Algunos humanos afirman que los animales con sistema nervioso central (SNC) no somos los únicos individuos vivos que poseemos capacidad para sentir pues, según estas personas, las plantas también poseen dicha capacidad sin necesidad de tener un cerebro. De ello concluyen que si es éticamente incorrecto explotar y asesinar a humanos y a otros animales sintientes para comerlos, también debe ser éticamente incorrecto hacer eso mismo con las plantas.
Lo curioso de todo esto es que, la mayoría de las veces, las personas que dicen y defienden que las plantas sienten (y que es éticamente incorrecto comerlas) no son sensocentristas sino antropocentristas, es decir, humanos especistas que sostienen que sólo los humanos tienen un valor intrínseco por el hecho de ser de la especie Homo sapiens. Si esto es así entonces estas personas están mintiendo cuando dicen que consideran que la sintiencia es la principal característica moralmente relevante, y utilizan el presente argumento para derivar de él que seguir una alimentación vegetariana estricta es tan éticamente incorrecto como seguir una alimentación con productos de origen animal. Para dichas personas, la supuesta existencia de sintiencia en las plantas ¿qué querría decir? ¿que es tan éticamente incorrecto comerse una lechuga como comerse a un humano o a un perro?…
Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Éste iría como sigue:
(A1) “Los humanos sienten, por lo tanto, explotarlos y asesinarlos es éticamente incorrecto”.
(A2) “Los animales no-humanos sienten, por lo tanto, explotarlos y asesinarlos es éticamente incorrecto”.
(A3) “Las plantas sienten, por lo tanto, explotarlas y asesinarlas es éticamente incorrecto”.
(A4) Como (A1) y (A2) y (A3) es verdadero entonces “Comamos lo que comamos actuamos de manera éticamente incorrecta”.
(A5) Como (A4) es verdadero entonces “La alimentación vegetariana estricta no es éticamente más correcta que la alimentación con productos animales”.
1. Aclaraciones preliminares:
(i) Sentir es una experiencia mental. Los veganos respetamos a los demás animales porque son sintientes. Hay mucha confusión y mal uso de la palabra ‘sentir’. Ésta sería la primera cosa que habría que dejar clara. ¿De qué estamos hablando cuando decimos ‘sentir’?
sentir (Del lat. sentīre).
1. tr. Experimentar sensaciones producidas por causas externas o internas.
3. tr. Experimentar una impresión, placer o dolor corporal. Sentir fresco, sed.
4. tr. Experimentar una impresión, placer o dolor espiritual.
sentir.
1. m. Sentimiento del ánimo. (anima=alma -> animal)
Cuando hablamos de ‘sentir’ no nos estamos refiriendo a responder a estímulos sino a tener experiencias subjetivas, es decir, a poseer una mente. La mente es un fenómeno emergente resultado de la actividad del cerebro. El cerebro es el lugar donde se centraliza la actividad del sistema nervioso. En el siguiente video se explica el funcionamiento del sistema nervioso central en humanos, pero la explicación también es válida para los animales no-humanos:
A veces, al término ‘sentir’ se le suele asociar a la capacidad de reaccionar a cambios ambientales (presion, humedad, temperatura, etc). Es por ello que, en el ámbito de la electrónica, cuando se habla de sensores electrónicos lo que se quiere decir es que reaccionan fisioquímicamente, no que sientan a un nivel mental. También en el ámbito de la mecánica, cuando se dice que un neumático “sufre” al tomar una curva nos estamos refiriendo a que se desgasta el dibujo de su superficie, no a que experimenta sufrimiento en una supuesta mente.
