sus aplicaciones, pero raramente en el contexto de un condensador. En términos generales, flujo simplemente significa la rapidez con la que alguna cantidad (como la carga eléctrica) pasa a través de una superficie. Referencias en otros contextos * En la serie de Telecinco Siete Vidas, Sergio rompe accidentalmente el ordenador portátil de Sole e intenta echarle la culpa a ésta última diciéndole que, probablemente, había roto sin querer el "condensador de flujo". Evidentemente Sole no conocía la saga de Regreso al Futuro, o se habría percatado rápidamente del engaño. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Condensador_de_flujo

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La utopía liberal: el Free State Project
InfoporAnónimo3/28/2009

Los experimentos sociales ya no son territorio exclusivo de la izquierda: un grupo de partidarios a ultranza del libre mercado intenta un proyecto social inédito en Estados Unidos. Cuando en 1824 el inglés Roberto Owen fundó la comunidad de New Harmony en el estado de Indiana, Estados Unidos, tenía la idea de formar una sociedad nueva libre de los problemas del capitalismo y la propiedad privada. Para 1829, New Harmony se había desbandado, y Owen pasó a ser recordado para la posteridad como el creador del "socialismo utópico", gracias a un término introducido por Marx. Los experimentos sociales surgieron cada tanto en el siglo XX, ya sea de manera forzada (koljozes y sovjozes de la Unión Soviética) o voluntaria (kibbutzim israelíes, comunas hippies), y salvo en el caso israelí y algunas excepciones, no sobrevivieron a más de una generación, o en el caso soviético, a la caída del régimen. Lo que tuvieron en común todos estos proyectos es que partían de grupos de la izquierda política; socialistas, comunistas, y/o anarquistas. New Harmony, la visión fallida de Robert Owen (siglo XIX) Desde el año 2005, y en Estados Unidos, existe un fenómeno inédito: un grupo de derecha quiere hacer su propio experimento social. Se trata del Free State Project (Proyecto Estado Libre), impulsado a través de Internet por simpatizantes de la ideología "libertarian" *1 de EEUU. El proyecto consiste en hacer que 20.000 seguidores del "libertarianismo" se muden a un Estado pequeño para influirlo y convertirlo en un bastión de su corriente política. Después de una serie de discusiones se eligió al estado de Nueva Hampshire, en la región de Nueva Inglaterra, debido a su lema estadual "vivid libres o pereced" (live free or die), su pequeña población de menos de un millón y medio de habitantes, y su ausencia de impuestos a la renta y al valor agregado. El estado también cuenta con una de las mayores rentas per cápita y menores índices de delitos de los EEUU. El estado de Nueva Hampshire en la región de Nueva Inglaterra, el elegido para el proyecto Para participar, los adherentes tienen que firmar primero una "carta de intención" donde declaran su intención de mudarse al estado dentro del plazo de cinco años después de que se alcance la meta de 20.000 participantes. También hay grupos que se están mudando sin esperar la meta de 20.000, los llamados "early movers" (migrantes adelantados). A marzo del 2009, se contabilizan 9185 firmantes y 679 "early movers". Logo del Free State Project. El lema significa "libertad en nuestra generación" Todo muy lindo, pero ¿cuál es el objetivo del proyecto? ¿Qué buscan? ¿Quiénes son los "libertarians"? Según el sitio oficial: "El Free State Project es un acuerdo entre 20.000 activistas pro-libertad para mudarse a Nueva Hampshire, donde harán el máximo esfuerzo para la creación de una sociedad donde el máximo rol del gobierno es la protección de la vida, la libertad y la propiedad. El éxito del proyecto probablemente implicará reducciones en las cargas impositivas y regulaciones, reforma en todos los niveles de gobierno, la expansión de los derechos individuales y el libre mercado, y la restauración del federalismo consitucional, demostrando los beneficios de la libertad al resto de la nación y al mundo." *2 La ideología llamada "libertarianism" es la versión extrema del liberalismo clásico. Sus seguidores abogan por un estado mínimo o inexistente, y por derechos de propiedad absolutos. Sus teóricos generalmente son economistas en vez de políticos: Milton Friedman, Friederich Hayek, Ludwig von Mises. La "libertad" que buscan es sinónimo de libertad económica: menos impuestos y regulaciones, menor control estatal, abolición de leyes laborales, privatización total de la educación, la salud y los servicios públicos, etc. En consecuentes, defienden ciertos derechos individuales que creen no deberían ser regulados, como el uso de drogas, la portación de armas y la prostitución. Camino de Servidumbre, el influyente "opúsculo" de F. Hayek Sus teóricos provienen de la Escuela Austríaca de economía, activa en Viena desde fines del siglo XIX y en constante discusión con otras corrientes del pensamiento económico (los nacionalistas alemanes, los marxistas, y desde los años '30, los keynesianos). Con la llegada al poder de Hitler, muchos economistas de esta escuela se refugiaron en Inglaterra y más tarde en los Estados Unidos. Fueron especialmente influyentes en la Universidad de Chicago, donde formaron a las futuras generaciones de economistas neoliberales. En 1944 se publica el exitoso libro "Camino de Servidumbre" de Friederich von Hayek ("un opúsculo" según John Kenneth Galbraith), donde compara a la intervención estatal en la economía con la servidumbre medieval. "Camino de Servidumbre", junto con "La riqueza de las naciones" del escocés Adam Smith, se convertirían en los libros fetiches de la revolución conservadora de Thatcher y Reagan en los '80. Ayn Rand: escritora, filósofa, cabeza de secta La otra gran influencia de los "libertarians" provino de la literatura en vez de la economía: la escritora Ayn Rand, autora de "La rebelión de Atlas". Rand creció durante la revolución rusa de 1917, estudió literatura y cine *3 y en 1924 emigró a EEUU, trabajando de guionista en Hollywood. En 1943 logró su gran revelación con la novela "El manantial", (que tardó siete años en escribir e incluyó una adaptación cinematográfica). Finalmente en 1957 publicó su obra más importante, "La rebelión de Atlas", un libro de 1100 páginas donde delinea su filosofía, el "objetivismo". Desde principios de los años '50 se nuclea un grupo alrededor de la figura de Rand con la intención de divulgar su obra, se funda el Nathaniel Branden Institute, y el boletín mensual The Objectivist. Rand recibiría numerosas críticas por el manejo de su grupo, al que personajes con ideologías afines como Murray Rothbard trataron de secta. Milton Friedman con Ronald Reagan y señora Tras años de charlas, giras y seminarios, los "libertarians" entraron en la conciencia colectiva de la mano de los gobiernos conservadores de fines de '70 y principios de los '80 (uno de los primeros experimentos liberales fue en Chile tras el golpe del '73. Los "Chicago Boys" que estudiaron con Milton Friedman consiguieron puestos claves en las carteras de Finanzas, Economía, Minería y Trabajo. El mismo Friedman visitó Chile en 1976 y se entrevistó en privado con Pinochet). Gobiernos como los de Thatcher y Reagan se caracterizaron por su autoritarismo político y su liberalismo económico, y sus programas económicos se impusieron de manera difícil (Hong Kong), traumática (Nueva Zelanda) o brutal (Chile, Argentina). Los "libertarians" elogian esas políticas económicas pero reniegan del autoritarismo político. Thatcher y Reagan bailan al compás del libre mercado Volviendo al Free State Project, parece un tanto paradójico que un grupo que cree, como Margaret Thatcher, que "no existe la sociedad, sólo individuos y familias" se organice para cambiarla. Los resultados son por ahora poco alentadores. El objetivo inicial de 20.000 signatarios no se cumplió (se esperaba alcanzar esa cantidad de voluntarios para el 2006) y al día de hoy todavía falta más de la mitad de las firmas requeridas. Hay unos 679 personas que no esperaron al objetivo de 20.000 personas y ya se mudaron al estado de Nueva Hampshire, y el mayor éxito del proyecto fue lograr la elección de 6 sus miembros a la legislatura estadual. Nueva Hampshire cuenta con una de las mayores legislaturas del mundo, con 400 representantes en la cámara baja y 24 senadores en la cámara alta (es el cuarto cuerpo legislativo en el mundo de habla inglesa, detrás del parlamento británico, el congreso estadounidense y el parlamento de la India. Para comparar, en Argentina hay 256 diputados y 72 senadores en el congreso nacional, y 92 diputados y 46 senadores en la legislatura de la Provincia de Buenos Aires). El orador estrella del New Hampshire Liberty Forum de 2009, luchador libre y bloguero Glenn Jacobs, alias Kane Fuera de Internet, hay dos eventos anuales organizados por el proyecto en Nueva Hampshire. El New Hampshire Liberty Forum y el Porcfest. La primera es una serie de conferencias con oradores pertenecientes a partidos políticos, grupos de presión y escritores, mientras que la segunda es una reunión informal al aire libre, con el espíritu de una kermesse. Una kermesse con muchas, muchas armas de fuego. Imágenes del Porcfest 2008 (Porcupine Freedom Festival) *1 - libertarian se podría traduciir como "libertario", pero en español la palabra está vinculada al anarquismo como filosofía política. Hasta los años '80 ocurría lo mismo en el inglés, pero el uso repetido de la palabra para referirse al anarcocapitalismo trastocó el sentido, y ahora los "libertarians" afirman que los anarquistas les robaron la palabra. *2 - http://www.freestateproject.org/intro *3 - Rand estudió en el VGIK de Moscú, la primera escuela de cine del mundo, donde había profesores de la talla de Eisenstein, Pudovkin, Dovchenko y Kuleshov. Fuentes: http://en.wikipedia.org/wiki/Free_State_Project http://www.freestateproject.org/ [sitio oficial] http://www.freestateproject.org/about/ http://wiki.freetalklive.com/Free_State_Project http://en.wikipedia.org/wiki/Libertarianism http://en.wikipedia.org/wiki/Ayn_Rand

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Tratado Roca - Runciman, parte 1
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/30/2009

