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¿Es posible abatir la pobreza en el capitalismo?

Info1/14/2011

¿Es posible abatir la pobreza en el capitalismo?







Resumen



La pobreza ha sido una constante en el devenir de los tiempos. El advenimiento del capitalismo no sólo la ha mantenido sino que ha incrementado los niveles de la misma. Este artículo analiza las raíces de la pobreza, los planteamientos erróneos que se han empleado para erradicarla, así como los diversos programas de los gobiernos para combatirla, etc. Finalmente, el autor presenta una propuesta que, entre sus características, no propone un cambio de sistema, no afecta a los empresarios, respeta la propiedad privada y no hay reformas radicales.



Introducción



La preocupación por acabar con la pobreza ha sido una constante entre diferentes economistas y, particularmente, entre los teóricos del desarrollo, quienes adquirieron tal perspectiva debido a los acelerados niveles de crecimiento de la industria y a la aparente posibilidad de que con el capitalismo la humanidad avanzaría por fin hacia el reino de la abundancia de satisfactores materiales. Sin embargo, la problemática de la pobreza no sólo se mantiene con el advenimiento y desarrollo del capitalismo sino que permuta las causas que la generaron en el pasado, preserva algunas de sus manifestaciones y simultáneamente crea nuevas maneras de vivir y sufrir la pobreza.



Dada la longevidad de la pobreza, es preciso tener algún cuidado y realizar las precisiones necesarias que permitan diferenciar la pobreza de hoy en día de la pobreza de los regímenes anteriores. Así, por ejemplo, la pobreza por carencia que se padecía en los sistemas feudal y esclavista, previos al capitalismo, era de naturaleza muy distinta de la que se padece en la actualidad. Ahora existen pobres en medio de la abundancia de satisfactores. No es que no existan medios de vida suficientes para saciar las necesidades de las personas, sino que los pobres carecen de los medios monetarios para adquirirlos.



Antiguamente, el incipiente desarrollo de la ciencia y la tecnología limitaba la productividad del trabajo y generaba, en parte, pobreza. Ahora, el desmedido desarrollo de la productividad del trabajo hace que muchas personas se encuentren en condición de pobreza al ser innecesarios para el capital y, en consecuencia, no tienen acceso a ningún trabajo, ni a una remuneración por el mismo, lo cual les impide participar en la distribución de lo producido, por ello se hunden irremediablemente en la más abyecta miseria, a pesar de contar con capacidad y necesidad de trabajar.



Por otra parte, en el sistema esclavista, el amo tenía interés en que el esclavo no muriera, de allí que buscara proporcionarle los cuidados necesarios para mantenerlo sano y salvo, algo así como lo que ocurre en la actualidad con los animales domésticos -perros, gatos, garrobos- y otros menos domesticados. Sin embargo, al empresario capitalista poco le importa cómo vivan los trabajadores, su única preocupación, si acaso tienen alguna relacionada con la vida de los trabajadores, se reduce a que en todo momento existan los obreros necesarios para no detener los procesos de producción y circulación. La preocupación por preservarse sano y salvo es exclusiva del trabajador.



Las razones por las cuales los esclavos vivían en la pobreza son muy diferentes de aquellas por las cuales se encuentran en la pobreza los obreros de hoy en día. De modo que aunque la pobreza siempre ha existido, no es de la misma naturaleza, como no lo son tampoco las causas que la generan en los distintos regímenes sociales.



La pobreza tiene un carácter histórico que es preciso desentrañar en cada momento, a fin de poder pensar en alternativas posibles para su resolución en el caso particular o específico que nos ocupe. Las generalidades como las generalizaciones a menudo no brindan los resultados esperados. Así, quienes afirman sin más que la pobreza siempre ha existido y que por ende siempre existirá, no entienden que el capitalismo genera su propia pobreza y de entrada niegan la posibilidad de buscar alternativas reales de solución para la misma.



La pobreza es un mal mundial -más de dos tercios de los habitantes del planeta viven en la pobreza-, por tanto, las propuestas para abatirla son múltiples y variadas. Pese a todo, la pobreza todavía constituye un fenómeno secular de solución aparentemente imposible. Ello es así por la misma forma en que tradicionalmente se ha abordado o planteado el problema. Para iniciar es preciso reconocer y aceptar sin mayores dificultades que el sistema genera pobreza y que, por tanto, resulta ilusorio creer que el simple crecimiento económico conducirá por sí mismo a la eliminación de la pobreza. Al parecer, éste ha sido el principal problema que han enfrentado tanto los teóricos del desarrollo, como las distintas agencias que se han ocupado de combatir la pobreza a nivel mundial. Amén de aquellos que nunca han buscado enfrentar la pobreza y que más bien han estado interesados en servirse de la misma.