Si bien es cierto que las plantas no tienen sistema nervioso para sentir, al igual que un sensor electrónico son capaces de reaccionar fisioquímicamente ante cambios ambientales. El típico ejemplo es el de las plantas “carnívoras” que reaccionan ante un insecto cuando éste (o cualquier otra cosa), debido a la tensión o presión realizada, se pasea por encima de ella y toca unos pequeños pelos que activan el mecanismo fisioquímico que hace que la planta reaccione cerrándose; la planta no se cierra porque haya pensado: “tengo hambre y hay un insecto para comer”. Llevando el común mal uso de la palabra ‘sentir’ a una reducción al absurdo, podríamos decir que cuando se produce una reacción química en la materia es debido a que ésta “sintió”, lo cual puede sonar muy místico, pero es un disparate que lo único que hace es degradar el verdadero e importante significado de la palabra ‘sentir’: experiencia mental (consciencia, emociones, sentimientos, deseos, etc.)
Los animales tenemos un sistema nervioso central que nos permite percibir y tener intereses, los más fundamentales son evitar el dolor y buscar el placer, ésto hace que éticamente los animales debamos ser tenidos en cuenta como pacientes morales que somos. Un animal no es sólo “algo vivo” sino también es alguien, pues posee un cerebro/mente en el cual se sienten los estímulos externos, y las emociones y sentimientos internos como experiencias subjetivas.
La ciencia que estudia la mente sigue cinco principios fundamentales:
1º.- La mente y el cerebro son inseparables.
2º.- Cada función mental en el cerebro se lleva a cabo con circuitos neuronales en diferentes regiones del cerebro.
3º.- Todos los circuitos del cerebro están contruidos con células nerviosas.
4º.- Los circuitos neuronales usan moléculas específicas para generar señales en y entre las células nerviosas.
5º.- Las moléculas específicas se han conservado a través de millones de años de evolución.
2. Desde el punto de vista científico:
(ii) Las plantas no piensan porque no tienen cerebro, ergo, no sienten. (A3) es falso.
Tener inteligencia no quiere decir tener mente. Un programa informático es inteligente, pues maneja información y elige qué hacer según los datos de entrada pero no piensa. Podemos decir que toda la vida es inteligente porque posee un ADN, pero no toda la vida piensa. Las plantas son sistemas vivos pero en dicho sistema carecen de sistema nervioso y de cerebro, es decir, no tienen tejidos nerviosos que puedan producir experiencias subjetivas, motivo por el cual no pueden llegar a tener consciencia ni intereses. Una planta no es “alguien vivo” sino “algo vivo” que reacciona fisioquímicamente a respuestas externas, tal y como puede “sentir” (la palabra adecuada es ‘reaccionar’) un sensor electrónico.
Lo curioso de todo esto es que, la mayoría de las veces, las personas que dicen y defienden que las plantas sienten (y que es éticamente incorrecto comerlas) no son sensocentristas sino antropocentristas, es decir, humanos especistas que sostienen que sólo los humanos tienen un valor intrínseco por el hecho de ser de la especie Homo sapiens. Si esto es así entonces estas personas están mintiendo cuando dicen que consideran que la sintiencia es la principal característica moralmente relevante, y utilizan el presente argumento para derivar de él que seguir una alimentación vegetariana estricta es tan éticamente incorrecto como seguir una alimentación con productos de origen animal. Para dichas personas, la supuesta existencia de sintiencia en las plantas ¿qué querría decir? ¿que es tan éticamente incorrecto comerse una lechuga como comerse a un humano o a un perro?…
Formulamos de forma más clara el argumento que utilizan dichas personas. Éste iría como sigue:
(A1) “Los humanos sienten, por lo tanto, explotarlos y asesinarlos es éticamente incorrecto”.
(A2) “Los animales no-humanos sienten, por lo tanto, explotarlos y asesinarlos es éticamente incorrecto”.
(A3) “Las plantas sienten, por lo tanto, explotarlas y asesinarlas es éticamente incorrecto”.
(A4) Como (A1) y (A2) y (A3) es verdadero entonces “Comamos lo que comamos actuamos de manera éticamente incorrecta”.
(A5) Como (A4) es verdadero entonces “La alimentación vegetariana estricta no es éticamente más correcta que la alimentación con productos animales”.
1. Aclaraciones preliminares:
(i) Sentir es una experiencia mental. Los veganos respetamos a los demás animales porque son sintientes. Hay mucha confusión y mal uso de la palabra ‘sentir’. Ésta sería la primera cosa que habría que dejar clara. ¿De qué estamos hablando cuando decimos ‘sentir’?
sentir (Del lat. sentīre).