Tratado Roca - Runciman (De Güiquipedia) El tratado o pacto Roca-Runciman fue un convenio firmado por el vicepresidente argentino Julio Argentino Roca (hijo); y el presidente del British Board of Trade, Sir Walter Runciman, encargado de negocios británico. Como producto de la crisis financiera de 1930 Gran Bretaña -principal socio económico de Argentina durante la década del treinta- tomó medidas tendientes a proteger el mercado de carnes incipiente en la Commonwealth, es decir, sólo compraría carnes a sus ex colonias: Canadá, Australia y Sudáfrica, entre otras. Para evitar que la política comercial inglesa afectara la balanza comercial argentina, el gobierno del presidente Agustín Pedro Justo suscribió este pacto, que el Senado luego ratificó mediante le Ley 11.693. El 7 de febrero de 1933 la misión encabezada por el presidente de la Republica Argentina, Agustín P. Justo, llegó a Londres, siendo recibida por Eduardo de Windsor, príncipe de Gales y futuro rey. El 1 de mayo de 1933, Julio A. Roca y Sir Walter Runciman, por la parte inglesa, firmaron el pacto. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Pacto_Roca-Runciman Había una vez una oligarquía Por Pedro Pesatti* ¿La oligarquía todavía existe? Es una palabra de viejas resonancias pero las palabras se actualizan. El tratado de las carnes Roca-Runcinman nos devuelve la lógica de las clases mas favorecidas de la Argentina. Imagen: Don Hipólito Yrigoyen fue abucheado e insultado en la Sociedad Rural Argentina seis días antes del golpe de estado que terminó con su gobierno. Se le criticaba su búsqueda de industrializar al país. "Argentina aceptó la liberación de impuestos para productos ingleses al mismo tiempo que tomó el compromiso de no habilitar frigoríficos de capitales nacionales. Paralelamente se creó el Banco Central de la República Argentina bajo la conducción de un directorio con fuerte composición de funcionarios del Imperio Británico" "La lógica de la misión estaba marcada por los intereses de los grandes ganaderos –en particular de los invernadores que se dedicaban al comercio de carne enfriada- que a costa del desangramiento de la economía argentina pretendían mantener la misma rentabilidad previa a la crisis del treinta" A raíz de la fuerte depresión que experimentó la economía mundial al comenzar los años ´30, Inglaterra –tal vez aprovechando estas circunstancia para obtener mayores ventajas de los negocios que hacía en la Argentina- anunció, luego de una cumbre realizada en Ottawa (Canadá) con los países miembros del Commonwealth, que sólo compraría carnes a los países que lo integraban, en particular, Australia y Canadá. La noticia en Buenos Aires causó alarma y dividió las opiniones del gobierno del presidente Justo. Su Ministro de Agricultura, Antonio de Tomaso, que se adjudicaba lógicamente las competencias para llevar adelante las negociaciones con Inglaterra, pensaba que dado el volumen de inversiones británicas en la Argentina y la calidad de nuestras carnes, había motivos más que suficientes para no temer a la determinación de Ottawa. Tomaso, que provenía del socialismo independiente, no tuvo el respaldo del gobierno y fue desplazado en las primeras negociaciones por Malbrán, el embajador de Argentina en Londres, que contaba con el abierto apoyo de los sectores oligárquicos, dueños de las mejores tierras del país. Este sector, nucleado en la emblemática Sociedad Rural Argentina y el Jockey Club, le hizo conocer al presidente Justo, en octubre de 1932, una propuesta que marcaría el antecedente del pacto firmado posteriormente entre nuestro país y el Reino Unido. Los grandes productores de carnes le solicitaban al gobierno que tratara con la máxima preferencia las importaciones británicas como único medio para garantizarse las enormes rentabilidades que habían conocido por décadas hasta la llegada de la crisis del ´30 y que deparó, en el terreno político, la caída de Yrigoyen, el primer paso para avanzar hacia un esquema de ruinosa dependencia para Argentina. En enero de 1933 el gobierno envió a Inglaterra una misión para negociar nuevos términos de intercambio comercial. La delegación estaba encabezada por el vicepresidente de la Nación. Julio A. Roca (hijo), más conocido como "Julito", el propio Malbrán, Guillermo Leguizamón, Raúl Prebisch, Miguel A. Cárcano, Aníbal Fernández Beyró y Carlos Brebbia. Inglaterra, para tal efecto, designó un comité encabezado por Walter Runciman, Leslie Burgin, Frederick Leith Ross, Henry Fountain, H.F. Carlill, A.F. Overton, R. Fraser, R. Keith Jopson, J.R.C. Helmore, R. M. Nowell, R.L. Craigie, F.T.A. Ashton-Gwatkin, D.V. Kelly, H.L. Frechn y H. Brittain. Imagen: El senador Lisandro de la Torre denunció el tratado Roca-Runciman. Fue mandado a asesinar en el propio recinto de la cámara alta. La prensa argentina anunció el viaje de la delegación argentina como una mera devolución de atenciones por la visita del príncipe de Gales a Buenos Aires, en marzo de 1931. Las razones, desde luego, eran otras. La Cancillería argentina buscaba un acuerdo que mantuviera el statu quo de la carne enfriada que se le vendía a Inglaterra relegando a planos menores otros rubros de bienes exportables que conformaban el mercado de intercambio entre nuestro país y el Imperio Británico. La lógica de la misión estaba marcada por los intereses de los grandes ganaderos –en particular de los invernadores que se dedicaban al comercio de carne enfriada- que a costa del desangramiento de la economía argentina pretendían mantener la misma rentabilidad previa a la crisis del treinta. Uno de los miembros de la delegación argentina, que luego del derrocamiento de Perón tomaría las riendas del ministerio de economía, Raíl Prebisch, y vincularía a nuestro país al Fondo Monetario Internacional, no ocultó jamás que el objeto de la misión era mantener la cuota de carne enfriada antes que el volumen de las exportaciones. Incluso se mostró comprensivo con la determinación de Inglaterra de restringir sus importaciones. Es más, un funcionario del Foreign Office, de apellido Mason, señaló en el expediente donde quedaron consustanciadas las negociaciones, lo siguiente: "El control de la cuota de carne es para los argentinos lo que para nosotros representa la satisfacción de nuestras necesidades en cuanto a asignación de divisas, esto es, una consideración con respecto a la cual están dispuestos a subordinar todos los otros puntos". A medida que se fueron desenvolviendo las conversaciones, Inglaterra fue imponiendo el precio del tratado: desbloqueo y disponibilidad absoluta de las libras pertenecientes a empresas inglesas radicadas en Argentina y la disponibilidad de cambio a favor de estas empresas. Por otra parte, aquello que la misma Sociedad Rural había denunciado como un atropello a los intereses del sector, en referencia a los frigoríficos que controlaban el mercado de carnes con Inglaterra, comenzó a ser también un tema de discusión central durante el tratado, al punto que la Argentina llegó a ceder las máximas ventajas para que el comercio de carnes enfriadas quede en manos de frigoríficos extranjeros y de esta manera Inglaterra pudiera garantizarse la regularidad de precios y oferta en el mercado inglés. Las negociaciones, para los ingleses, eran una buena oportunidad para desbloquear los activos de las compañías de ese país. La aplicación del control de cambios había afectado a más de trescientas empresas británicas y según las estimaciones oficiales de Londres las compañías radicadas en Argentina tenían bloqueados un monto total de 51.530.000 pesos en ferrocarriles, 4.090.000 en tierras y colonias, 35.550.000 en compañías de importación, 2.770.000 en aguas corrientes y 6.990.000 en compañías varias. Cuando se conoce esta pretensión en Buenos Aires, el Ministro de Hacienda, Alberto Hueyo, no dudó en oponerse a una pretensión que "Julito" Roca estaba dispuesto a aceptar. Para Hueyo, si Argentina cedía en el terreno del control del tipo de cambio, una vez descongeladas las libras esterlinas pertenecientes, sobre todo, a las compañías ferroviarias inglesas, el país se vería obligado a endeudarse con el exterior para mantener el nivel adecuado de divisas. Hueyo también se oponía a conceder ventajas aduaneras a Inglaterra sin una contrapartida por parte de ese país para la colocación de exportaciones argentinas. Imagen: Inglaterra obtuvo enormes concesiones producto del tratado de carnes. Para la economía Argentina fue ruinoso aunque le garantizó a un sector minoritario una rentabilidad equivalente a la que habían perdido a partir de la crisis del treinta. Finalmente, el 1º de mayo de 1933 se firma el tratado Roca-Runciman, por el cual Inglaterra se comprometía a continuar comprando carnes argentinas en tanto y en cuanto su precio fuera menor al de los demás proveedores mundiales. Como contrapartida, Argentina aceptó la liberación de impuestos para productos ingleses al mismo tiempo que tomó el compromiso de no habilitar frigoríficos de capitales nacionales. Paralelamente se creó el Banco Central de la República Argentina con competencias para emitir billetes y regular las tasas de interés bajo la conducción de un directorio con fuerte composición de funcionarios del Imperio Británico. No obstante todas estas concesiones, se le adjudicó además a Inglaterra el monopolio de los transportes de Buenos Aires. El tratado Roca-Runciman causó vergüenza. Así lo advirtió Lisandro de la Torre al denunciar el acuerdo en el Senado y promover el debate que le costó la vida al senador electo por la provincia de Santa Fe, Enzo Bordabehere, que interpuso su cuerpo ante las balas de un sicario contratado para matar a Lisandro de la Torre en el mismo recinto de la cámara alta. En una de sus intervenciones, el senador Lisando de la Torre dejó este registro: "El gobierno inglés le dice al gobierno argentino "no le permito que fomente la organización de compañías que le hagan competencia a los frigoríficos extranjeros". En esas condiciones no podría decirse que la Argentina se haya convertido en un dominio británico, porque Inglaterra no se toma la libertad de imponer a los dominios británicos semejantes humillaciones. Los dominios británicos tiene cada uno su cuota de importación de carnes y la administran ellos. La Argentina es la que no podrá administrar su cuota. No sé si después de esto podremos seguir diciendo: "al gran pueblo argentino salud". Como respuesta, "Julito" Roca expresó con una fidelidad asombrosa a los intereses de la clase social que representó, uno de los párrafos más vergonzosos de nuestra historia. En uno de los banquetes ofrecidos por los ingleses a los negociadores argentinos, el Príncipe de Gales se dirigió a sus interlocutores expresando lo siguiente: "Es exacto decir que el provenir de la Nación Argentina depende de la carne. Ahora bien: el porvenir de la carne argentina depende quizás enteramente de los mercados del Reino Unido". Roca le contestó: "Argentina, por su interdependencia recíproca, es, desde el punto de vista económico, una parte integrante del imperio británico", tras lo cual otro miembro de la delegación, Leguizamón, remató: "La Argentina es una de las joyas más preciadas de la corona de su Graciosa Majestad". Inglaterra no dudó en conferirle el título de Sir al catamarqueño que tuvo la osadía de expresar en tan pocas palabras la clave de nuestra desdicha. Las clases representadas en la comisión de las carnes lograron mantener los mismos beneficios del que habían gozado en otras épocas en detrimento del funcionamiento general de la economía y de nuestro desarrollo. ANIMAL POLITICO - Las vacas han estado en el centro de las disputas sobre el modelo económico-político de la Argentina. La Sociedad En 1866 se creó la Sociedad Rural Argentina. Menos de un centenar de integrantes eligieron a su primer presidente, José Martínez de Hoz. Desde sus albores, la entidad funcionó como "la voz del campo", aunque en verdad jamás representó los intereses de los pequeños y medianos productores, y mucho menos de los miles de arrendatarios que pusieron en producción las llanuras de la que una elite se apropió de manera espuria durante la lucha contra el indio. Tampoco hoy representa otro interés que no sea el de los grandes dueños de las enormes extensiones de la llanura más pródiga del mundo. Un breve historial nos devuelve su verdadero rostro: En la inauguración de la "célebre