¿Al fin, qué se logró en Copenhague?
Enfrentamientos, discusiones sin fin, desplantes, ojeras, enojos y finalmente... un acuerdo.
La esperada Cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague, produjo finalmente un texto, que para muchos es un avance significativo en la dirección correcta y para otros, un rotundo fracaso....
pero miremos en este caso, solo el tema de la temperatura, para tener una idea que ocurre con ella:
El acuerdo reconoce que para evitar consecuencias catastróficas, el aumento de la temperatura no debe sobrepasar los 2ºC (algo que esperaban la mayoría de los países, pero que desilusiona a otros como las Pequeñas Islas Estado, y a otros países vulnerables que fijaban la meta en 1,5ºC).
Sin embargo, tal como está expresado en el documento, no se plantea este límite como un objetivo formal ni tampoco cómo será alcanzado. Sólo reconoce y acepta el punto de vista científico.
Se ha llegado a un consenso para evitar que el aumento de la temperatura supere los 2 ºC. Pero igual, esto supone un cambio.
¿Cómo sería la Tierra con 2ºC más?
Uno de los temas que más ha sido objeto de debate en torno al cambio climático, además de la necesidad de reducir las emisiones de gases con efecto invernadero, es hasta cuántos grados se puede permitir que aumente la temperatura promedio del planeta para evitar consecuencias catastróficas?
En julio de 2009, los líderes del G-8 reunidos en la ciudad de L'Aquila, en Italia, declararon formalmente -y por primera vez- que cualquier aumento de la temperatura provocado por la acción del hombre no debería superar los 2ºC en relación a las temperaturas promedio de la era preindustrial.
Sin quitarle mérito a esta iniciativa, es importante recordar que un aumento de 2ºC tiene, igualmente, consecuencias graves.
Con la ayuda del científico argentino Osvaldo Canziani, copresidente de uno de los grupos de trabajo del Panel Intergubernamenal de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), BBC Mundo le presenta un panorama de cómo sería la Tierra con 2ºC más.
El punto de referencia que se toma para medir este aumento es el período 1980-1999, que según los expertos del IPCC es la única referencia válida dado que antes de estas fechas no se disponía de datos estadísticos.
Efecto dominó
Con respecto al tema del agua, habría una disponibilidad creciente en los trópicos húmedos, en latitudes altas.
Se produciría una 'africanización' de todo el sur de Europa, con sequías muy marcadas y falta de agua. La cuenca del Mediterráneo se secaría.
Las zonas de los desiertos se quedarían sin agua y las zonas áridas serían aún más secas.
Podrían experimentarse sequías graves en el sudoeste de Estados Unidos y México.
Otras regiones, en cambio, tendrían más agua, como por ejemplo el norte de Europa, EE.UU., Asia y Siberia.
En cuanto a la producción de alimentos, con un aumento de entre 2ºC y 3ºC baja marcadamente la productividad de los cereales en latitudes bajas.
Por esta razón, un aumento de esta envergadura en zonas de altas temperaturas como África o India, reduciría notablemente el rendimiento por hectárea. Esto provocaría una tendencia a la hambruna en zonas de latitudes bajas.
Mientras tanto en las latitudes medias y altas se produciría un aumento en la productividad, pero esto cesaría si se exceden los 3ºC.
Los estuarios como el Támesis, el Río de la Plata, el Orinoco, la zona sur de EE.UU., la Florida y la zona del Mississippi sufrirían inundaciones. Esto significa que entre dos y tres millones de personas se quedarían sin suelo.
Las islas del sudeste del Pacífico, como las Maldivas o Tuvalú, también se inundarían.
Ciudades como Lagos, Montevideo, Buenos Aires, y aquellas que están al margen del río Ganges en Bangladesh, por ejemplo, tendrían problemas vinculados al aumento del nivel del mar, que provoca la intrusión salina en la cuenca de los ríos y por tanto dificulta la captación de agua dulce.
Las inundaciones no se producirían sólo debido al aumento del nivel del mar por la expansión térmica sino también por la convergencia de las precipitaciones intensas y los cambios en la circulación atmosférica.
En cuanto a los ecosistemas, se correría el riesgo de una extinción creciente de hasta el 30% de las especies, no sólo por el aumento de la temperatura sino por la deforestación violenta que trae aparejada consecuencias laterales muy críticas.