1. tr. Experimentar sensaciones producidas por causas externas o internas.
3. tr. Experimentar una impresión, placer o dolor corporal. Sentir fresco, sed.
4. tr. Experimentar una impresión, placer o dolor espiritual.
sentir.
1. m. Sentimiento del ánimo. (anima=alma -> animal)
Cuando hablamos de ‘sentir’ no nos estamos refiriendo a responder a estímulos sino a tener experiencias subjetivas, es decir, a poseer una mente. La mente es un fenómeno emergente resultado de la actividad del cerebro. El cerebro es el lugar donde se centraliza la actividad del sistema nervioso. En el siguiente video se explica el funcionamiento del sistema nervioso central en humanos, pero la explicación también es válida para los animales no-humanos:
A veces, al término ‘sentir’ se le suele asociar a la capacidad de reaccionar a cambios ambientales (presion, humedad, temperatura, etc). Es por ello que, en el ámbito de la electrónica, cuando se habla de sensores electrónicos lo que se quiere decir es que reaccionan fisioquímicamente, no que sientan a un nivel mental. También en el ámbito de la mecánica, cuando se dice que un neumático “sufre” al tomar una curva nos estamos refiriendo a que se desgasta el dibujo de su superficie, no a que experimenta sufrimiento en una supuesta mente.
Si bien es cierto que las plantas no tienen sistema nervioso para sentir, al igual que un sensor electrónico son capaces de reaccionar fisioquímicamente ante cambios ambientales. El típico ejemplo es el de las plantas “carnívoras” que reaccionan ante un insecto cuando éste (o cualquier otra cosa), debido a la tensión o presión realizada, se pasea por encima de ella y toca unos pequeños pelos que activan el mecanismo fisioquímico que hace que la planta reaccione cerrándose; la planta no se cierra porque haya pensado: “tengo hambre y hay un insecto para comer”. Llevando el común mal uso de la palabra ‘sentir’ a una reducción al absurdo, podríamos decir que cuando se produce una reacción química en la materia es debido a que ésta “sintió”, lo cual puede sonar muy místico, pero es un disparate que lo único que hace es degradar el verdadero e importante significado de la palabra ‘sentir’: experiencia mental (consciencia, emociones, sentimientos, deseos, etc.)
Los animales tenemos un sistema nervioso central que nos permite percibir y tener intereses, los más fundamentales son evitar el dolor y buscar el placer, ésto hace que éticamente los animales debamos ser tenidos en cuenta como pacientes morales que somos. Un animal no es sólo “algo vivo” sino también es alguien, pues posee un cerebro/mente en el cual se sienten los estímulos externos, y las emociones y sentimientos internos como experiencias subjetivas.
La ciencia que estudia la mente sigue cinco principios fundamentales:
1º.- La mente y el cerebro son inseparables.
2º.- Cada función mental en el cerebro se lleva a cabo con circuitos neuronales en diferentes regiones del cerebro.
3º.- Todos los circuitos del cerebro están contruidos con células nerviosas.
4º.- Los circuitos neuronales usan moléculas específicas para generar señales en y entre las células nerviosas.
5º.- Las moléculas específicas se han conservado a través de millones de años de evolución.
2. Desde el punto de vista científico:
(ii) Las plantas no piensan porque no tienen cerebro, ergo, no sienten. (A3) es falso.
Tener inteligencia no quiere decir tener mente. Un programa informático es inteligente, pues maneja información y elige qué hacer según los datos de entrada pero no piensa. Podemos decir que toda la vida es inteligente porque posee un ADN, pero no toda la vida piensa. Las plantas son sistemas vivos pero en dicho sistema carecen de sistema nervioso y de cerebro, es decir, no tienen tejidos nerviosos que puedan producir experiencias subjetivas, motivo por el cual no pueden llegar a tener consciencia ni intereses. Una planta no es “alguien vivo” sino “algo vivo” que reacciona fisioquímicamente a respuestas externas, tal y como puede “sentir” (la palabra adecuada es ‘reaccionar’) un sensor electrónico.