No es posible encontrar soluciones para erradicar la pobreza, en tanto y en cuanto se recete a los países y sus pueblos capitalismo y más capitalismo. Seguro que la homeopatía social que no se aplica al problema de la pobreza. La tendencia a replicar los procesos que siguieron los países hoy desarrollados ha sido una constante en la historia de las teorías del desarrollo, como lo es en la actualidad la necia y contumaz política de transformación de los "informales" y/ o microempresarios en empresarios capitalistas. Ya no digamos todas las prácticas asistencialistas, paternalistas e inmovilizantes acatadas por los gobiernos nacionales a instancias de los organismos internacionales, que han sido revestidas por una fraseología equívoca y que han prostituido incluso términos propios del desarrollo auténtico, como participación, cooperación, solidaridad, articulación sectorial, etc.





En cambio, si se reconoce como punto de partida que la pobreza surge por obra y gracia del sistema capitalista y que se desarrolla al atender a las mismas leyes que gobiernan el funcionamiento de las empresas y el capital, se conocerán las causas de la misma y también los límites que existen para su resolución en el interior del sistema capitalista. Sólo así se podrán considerar posibles alternativas teóricas que constituyan auténticas salidas a la pobreza y la marginación social.



Al hablar de pobreza implícitamente se involucra también a la riqueza, y de ésta última es preciso efectuar algunos señalamientos con el fin de evitar las tradicionales necedades de quienes se ocupan de éste y cualquier otro tema, sin tener la formación mínima que les permita opinar con un mínimo de lucidez. Así, hablar de riqueza en general resulta muy impreciso porque, ¿qué es riqueza? Para cualquiera imbuido de las ideas capitalistas, la riqueza es el dinero, ya que ésta es la forma más abstracta de la riqueza en el capitalismo; sin embargo, ello es así y sólo así en una sociedad mercantil. Para una tribu perdida del Amazonas, un manojo de billetes –aunque sean dólares- no representa ninguna riqueza. Pero, seguramente los indígenas sí considerarían como riqueza un puñado de frutas silvestres o granos cultivados que formen parte de su dieta alimenticia.



La noción de riqueza varía conforme a la realidad social en la que el individuo se desenvuelve, así como también "aquello" que la genera. En una sociedad capitalista, la riqueza se atribuye a todo lo que tiene un valor y por consiguiente se expresa en un precio, o sea, pues, que es apreciado en términos monetarios. Esta riqueza es generada por el trabajo y puede establecerse en última instancia la magnitud de su valor por las horas de trabajo socialmente necesario que contenga el objeto-mercancía, producto de dicho trabajo. Ahora bien, esta riqueza abstracta tiene un sustrato material constituido por su utilidad, o su valor de uso, el cual requiere para su creación de la acción de un determinado trabajo concreto –el pescador, por ejemplo- sobre una determinada cosa proporcionada por la naturaleza.



Cuando se habla de la riqueza como valor, ésta se representa en una sociedad mercantil, y su fuente, su fundamento, es el trabajo social abstracto, indiferenciado. Cuando se habla de la riqueza como algo útil, capaz de satisfacer necesidades directa o indirectamente, su fuente puede ser sólo la naturaleza, o ésta en compañía del trabajo concreto. Ahora bien, es imposible que algo tenga algún valor si no tiene ninguna utilidad, independientemente de que ésta última sea real o imaginaria. En consecuencia, el trabajo concreto crea la utilidad, esto es, el sustrato material del valor, el cual es generado por el trabajo abstracto. El doble carácter del trabajo, concreto y abstracto, genera el doble carácter de la riqueza considerada como valor de uso y como valor.

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La pobreza es un mal mundial -más de dos tercios de los habitantes del planeta viven en la pobreza-, por tanto, las propuestas para abatirla son múltiples y variadas.

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Así, El Salvador, pese a tener un territorio de menor tamaño que Olancho, uno de los departamentos de Honduras, tiene más riqueza en términos de valor, aunque Olancho tenga más riqueza en términos materiales o de recursos naturales, tiene mucho menos personas que trabajan, así como objetos producidos por el trabajo humano. Esto significa que la riqueza en las sociedades capitalistas se origina en el trabajo, el cual, cuanto más calificado sea, más riqueza genera.



Pero lo que se busca es desarrollar los elementos teóricos que permitan abatir la pobreza en los países capitalistas, sin necesidad de eliminar previamente el sistema capitalista, ni propiciar el desarrollo de empresas capitalistas, como ha sido lo usual. Se tratará, pues, de desarrollar una teoría cuyos principales postulados son: primero, la ineludible tendencia del capitalismo a generar pobreza; segundo, la posibilidad real de desarrollar una estrategia antipobreza que opere en el interior del sistema capitalista; tercero, la necesidad de que la estrategia evite los males del capitalismo y por tanto sea no capitalista; cuarto, una estrategia que aproveche las dinámicas mercantiles pero sin anteponer el mercado a los individuos y, finalmente, una estrategia que potencie el desarrollo individual pero que combata el individualismo.



1. Las falsas salidas a la pobreza



Antes de proceder con la propuesta, se revisarán de manera rápida, aunque no por ello en forma menos crítica, algunos planteamientos en torno a las correcciones de los males del capitalismo y particularmente los relacionados con la problemática de la pobreza.