La pérdida de los bosques, significa también la pérdida del hábitat de los animales (murciélagos, pájaros, etc.) que se comen a los mosquitos que transmiten enfermedades. Esto significa un incremento en los índices de males como el dengue o la malaria.
Las especies más gravemente afectadas serán los corales. El blanqueo de los corales producirá en consecuencia la acidificación de los océanos. Esto a su vez hace que los moluscos y los bivalvos pierdan su caparazón, ya que el ácido carbónico diluye el calcio.
Por otra parte, aumentaría el riesgo de incendios naturales, particularmente en áreas donde se produce una sequía. La frecuencia y la intensidad de las lluvias también registrarían cambios.
Sin embargo, la mayoría de los científicos no cree que la meta de mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2ºC pueda alcanzarse.
Hay quienes auguran un aumento mucho mayor, llegando incluso a los 5ºC, con consecuencias aún mucho más nefastas que las mencionadas en el comienzo.
A modo de ejemplo, éstas serían algunas: cientos de millones de personas más expuestas a la falta de agua, disminución de la productividad de los cereales en las "granjas del futuro" como Siberia y el norte de Canadá. Desaparición del 30% de los manglares y los humedales costeros, mayor vulnerabilidad en las costas, desaparición de las 700 islas de las Maldivas y la total pérdida del Polo Norte.
Debido al aumento notable de los migrantes ambientales y la enorme proporción de personas que se han quedado sin suelo, la tensión geopolítica marcará la dinámica en la escena internacional.
Especialistas señalan riesgos del cambio climático para la salud humana
Alergias, enfermedades respiratorias e infecciosas: las repercusiones del cambio climático en la salud humana debe considerarse como un tema esencial, estiman especialistas, quienes señalan que los osos polares no serán las únicas víctimas del calentamiento del planeta.
Esos riesgos fueron señalados por los participantes en el coloquio "Urgencia Salud Clima", organizado en París por la Asociación Salud Medioambiente Francia (ASEF) que reúne a 2.500 médicos.
"Pueden preverse nuevas enfermedades y epidemias, y más catástrofes medioambientales, de las que las primeras afectadas serán las poblaciones más vulnerables", afirma la doctora Sandrine Segovia-Kueny, delegada general de la ASEF.
Por su parte, el médico y explorador Jean-Louis Etienne recalca la mortandad causada directamente por el aumento de los ciclones en las regiones tropicales.
Pero los "acontecimientos extremos" pueden causar también víctimas posteriormente, a raíz del estrés postraumático, indica.
Martin Guespereau, director general de la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria del Medio Ambiente y el Trabajo (AFSSET), advierte, por su parte, sobre los riesgos ligados a la microbiología.
"Con uno o dos grados celsius más en el agua de mar, pueden desarrollarse bacterias que representarían un peligro potencial de transmisión al hombre", estima el experto.
"Las aguas más calientes significan también la proliferación de algas, y las algas pueden ser tóxicas", agrega.
El cambio climático acarrea "asimismo una modificación de los rayos ultravioletas a los que los hombres estaremos sometidos, y esos rayos tienen efectos directos" en los ojos, pudiendo provocar enfermedades graves de la retina, explica.
El calentamiento podría provocar también la multiplicación de las enfermedades respiratorias provocadas por la contaminación atmosférica.
"Actualmente, entre 20% y 25% de la población sufre trastornos alérgicos, es decir el doble que hace 20 años", señala Guespereau, explicando que una de las causas es el polen producido en cantidades crecientes durante periodos de florecimiento prolongados por el calentamiento.
La contaminación con ozono acarrea paralelamente una disminución de la capacidad respiratoria, precisa el profesor Gérard Huchon, secretario general de la federación francesa de neumonología.
Además, las partículas finas pueden "disminuir la función respiratoria de los asmáticos, sobre todo los niños, y aumentar la mortalidad debida a los cánceres de las vías respiratorias", añade.
Finalmente, puede haber "interacción" entre los diferentes contaminantes y la temperatura, un peligroso cóctel de ozono, de partículas finas y de calor, señala el especialista.
Suben los mosquitos... y las enfermedades
Antes eran sólo una amenaza en la selva. Ahora, los mosquitos que propagan malaria y bartonellosis están a gusto en los Andes.
La bartonellosis, es una enfermedad transmitida por el mosquito conocido como la manta blanca, que ha comenzado a aparecer a mayor altura. La razón: el aumento de las temperaturas.