muestra" del 30 de agosto de 1930 el presidente Yrigoyen fue insultado y abucheado. Se lo criticaba por su pretensión de empujar el desarrollo de la industria. Seis días después era derrocado. En 1935 el embajador inglés pronunció un discurso en la muestra en el que afirmó: "La Sociedad Rural es la personificación de la amistad anglo argentina". Los frigoríficos ingleses ejercían el monopolio de la exportación de carnes. Con Perón, las relaciones fueron pésimas. El proceso de sustitución de importaciones impulsadas por su gobierno no eran bien vistas por los miembros de la SRA. El presidente jamás participó de las exposiciones ni los miembros de su gobierno. El embajador de los Estados Unidos, Spruille Braden, fue orador en la muestra de 1945. Onganía ingresó a la muestra de 1966 sobre la carroza que uso la Infanta Isabel en el Centenario. El presidente de la Rural lo recibió con estas palabras: "Si en todos ha renacido la esperanza, si el anhelo común es reconstruir la Argentina, si aspiramos al bienestar general positivo, entonces nuestros primeros deberes han de ser asumir la total responsabilidad que nos compete, trabajar a conciencia en orden y disciplina". Con Videla las relaciones también fueron muy buenas. El Proceso le entregó a la Rural la Secretaría de Ganadería que ocupó el padre de Máxima Zorreguieta. En la inauguración de 1977 el titular de la entidad dijo: "El proceso de moralización iniciado en marzo de 1976 se nota en todos los niveles del cuerpo social". El presidente constitucional Raúl Alfonsín fue objeto de la silbatina y repudio más feroz en la muestra de 1987. En los tiempos de Menem, Crotto felicitó a Cavallo al sostener que "las cuentas fiscales hay que equilibrarlas pero no en perjuicio del sector más importante de la Nación". Tiempo después, cuando el país marchaba hacia el abismo, el mismo titular de la Rural pronunció un discurso en sintonía con los dictados del FMI al pedir mayor apertura económica y desregulación contra el "excesivo proteccionismo explícito a sectores ineficientes de la economía". *Legislador por el FPV de Viedma Fuente: http://www.elortiba.org/pactorr.html

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Tratado Roca - Runciman, parte 3
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/30/2009

La argentina de los años 30 Los monopolios Por Oscar A. Troncoso Publicado en revista Panorama, marzo de 1971. Imágen: Julio A. Roca (h), responsable de la firma del Tratado Roca-Runciman Una imagen se repetía en los dibujos políticos de la época: la del pulpo. Cuando los diarios opositores simbolizaban la raíz de los problemas económicos que acosaban a la Argentina, los trazos caricaturescos recaían, una y otra vez, en el cefalópodo como el mejor ejemplo didáctico de la realidad. Para la imaginación popular el monstruo monopolista no tenía ocho tentáculos sino todos los que fueran necesarios para apoderarse de las fuentes de riqueza nacional, y una enorme boca para engullir el esfuerzo de los trabajadores argentinos. Imagen: Las comisiones argentina e inglesa reunidas en Londres, de riguroso frac, que acordaron el pacto Roca-Runciman CONSORCIOS EXPORTADORES DE CEREALES La comercialización de los cereales resultó remunerativa al planificarse con amplitud internacional y al disponer de los medios necesarios para superar las oscilaciones del mercado mundial. Si, además, se contaba con el favor oficial para eliminar obstáculos inesperados, entonces se trasformaba en un estupendo negocio. A principios de 1930 tomó impulso un movimiento cooperativo agrario en el Litoral tendiente a quebrar el dominio exportador de Dreyfus y de Bunge y Born. Para la venta de cereales se constituyó la Asociación de Cooperativas Argentinas y luego fue creada la Corporación Americana de Fomento Rural con el fin específico de construir elevadores de granos. La empresa progresó, edificando estratégicamente elevadores que culminaron con el terminal de Rosario inaugurado por el presidente Uriburu en julio de 1931. Poco después, Jacobo Savslasky, director de Louis Dreyfus y Cía., entrevistó a Isaac Libenson, chacarero y miembro de la Corporación de Fomento Rural. El sabroso diálogo que habían mantenido fue narrado por este último a Norberto Galasso, quien lo reprodujo en su trabajo La economía bajo el signo de la entrega. "-Supongo, mi amigo -le dijo Savslasky- que ustedes se han metido en esto porque quieren ganar dinero, ¿no es cierto? Pues bien, Dreyfus y Cía. les compra en este mismo momento el elevador de Rosario. -Me sorprende su propuesta porque nunca hemos dicho que el elevador de Rosario estuviese en venta -contestó Libenson-. Por lo tanto, no hay negocio posible. -Vea, joven: si ustedes quieren luchar contra nosotros están perdidos. Son unos ilusos. ¿Sabe usted lo que hacen los presidentes argentinos cuando deben fijar los precios de las cosechas? Nos llaman a mí y a Hirsch (director de Bunge y Born) y después obran de acuerdo. ¿Cree que en esas condiciones la lucha de ustedes tiene sentido? -Nosotros vamos a seguir adelante, no vamos a vender. -Eso es idealismo, estúpido idealismo. Venga un día por mi estudio. En la caja fuerte tengo todavía dos millones de pesos en cheques, que se los voy a mostrar. Las firmas son de diputados y senadores argentinos... Es una vieja costumbre parlamentaria. Me llaman y me dicen si les puedo adelantar efectivo en canje de un cheque a siete días. Cuando llega el vencimiento me piden que no lo deposite. Yo les contesto que no hay problemas y les agrego: cuando ustedes hayan depositado y se pueda girar me lo comunican...., y el tiempo trascurre. La única molestia consiste en que hay que renovar el cheque de tanto en tanto... Son dos millones de pesos los que tengo... Por favor, joven ... ¿Piensa seriamente que cuando se produzca el cambio de gobierno ustedes podrán sobrevivir? ¿Ustedes creen que el Congreso Nacional se va a negar a un pedido de la casa Dreyfus?" Verdadero o imaginado, el diálogo subraya, de todos modos, el clima de una época que los adversarios políticos del régimen. denominaron "década infame" y que para los humoristas fue "la era del pulpo". El 20 de febrero de 1932, Agustín P. Justo asumió la presidencia y el 13 de abril dictó un decreto por el cual quedaba sin efecto la garantía otorgada a la Corporación de Fomento Rural para emitir debentures, quebrando su fuente de financiación. El documento del Tratado Roca-Runciman (clic en el enlace para ver el teto completo en pdf) http://www.elortiba.org/doc/rr1933.pdf EL NEGOCIO DE LAS CARNES Cuando se hallaba en plena discusión el pacto Roca-Runciman en Londres, en una de las comidas con que se agasajaban los negociadores, el príncipe de Gales dijo que el porvenir de la Argentina dependía de las carnes. "Ahora bien -agregó-, el porvenir de la carne argentina depende quizá, enteramente, de los mercados del Reino Unido." El vicepresidente, Julio A. Roca, reconoció entonces que su país era, desde el punto de vista económico, parte integrante del Imperio Británico. Indignado por las alternativas de las discusiones y por el compromiso de "trato benévolo para los capitales ingleses", Lisandro de la Torre propició una investigación que terminaría en tragedia, con el asesinato del senador nacional Enzo Bordabehere.El 27 de julio de 1933, expresó: "En este asunto, la verdad puede establecerse en términos resplandecientes. Cuando el gobierno de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte se vio compelido por el doctor Saavedra Lamas a realizar un trato con la Argentina, se trazó un plan lógico y sencillo: hizo una lista de todo aquello que Inglaterra podía pedir a la República Argentina y lo pidió, manifestando que lamentaba no ofrecer en cambio sino la buena voluntad británica debido a los tratados de Ottawa y al propósito de fomentar su propia ganadería. El gobierno inglés no se apeó después de su actitud y cuando la misión argentina le hizo saber que no aceptaba semejantes condiciones, le contestó que lo deploraba mucho y le dejó expedito el camino del regreso". De la Torre explicó que los británicos advirtieron a los representantes argentinos que les permitirían la organización de frigoríficos cooperativos, pero no tolerarían la organización de compañías individuales que les hicieran competencia a los frigoríficos ingleses. "Esto último lo podrá hacer Nueva Zelandia -agregaba con sorna De la Torre-, lo podrá hacer Australia, lo podrá hacer el Canadá, lo podrá hacer el África del Sur. Inglaterra tiene, respecto a esas comunidades de personalidad internacional restringida, que forman parte de su imperio, más respeto que por el gobierno argentino. No sé si después de esto podremos seguir diciendo: ¡Al gran pueblo argentino, salud!" QUIEBRA O MONOPOLIO El 23 de abril de 1931, el embajador británico dirigió una carta a Ernesto Bosch, ministro de Relaciones Exteriores argentino, en la que manifestaba que la situación de la Compañía Anglo Argentina de Tranvías era grave. Reclamaba una compensación por los gastos que significaba la aplicación del horario de ocho horas y el salario mínimo para el personal. "El gobierno provisional se apresurará a adoptar una pronta resolución, tal cual queda indicado en el memorándum. Y estoy también seguro -agregaba Ronald McCIeay- que no necesito reiterar a V. E. la situación en extremo grave que se crearía para el crédito argentino en el mercado financiero de Londres, si la compañía se encontrara en la imposibilidad de abonar el pago de sus servicios." En febrero de 1932, el Diario de Sesiones de la Cámara de los Comunes registró una intervención de lord Scone, representante de los accionistas ingleses de la Compañía de Tranvías, interrogando al secretario de Estado de Relaciones Exteriores sobre la veracidad de la noticia de que esa compañía había tenido que suspender el pago de interés de sus acciones. Anthony Eden contestó: "Creo que es así. Esperemos que el asunto se resuelva por negociación. Si esto no ocurriera, el gobierno de Su Majestad tendrá que considerar, evidentemente, que otros pasos pueden darse". El carácter verdadero de las dificultades de las compañías extranjeras de trasporte de pasajeros y carga en la Argentina fue explicado por el presidente del Ferrocarril del Sud en la memoria anual publicada en junio de 1933. "El 83 % de la disminución de los pasajeros -decía- corresponde al tránsito suburbano, debido a la competencia sin precedentes de los ómnibus y colectivos." No obstante esas dificultades, los ferrocarriles ganaron en 1934 la suma de 83 millones de pesos. Las 349.644 toneladas de carne enfriada remitidas ese año a Inglaterra produjeron 127 millones, es decir, que la ganancia confesada de los ferrocarriles pagaba el 65 % del chilled beef argentino que comían los británicos. Pero como ello no era suficiente, la municipalidad de Buenos Aires designó una comisión especial que, en diciembre de 1933, presentó un proyecto de ley que propugnaba la creación de un monopolio de trasportes urbanos controlado por la Compañía Anglo Argentina de Tranvías. Fue sometido al intendente Mariano de Vedia y Mitre para que lo elevara, por intermedio del Poder Ejecutivo, a la aprobación del Congreso Nacional. La comisión que propuso esa medida estaba integrada por Roberto M. Ortiz, abogado de los ferrocarriles ingleses y futuro presidente de la Nación; Pablo