Toca ahora hablar de una mujer cuya existencia no pasaría jamás a la historia sino fuera por los avatares del destino que la obligan a estar en el peor lugar en el momento más equivocado. Violet Jessop nacida en Argentina pero de ascendencia británica era la mayor de cinco hermanos, durante su infancia una turberculosis estuvo a punto de terminar con sus pilmones; aunque los médicos no eran muy optimistas el cielo tuvo que esperar. Tras la muerte de su padre regresa a Inglaterra donde comienza a trabajar camarera para la White Star Line aunque como siempre reconoció, se mareaba con frecuencia y no le gustaba el mar.
Uno de los primeros destinos de Violet Jessop fue para formar parte de la tripulación del Olympic. Realizando las tareras propias de su puesto, el 20 de septiembre de 1911 la nave choca contra un crucero británico, el Hawke, por culpa del barco de pasajeros, por suerte no hubo que lamentar la pérdida de ninguna vida humana aunque el choque dejó tocados a ambos barcos. Violet seguía confiando en su suerte después del susto.
Con el Titanic ya terminado, el barco más lujoso del mundo preparó su viaje inaugural para zarpar en Abril de 1912, no sin antes estar a punto de chocar con el crucero Hawke como sí había hecho su hermano el Olimpic. Debido a su experiencia Violet fue seleccionada para embarcarse en el Titanic y el 14 de Abril estaba durmiendo en su camerino cuando el gigante de los mares colisionó contra un iceberg. La joven pudo llegar hasta un bote salvavidas donde organizó junto con sus compañeras la evacuación de los pasajeros.
Mientras era evacuada en el bote un oficial del barco le entregó un bebé abrigado por una manta. Desde su bote pudo ver como el Titanic era tragado literalmente por el océano Atlántico y tras una tensa espera de ocho horas fueron rescatados por el Carpathia. Al abandonar el barco una mujer le arrebató al bebé y se fue corriendo con él. Según explicaría Violet más tarde, la mujer debió dejar un momento el barco en la cubierta y cuando regresó el oficial se lo había entregado ya a ella. En todo caso, la presunta madre huyó tan rápido del lugar que no fue capáz ni de agradecerle el hecho de haberlo tenido apretado fuertemente contra su pecho durante horas para no evitarle una hipotermia. De cualquier modo la camarera del Titanic podía estar agradecida a los cielos, esta vez el barco de Violet se había hundido pero ella había sobrevivido, la muerte le había pasado de nuevo muy cerca.
Tras la gran tragedia del Titanic que conmocionó al mundo entero, la línea Olympic recibió una nueva creación, en este caso se trataba del Britannic. Aunque su nombre original era el Gigantic los dueños decidieron cambiarlo por su parecido al malogrado Titanic. En esencia el Britannic era una versión mejorada de este en cuanto a medidas de seguridad, además de reforzarse el casco poseía espacio para los grandes responsables de la tragedia del segundo hijo de la línea Olympic, los botes salvavidas.
El Britannic no llegó a transportar pasajeros, con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, la armada británica requisó el navío y fue transformado en un impresionante barco hospital. Al ser mayor que el Titanic pudo albergar hasta 3.300 camas hospitalarias. Nuevamente Violet Jessop ocupó un papel en esta historia, esta vez trabajando como enfermera de la Cruz Roja.
A finales de 1915 el Britannic fue destinado al Mediterráneo Oriental en la zona cercana a la turca península de Gallipoli a la entrada de los Dardanelos donde se libró una de las más sangrientas batallas de toda la primera Guerra Mundial. De haber triunfado los aliados occidentales hubieran podido conseguir acceso al Mar Muerto para suministrar armas a Rusia. Las últimas estimaciones hablan de más de 300.000 soldados muertos o heridos por parte del bando aliado y una cifrar similar por parte de los otomanos.