Ésta y otras enfermedades transmitidas por vectores (seres vivos que transmiten una enfermedad) -como el dengue y la malaria- que antes estaban en nichos más o menos propios, han comenzado a aumentar en zonas más elevadas", le dice a BBC Mundo el doctor Manuel Montoya, Jefe del Servicio de Infectología del Hospital Regional de Cuzco.
Relación polémica
Para Montoya la relación entre cambio climático y aumento de las enfermedades transmitidas por mosquitos no ofrece lugar a duda.
"Comenzamos a notar los cambios con mucha más fuerza a partir del '98, con el fenómeno de El Niño. A partir de allí empezamos a ver una suerte de quiebre y un cambio ecológico en las enfermedades transmitidas por vectores", explica.
Sin embargo, no todos los especialistas están de acuerdo con Montoya. Es más, por cada artículo que establece una relación directa entre el cambio climático y la distribución geográfica de las enfermedades transmitidas por vectores, pareciera haber otro que niega rotundamente esta relación causa-efecto.
De la teoría a la acción
La migración de mosquitos y de las enfermedades que acarrean es una amenaza que no se circunscribe a América Latina: cada vez se reportan más casos de malaria entre las comunidades rurales que habitan en tierras altas en África y Asia.
Si bien la discusión sobre si el cambio climático es o no la causa principal en el cambio demográfico de las enfermedades estimula la rigurosidad en la investigación científica, mientras el tema no abandone el terreno del debate, se corre el riesgo de que los gobiernos no pongan en marcha programas de salud para hacerle frente al problema, algo que Montoya ve con preocupación.
"Es importante mantener educada a la población. Cuando surge una epidemia, la difusión de la información es masiva, pero cuando ya nos acostumbramos al problema, las medidas comienzan a relajarse".
"Si no se mantiene a la población constantemente informada y a los equipos de salud permanentemente capacitados, las epidemias serán inevitables", concluyó el especialista.
Esperemos que nuestros lìderes tomen real conciencia del
peligro que enfrentamos, aunque viendo lo que pasò en
Copenhague, no me siento muy optimista...
http://verde.latam.msn.com/especiales/cumbre09/fotogaleria.aspx?cp-documentid=22731082&page=18
Enfrentamientos, discusiones sin fin, desplantes, ojeras, enojos y finalmente... un acuerdo.
La esperada Cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague, produjo finalmente un texto, que para muchos es un avance significativo en la dirección correcta y para otros, un rotundo fracaso....
pero miremos en este caso, solo el tema de la temperatura, para tener una idea que ocurre con ella:
El acuerdo reconoce que para evitar consecuencias catastróficas, el aumento de la temperatura no debe sobrepasar los 2ºC (algo que esperaban la mayoría de los países, pero que desilusiona a otros como las Pequeñas Islas Estado, y a otros países vulnerables que fijaban la meta en 1,5ºC).
Sin embargo, tal como está expresado en el documento, no se plantea este límite como un objetivo formal ni tampoco cómo será alcanzado. Sólo reconoce y acepta el punto de vista científico.
Se ha llegado a un consenso para evitar que el aumento de la temperatura supere los 2 ºC. Pero igual, esto supone un cambio.
¿Cómo sería la Tierra con 2ºC más?
Uno de los temas que más ha sido objeto de debate en torno al cambio climático, además de la necesidad de reducir las emisiones de gases con efecto invernadero, es hasta cuántos grados se puede permitir que aumente la temperatura promedio del planeta para evitar consecuencias catastróficas?
En julio de 2009, los líderes del G-8 reunidos en la ciudad de L'Aquila, en Italia, declararon formalmente -y por primera vez- que cualquier aumento de la temperatura provocado por la acción del hombre no debería superar los 2ºC en relación a las temperaturas promedio de la era preindustrial.
Sin quitarle mérito a esta iniciativa, es importante recordar que un aumento de 2ºC tiene, igualmente, consecuencias graves.
Con la ayuda del científico argentino Osvaldo Canziani, copresidente de uno de los grupos de trabajo del Panel Intergubernamenal de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), BBC Mundo le presenta un panorama de cómo sería la Tierra con 2ºC más.
El punto de referencia que se toma para medir este aumento es el período 1980-1999, que según los expertos del IPCC es la única referencia válida dado que antes de estas fechas no se disponía de datos estadísticos.