1.1. Los desvaríos acerca de las bondades de la competencia



Es común encontrar, inclusive en nuestros miserables países tercermundistas, a quienes creen que los males del capitalismo pueden superarse mediante la promoción de la libre competencia. Por tal razón, cuando los precios de cualquier producto son excesivamente elevados o la calidad de un servicio o una mercancía deja mucho que desear, se recomienda: "competencia". Hasta se dice con aires de mucho saber: "Esto no ocurriría si hubiera competencia". Pero lo más grave es la ingenuidad de creer que las leyes económicas pueden contrarrestarse mediante simples leyes jurídicas y, o el fortalecimiento del marco institucional que regula el funcionamiento en el mercado. Es así, por ejemplo, que a los diputados de derecha e izquierda les entusiasma la posibilidad de acabar con los monopolios y oligopolios, mediante la simple emisión de una ley de la libre competencia.



Desafortunadamente para sus sueños de gloria, ocurre que el capitalismo tiende a la concentración y centralización del capital. Esto constituye una ley económica con tanta fuerza social, como fuerza natural tiene la ley de la gravedad, que podrán emitirse todas las normas jurídicas que se quieran, pero en el país y el mundo capitalista seguirán formándose oligopolios y monopolios, y los existentes se acrecentarán y traerán consigo toda la secuela de males y problemas, entre ellos, los generantes de pobreza estructural.

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No es posible encontrar soluciones para erradicar la pobreza, en tanto y en cuanto se recete a los países y sus pueblos capitalismo y más capitalismo.

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Para comprender mejor lo anterior es preciso hacer algunas referencias sobre la realidad empresarial capitalista de los países con escaso desarrollo industrial. Por ejemplo, se pueden considerar cuáles son las relaciones y acciones de compra-venta que posee una empresa capitalista cualquiera. Las de compra son de maquinaria y equipo, materias primas y auxiliares, recursos financieros y fuerza de trabajo. Los precios de compra los recibe la empresa del mercado y con base en ellos, más una determinada ganancia, establece sus precios de venta. Al vender se relaciona con otras empresas capitalistas o directamente con los consumidores, quienes asumen los precios como dados. En el momento de la compra puede decirse que la empresa está subordinada a los precios y que en la venta subordina vía precios. Más, si por alguna razón, se le conminara a bajar sus precios de venta, la empresa revisaría sus costos y encontraría que los mismos están determinados por los precios de compra, respecto a los cuales no puede hacer nada, aunque sí puede reducir la cantidad de elementos utilizados por unidad producida, esto es, incrementar la productividad del trabajo. Pero si el incremento en la productividad no se acompaña de un incremento en la demanda, habrá una disminución en el número de obreros empleados, es decir, que algunos trabajadores quedarán cesantes. La cesantía puede ser temporal o permanente; si es permanente y generalizada se tendría una causal indiscutible de pobreza. Una ley del capitalismo es: "quien no trabaja es pobre o delincuente, a menos que sea capitalista".



Ahora bien, si la empresa no quiere o no puede incrementar la productividad, la única opción que tendría para disminuir sus precios, vía disminución de costos, sería mediante la reducción de sus costos salariales, ya sea que disminuya salarios o trabajadores. Ambas posibilidades, dependiendo de las magnitudes salariales y de las posibilidades de reubicación de los trabajadores, pueden ser causas generantes de pobreza.



La resultante ha sido beneficiosa para los compradores porque los precios han disminuido, aunque a nivel global ahora existe un número menor de compradores o de poder de compra. Pero si las condiciones fueran otras, cualquier incremento en la productividad del trabajo o de disminución de los costos salariales, generaría los mismos problemas a los trabajadores y no se traduciría siquiera en una disminución de precios, pero sí en un incremento en los beneficios de los empresarios capitalistas, lo cual les potencia su capacidad concentradora y centralizadora de capital.



Por tanto, la disminución salarial está impedida por nuestra legislación laboral; sin embargo, para nadie es un secreto que los procesos inflacionarios posibilitan a los empresarios realizar grandes disminuciones salariales, las cuales no sólo son toleradas por los gobiernos sino propiciadas por los mismos mediante la congelación de los salarios mínimos. Cuando existe un proceso inflacionario todos los precios se ajustan, aunque ello alimente la inflación, excepción hecha de los salarios, ya que en tal caso se arguye que ello sería inflacionario. De allí que, con competencia o sin ella, los males del capitalismo no pueden resolverse con simples fórmulas procuradoras de la libre competencia entre las empresas. Cuando la competencia es temporal en algunas ramas, causa numerosas quiebras de pequeñas y medianas empresas, lo cual se traduce en grandes pérdidas individuales y sociales que, ciertamente, lejos de ayudar a disminuir la pobreza la incrementan.



Con todo, la gran resultante de los procesos capitalistas es la tendencia a que existan cada vez menos empresas, pero más gigantescas en cuanto a sus activos y beneficios, mientras que en la otra orilla existen más personas con mayores niveles de pobreza. Esta es la terrible ley de la acumulación de capital, la cual se hace presente de manera inexorable más temprano que tarde en el interior de los países, así como en el mundo capitalista.