En este contexto la tarea del Britannic sería de la evacuar al máximo número de heridos para trasladarlos hasta la cercana Grecia. Según el “ius in bello” o reglas de la guerra, el buque británico podría realizar sus tareas de salvamento sin miedo a ser atacado por otro navío siempre y cuando se utilizara exclusivamente como embarcación de salvamento, no pudiendo trasportar ni refuerzos ni suministros sino quería ser atacado. Lamentablemente un mando austríaco comunicó a sus superiores que el Britannic estaba embarcando tropas en Egipto. Este fue el detonante de su posterior ataque. En menos de 45 minutos el mediterráneo fue testigo del hundimiento del hermano mayor del Titanic, aunque en el momento de su hundimiento se encontraba sin heridos en su interior un incidente en la evacuación de los botes salvadidas con las hélices del barco ocasionó 30 muertos y varios heridos, entre los más graves estaba Violet que fue golpeada con un bote y perdió el conocimiento; antes de que su cuerpo inerte se hundiera totalmente pudo ser rescatada y llevada a tierra donde sólo hubo que realizarle unos cuantos puntos de sutura.
Las verdaderas causas o motivos del hundimiento del Britannic se mueven de nuevo entre la bruma de la leyenda. En primer lugar se desconoce si fue atacado por una submarino alemán o chocó con una mina abandonada, otra polémica es que, de haber sido un ataque de las potencias centrales, el motivo no fue como represalia por no respetar las normas de la guerra sino para eliminar un futuro competidor en el negocio del trasporte de pasajeros a América al acabar la guerra. A día de hoy sigue sin conocerse la causa exacta y todo son elucubraciones.
Violet Jessop vio terminar la guerra alejada ya de la primera línea del conflicto, atrás había dejado sus años de servicio primero en el Olympic, luego en el Titanic y finalmente en el Britannic, sobreviendo a todos los incidentes que a lo largo de su vida habían sufrido estos tres transatlánticos. El primero de ellos el Olympic todavía seguía en servicio y como si de una maldición se tratara buscó de nuevo intentar emular el destino de sus hermanos mayores, el fondo del mar.
Como parte de esta condena a la línea Olympic, Violet tenía que ocupar su lugar volviendo de nuevo a formar parte de la tripulación del primero de la serie. El Olympic realizaba la línea de transporte con Nueva York hasta que en 1934 y por culpa de la espesa niebla colisionó con el barco-faro Nantucket. Producto del choque el Nantucket se partió a la mitad y murieron siete de sus once tripulantes, en esta ocasión el caso del Olympic aguantó y no terminó hundiéndose. De nuevo Violet Jessop llegó sana y salva a la costa, preguntándose de nuevo si debía o no seguir dedicada a cualquier actividad que tuviera que ver con el mar.
Aunque las medidas de seguridad no eran las mismas que en la actualidad, los choques y hundimientos de barcos no ocurrían con tantísima frecuencia; de la línea Olimpic se habían hundido ya dos barcos y el que llevaba el nombre de la serie parecía destinado a seguir el mismo camino aunque hasta ahora solo el azar lo había impedido, justamente lo contrario que habría ocurrido con los otros dos. Existían rumores en la White Star Line de la maldición de la clase Olypmic ¿Sería el momento de deshacerse del primero de ellos? En Marzo de 1935, tras 24 años de servicio, con muchas historias y daños a sus espaldas fue retirado del servicio y vendido por 100.000 libras a Sir John Javir para su desguace. Como si existiera una conexión, ese mismo año la White Star Line fue absorbida por su competidora la naviera Cunard debido a sus graves problemas financieros.
Quién no quiso retirarse fue Violet que siguió trabajando en otras empresas realizando servicios en cruceros hasta 1950, eso sí, sin demasiados incidentes. Murió en su casa de Suffolk (Inglaterra) en 1971 de un ataque al corazón. Cuentan sus allegados que una noche en su casa descolgó el teléfono y alguien le preguntó si era ella Violet Jessop, la mujer que hacía 50 años había salvado un bebe en el Titanic, al preguntar Violet por la identidad de la persona esta simplemente contestó “Yo soy ese bebe” colgando después el teléfono. Violet escribió una biografía donde cuenta como ella no había contado jamás aquella historia a nadie.