Efecto dominó
Con respecto al tema del agua, habría una disponibilidad creciente en los trópicos húmedos, en latitudes altas.
Se produciría una 'africanización' de todo el sur de Europa, con sequías muy marcadas y falta de agua. La cuenca del Mediterráneo se secaría.
Las zonas de los desiertos se quedarían sin agua y las zonas áridas serían aún más secas.
Podrían experimentarse sequías graves en el sudoeste de Estados Unidos y México.
Otras regiones, en cambio, tendrían más agua, como por ejemplo el norte de Europa, EE.UU., Asia y Siberia.
En cuanto a la producción de alimentos, con un aumento de entre 2ºC y 3ºC baja marcadamente la productividad de los cereales en latitudes bajas.
Por esta razón, un aumento de esta envergadura en zonas de altas temperaturas como África o India, reduciría notablemente el rendimiento por hectárea. Esto provocaría una tendencia a la hambruna en zonas de latitudes bajas.
Mientras tanto en las latitudes medias y altas se produciría un aumento en la productividad, pero esto cesaría si se exceden los 3ºC.
Los estuarios como el Támesis, el Río de la Plata, el Orinoco, la zona sur de EE.UU., la Florida y la zona del Mississippi sufrirían inundaciones. Esto significa que entre dos y tres millones de personas se quedarían sin suelo.
Las islas del sudeste del Pacífico, como las Maldivas o Tuvalú, también se inundarían.
Ciudades como Lagos, Montevideo, Buenos Aires, y aquellas que están al margen del río Ganges en Bangladesh, por ejemplo, tendrían problemas vinculados al aumento del nivel del mar, que provoca la intrusión salina en la cuenca de los ríos y por tanto dificulta la captación de agua dulce.
Las inundaciones no se producirían sólo debido al aumento del nivel del mar por la expansión térmica sino también por la convergencia de las precipitaciones intensas y los cambios en la circulación atmosférica.
En cuanto a los ecosistemas, se correría el riesgo de una extinción creciente de hasta el 30% de las especies, no sólo por el aumento de la temperatura sino por la deforestación violenta que trae aparejada consecuencias laterales muy críticas.
La pérdida de los bosques, significa también la pérdida del hábitat de los animales (murciélagos, pájaros, etc.) que se comen a los mosquitos que transmiten enfermedades. Esto significa un incremento en los índices de males como el dengue o la malaria.
Las especies más gravemente afectadas serán los corales. El blanqueo de los corales producirá en consecuencia la acidificación de los océanos. Esto a su vez hace que los moluscos y los bivalvos pierdan su caparazón, ya que el ácido carbónico diluye el calcio.
Por otra parte, aumentaría el riesgo de incendios naturales, particularmente en áreas donde se produce una sequía. La frecuencia y la intensidad de las lluvias también registrarían cambios.
Sin embargo, la mayoría de los científicos no cree que la meta de mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2ºC pueda alcanzarse.
Hay quienes auguran un aumento mucho mayor, llegando incluso a los 5ºC, con consecuencias aún mucho más nefastas que las mencionadas en el comienzo.
A modo de ejemplo, éstas serían algunas: cientos de millones de personas más expuestas a la falta de agua, disminución de la productividad de los cereales en las "granjas del futuro" como Siberia y el norte de Canadá. Desaparición del 30% de los manglares y los humedales costeros, mayor vulnerabilidad en las costas, desaparición de las 700 islas de las Maldivas y la total pérdida del Polo Norte.
Debido al aumento notable de los migrantes ambientales y la enorme proporción de personas que se han quedado sin suelo, la tensión geopolítica marcará la dinámica en la escena internacional.
Especialistas señalan riesgos del cambio climático para la salud humana
Alergias, enfermedades respiratorias e infecciosas: las repercusiones del cambio climático en la salud humana debe considerarse como un tema esencial, estiman especialistas, quienes señalan que los osos polares no serán las únicas víctimas del calentamiento del planeta.
Esos riesgos fueron señalados por los participantes en el coloquio "Urgencia Salud Clima", organizado en París por la Asociación Salud Medioambiente Francia (ASEF) que reúne a 2.500 médicos.
"Pueden preverse nuevas enfermedades y epidemias, y más catástrofes medioambientales, de las que las primeras afectadas serán las poblaciones más vulnerables", afirma la doctora Sandrine Segovia-Kueny, delegada general de la ASEF.