1.2. La falsa dicotomía de productores y consumidores



Anteriormente se hizo referencia a la falsa polaridad entre productores y consumidores y a las consecuencias de ello. Cuando ocurren disminuciones de precios, lo que se gana como comprador-consumidor se pierde como productor-asalariado. Pero lo interesante del fenómeno es que al plantearse de esta manera los problemas en el capitalismo, se encubre totalmente a los verdaderos responsables de la problemática, como son los empresarios capitalistas quienes no aparecen por ningún lado.



Este tipo de enfoques pretende abolir las visiones clasistas, muy del gusto aunque no exclusivos de las disciplinas revolucionarias, las cuales ahora se presentan alicaídas a causa de que algunos seguidores poco ilustrados han preferido optar por la vía fácil de la claudicación y la conversión antes que repensar, replantear y reformular las ideas de los clásicos, atendiendo a las particularidades de la realidad presente.



Así, los comités no gubernamentales, las instituciones oficiales y las leyes de defensa del consumidor son los mecanismos e instrumentos mediante los cuales se busca corregir las imperfecciones y los males del sistema. Sin embargo, es obvio que tales mecanismos han surgido en los países capitalistas de mayor desarrollo donde la pobreza se había reducido a niveles "tolerables", lo cual presupone la existencia de grandes contingentes de consumidores que necesitan ser cuidados en su desenfrenado consumismo. No obstante, trasladar mecánicamente tales prácticas sin antes haber logrado por lo menos reducir los niveles de pobreza absoluta, resulta no sólo de mal gusto sino de una inmensa crueldad. Imagínese usted, dedicar gran cantidad de recursos para velar por los derechos de los consumidores consumistas, los cuales difícilmente sobrepasan el 10 por ciento de la población, mientras que para la inmensa mayoría de salvadoreños su gran problema es cómo satisfacer sus necesidades elementales y básicas de consumo. Pero tanto la izquierda como la derecha tienen sus instituciones de defensa de los consumidores; ojalá que algún día se preocupen por aquellos que no tienen qué consumir, por la situación de pobreza en que se encuentra la gran mayoría de la población y se conozcan sus propuestas para enfrentarla. Pero no con mucho show y poco contenido, sino con realismo, conocimiento y verdadera voluntad para resolver el problema.



1.3. Apoyos a la microempresa y los informales urbanos o la homeopatía social capitalista



Diversos países del tercero y también del segundo mundo han tenido una infinita cantidad de experiencias que han pretendido resolver los males del capitalismo mediante prácticas homeopáticas, esto es, recetando más y más capitalismo. Entre estos casos se pueden citar, a manera de ejemplo, los programas de apoyo a la microempresa y a los informales urbanos. Estos son, valga la aclaración, aquellos pobres generados por el capitalismo que no se resignan a morir y que mediante iniciativas personales y aisladas buscan captar algún ingreso mediante la producción o la venta de mercancías.



Pues bien, hacia estos pobres, que no son tan pobres como otros del área rural, van dirigidos muchos consabidos programas de asistencia técnica, crediticia y de comercialización, con los cuales se espera hacer crecer a estas empresas, crecimiento que se traducirá en mayor generación de empleo, nuevos mecanismos de obtención de ingresos y como obvia resultante: se atacará la pobreza hasta abatirla. Sin embargo, la resultante es que se incrementa el número de ocupados en el sector no capitalista de la economía y la magnitud de los pobres. Algo ocurre en el sistema que impide que en todo este ámbito de la actividad económica no se obtengan los resultados esperados. Es más, hasta ocurre lo inesperado, como el que los niveles de la pobreza se incrementen.



La explicación de lo anterior se encuentra en la relación de subsunción indirecta existente entre las formas de trabajo no capitalistas y el capital, por lo que aquellas se convierten en instrumentos indirectos de valorización de éste. Este fenómeno de la subsunción indirecta es de suma trascendencia para comprender no sólo el problema anterior, sino la dinámica de la presencia, la ausencia, el desarrollo, la modificación y el resurgimiento de estas formas económicas no capitalistas. Es interesante percatarse que, incluso, cuando en los países primermundistas se hace presente la crisis, surgen o resurgen estas actividades no capitalistas y son toleradas por el capital, no sólo porque posibilitan la reproducción de la fuerza de trabajo sin ningún costo para el mismo, sino porque también le significan vías indirectas de valorización o, si se prefiere, fuentes alternas de beneficios.



Los apoyos brindados para el desarrollo de los campesinos son semejantes: asistencia técnica, crediticia y de almacenamiento y/o de comercialización. Sin embargo, los campesinos siguen sumidos en su pobreza. Pero, ¿qué es lo que falla? Además del problema esencial ya mencionado -la subsunción indirecta-, los promotores o agentes de extensión, para el caso del agro, exigen de los "beneficiarios" conductas que no corresponden a sus lógicas de funcionamiento. No se les puede exigir a estos sujetos que actúen con la racionalidad del máximo beneficio, propia de la lógica capitalista, cuando con su actividad buscan obtener su medio de vida, ya que su racionalidad es garantizar su reproducción material y espiritual. Lo que les preocupa e importa es satisfacer sus necesidades personales y las de su familia, -la cual generalmente no es nuclear sino ampliada-; garantizar la supervivencia de la totalidad del grupo familiar, de allí que su actividad si bien es económica, no es crematística.





