Esta columna apareció en la edición n. 265 de
la revista Muy Interesante. Su autor es Miguel Ángel Sabadell.
la revista Muy Interesante. Su autor es Miguel Ángel Sabadell.
POLÍTICAMENTE INCORRECTO
La ciencia obliga a pensar
El Ser humano prefiere un manto protector,
una ideología a la que aferrarse o un pulgar que chupar, antes que arriesgarse a… pensar.
Vivimos en una civilización tecnológica, pero la nuestra es una sociedad mágica. Encendemos la luz y no la comprendemos; abrimos la heladera todos los días y desconocemos la Segunda Ley de la Termodinámica. No necesitamos saber cómo se hace el pan para poder comerlo, ni conocer la biología del caballo para montarlo. Sin embargo, sí deberíamos tener en claro para qué sirve de verdad la ciencia. Para muchos, incluida la mayoría de los intelectuales, la ciencia es una caja negra a la que se le pide la solución a nuestros problemas médicos o ambientales, por ejemplo. Pero muy pocos aceptan que sea un modo de pensamiento y menos aún, que forme parte de una cultura.
La belleza de la ciencia está en que nos induce a cierto ascetismo al pensar, a no dejarnos llevar por nuestras ideas preconcebidas; a pensar; a poner a prueba hasta el mínimo detalle; a ser críticos y a dudar.
La duda metódica es el cimiento de una mente lúcida. No valen en ella las ideologías ni los gurús; sólo las ideas segregadas por el cerebro. Únicamente existe un último legislador definitivo: la realidad.
Si nuestras ideas no se ajustan a la experiencia, por muy políticamente correctas que sean, debemos desecharlas. Pero no es fácil vivir así.
Decía Aristóteles que "las ciencias tienen las raíces amargas pero muy dulces los frutos". Y ese es el problema: la golosina en forma de palabras del líder político o religioso de turno… siempre son más deseables. Pensar aburre y cansa. Hilvanar un conjunto de pensamientos en forma lógica es una tarea ardua.
"No existe un camino regio para la geometría", contestó el matemático griego Euclides a cierto príncipe que se quejaba de la dificultad que entrañaba seguir los razonamientos de su maestro. Por eso, el aprendizaje no es un paseo, acaso ni siquiera una actividad divertida. La ciencia es apasionante, emocionante, asombrosa… pero no un parque de diversiones.
Miguel Ángel Sabadell es astrofísico y editor de ciencia en la revista Muy Interesante.
Imagen:
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