La historia del Dedo del Medio
Encontré varias historias que se disputan el título de crear tan ingenioso modo de mostrar desprecio o burla.
Una de ellas indica que antes de la batalla de Angincourt en 1415, los franceses, que anticipaban su victoria frente a los ingleses, propusieron cortarle el dedo del medio a cada uno de los prisioneros de guerra, ya que sin ese dedo sería imposible disparar los famosos y mortales arcos de flechas británicos y, por lo tanto, dejarían de usar un arma importantísima en futuras batallas.
Estos arcos estaban hechos con la madera del árbol de tejo. El acto de lanzar flechas era conocido vulgarmente entre los soldados ingleses como halar el tejo, refiriéndose a dicho árbol.
Una de ellas indica que antes de la batalla de Angincourt en 1415, los franceses, que anticipaban su victoria frente a los ingleses, propusieron cortarle el dedo del medio a cada uno de los prisioneros de guerra, ya que sin ese dedo sería imposible disparar los famosos y mortales arcos de flechas británicos y, por lo tanto, dejarían de usar un arma importantísima en futuras batallas.
Estos arcos estaban hechos con la madera del árbol de tejo. El acto de lanzar flechas era conocido vulgarmente entre los soldados ingleses como halar el tejo, refiriéndose a dicho árbol.
Para sorpresa de los franceses, los ingleses ganaron la batalla y luego dieron muestras de que conocían sus planes secretos, ya que comenzaron a mostrarles el dedo del medio en sus narices, mientras decían mofándose de los prisioneros: "todavía podemos halar el tejo". Y fue así como surgió esta costumbre que luego se extendió por el mundo como muestra de burla, sarcasmo y desafío.

El otro mito indica que FUCK es el acrónimo de la expresión inglesa Fornication Under the Consent of the King [fornicación con el consentimiento del rey]. Antiguamente, en Inglaterra, a ciertos tortolillos no les estaba permitido revolcarse tranquilamente, y por ende intentar perpetuar sus genes por obra, gracia y mutuo disfrute de sus ímpetus lascivos, como no fuese con la autorización expresa del monarca. Una vez obtenida la misma, era de rigor que se colocase en la puerta del lugar en que había de verificarse la chanchada una placa en la que se hacía constar que aquella inmundicia había sido consentida por el rey en persona.

Y por si semejante disparate fuera poco, otro mito explica que el acrónimo correspondía en realidad a la expresión For Unlawful Carnal Knowledge, es decir, por conocimiento carnal ilícito, y que en tal caso se debía a que a las personas culpables de mantener relaciones sexuales indebidas se les colgaba al cuello un cartelito que dejaba así bien patente su abominable crímen.