“Dos de los contrastes fundamentales que trazamos son entre las cosas vivas y no vivas – lo animado y lo inanimado – y entre las cosas con mente y las sin mente. Las rocas y sillas son piezas de materia inanimada, no sólo están muertas sino que son el tipo de cosas que nunca han estado vivas, al menos no en su forma actual. Las plantas, sin embargo, son organismos vivos, como los animales. Pero, a pesar que las plantas están vivas ellas no tienen ningún tipo de vida mental. Sus actividades incluyen nutrición, crecimiento y reproducción, pero no son sintientes; no tienen sensaciones o consciencia sensorial; no están “despiertas”. A pesar de que exhiben respuestas a varios tipos de estímulos, sería exagerar decir que perciben las cosas de su entorno o que tienen experiencias internas o sensaciones, o que pueden por ejemplo sentir dolor.” Dr. Sean Crawford, Aspects of Mind.
¿Siente una planta?
Premisas:
1ª Sentir es una experiencia mental.
2ª La mente es el producto de un cerebro debido a que cerebro y mente son uno.
3ª Las plantas no tienen cerebro.
Conclusión: Las plantas, al no tener un cerebro, no tienen mente y por lo tanto no sienten. Quien cree que las plantas tienen mente sin necesidad de un cerebro puede ser debido a uno de los siguientes motivos:
a) Porque, al contrario de lo que la ciencia dice, cree que la mente se puede originar en alguno de los siguientes tejidos de las plantas: xilema, floema, tejido meristemático, tejido epidérmico, parénquima, colénquima, esclerénquima, etc. Por lo tanto, quien afirma que las plantas tienen mente debería indicar qué tejido vegetal se encarga de transformar los estímulos internos y externos del organismo en experiencias subjetivas, y por supuesto, adjuntar el artículo científico que lo afirma (o en todo caso los argumentos para sostener tal afirmación).
b) Porque la persona tiene creencias religiosas y, por lo tanto, defiende el dualismo cerebro-mente, es decir, que, con la finalidad de reforzar el dogma ilusorio de la “vida del ego” después de la muerte, esta persona defiende que el cerebro y la mente no son la misma cosa sino que una cosa es el cerebro físico y otra cosa es el “alma inmortal e inmaterial” (mente). Siguiendo con lo anterior, a esta persona le viene muy bien decir que las plantas tienen mente, entendida ésta como “alma”, pues si las plantas (o las piedras) piensan sin cerebro, entonces ¿por qué no va a pasar lo mismo con los humanos?… Sin comentarios.
c) Por incultura.
La neurociencia defiende que las plantas no piensan, es decir, no sienten:
- En el primer capítulo titulado Introduction: Mind and Mental Phenomena del libro Aspects of Mind, publicado en enero de 2005, el Dr. Sean Crawford (profesor de Filosofía de la Mente, Universidad de Manchester) explica que las plantas no tienen vida mental y, por lo tanto, no son sintientes:
“Dos de los contrastes fundamentales que trazamos son entre las cosas vivas y no vivas – lo animado y lo inanimado – y entre las cosas con mente y las sin mente. Las rocas y sillas son piezas de materia inanimada, no sólo están muertas sino que son el tipo de cosas que nunca han estado vivas, al menos no en su forma actual. Las plantas, sin embargo, son organismos vivos, como los animales. Pero, a pesar que las plantas están vivas ellas no tienen ningún tipo de vida mental. Sus actividades incluyen nutrición, crecimiento y reproducción, pero no son sintientes; no tienen sensaciones o consciencia sensorial; no están “despiertas”. A pesar de que exhiben respuestas a varios tipos de estímulos, sería exagerar decir que perciben las cosas de su entorno o que tienen experiencias internas o sensaciones, o que pueden por ejemplo sentir dolor.” Dr. Sean Crawford, Aspects of Mind.