1.4. Programas de los gobiernos para combatir la pobreza

Ciertamente, con los gobiernos ocurre que o nunca han tenido programas para combatir la pobreza, o cuando dicen poseerlos carecen de todo contenido lógicoeconómico, ya que cómo esperar que los pobres no sean pobres mediante ayudas alimenticias a los escolares o mediante las llamadas "escuelas saludables", o los subsidios a la vivienda, o brindando consultas médicas gratuitas, o al introducir el servicio de agua y alcantarillado a las comunidades; no es posible combatir la pobreza si no se tratan las causas de la misma. Lo que los gobiernos implementan es necesario pero no como medidas para combatir la pobreza, porque no la atacan como nos lo revela la realidad. Los servicios gratuitos que brindan los gobiernos revelan la existencia de pobres y cuando los mismos se incrementan, seguramente es porque la pobreza se ha incrementado. Esto es así porque quien no es pobre no acude a los servicios gratuitos del gobierno. En consecuencia, si un gobierno presta más servicios gratuitos, es porque lejos de combatir la pobreza, la propicia. Esta situación se presentó en muchos países luego de implementar los llamados programas de ajuste estructural.



Ante lo sostenido previamente resulta interesante citar el planteamiento siguiente:



"Al inicio del nuevo año y a las puertas del siglo veintiuno, con una visión amplia y clara del futuro, nuestro país necesita nuevas ideas, nuevos líderes y nuevas alianzas para impulsar de manera sostenida el desarrollo integral que permita erradicar las causas generadoras de la pobreza y de la marginación social".



Amén de cierta incoherencia lógica en el planteamiento, que no es motivo de discusión en este artículo, hay que destacar lo positivo del mensaje del señor presidente de la república cuando sostiene que, "nuestro país necesita nuevas ideas, nuevos líderes y nuevas alianzas... para erradicar las causas generadoras de la pobreza y la marginación social". Se está total y absolutamente de acuerdo con estas frases, ya que como se ha intentado mostrar, ciertamente, se necesitan nuevas ideas. ¿Nuevos líderes? Resulta tan obvia su necesidad que ni falta hace argumentar al respecto. Y en cuanto a la necesidad de una nueva alianza, pues, sí. Hasta él lo dice.



Con todo, lo más importante son las nuevas ideas y por ello es conveniente efectuar algunas reflexiones al respecto. Como se ha señalado en otra ocasión, las ideas racionales llevan en sí mismas la exigibilidad de ser asumidas por otros de mente racional, de allí que lograr comunicar una buena idea es lo máximo que le puede ocurrir a un académico.

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los gobiernos o nunca han tenido programas para combatir la pobreza, o cuando dicen poseerlos carecen de todo contenido lógicoeconómico

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Pues bien, hasta ahora se han presentado algunas críticas a las falsas salidas a la pobreza, ahora se procederá a mostrar una propuesta, que no posee ninguna inspiración divina y tampoco ha brotado de una fe ciega en los pobres, ni mucho menos se trata de una mera especulación propositiva. Esta propuesta es el resultado de varios años de investigación teórica y empírica. La primera ha permitido determinar los límites de lo posible y, la segunda, la realidad de los sueños utópicos.



2. Razones para combatir la pobreza y cómo lograrlo en el capitalismo



2.1. Las razones



Ciertamente, las razones para combatir la pobreza son una obviedad; sin embargo, éstas varían según sean los intereses, la formación, las creencias o la disposición de las personas. Incluso, hasta puede ser animante hacer referencia a algunas, ya que pudiera ser que no se tuviera conciencia de la necesidad de acabar con la pobreza. Abatir la pobreza en una sociedad capitalista significa dotar de medios de compra a los pobres para que puedan satisfacer sus necesidades materiales y espirituales, con lo cual se genera una nueva demanda de consumo y, de manera inducida, nuevas inversiones para satisfacer el cúmulo de la nueva demanda. En consecuencia, abatir la pobreza debía ser de interés para los empresarios capitalistas, quienes verían mejorar sus negocios y beneficios. Por tal razón, este sector de la sociedad está a favor de abatir la pobreza, aunque puede disentir en la manera de hacerlo, por ejemplo, los empresarios nunca han estado dispuestos a asumir algunos sacrificios económicos temporales, cuando se ha propuesto la necesidad de redistribución de la riqueza como medida de ataque frontal a la pobreza.



Otros, en cambio, quizá no tengan un interés económico tan directo e inmediato como los empresarios capitalistas; sin embargo, el poder garantizarse el disfrute tranquilo y seguro de sus bienes los llevaría al convencimiento de que sería mejor que no hubiera pobres y que, obviamente, es responsabilidad del gobierno enfrentar tal problema y que ellos, rentistas de dorada alcurnia, suficiente tienen ya con los impuestos a la renta como para venir con los nuevos impuestos al patrimonio, "disque" para dotar a las municipalidades de recursos de manera que promuevan el desarrollo local. De igual manera, este sector tradicional está a favor de combatir la pobreza, pero nunca con medidas que afecten sus intereses, como una reforma agraria, por ejemplo, que hasta podría ser aceptada y promovida por la burguesía industrial.