Nogués, administrador de los Ferrocarriles del Estado; Manuel C. Castello, de la Dirección General de Ferrocarriles, y Agustín Pastalardo. LUZ Y SOMBRA Al instalarse el Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires en 1932, los representantes de casi todos los partidos políticos rivalizaron en demostrar su preocupación por los derechos de la Municipalidad y de los consumidores, frente a las reiteradas violaciones de la Compañía Hispano Americana de Electricidad (CHADE) y la Compañía Italo Argentina de Electricidad (CIADE), ambas pertenecientes a consorcios financieros con residencia en Bélgica y Suiza. Con discursos vehementes se puntualizaron los incumplimientos de las concesiones, como ser: adulteración de los servicios domiciliarios; extensión de cables distribuidores pagados por los vecindarios; depósitos de garantía que facilitaban a las empresas disponer de grandes capitales, y otras maniobras ideadas para sustraer dinero a los usuarios. El edil Germinal Rodríguez manifestó, al finalizar el primer período del Concejo Deliberante, su convencimiento de "que este asunto servirá, por lo menos, para llamar la atención del país. Estas grandes compañías juegan un papel profundo de forma y de fondo en la política; puedo decir que muchos gobernantes son hechos por estas empresas"; por otra parte ellas son responsables de "la expoliación más grande que pesa en la actualidad sobre la ciudad de Buenos Aires". Con el tiempo se atenuaron las indagaciones y muchos concejales cambiaron de opinión en forma sugestiva. La prórroga de las concesiones eléctricas dio lugar a uno de los mayores escándalos de la época en el que se vieron involucrados diputados, senadores y altas autoridades nacionales. El informe de la comisión investigadora creada posteriormente, presidida por el coronel Matías Rodríguez Conde, dio a conocer, además de una abrumadora documentación, la carta que el ingeniero Agustín Zamboni, director de la CIADE, dirigió el 7 de julio de 1932 al ingeniero Juan Carosio, presidente de la empresa. "Debo hacerle notar que la mayoría de la Cámara de Diputados, que es conservadora, se presta a cualquier sorpresa, lo que he hecho notar al doctor Anchorena (Joaquín S. de, del directorio de la CIADE)"; y añadía: "algunos entre éstos votan cualquier disparate, sin disciplina alguna, habiendo uno de ellos llegado hasta propiciar la exoneración de derechos aduaneros para la introducción de máquinas y materiales de electricidad destinados a una cooperativa eléctrica (la de Olavarría), proyecto que trataremos de aniquilar en el Senado, pero que no hubiera debido tener la sanción que tuvo". PEGUELE FUERTE A YPF Poco antes del golpe militar del 6 de septiembre de 1930, el Senado debía sancionar un proyecto de ley de nacionalización del petróleo a la vez que se realizaban negociaciones sobre la base de una oferta formulada por la Unión Soviética: vender a la Argentina la parte de nafta que Yacimientos Petrolíferos Fiscales no alcanzaba a abastecer. Arturo Frondizi, en su libro Petróleo y Política, escribió que "al tener asegurada la provisión de petróleo ruso, la Argentina habría podido dictar, con tranquilidad, su ley de nacionalización y monopolio estatal, pues se colocaba fuera de toda posibilidad de represalias". Al frente de YPF estaba el general Enrique Mosconi, quien al tomar posesión de su cargo encontró funcionando un solo surtidor de nafta y a través de su gestión esparció 2.300 bocas de expendio por todo el país. Esa tarea fue cumplida a pesar de la lucha que debió emprender contra el slogan infiltrado por los monopolios en la mente popular: "Los productos nacionales son malos", y con respecto a la nafta se decía que tenía agua en emulsión que disminuía las calorías y deterioraba los motores. Mosconi enfrentó por centenares artimañas torpes y pudo medir en toda su magnitud la inescrupulosidad del competidor. Por eso repetía: "Es menester acelerar la marcha hacia el Junín y Ayacucho económicos, terminando así el ciclo que se inició en Buenos Aires el 1° de agosto de 1929 (nuevo San Lorenzo), en que YPF rompe los trusts, tomando la dirección y el contralor del combustible líquido en la Argentina". Con el triunfo de Uriburu debió renunciar Mosconi y todo su trabajo se desmoronó. A partir de entonces no se intentó comprar la nafta a 12 centavos el litro sino que se siguió pagando a 30 centavos a las compañías monopolistas. YPF quedó frenado ante los intereses de la Standard Oil y la Shell, perdiendo terreno ampliamente cuando en 1936 se firmaron convenios secretos con los trusts, por los cuales la empresa estatal se obligaba a no aumentar su producción, repartir el mercado con las compañías extranjeras y a no importar petróleo por su cuenta. LOS MONOPOLIOS RUSTICOS Víctor O. García Costa, un ex concejal, estudioso de los antecedentes y formas de operar de los monopolios internacionales en la Argentina, declaró a Panorama: "La penetración monopolista del imperialismo -inglés, yanqui, alemán, combinado o conjunto- adquiere caracteres inusitados en la década de los años treinta. No tiene las características y sutileza de la actualidad, -que es transistorizada; entonces era rústica, a galena". "Es precisamente en esa época que la prensa grande nos ofrece las lucubraciones de Wirth, desde Tittmoning, que el 4 de julio de 1930 pontifica sobre el internacionalismo capitalista, diciendo que con él ha comenzado una nueva era para el mundo. La humanidad comienza también a agruparse en trusts y no sólo comercialmente, sino también moralmente. En 1933 se firma el pacto Roca-Runciman, que es un pacto que no tiene nombre pero sí tiene apellidos, y allí -recalca- se siguen las líneas fijadas por los ingleses con el Estatuto de Westminster para el manejo de sus dominios, y luego con la Conferencia de Otawa para el reparto de mercados. "Si algunos años antes el germano Tannenberg decía qué lugar asignaba a la Argentina como colonia en el reparto de América del Sur entre Alemania, Estados Unidos e Inglaterra, estaba en lo suyo. Quienes no estaban en lo suyo fueron muchos de los hombres que dirigían la cosa pública argentina después del 6 de septiembre y firmaron el pacto Roca-Runciman; los convenios petroleros con la Standard Oil y la Royal Dutch, y entregaron al trust SOFINA (Bélgica 18,7 %, Estados Unidos 18 %, Alemania 15 %, Gran Bretaña 14,7 %) y a Motor Columbus (CHADE y CIADE) el mercado de electricidad más grande de América latina. "Es también en este período -finaliza-, que se produce la más grande penetración del capitalismo alemán. Entre 1930 y 1938 más de trescientas firmas son fiscalizadas por el capital alemán que está en SOFINA, en el trust yanqui EBASCO, en la CHADOPYF, en Bracht, en Tornquist, etcétera. Carlos Meyer Pellegrini, el hombre del imperialismo alemán, preside la CADE e integra en 1939 dieciocho sociedades anónimas más. Fue el interventor del general Uriburu en la provincia de Buenos Aires." LA INVASIÓN INVISIBLE Mientras se desarrollaba todo el proceso de intensa actividad de los monopolios, la prensa mundial desgranaba elogios sobre las medidas económicas de Justo. Los comentarios desdeñaron el descontento obrero, la desocupación y la pérdida del valor adquisitivo de los salarios, malestar que se reflejó en las elecciones de 1934, especialmente en la Capital Federal, donde la derrota oficialista fue aplastante. Es que, como indicaron los nacionalistas Rodolfo y Julio Irazusta en La Argentina y el imperialismo británico, "la oligarquía no ha hecho del país una potencia económica, sino un sujeto de especulación". Un tango rimado en el clima económico nacional comenzó a ganar el favor popular porque sintetizaba su propia realidad: "Vivimos revolcaos en un merengue / y en un mismo lodo todos manoseaos". Para Enrique Santos Discépolo, su autor, la nación se había trasformado en un cambalache en el que todo se vendía y se compraba, y en donde "el que no llora no mama, / y el que no afana es un gil...". Raúl Scalabrini Ortiz, que intentó llegar a la esencia de lo argentino, comprendió que penetraría mucho más en la cuestión analizando los problemas económicos, y en 1934 publicó en La Gaceta de Buenos Aires, dirigida por Pedro Juan Vignale y Lizardo Zía, varios artículos en los que puso de relieve la absorción de la cooperativa local de teléfonos por la Unión Telefónica, la del tráfico fluvial por la Mihanovich Limited, la capitalización de los bancos norteamericanos con el préstamo de los depósitos de los ahorristas argentinos, para recapitular con amargura que "el país está en manos de los capitalistas extranjeros que han obrado subrepticiamente, escudados en sus denominaciones engañosas: Ferrocarril Central Argentino, Fábrica Argentina de Cemento Portland ...". Julio V. González, de muy distinta extracción social e ideológica que Scalabrini Ortiz, llegó a idénticas conclusiones cuando estudió el problema del petróleo. "Estamos invadidos -dijo alarmado- por un ejército al mando de gerentes de compañías financieras, que no necesita tropa porque la recluta en nuestro propio suelo y que no ataca con cañones sino con el arma más poderosa del dinero." Esas fuerzas de los consorcios internacionales respondían a los designios de Estado de potencias extranjeras, por lo que el hijo del fundador de la Universidad de La Plata demandaba la elaboración de un plan de defensa nacional que sirviera para enfrentar al ejército invisible. Sólo así, según él, la Argentina sería verdaderamente dueña de su destino. Los años 30 y los 90. La carne y las relaciones carnales A FONDO ARTURO O'CONNELL, ECONOMISTA Y MATEMATICO Cuando la economía es vulnerable, se negocia mal. Por Jorge Halperin. De la Redacción de Clarín Imagen: Firma del Pacto Roca-Runciman Perón no inventó el intervencionismo del Estado. Sus políticas ya estaban marcadas en los años 30. Esa década no fue una época oscura y aberrante como se cree, sino, en cierto modo, de destrucción creativa. El pacto Roca-Runciman, que dio un gran beneficio a los ingleses sobre la economía argentina, tiene un antecedente en el gobierno de Hipólito Yrigoyen. El economista y matemático Arturo OConnell se divierte descubriendo que algunas de las ideas más difundidas sobre nuestra historia son falsas. Con un doctorado en Cambridge, fue director del Banco Central durante el gobierno de Raúl Alfonsín y secretario general de FLACSO. Investigó en nuestros archivos y en los del Foreign Office británico la historia de las relaciones entre los dos países e interpretó las circunstancias que llevaron a los argentinos a pactar del modo conocido. ¿Su investigación sobre las relaciones entre la Argentina y Gran Bretaña le deparó sorpresas? -Unas cuantas. Por ejemplo, los investigadores y la gente de mi generación en general heredamos una visión de la primera época de Perón como si hubiera fundado el intervencionismo del Estado. Cuando empecé a investigar me di cuenta de que las raíces de esas políticas se ubicaban claramente en los años 30. Vale decir, los temas del control de cambios, el control de importaciones, el IAPI, las exportaciones del Estado, las juntas reguladoras, todas esas herramientas que usó Perón estaban ya en marcha a mediados de los 30. O sea que la época de Perón fue más una continuidad que el corte que imaginaron tanto los peronistas como los antiperonistas. ¿Hay