Ya Leonardo Da Vinci (1452-1519) decía que las plantas, al contrario que los animales, no sienten dolor pues al estar ancladas en la tierra es innecesario para ellas:
“Quienes con tanto énfasis nos recuerdan la sensibilidad del mundo vegetal, son precisamente quienes no renuncian a nada. Los otros, por lo menos respetan el sufrimiento del que tienen pruebas fehacientes, toman posición ante una crueldad innegable y evitable. Pueden vivir sin utilizar al animal, sin matarlo, sin herirlo, sin explotarlo, y por consiguiente, lo liberan” Leonardo Da Vinci, MSS. H 60 (12) r de la Biblioteca del Institut de France
Que las plantas presentan complejos mecanismos de defensa y comunicación es un hecho, se pueden colgar aquí montones de artículos científicos que lo avalan, pero ello no es el resultado de una mente sino del código genético (ADN) y de su adaptación al medio. Lo que sucede con las plantas es por ejemplo análogo al aumento de insulina en sangre después de la ingesta de glucosa en mamíferos. Cuando alguien ingiere glucosa la insulina aumenta pero no se es consciente de ello. En los seres sin sistema nervioso (plantas, hongos, etc) todas las respuestas son así: el organismo ni se entera de ello.
Las respuestas defensivas de las plantas son básicamente tres:
- Respuesta hipersensitiva.
- Respuesta sistémica adquirida (SAR).
- RNA de interferencia.
Todas estás respuestas de complejidad variable no vienen acompañadas de eventos mentales porque no hay un sistema que pueda convertir los estímulos externos e internos en experiencias subjetivas, ya que en los vegetales no hay sistema nervioso. Hay otras razones adicionales para esto pero por ahora es suficiente. Más aún cualquier ser vivo responde a estímulos y en vegetales los mecanismos de defensa no son los únicos tipos de respuesta a estímulos, por ejemplo, la fotosíntesis es otro proceso que implica respuesta a estímulos pero sólo es una cadena de aconteciemientos bioquímicos sin ningún tipo de voluntad ni evento mental asociado. Una celda solar también responde a estímulos, toda la materia lo hace.
Existen quienes, intentando justificar el consumo de animales, reconocen que las plantas no sienten y, por lo tanto, no sufren pero afirman que las plantas también están vivas. Estas personas deberían saber que una alimentación 100% vegetariana mata menos plantas que una alimentación no vegetariana y que, además, dar el mismo valor a la vida de una planta (que ni siente ni padece) que a la vida de un animal sintiente es un argumento surrealista que no se sostiene de ninguna manera.
3. Desde el punto de vista ético:
(iii) Lo que realmente hay trás el argumento “las plantas también sufren”. Para la mayoría el decir “las plantas también sufren” es una forma rápida de justificar su consumo de carne, evitando pensar en serio sobre el tema. Hay que tener en cuenta que en las conversaciones muchas veces usamos ciertos argumentos que sabemos falsos pero que nos dan ventaja para “llevar razón”. Es facil sospechar que detrás de “las plantas también…” no suele haber un interés real sobre el destino de las plantas. Debemos tener siempre presente que hablar sobre el vegetarianismo con alguien no vegetariano genera muchas emociones. Las personas se suelen sentir atacadas, pues se les sugiere que en cada comida están cometiendo un acto inmoral contra los animales (Por ello, quizá el peor momento para hablar de estos temas sea la hora de la comida). Sea como fuere, la verdad es que “las plantas” es una salida rápida poco meditada contra el vegetarianismo.
“Quienes con tanto énfasis nos recuerdan la sensibilidad del mundo vegetal, son precisamente quienes no renuncian a nada. Los otros, por lo menos respetan el sufrimiento del que tienen pruebas fehacientes, toman posición ante una crueldad innegable y evitable. Pueden vivir sin utilizar al animal, sin matarlo, sin herirlo, sin explotarlo, y por consiguiente, lo liberan”. George Ross Berheim
Creo que queda de más decir esto, pero respeto las demás dietas y el post sólo es con ánimo de compartir información útil. Si no respetás y comentás boludeces, las voy a eliminar.VER POST:
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