Existen también aquellos que sin poseer ningún interés económico, ni siquiera material, poseen motivos de orden religioso que les impulsa a luchar sin miedo y sin cuartel por la causa de los pobres. Concebida la pobreza como un pecado estructural se combate como cualquier otro pecado. En esta lucha contra el pecado, como es obvio esperar, se entra en conflicto con los pecadores, con los supuestos causantes de la pobreza, aunque unos y otros digan estar a favor de abatir la pobreza.



También es común encontrar aquellos para quienes los pobres no deben existir por la sencilla razón de que también son seres humanos y, por ende, no existe razón para que la sociedad los margine y excluya de los beneficios a que tienen derecho como cualquier otro ser social. A estos enemigos de la pobreza es común que se les mezcle -a su contenido profundamente humanista- o atribuyan mezquinos intereses políticos partidistas, y aunque no existan razones valederas para disentir de la necesidad de combatir la pobreza, se termina por perseguir a quienes sin padecer la pobreza, quizá tienen las razones más genuinas para combatirla. Estos son aquellos a quienes después basta con adjudicarles cualquier epíteto del tipo terminado en "ista", como comunista, anarquista, socialista, agrarista, etc., para que pronto aparezcan en la lista de los que habrá que desaparecer. Y todo por combatir la pobreza, combate con el que nadie parece estar en desacuerdo.



También existen quienes están a favor de abatir la pobreza por la sencilla razón de que los pobres "les caen mal", les desagradan por su "incultura" y/o su mal gusto, por su haraganería e ignorancia, por que son viciosos y perversos, e inclusive, hasta feos. Obviamente, les parece que la vida sería mejor sin pobres que les ensucien el carro, que les pidan un peso, que les puteen o les roben al menor descuido y por cualquier razón.



Finalmente, los gobiernos también dicen estar a favor de combatir la pobreza, desafortunadamente nunca han logrado entender ni las causas reales, ni la forma efectiva de hacerlo. De allí que en esta propuesta, los gobiernos siempre deberán combatir la pobreza pero no tanto por las razones del pasado, sino porque en términos de costo-beneficio sociales resulta mejor para todos que no existan pobres, pero vistas así las cosas, será necesario también que el gobierno modifique la forma de combatir la pobreza, lo cual se analizará oportunamente.





2.2. ¿Cómo abatir la pobreza en el capitalismo?



Como se podrá comprobar en el desarrollo de este planteamiento, se han dejado por fuera todas las propuestas del pasado relacionadas con el cambio de sistema como condición primera para erradicar la pobreza. La hipótesis de que la solución para erradicar la pobreza es cambiar el sistema sencillamente no se considera. De igual manera se descarta la salida homeopática de proponer más y más capitalismo, ya suficientemente probada sin éxito en el tercer mundo. También se excluyen las reformas radicales y profundas que atentan contra la propiedad privada. De igual manera se excluye la participación directa del gobierno por ineficiente y paternalista, al menos en la forma que ha actuado hasta hoy.



Esta propuesta, sin buscar a propósito conciliar las distintas razones para combatir la pobreza, tal parece que lo consigue ya que no se toca el sistema, no se busca afectar a los empresarios, se respeta la propiedad privada, no hay reformas radicales y ni siquiera se concibe como condición previa para erradicarla la toma del gobierno. Bastará que éste actúe paralelamente con otros agentes, de forma racional y eficiente, y respete el carácter de sujetos de los pobres. Ciertamente la tarea es bastante difícil, pero si se logrará desarrollar la teoría conforme a lo ofrecido, no deberían existir resistencias para implementarla, lo cual resulta ser más que estimulante para formularla.



2.2.1. Algunos presupuestos



Abatir la pobreza en el capitalismo exige de la consideración de muchos presupuestos que permitan tener una comprensión esencial de la pobreza en sí misma y de sus causas generantes. Se retomarán aquellos que a nuestro juicio son insoslayables. Primero, que el capitalismo genera de suyo pobreza; segundo, que pese a ello es posible desarrollar una estrategia antipobreza que opere en el interior del sistema capitalista; tercero, una estrategia que evite los males del capitalismo y que, en consecuencia, sea no capitalista; cuarto, una estrategia que aproveche las dinámicas mercantilistas pero sin anteponer el mercado a los individuos; quinto, una estrategia que potencie el desarrollo del individuo pero que combata el individualismo. A estos postulados previamente presentados se añaden unos cuantos más. Sexto, de manera general, los pobres no son pobres por haraganes o falta de educación; séptimo, de manera general los pobres son pobres por falta de trabajo y, consecuentemente, por falta de ingresos; octavo, de manera particular puede haber pobres a causa de enfermedad, invalidez, o inclusive por haraganería.