muchos mitos sobre los años 30? -Hay errores muy generalizados. La idea de que los 30 había sido una época aberrante y oscura fue más bien un prejuicio. Todos recibimos las imágenes del horror mundial de esa década, la crisis, la desocupación, sus consecuencias políticas. Y, en el caso de la Argentina, la Década Infame, el fraude, la falta de libertades, la corrupción y las discutidas tratativas con los ingleses. Pero, a mediados de los 60, empieza a verse de otra forma. Tanto desde la derecha como desde la izquierda elogiaron las políticas del ministro de Economía de mediados de los 30, Federico Pinedo. Yo mantengo una posición equidistante. Pero, en fin, en los 60 se empieza a pensar que la época de los 30 había sido de destrucción creativa. Hubo una gran crisis, pero las economías se transformaron. ¿Fue así? -Fíjese: la economía inglesa, en medio de la crisis del imperio, inició un desarrollo industrial distinto e impulsó actividades como la industria eléctrica, la química, la automotriz. Su agricultura se modernizó. Inglaterra, abanderada hasta entonces del librecambio, se cerró y promovió la sustitución de importaciones. En la Argentina también fue así. Se vivió un período duro, pero el país se industrializó. Claro que el pacto Roca-Runciman entre la Argentina y Gran Bretaña no parece encajar en los beneficios. -Por eso yo digo que mi posición es distinta. No tengo un juicio tan terminante sobre la negatividad de los años 30, pero tampoco los veo como una época próspera. Trato de estudiar con cuidado cuáles eran las características y circunstancias que afrontaba la Argentina y veo los problemas de un país con tanta apertura económica, con falta de instrumentos de la política y golpeado por la crisis internacional. La investigación en que participé abarca el conjunto de América latina. Eso me permite ver que no hubo la genialidad de un liderazgo, por caso el de Pinedo, sino una tendencia de toda la región. ¿Qué tuvo de genial el control de cambios si lo hicieron todos los países de América latina y buena parte del mundo desarrollado? Es más, Argentina fue más conservadora que los demás. Las circunstancias lo imponían. ¿Por qué lo imponían? -Porque, al cabo de la Primera Guerra -y también durante la Segunda- hubo problemas de abastecimiento, lo que movió a darle impulso a la industria local. Se lanzaron al control de cambios, la devaluación, el crédito y la promoción de la industria, no por una gran visión estratégica sino por una necesidad inmediata. ¿Por qué dijo que la Argentina fue más conservadora que otros países? -Porque el éxito que habían tenido entre nosotros las políticas librecambistas de apertura a la economía internacional había traído tal prosperidad que todo el mundo pensaba que la crisis era pasajera. ¿Cómo cambiar toda la política económica? Es más, durante la crisis de los 30 la Argentina vivió una coyuntura excepcional: la sequía que abatió casi cuatro años a los EE.UU. -entre el 34 y el 37- y luego a Canadá y Australia. Aumentó el precio internacional de los granos y tuvimos cuatro años excelentes, con los mejores términos de intercambio. Por eso no creo en la genialidad de Pinedo. ¿Cayeron del cielo? -Cayeron del cielo, cuando la crisis mundial era muy grave. Y ocurrió a los pocos meses que el ministro Pinedo puso en marcha el Plan de Acción Económica Nacional. No le niego que tuvo un par de ideas ingeniosas, como la Junta Nacional de Granos. Su plan fue un toquecito heterodoxo dentro de una política ortodoxa. Entonces, ¿cuál es su visión del pacto Roca-Runciman? -Yo trato de verlo desde el ángulo británico y desde el argentino. Gran Bretaña, campeona del libre cambio cuando en la segunda mitad del siglo XIX era una gran potencia, ya en este siglo fue perdiendo el liderazgo económico. Cuando concluye la Primera Guerra, sale con una gran deuda y con un grave problema de competitividad industrial. Abandona el libre cambio y se vuelca a las políticas de preferencia imperial, esto es, a fortalecer vínculos económicos con los países que habían sido parte de su dominio, por ejemplo, Canadá, Australia e India. Busca un área preferencial donde las mercaderías inglesas pudieran entrar en mejores condiciones. Para ello les concede algunos beneficios. Esto empieza a ser una amenaza para la Argentina porque puede ser discriminada y sus productos sufrir aranceles en el mercado británico. EL AMIGO INGLÉS ¿Era mucho lo que le vendíamos a Gran Bretaña? -La Argentina abastecía casi el 50 por ciento del consumo británico de carnes. No nos engañemos, era la carne barata. Bien, Londres firma efectivamente el Tratado de Ottawa y les otorga preferencias a países como Canadá y Australia. Ahora era un país proteccionista. ¿Qué le pasaba a la Argentina cuando los ingleses dan preferencias a sus antiguos súbditos? -Argentina ya tenía un comercio triangular. En el siglo anterior, vendía granos y carne a Gran Bretaña y ellos nos vendían material ferroviario, textiles y maquinarias. Pero, después de la Primera Guerra empezamos a comprar más y más a los Estados Unidos. Eramos un país próspero, con una gran capacidad de consumo y ellos nos proveían elementos de confort que los ingleses casi no hacían porque su industria era más antigua. A partir de 1925, EE.UU. pasa a ser el país que proporcionalmente más exporta a la Argentina. Al mismo tiempo, es un productor agrícola que compite con nosotros, sobre todo en medio de la superproducción que se desató después de la Primera Guerra. Empezaron los roces. ¿Se dividieron nuestros intereses respecto de EE.UU.? -Sí, pero no tengo que aclarar el peso de los sectores del campo. Para colmo, en enero de 1927 Estados Unidos embarga las carnes de los países que tenían el problema de la aftosa, entre ellos la Argentina. Era gravísimo. El mercado norteamericano aún no era importante pero empezaba a serlo, pero lo peor era el riesgo de que los ingleses hicieran lo mismo. Los influyentes ganaderos ven liquidada esta alternativa frente a la presión inglesa y allí cobra forma aquello de Comprar a quien nos compra que es inventado por el embajador inglés. ¿De allí hubo sólo un paso al pacto Roca-Runciman? -Mi descubrimiento fue que tuvieron un primer éxito ya en 1928, con el gobierno de Yrigoyen. En realidad, lo trabajó un investigador norteamericano. A los roces de ganaderos y ruralistas con Estados Unidos se sumó el rechazo al intervencionismo militar norteamericano en América y el hecho de que ellos empezaban a comprar empresas en Argentina. Había un fuerte sentimiento antinorteamericano y el presidente radical, que no gozaba, sin embargo, de la simpatía de los ingleses por su política de neutralidad durante la Primera Guerra, envió un emisario a Londres para buscar un acercamiento. Se firmó el tratado con el ministro inglés Davernon, que otorgaba preferencias a la corona. El acuerdo no fue aprobado por el Congreso, pero es un indicio de cómo hay ciertas continuidades en donde sólo vemos diferencias. Usted se refiere a un anticipo del pacto Roca-Runciman. ¿Qué fue, en esencia? -Para la Argentina, nada más que la promesa de que si Londres aplicaba nuevos cortes en su importación de carnes, ese perjuicio se repartiría entre todos los países, o sea que también Australia y Canadá los sufrirían. Inglaterra consiguió que todas las libras esterlinas que Argentina ganara en su exportación a la isla no fueran convertidas en dólares y quedaran a disposición de las exportaciones inglesas a la Argentina o del envío de remesas de beneficios por las empresas británicas de aquí o de pago de la deuda. Esto movió a la Argentina a bajar sus compras a los EE.UU. y redirigirlas a la isla. ¿Por qué se firmó si había tan poco beneficio? -Por lo que dije del embargo de Washington a nuestras carnes, por el sentimiento antinorteamericano, porque si los británicos recortaban nuestras exportaciones de carne como amenazaban hubiera sido catastrófico, en fin. En realidad, sólo hubiera afectado al cheer beef, que es un negocio que estaba concentrado en muy pocas empresas ganaderas y navieras de aquí. No habría sido tan importante para el país como no lo sería hoy una drástica caída de las exportaciones al Brasil. ¿Por qué? -Fíjese: la Argentina exporta en total el 8% de su producto bruto interno. Al Brasil va un poco menos de la tercera parte de ese 8%, o sea un 2,5% del PBI. Si Brasil, por una crisis, cortara el 20% de sus compras a la Argentina, que es mucho, significaría para nosotros una caída del 0,5. Afectaría, sobre todo, al sector automotor, pero ¿a usted le parece grave? Pasaron muchas décadas del pacto con los ingleses y ahora vivimos en la era de las relaciones carnales con los Estados Unidos. ¿No es algo parecido? -La diferencia fundamental, para mi gusto, es que Gran Bretaña nos compraba mientras que Estados Unidos, no. Entonces, una economía abierta como la nuestra, que no es muy poderosa, está sujeta a vaivenes enormes. Una dependencia tan grande de productos primarios es también muy peligrosa. Nosotros somos un país que compra a los Estados Unidos y vende a Europa. Eso, en el contexto internacional, es igualmente riesgoso. Cuando la moneda del euro suba mucho, vamos a quedar poco competitivos con Estados Unidos y viceversa. Lo que quiero decir es que, más que ensañarse con el Roca que firmó aquel pacto, con el negociador, hay que pensar acerca de cuán vulnerable es nuestra economía a los vaivenes. Era muy difícil en aquel contexto y con una economía vulnerable no aceptar ciertas presiones británicas. Y otra gran enseñanza es que debemos buscar el multilateralismo y no el bilateralismo en nuestro comercio. Copyright Clarín, 19/07/98 Gunga Din, el perfecto cipayo. El Pacto Roca-Runciman de la década infame Por Agenda de Reflexión En 1939 se estrenó Gunga Din, uno de los grandes clásicos del cine de aventuras de todos los tiempos, inspirado en el famoso relato de Rudyard Kipling, dirigido por George Stevens e interpretado por Cary Grant, Víctor McLaglen, Douglas Fairbanks Jr. y Joan Fontaine. La historia se trata de tres sargentos del ejército británico, buenos camaradas, de espíritu bromista, destacados en misión especial en una zona montañosa de la India colonial del siglo XIX. Los acompañaba un muchacho nativo, una especie de aguatero y guía baqueano llamado Gunga Din, que resultó ser el perfecto cipayo: se diría que disfrutaba viendo matar como moscas a sus compatriotas en nombre de los intereses del imperio y de la corona. Pero digamos que la vocación del cipayo colonial no fue exclusiva del siglo XIX ni de la India exótica. El 27 de abril de 1933 se firmó la convención y protocolo que pasó a la historia como una de sus páginas más negras: el tristemente célebre -Pacto Roca-Runciman-. Un año antes, los representantes de los dominios integrantes del Commonwealth se habían reunido en la conferencia de Ottawa. En esa reunión el imperio británico firmó acuerdos con Australia y Canadá con el fin de otorgar preferencia a la compra de carnes. A partir de entonces la exportación de carnes argentinas a Inglaterra comenzó a decaer. La oligarquía y la Sociedad Rural argentinas presionaron entonces al presidente Agustín Pedro Justo y su gobierno derivado del llamado fraude patriótico para enviar una misión a Londres y arribar a un acuerdo. Las escasas condiciones miserables que pudo imponer a su principal