Por su parte, el médico y explorador Jean-Louis Etienne recalca la mortandad causada directamente por el aumento de los ciclones en las regiones tropicales.
Pero los "acontecimientos extremos" pueden causar también víctimas posteriormente, a raíz del estrés postraumático, indica.
Martin Guespereau, director general de la Agencia Francesa de Seguridad Sanitaria del Medio Ambiente y el Trabajo (AFSSET), advierte, por su parte, sobre los riesgos ligados a la microbiología.
"Con uno o dos grados celsius más en el agua de mar, pueden desarrollarse bacterias que representarían un peligro potencial de transmisión al hombre", estima el experto.
"Las aguas más calientes significan también la proliferación de algas, y las algas pueden ser tóxicas", agrega.
El cambio climático acarrea "asimismo una modificación de los rayos ultravioletas a los que los hombres estaremos sometidos, y esos rayos tienen efectos directos" en los ojos, pudiendo provocar enfermedades graves de la retina, explica.
El calentamiento podría provocar también la multiplicación de las enfermedades respiratorias provocadas por la contaminación atmosférica.
"Actualmente, entre 20% y 25% de la población sufre trastornos alérgicos, es decir el doble que hace 20 años", señala Guespereau, explicando que una de las causas es el polen producido en cantidades crecientes durante periodos de florecimiento prolongados por el calentamiento.
La contaminación con ozono acarrea paralelamente una disminución de la capacidad respiratoria, precisa el profesor Gérard Huchon, secretario general de la federación francesa de neumonología.
Además, las partículas finas pueden "disminuir la función respiratoria de los asmáticos, sobre todo los niños, y aumentar la mortalidad debida a los cánceres de las vías respiratorias", añade.
Finalmente, puede haber "interacción" entre los diferentes contaminantes y la temperatura, un peligroso cóctel de ozono, de partículas finas y de calor, señala el especialista.
Suben los mosquitos... y las enfermedades
Antes eran sólo una amenaza en la selva. Ahora, los mosquitos que propagan malaria y bartonellosis están a gusto en los Andes.
La bartonellosis, es una enfermedad transmitida por el mosquito conocido como la manta blanca, que ha comenzado a aparecer a mayor altura. La razón: el aumento de las temperaturas.
Ésta y otras enfermedades transmitidas por vectores (seres vivos que transmiten una enfermedad) -como el dengue y la malaria- que antes estaban en nichos más o menos propios, han comenzado a aumentar en zonas más elevadas", le dice a BBC Mundo el doctor Manuel Montoya, Jefe del Servicio de Infectología del Hospital Regional de Cuzco.
Relación polémica
Para Montoya la relación entre cambio climático y aumento de las enfermedades transmitidas por mosquitos no ofrece lugar a duda.
"Comenzamos a notar los cambios con mucha más fuerza a partir del '98, con el fenómeno de El Niño. A partir de allí empezamos a ver una suerte de quiebre y un cambio ecológico en las enfermedades transmitidas por vectores", explica.
Sin embargo, no todos los especialistas están de acuerdo con Montoya. Es más, por cada artículo que establece una relación directa entre el cambio climático y la distribución geográfica de las enfermedades transmitidas por vectores, pareciera haber otro que niega rotundamente esta relación causa-efecto.
De la teoría a la acción
La migración de mosquitos y de las enfermedades que acarrean es una amenaza que no se circunscribe a América Latina: cada vez se reportan más casos de malaria entre las comunidades rurales que habitan en tierras altas en África y Asia.
Si bien la discusión sobre si el cambio climático es o no la causa principal en el cambio demográfico de las enfermedades estimula la rigurosidad en la investigación científica, mientras el tema no abandone el terreno del debate, se corre el riesgo de que los gobiernos no pongan en marcha programas de salud para hacerle frente al problema, algo que Montoya ve con preocupación.
"Es importante mantener educada a la población. Cuando surge una epidemia, la difusión de la información es masiva, pero cuando ya nos acostumbramos al problema, las medidas comienzan a relajarse".
"Si no se mantiene a la población constantemente informada y a los equipos de salud permanentemente capacitados, las epidemias serán inevitables", concluyó el especialista.
Esperemos que nuestros lìderes tomen real conciencia del
peligro que enfrentamos, aunque viendo lo que pasò en
Copenhague, no me siento muy optimista...
http://verde.latam.msn.com/especiales/cumbre09/fotogaleria.aspx?cp-documentid=22731082&page=18