Pues bien, hay que reflexionar un tanto sobre los presupuestos a fin de hacer compresiva su necesidad. Es importante tener presente que el capitalismo genera pobreza a fin de no caer en la homeopatía social, a la que ya se ha hecho referencia, y proponer más capitalismo para combatir los viejos males del sistema. Pero también es necesario establecer que pese a ello es posible combatir la pobreza en el capitalismo, a fin de no caer en aquellas propuestas del pasado, las cuales sostenían que era necesario primero cambiar el sistema para luego acabar con la pobreza. Cuando se sostiene que el abatimiento de la pobreza se propone "en el sistema", se quiere decir que se hará en una formación social capitalista, ya que el modo de producción capitalista seguirá siendo el dominante; sin embargo, las actividades económicas que desarrollarán quienes buscan superar su pobreza tienen que ser no capitalistas, de tal manera que se eviten o minimicen algunos males propios del capitalismo.

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Esta propuesta no toca el sistema, no afecta a los empresarios, se respeta la propiedad privada, no hay reformas radicales y ni siquiera se concibe la toma del gobierno.

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Al rechazar la forma capitalista de la economía, en la propuesta, no se rechaza la forma mercantil, por el contrario, se reconoce y acepta el funcionamiento del mercado en las relaciones con el exterior del sector, ya se trate de empresas capitalistas, consumidores asalariados o bien, del gobierno, incluso, mucha de la distribución en el interior del nuevo sector se hará vía mercado. Mientras no se llegue al reino de la abundancia y las personas sigan concibiendo como valores los productos de su trabajo y no como meros satisfactores de sus necesidades, es preciso acudir al mercado para asegurar una distribución más o menos eficiente de lo producido, aunque no se confíe en el mismo para la asignación de los recursos productivos en el interior del nuevo sector, por supuesto.



También es de interés potenciar y estimular el desarrollo del individuo, a diferencia del deterioro en la autoestima generado por el capitalismo a causa de estimular un individualismo exagerado y enfermizo, bueno tan sólo para generar frustración y desengaño entre los jóvenes ante su incapacidad de saciar su consumismo. Interesa que las personas se aprecien por lo que valen y no por lo que tienen. Enfocar de esta manera las valoraciones de las personas conduce a considerar en su justo valor a las grandes mayorías, a diferencia del capitalismo donde ocurre lo contrario. Importa elevar el amor propio de las mayorías populares, no sólo porque tienen razones sobradas para no despreciarse, sino porque al hacerlo potencian sus grandes dotes creativas, necesarias e importantes en el camino a la solución de sus muchas carencias materiales.



Se suele justificar la pobreza al aducir que los pobres lo son por haraganes e incultos pero, ¿cómo es posible que sean haraganes si cuando se les contrata y paga un salario generan la riqueza que otros disfrutan? Es obvio que los empresarios por más que desprecien a los trabajadores, no podrían hacer producir a sus negocios si no existieran trabajadores que les vendan su fuerza de trabajo. Por otra parte, no es raro encontrar entre los pobres a personas con igual educación que los no pobres; además, a los ricos no les viene la riqueza de su educación, pero si pueden educarse es gracias a su riqueza.



Que los pobres lo son por falta de trabajo es tan obvio como que en los períodos de crecimiento económico excepcional se reduce la magnitud de los mismos. Aunque más temprano que tarde, el número de trabajadores nuevamente es excesivo en relación con las necesidades de explotación del capital. Así, la magnitud de los pobres se incrementa en proporción a los que carecen de empleo y/o a la reducción de los salarios de quienes aún permanecen ocupados. Esta es una de esas realidades terribles que los apologistas del capitalismo no desearían que fuera así y, quizá por ello, son muy dados a negarla u olvidarla hasta que estalla una nueva crisis social. Dar una explicación detallada del por qué se "autoderrota" la prosperidad no es posible por el limitado espacio de este artículo. Valga nada más señalar que su explicación se encuentra en la tendencia del capitalismo a la concentración de la riqueza, de tal manera que al transcurrir el tiempo la demanda se rezaga de la oferta, aunque se acuda a los mecanismos de crédito para aproximar la demanda a la oferta; ello funciona de manera temporal, ya que es obvio que no se puede vivir indefinidamente del crédito.



Y, finalmente, se desea dejar constancia que si bien es cierto que existen casos aislados en los cuales la haraganería, la carencia de educación, la enfermedad y otras razones semejantes mantienen a las familias en la pobreza más abyecta, no es posible generalizar las causas de la pobreza a partir de tales casos particulares, en tanto que existen otras familias que también son pobres y no poseen ninguna de esas características. Pero, sobre todo, porque se ha observado históricamente que en el capitalismo la magnitud de la pobreza disminuye cuando se incrementa la magnitud del empleo y de los ingresos.



2.2.2. Cómo abatir la pobreza



Luego de las formulaciones anteriores, la fórmula misteriosa que posibilitaría abatir la pobreza resulta más que sencilla y quizá hasta excesivamente obvia: generar empleo que se traduzca en ingresos o medios de vida para garantizar la reproducción material y espiritual de la familia trabajadora, esto es, superar la línea de la pobreza.

Ahora bien, tales empleos tendrían el carácter de no asalariados, ya que no se está proponiendo ninguna fórmula trivial, al estilo del crecimiento económico, tan usadas en el pasado y aún ahora bajo la modalidad de teoría del rebalse. Tampoco se está sugiriendo la generación individual de autoempleo, propia de los informales urbanos o del campesinado, ya que se trata de experiencias no exitosas.