cliente puso en evidencia el abrumador grado de dependencia del mercado exterior que tenía nuestra economía. Pero también el cipayismo vendepatria del gobierno y de nuestra clase dominante durante la década infame. Gran Bretaña, por su parte, tenía entonces vastos intereses en nuestro país: los ferrocarriles, los frigoríficos, el reaseguro y los enormes negocios derivados de éstos. Por ese pacto, se permitió a nuestro país enviar al mercado inglés una cantidad de su mejor producción de chilled beef (carne enfriada), bien barata y ¡libre de gravámenes! A cambio, la Argentina aseguró, en condiciones de claro privilegio, la importación de carbón británico (sobre todo para abastecer a las locomotoras a vapor ¡también británicas!) y de toda una serie de productos manufacturados de ese origen. Se eliminaron medidas -proteccionistas- contra las importaciones inglesas, favorecidas además por regulaciones cambiarias. Al mismo tiempo, el gobierno argentino se comprometió a alentar la inserción de las empresas del Reino Unido en el terreno de las obras públicas. El vergonzoso pacto fue firmado (paradójicamente el mismo año en que moriría don Hipólito Yrigoyen) en Londres por el ministro de comercio británico Walter Runciman y el vicepresidente conservador argentino Julio A. Roca (hijo del presidente homónimo). En esa oportunidad, Julito Roca tuvo el mal tino de decir que -Argentina, por su interdependencia recíproca, es, desde el punto de vista económico, una parte integrante del imperio británico-. El lacayismo llegaría a la cúspide en las palabras del agente financiero de los intereses británicos y miembro de la delegación argentina Guillermo Leguizamón, Sir de la corte de St James: -La Argentina es una de las joyas más preciadas de la corona de su Graciosa Majestad-. La representación se completaba con el ministro de hacienda, el socialista independiente Federico Pinedo, siempre asesorado por el economista inglés Otto Niemeyer en las medidas adoptadas en el sistema de transporte con la fundación de ferrocarriles y tranvías de Buenos Aires, en la fundación del Banco Central y en la creación de la Junta Nacional de Granos. La oligarquía intentaba, por todos los medios, seguir en la órbita de Inglaterra, porque era la única manera de mantener sus privilegios. La pujante economía de Estados Unidos, fuerte productor de granos y criador de ganado de primer nivel, la estaba amenazando de muerte. En definitiva, el empréstito inglés fue de 13 millones de libras esterlinas, pero el 70 % de esa cifra fue destinado para pagar a la metrópoli ¡utilidades de los ferrocarriles! Claro, ni el pacto ni aquellas declaraciones de la delegación fueron bien recibidas en los círculos nacionales, tanto entre las fuerzas armadas como entre los civiles como los hermanos Rodolfo y Julio Irazusta –autores de La Argentina y el imperialismo británico- y el grupo de intelectuales nucleados en FORJA. Se empezó así a cocinar un caldo de cultivo que prepararía finalmente las condiciones para la revolución del 4 de junio de 1943. El empréstito terminó pagándose (varias veces, como es de rigor) durante el gobierno del general Perón, cuando nacionalizó los ferrocarriles y el Banco Central, y derrotó a la coalición antinacional y antipopular de la oligarquía y el imperialismo. El último domingo 24 se cumplieron cinco años de la muerte del gran patriota contemporáneo Alejandro Olmos, que supo denunciar la gran estafa de la deuda externa argentina y la complicidad de sus gerentes internos. Pero, como se ve, no hay nada nuevo bajo el sol: siempre existe disponible un Gunga Din. Fuente: Agenda de Reflexión, Abril 27, 2005 Los suicidios en la década infame y en el tango Por Carlos A. Manus* La década infame fue pródiga en suicidas de nota. Los argentinos Leopoldo Lugones (18.2.38), Alfonsina Storni (24.2.38), Lisandro de la Torre (6.1.39), Enrique Méndez Calzada (28.7.40), Víctor Juan Guillot (23.8.40), Enrique Loncán (30.9.40), Florencio Parravicini (25.3.41) y Eduardo Jorge Bosco (30.12.43), y los uruguayos Horacio Quiroga (19.2.37) y Edmundo Montagne (1941). Esas muertes respondieron a causas personales o al clima amoral y de asfixia social y económica de esa época de infamia, corrupción y "mishiadura". El tema del suicidio -concretado, frustrado o simplemente meditado- fue abordado en el tango, fundamentalmente por Enrique Santos Discépolo en "Tres esperanzas": No doy un paso más,/ alma otaria que hay en mí,/ me siento destrozao,/ ¡murámonos aquí!/ … / … No ves que estoy en yanta,/ y bandeao por ser un gil…/ Cachá el bufoso…/ y chau… ¡vamo a dormir! …/… / Si a un paso del adiós/ no hay un beso para mí/ cachá el bufoso…/ y chau… ¡vamo a dormir! Discépolo comenzó a escribir esos versos en 1932, año en que se batió el record de suicidios en la Capital Federal con un tope de 0,028% sobre una población de 2.197.053 habitantes: 627 muertes producidas y 303 tentativas no consumadas, casi dos suicidios diarios (Memorias Policiales 1905-1955, Biblioteca Policía Federal). La voluntad suicida de esos versos es corroborada por la dramática decisión adoptada durante esa década por importantes figuras de nuestra cultura. (1) Aunque en algunos casos hayan incidido circunstancias particulares, no es mera casualidad la contemporaneidad de esos suicidios con los años de mayor regresión que conoció nuestro país. Esas figuras sufrieron la opresión del medio ambiente cultural oficial y en medio de la difícil lucha por la existencia sintieron la misma frustración que Discépolo: la de estar engañados desde el día que nacieron. A todos ellos los sueños y las ilusiones les fueron desechos en aquellos años ignominiosos y angustiosos y, al fin, desesperados, encontraron como única salida la del camino sin retorno. (2) En "Esta noche me emborracho" Discépolo expresa el dolor de una desilusión amatoria: Eduardo Romano - Literatura y cultura popular en la infame década de 1930 - Tramas - Oscar Bosetti Nunca soñé que la veríaD en un "requiscat in pace"/ tan cruel como el de hoy,/ ¡Mire, si no es pa' suicidarse/ que por ese cachivache/ sea lo que soy!… En "Infamia", Discépolo refleja el fracaso de luchar contra la gente: Tu angustia comprendió que era imposible,/ luchar contra la gente es infernal./ Por eso me dejaste sin decirlo, ¡amor!…/ y fuiste a hundirte al fin en tu destino./ Tu vida desde entonces fue un suicidio,/ vorágine de horrores y de alcohol./ Anoche te mataste ya del todo y mi emoción/ te llora en tu descanso…¡ corazón!… La degradación producto de un obsesivo metejón es narrada por Discépolo en "Secreto": Resuelto a borrar con un tiro/ tu sombra maldita que ya es obsesión,/ he buscao en mi noche un lugar pa' morir,/ pero el arma se afloja en traición…/ No sé si merezco este oprobio feroz,/ pero en cambio he llegado a saber/ que es mentira que yo no me mato/ pensando en mis hijos… no lo hago por vos… Dice Discépolo en "Cafetín de Buenos Aires": En tu mezcla milagrosa/ de sabihondos y suicidas,/ yo aprendí filosofía… dados… timba…/ y la poesía cruel/ de no pensar más en mí… En "Desencuentro", expresa Cátulo Castillo: Por eso en tu total/ fracaso de vivir,/ ni el tiro del final/ te va a salir. Homero Expósito dice en "Afiches": Y apareces tú/ vendiendo el último jirón de juventud,/ cargándome otra vez la cruz./ ¡Cruel en el cartel, te ríes, corazón!/ ¡Dan ganas de balearse en un rincón!…/ … / Yo te di un hogar…/ -¡fue culpa del amor!-/ ¡Dan ganas de balearse en un rincón! Dice Manuel Romero en "Tiempos viejos": ¿Te acordás, hermano, la rubia Mireya,/ que quité en lo de Hansen al loco Cepeda?/ Casi me suicido una noche por ella/ y hoy es una pobre mendiga harapienta/… Fernando "Pino" Solanas" dice en "Solo": Solo y sin un mango,/ como en un suicidio,/ solo tengo un tango/ pa' contar mi exilio… / … / Solo como un cero solo,/ solo resistiendo solo/ lejos como un perro lejos/ lejos rastreando mis huesos/ solo como en un suicidio/ solo pa' contar mi exilio… (1) Norberto Galasso, Discépolo y su época, 2ª edición, Buenos Aires, Ediciones Ayacucho, 1973, pp. 97-106 (2) Ibidem Referencias: Norberto Galasso, Discépolo y su época, 2ª edición, Buenos Aires, Ayacucho,1973. Jimena Sáenz, "Los suicidas argentinos" en Todo es Historia, Nº 73, Buenos Aires, mayo de 1973. http://www.discepolo.org.ar/, http://www.todotango.com/ Carlos A. Manus Agosto 2005 * Carlos Manus es un estudioso de la historia política y del tango, temas sobre los que ha escrito artículos publicados por los diarios La Nación, Clarín y El Día. Sus notas han sido publicadas también en las revistas "Club de Tango", de Buenos Aires, y "Tango Reporter" y "Voz del Tango", ambas de California, EE.UU. Publica trabajos en inglés y en castellano en varios sitios de Internet, entre ellos El portal del tango, Todo tango, Altopilar y Club del Progreso. Es además miembro de la Sociedad Sanmartiniana en Washington, D.C.El licenciado Carlos A. Manus envía habitualmente sus colaboraciones a Terapia Tanguera. Fuenchi de todo: http://www.elortiba.org/pactorr.html

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Pánico moral (sociología)
Pánico moral (sociología)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo11/26/2009

Pánicos morales (Wikipedia) En sociología, un pánico moral es una reacción de un grupo de personas basada en la percepción falsa o exagerada de algún comportamiento cultural o de grupo, frecuentemente de un grupo minoritario o de una subcultura, como peligrosamente desviado y que representa una amenaza para la sociedad. El término fue acuñado por el sociólogo Stanley Cohen en su libro Folk Devils and Moral Panics en 1972, donde lo define como un episodio, condición, persona o grupo de personas que han sido definidos como una amenaza para los valores e intereses de la sociedad. Son subproductos de controversias que producen argumentos y tensión social o que no son fácilmente discutidos dado que algunos de estos pánicos morales son tabú para mucha gente. Su naturaleza se presenta de una forma estilizada y estereotipada por los medios de comunicación. Así, estas reacciones son a menudo estimuladas por cobertura mediática o propaganda en torno a un asunto social, aunque algunos pánicos morales semi-espontáneos pueden ocurrir. La histeria colectiva puede ser un elemento en estos movimientos, pero el pánico moral se diferencia de la histeria en masa porque está específicamente enmarcado en términos de moralidad y es usualmente expresado más como un atentado que como un miedo. Según la definición de Cohen, los pánicos morales giran alrededor de una amenaza percibida como un valor o norma detentada por una sociedad normalmente estimulada por la glorificación en los medios masivos o leyenda popular en las sociedades. Los panicos tienen varios desenlaces, uno de los cuales es la certificación de los partícipes del pánico de que lo que están haciendo garantiza la observación por parte de los medios masivos y, por lo tanto, puede empujarlos más allá hacia actividades que conduzcan hacia el sentimiento original de pánico moral. El pánico moral viene siendo constante y corriente hace más de un siglo. Es bastante parecido con la "caza de brujas" ya que tiene varios denominadores comunes. Las influencias y los comportamientos de los jóvenes son temas comunes en muchos pánicos morales. Orígenes y uso del término El término fue acuñado por Stanley Cohen en 1972 para describir la cobertura mediática de los Mods and Rockers en el Reino Unido en la década de 1960s. Un factor en el pánico moral es el espiral de amplicación desviadora, fenómeno definido por los críticos mediáticos como un ciclo creciente de informar sobre comportamiento antisocial u otros eventos indeseables. Mientras el término pánico moral es relativamente reciente, algunos científicos sociales señalan a los estudios Middletown, conducidos por primera vez en 1925, como los que primero estudiaron a profundidad este fenómeno. En estos estudios, los investigadores encontraron que los líderes religiosos y de la comunidad en un pueblo americano condenaron la por ese entonces nueva tecnología, como la radio y el automóvil, por promover el comportamiento inmoral. Muchos sociólogos han indicado las diferencias entre las definiciones de pánico moral para los sociólogos norteamericanos y británicos. Kenneth Thompson afirma que los sociológos norteamericanos tienden a enfatizar los factores psicológicos mientras que los británicos describen los pánicos morales como crisis del capitalismo. Características El pánico moral tiene varias características distintivas: 1. Pánico/ansiedad: A menudo, es muy intensa y entonces parece no existir ningún problema mayor que el objeto del pánico. 