Nuestra propuesta de generación de empleo parte de aquellas experiencias de Desarrollo Económico Comunitario (DEC), existentes principalmente en el área rural de nuestro país. Se trata de las organizaciones comunitarias de repobladores, repatriados y desmovilizados surgidas durante y con posterioridad al conflicto políticomilitar, gracias al apoyo de distinta naturaleza brindado tanto por organismos no gubernamentales nacionales como internacionales.



Esta propuesta parte de esa realidad, que se ha denominado DEC (Desarrollo Económico Comunitario), pero no se limitará a repetirla o a brindar un cuadro sistematizado de la misma. No se procederá de esa manera por una razón muy sencilla y es que las comunidades no han logrado alcanzar el pleno empleo, de allí la necesidad imperiosa de reflexionar en torno a cómo superar esa problemática. De lograrlo de buena manera, no sólo se estaría colaborando con las comunidades sino que se resolvería el problema planteado: abatir la pobreza en el capitalismo.



La resolución del desempleo es una meta o un horizonte, pero para llegar a ese punto es preciso previamente revisar el cúmulo de factores positivos con que cuentan a su favor las comunidades, sin los cuales, sencillamente, sería un abuso, una ilusión o un puro desvarío cualquier propuesta de nuestra parte.



2.2.3. Factores que posibilitan abatir la pobreza



Estos factores que hacen posible abatir la pobreza son realmente una serie de características propias de las comunidades previamente referidas y, por tanto, se trata de una realidad fáctica. Lo primero y fundamental que se observa en estas comunidades es que están organizadas. La organización tiene un fin expreso: realizar sus actividades económicas que para ellas es primordial. No es una organización con fines políticos, ni siquiera sociales o culturales, como había sido lo tradicional, se trata de una organización con fines económicos. Esto no significa que lo político, lo social o cultural esté ausente. No, claro que no. La organización con tales fines sigue existiendo. Pero además existe la organización con fines económicos. Y esto, precisamente, viene a marcar un giro rotundo y radical en todo el accionar comunitario. Se pasa de la protesta a la propuesta. De la exigencia y de la demanda tradicionales se avanza hacia propuestas y demandas de otra naturaleza. De manera ilustrativa se puede señalar que en lugar de demandar créditos subsidiados, buscan la manera de generar o crear sus propios mecanismos o instrumentos crediticios. La organización económica es su base y fundamento.




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f@felipe0071/14/2011+0-0
Buen aporte.
f@felipe0071/14/2011+0-0
Buen aporte.
i@infosp1/14/2011+2-0
En el capitalismo no se piensa de ninguna manera solucionar ninguna probreza ya que en efecto el fin o el objetivo del sistema es generar y acumular riqueza, la cual sólo puede realizarse si se producen deudores y éstos deudores, obvia e inevitablemente se convierten en pobres.
Esto quiere decir que no es posible solucionar la porbreza con el sistema que depende de generarla.
Para solucionar eso, es menester cambiar de sistema y puntualmente, err…
i@infosp1/14/2011+2-0
En el capitalismo no se piensa de ninguna manera solucionar ninguna probreza ya que en efecto el fin o el objetivo del sistema es generar y acumular riqueza, la cual sólo puede realizarse si se producen deudores y éstos deudores, obvia e inevitablemente se convierten en pobres.
Esto quiere decir que no es posible solucionar la porbreza con el sistema que depende de generarla.
Para solucionar eso, es menester cambiar de sistema y puntualmente, err…
1@1991rosso19911/14/2011+2-0
NO, hay pobres xq hay ricos
1@1991rosso19911/14/2011+2-0
NO, hay pobres xq hay ricos
g@guiroga1/14/2011+0-0
ahora en serio, La pobreza es un problema, pero es un problema que para ser solucionado no genera dinero y en el capitalismo si la solucion de un problema no genera dinero pues se queda sin solucionar
g@guiroga1/14/2011+0-0
ahora en serio, La pobreza es un problema, pero es un problema que para ser solucionado no genera dinero y en el capitalismo si la solucion de un problema no genera dinero pues se queda sin solucionar
m@morningdial1/14/2011+0-0
m@morningdial1/14/2011+0-0
g@guiroga1/14/2011+0-1
queres acabar con el hambre y la pobreza? ... comete un pobre
g@guiroga1/14/2011+0-1
queres acabar con el hambre y la pobreza? ... comete un pobre
_@_CalayoO_1/14/2011+0-0




Si es largo pero vale la pena
_@_CalayoO_1/14/2011+0-0




Si es largo pero vale la pena
s@supremogabriel1/14/2011+0-0
es largo pero muy interesante, es decir, un relato de la realidad
s@supremogabriel1/14/2011+0-0
es largo pero muy interesante, es decir, un relato de la realidad
S@Sesshoakat1/14/2011+0-0
S@Sesshoakat1/14/2011+0-0
T@TecnoGadget_ss1/14/2011+2-0
NO
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