2. Corta duración: El pánico dura a lo más unos meses, aunque puede volver a ocurrir. 3. Lenguaje emotivo e imágenes: Se utilizan frases tales como "monstruos", "decadencia" y "crisis" para enfatizar la gravedad del problema. También se usa lenguaje médico sacado de contexto, como la palabra "epidémico". 4. Estudios de caso: Estos son frecuentemente dramáticos y sin representatividad. 5. Estadísticas: A menudo, mal utilizadas o escritas de tal manera que hace al lector pensar que el problema es peor de lo que es. 6. Demonización de un grupo: Algunos veces el grupo elegido ni siquiera existe y aquellos que sí existen son mayormente social y económicamente marginales. A menudo, los medios masivos pueden retratar un grupo en una forma que no existe en realidad y este estereotipo creado para ellos eventualmente persistirá. 7. Un fenómeno generacional y mediático: La televisión y la radio empiezan a amplificar el pánico, siendo reflejado en otros campos como puede ser la política. Incluso en la sociedad victoriana, el pánico moral fue adoptado por los medios en la forma de panfletos, volantes y periódicos. Ejemplos de uso del término Algunos consideran que los abusos en rituales satánicos fueron una serie de pánicos morales originados en los Estados Unidos y propagados a otros países angloparlantes y los Países Bajos en los años 1980s y 1990s. Las persecuciones de individuos o específicamente de grupos son citados como pánicos morales, como pueden ser los pogroms antisemitas, las purgas estalinistas, la caza de brujas del Renacimiento europeo, el mccarthismo y la lista negra de los comunistas en Hollywood durante los años 1950s. Críticas En el libro Folk Devils and Moral Panic, Cohen perfila algunas de las críticas que se han levantado en respuesta a la teoría del pánico moral. Una de ellas se centra en el uso del término "pánico", dado que tiene connotaciones de irracionalidad y de falta de control. Cohen sostiene que el "pánico" es un término apropiado cuando es utilizado como una metáfora extendida. Otra crítica se basa en la desproporcionalidad. El problema con este argumento es que no hay forma de medir qué reacción sería proporcional a una acción específica. Otros han criticado el trabajo de Cohen puntualizando que no todos los demonios populares expresados en su trabajo son vulnerables o injustamente difamados. Jewkes incluso ha sacado a colación el término 'moralidad' y cómo es aceptado sin problemas. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%A1nico_moral Pánico moral Por Jorge Bonilla Vélez y Camilo Tamayo Gómez "La alta visibilidad mediática otorgada al crimen, el delito y el castigo tendría una consecuencia mayor: la objetivación del miedo ciudadano que se proyecta en una minoría, la de los portadores del miedo y la sospecha. Se trata,por cierto, de una corriente de investigación que se apoya, por una parte, en los estudios sobre «pánico moral», desarrollados en Gran Bretaña por Stuart Hall y el Grupo de Medios de la Universidad de Glasgow durante los años setenta y ochenta. Según estos estudios, a medida que los medios reproducen las relaciones institucionales dominantes, refuerzan y movilizan un pánico de la moral en los miembros de la sociedad contra aquellos asuntos e individuos que amenazan los valores y estilos de vida aceptados." "Por otra parte, se afianza en algunas variantes de la hipótesis de los «indicadores culturales», desarrollada por George Gerbner. Según este autor, el mundo peligroso que presentan los medios tiende a cultivar en las audiencias un sentimiento de temor, vulnerabilidad y desconfianza que no es ajeno a la manera como las estructuras de poder nos muestran cuál es nuestro «lugar» en la sociedad." "Los medios construyen el estereotipo del sujeto criminal mediante procesos de selección noticiosa y estrategias discursivas que operan como mecanismos de control social." "El interés mediático por el crimen y el delito reafirma un tipo de consenso social basado en alentar el pánico moral contra la inseguridad, encarnada en la figura «desviada» del criminal." "A la exhibición mediática del crimen, el horror y el sufrimiento le siguen los llamados a gestionar policialmente los conflictos sociales mediante el disciplinamiento de la sociedad. Se designa esto con el nombre de «criminalización mediática», que es el proceso que consiste en hacer ver que el criminal está entre nosotros, habita en cualquier parte y puede atacar en cualquier momento. De esta manera las personas, al percibir que viven en una sociedad más violenta e insegura, instigan a que el control del Estado sea más exigente y, por tanto, más represivo." "Los medios producen una representación homogénea de los sectores subalternos de la sociedad, a quienes personalizan como sujetos a los que hay que temer. Se refuerza así un orden social que iguala la alteridad y la diferencia a la trasgresión de la ley, el miedo y la violencia. El marginal, el pobre y el excluido acaban siendo iguales al delincuente." Fuente: http://compendiopersonal.blogspot.com/2009/02/panico-moral.html El pánico moral por Dolores Juliano A fines de la década de los 80, comienza a perfilarse en EUA, y más concretamente en Nueva York, un cambio en la fundamentación y organización de las políticas de control, que se tipifica como “tolerancia cero” con la pequeña delincuencia. Esto va acompañado de un endurecimiento de las penas y la consideración de sancionables de las infracciones, desde las transgresiones de las ordenanzas de tránsito, hasta los “usos indebidos” del espacio público. Es interesante constatar que este proceso comienza antes del 11S, aunque se endurece después, y que estas políticas se difunden a través de sus ideólogos Willian Bratton, Rudolph Giuliani y el Manhattan Institute, y configuran un modelo de amplio alcance y aceptación, incluso entre políticos de izquierda. Las antropólogas americanas Carol Vance y Gayle Rubin acuñaron el concepto de “pánico moral” para hablar de los temores acumulados en torno a la seguridad y la moralidad. “Este tipo de pánico tiende a reunir movimientos sociales en gran escala en torno a ansiedades generadas por cuestiones sexuales”. Cuando se usa como fundamento de las políticas sociales actúa perversamente, al aumentar el número de personas investigadas y sancionadas, y al centrar la punición en “barrios conflictivos”, sectores pobres de la población, minorías étnicas o raciales e inmigrantes, en lo que se ha descrito como una “limpieza de clase” (class-cleansing) Esta política se está llevando a cabo en todos los frentes. Así los investigadores que trabajan con jóvenes inmigrantes señalan que se están construyendo discursos estigmatizadores sobre las “bandas”, que las identifican con actividades delictivas y que se concretan en proyectos de aumentar las sanciones penales. Esto resulta aún peor si se tiene en cuenta que hay consenso en señalar que la prisión no soluciona sino que agrava los problemas. Así, un fiscal señala: “No supone ningún descubrimiento constatar el fracaso del sistema penitenciario como elemento de resocialización… Es una ingenuidad acallar la conciencia social haciendo creer que la estancia en prisión tiene una virtud regeneradora por la eficacia del tratamiento”. La influencia del modelo estadounidense de represión, explica en parte que la tendencia actual vaya en el mismo sentido en Europa. Así el “pánico moral” que produce todo lo relativo a la sexualidad se une con las estrategias de “tolerancia cero” para las actividades de los pobres y las pobres. En Estudios de derecho judicial, Nº 131. Consejo General del Poder Judicial, Madrid, España, 2007. Las violencias en los medios, los medios en las violencias Jorge Iván Bonilla y Camilo Andrés Tamayo Del prólogo Las agendas públicas se suelen poblar de imaginarios mediáticos que van haciendo carrera y se van incrustando en las políticas de Estado de una manera que termina siendo irreflexiva pero políticamente rentable. La Supermano Dura reemplazó a las políticas de Mano Dura cuando éstas, afincadas en la represión, empezaron a mostrar su ineficacia para atajar el crimen. Y la Supermano Dura asiste al incremento de los delitos, la generalización del miedo de la sociedad y la petición de medidas que pongan algún límite a la supuesta acción desmedida de los violentos. Como en una espiral, la violencia devora a quienes intentan perseguirla, creando de paso una situación de descontrol frente a la cual se alza el clamor insistente de quienes, como sucede con algunos movimientos de América Latina, piden medidas aún más fuertes, como el endurecimiento de las penas, el aumento de la policía, la reducción de los derechos civiles o, inclusive, la necesidad de la justicia por propia mano. Germán Rey Beltrán, Investigador y escritor La construcción mediática del «otro»: medios y pánico moral Para los trabajos que se agrupan en esta perspectiva de análisis, la alta visibilidad mediática otorgada al crimen, el delito y el castigo tendría una consecuencia mayor: la objetivación del miedo ciudadano que se proyecta en una minoría, la de los portadores del miedo y la sospecha. Se trata, por cierto, de una corriente de investigación que se apoya, por una parte, en los estudios sobre «pánico moral», desarrollados en Gran Bretaña por Stuart Hall y el Grupo de Medios de la Universidad de Glasgow durante los años setenta y ochenta. Siguiendo estas perspectivas, (varios) autores […] señalan que los medios construyen el estereotipo del sujeto criminal mediante procesos de selección noticiosa y estrategias discursivas que operan como mecanismos de control social. Para estos autores, el interés mediático por el crimen y el delito reafirma un tipo de consenso social basado en alentar el pánico moral contra la inseguridad, encarnada en la figura «desviada» del criminal. Esto mismo sostiene Sodré cuando afirma que a la exhibición mediática del crimen, el horror y el sufrimiento le siguen los llamados a gestionar policialmente los conflictos sociales mediante el disciplinamiento de la sociedad. Rodríguez, Loyola y Gaete designan esto con el nombre de «criminalización mediática», que es el proceso que consiste en hacer ver que el criminal está entre nosotros, habita en cualquier parte y puede atacar en cualquier momento. Por último, vale la pena destacar estudios realizados por el Observatorio Global de Medios, capítulo Venezuela, y por Larraín-Valenzuela en Chile, donde exponen que las representaciones sobre los derechos ciudadanos, las políticas públicas y los asesinatos que construyen los medios de comunicación ayudan a elaborar “espirales de odio y violencia” que dejan de lado el análisis del acontecimiento y exacerban el maniqueísmo, el odio y el repudio. Señalan que la violencia es manejada como mercancía, dando como resultado que, dentro de la dinámica social, la violencia real sea distinta de la sensación subjetiva de la misma. * Las «tecnologías de la vigilancia», y su marcado acento no sólo para escudriñar las acciones de los menos poderosos, que han de ser observados, disciplinados y juzgados, sino también para «delimitar» con implacable precisión, sobre todo en ámbitos de la delincuencia urbana, las «guaridas» donde se esconde el criminal, el extranjero, el portador del miedo y la sospecha, así como los territorios del terror de los cuales este es «amo y señor», a través de la ubicación estratégica de una cámara de video que lo registra y lo delata. Tecnologías de la vigilancia que habría que analizar a partir de sus estrechos vínculos no solo con formatos y géneros televisivos como los reality shows, los «docudramas», el «caso periodístico» y los programas institucionales de los aparatos de seguridad del Estado (que han convertido en representación mediática su lucha contra el crimen y el delito), sino también con el reforzamiento del «pánico moral» y el uso estratégico que las corporaciones económicas y las instituciones de control social hacen con los datos personales a través de sistemas y redes de información… De los textos y estudios analizados 3. Alba, Gabriel. «La fascinación por el crimen. Medios de comunicación y violencia», en Bonilla, Jorge y Patiño, Gustavo (editores académicos). Comunicación y política. Viejos conflictos, nuevos desafíos, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, pp. 421 -435. A partir de algunos casos de violencia en los que aparecen involucrados niños y jóvenes, analiza la manera como los medios de comunicación construyen el estereotipo del sujeto criminal, mediante procesos de selección noticiosa y estrategias discursivas que operan como mecanismos de control social. Para el autor, el interés mediático por el suceso criminal reafirma un tipo de consenso social basado en alentar el pánico moral hacia la inseguridad ciudadana, representada en la figura «desviada» del criminal. Por último, señala que los medios, al mismo tiempo que condenan la violencia, muestran cierta fascinación por la naturaleza dramática e irreflexiva del acto violento. 36. Delgado, Francisco Javier. «Comunicación, inseguridad ciudadana y control social», en Comunicación. Estudios Venezolanos de Comunicación, Caracas, N° 103 (agosto). Presenta los fundamentos teóricos de una investigación llevada a cabo en Maracaibo, Venezuela, sobre las percepciones ciudadanas de la inseguridad y sus relaciones con la representación mediática del crimen y el delito. El autor afirma que la manera subjetiva, parcializada y dramática con la que los medios de comunicación encuadran las noticias de violencia es una forma de fomentar el pánico moral y, por consiguiente, de legitimar el poder del Estado, pues las personas, al sentir que viven en una sociedad más violenta e insegura, instigan a que el control social sea más exigente y, por tanto, más represivo. Frente a esto, el autor propone la construcción de espacios intersubjetivos de diálogo, en los que se puedan construir otras percepciones de la inseguridad y se reivindique la solución no violenta de los conflictos. Centro de investigación y Educación Popular – Cinep Bogotá, Colombia, 2007 Fuente: http://redcontralores.phpnet.us/?p=108

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Torta de jamón, el post que se merece
Recetas Y CocinaporAnónimo1/24/2009

Registrate y eliminá la publicidad! El Chavo del Ocho saboreando mentalmente una deliciosa torta de jamón. La torta de jamón fue inventada en Inglaterra por Lord Tortajamón a mediados del siglo XVIII. La teoría más conocida sobre su origen indica que el Duque de Tortajamón creó esta comida como una manera de poder comer y jugar a las cartas sin que se le llenaran las manos de grasa. En esta misma época comer con cubiertos todavía no estaba muy difundido, así que no podemos acusar al Duque de mugriento. De allí en adelante, la torta de jamón ha tenido una historia distinguida. Juan Montesco (John Montagu), 4to Duque de Tortajamón e inventor de la comida Entre los territorios que recibieron su nombre se encuentran las Islas Tortajamón, actualmente conocidas como el archipiélago de Hawaii, y las Islas Tortajamón del Sur, en poder del Reino Unido, y reclamadas por Argentina. La isla Morrell, en el grupo Tule del Sur, fue la base de la Estación Científica Corbeta Uruguay de 1977 hasta 1982, año en que fueron expulsados los argentinos por el conflicto del Atlántico Sur. Las islas Tortajamón del Sur, asimismo, marcan el extremo oriental de la República Argentina. Si ven un mapa de la Antártida Argentina la línea más a la derecha de la porción de torta que representa el territorio nacional se debe a las islas Tortajamón del Sur. Islas Hawaii, ex-Tortajamón Islas Tortajamón del Sur. Soberanía Argentina YA! Y entre otras interesantes acepciones, la torta de jamón dio origen a las expresiones "Torta de jamón de pelotudos" (también conocida como Torta de jamón de idiotas, etc.): es decir, cuando uno se encuentra ubicado en medio de dos individuos subnormales. Y la más deseada, la "torta de jamón de minas" o "torta de jamón de felicidad", estar en el medio de dos sujetos del sexo opuesto. Torta de jamón con salame Torta de jamón de felicidad, lo que desea el 90% de la humanidad Torta de jamón mormona, un siguente paso posible. Receta: Ingredientes Pan Jamón Queso* Mayonesa* Tomate* Lechuga* Alcaparras* Endivia* Acetunas* Vinagre* Cebolla* Pickles* *opcional 1 - Se corta el pan al medio, longitudinalmente 2 - Se agrega el jamón sobre una mitad de pan y cualquier otro ingrediente de los marcados como opcionales 3 - Se cierra con la otra mitad de pan. Voila!! Ya hiciste tu primera torta de jamón! Felicitaciones! 4 - Comer: ñam ñam!

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Clarin: Periodismo Independiente vs Dictadura K
HumorporAnónimo6/5/2011

El 7 de junio vamos a festejar el día del maldito periodista Clarín > Sociedad > Disparador Por Marcelo A. Moreno Primero te enojás, luego te indignás, después ponés el grito en el cielo. Ante la ciega insistencia, empezás a cansarte, a hartarte, a tomarlo con cierta filosofía, casi a resignarte. Lo cierto es que vas incorporando la agresión sistemática , como si formara parte del oficio. En general, los periodistas de Clarín no solemos escribir ni hablar sobre las condiciones de nuestro trabajo. Supongo que no queremos victimizarnos, ni consideramos noticiables nuestras tribulaciones, ni queremos abrumar a los lectores, oyentes o espectadores con la plañidera de nuestras desdichas . Esta excepción sucede por la cercanía del Día del Periodista, el próximo 7. Y lo cierto es que resulta muy áspero practicar el periodismo en estos tiempos desde Clarín. Mucho más difícil que en todo el periodo democrático que arrancó en 1983. Y, bajo riesgo, como si viviéramos en una dictadura. Nunca en la historia de la Argentina democrática hubo un programa de TV diario –por el canal oficial, claro– dedicado a denostarnos. Nunca en la historia de la Argentina democrática un presidente se dedicó a descalificar y acusar sistemáticamente a un grupo periodístico en particular . Nunca en la historia de la Argentina democrática los principales ministros de un gobierno se hicieron eco de esas agresiones para multiplicarlas resonantemente. Estos ataques impunes -porque el Ejecutivo parece haber barrido con el aprecio por la libertad de prensa de los otros poderes del Estado– traen deletéreas y a veces impensadas consecuencias . De pronto desde una intendencia o una Secretaría se corta todo flujo de información para Clarín . O desde un gobierno provincial se cierran todas las fuentes para el corresponsal. O un sector político afín al kirchnerismo interrumpe todo diálogo con nuestros periodistas. No pocos cronistas se ven obligados a ocultar la identidad del medio en el que trabajan para no verse en peligro en ciertas coberturas. El juego es singularmente perverso, porque la mayoría de los ministros y legisladores que hablan pestes sobre Clarín no tienen inconvenientes –ni vergüenza– en concederle entrevistas al diario o concurrir en alegre montón a programas de TN o de canal 13 o hablar por radio Mitre. Lo mismo ocurre con la Presidenta. La misma que denigra con virulencia al Grupo y a sus periodistas en público, no tiene reparo alguno en que un redactor del diario cubra sus giras por el exterior. Aunque con espasmos, por cierto. En Roma, hace unos días, realizó una advertencia a atónitos empresarios italianos: si leen los periódicos argentinos “se van a llevar una impresión equivocada del país”. Una muestra de esta conducta errática y caprichosa se dio el miércoles, cuando a periodistas de Clarín, TN, Perfil y La Nación se les impidió la entrada a un acto del ministro Boudou con las Madres de Plaza de Mayo, mientras pasaban a cubrirlo los de Télam y Página 12 , que se cuidaron de solidarizarse con sus colegas. Desde luego, los ataques no son sólo contra Clarín sino contra toda la prensa independiente. Pero Clarín es la presa mayor. ¿Por qué? Muy simple: porque, siendo el grupo de medios líder –a pesar del brutal y continuo machacar del apartado propagandístico oficial, la gente sigue empecinada en elegir los productos del Grupo–, si llega a ser aniquilado, arrasar con el resto será una tarea mucho más ligera. Entonces se cumpliría el sueño kirchnerista de un país sin libertad de prensa en el cual reinara, solitaria y todopoderosa, una sola voz, la oficial, para contarnos la realidad de una revolución imaginaria contabilizada con los números ficcionales del INDEC, con Moyano y Moreno como garantes de la integridad republicana. Pero hay un grupo de periodistas altamente profesionales –no “militantes”– repartidos en diversos medios independientes que seguirán trabajando a pesar de los insultos, el hostigamiento sistemático, las amenazas. Y cada vez son más los que van notando las grietas de un relato de felicidad generalizada que no se lo creen ni los que lo predican. Y que funciona como una tapadera para el inocultable hedor a corrupción que sale de numerosos despachos oficiales. Por eso el sueño oficial de terminar con Clarín , al menos mientras persista la democracia, no ocurrirá. Pueden llamarlo “olfato periodístico”, si quieren. Nota: las negritas pertenecen al original http://www.clarin.com/sociedad/junio-vamos-festejar-maldito-periodista_0_493750755.html

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