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JohnMilton22

Usuario (Argentina)

Primer post: 1 jul 2014
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El mediocre humor de Presta
InfoporAnónimo6/1/2015

Hace unos días vengo a entrando a Youtube para buscar vídeos de música ochentosa, algo de rock, algo de pop y después visito, video por video, los humoristas más "relevantes" de la Argentina. Encuentro agradable que siempre estén a la orden del día, en su podio intocable, los tres clásicos: Porcel, Olmedo y Juan Carlos Altavista (Minguito) Después siguen dando pelea grandes ingenios como Tato Bores, Guillermo Francella, Alfredo Caseros y por supuesto, a la cabeza, Diego "Peter" Capusotto. Pero me vengo topando con este auto-denominado "humorista" berreta llamado Sebastián Presta, el cual algunos infradotados le suben los sketchs pedorros que pasan en DUro de Domar (otro programa decaído y achacado, sin más aire y reciclado) de nombre, muy ingenioso, "Préstico". Ahora cabe preguntarse, ¿de dónde salió este pelado con cara de boludo que hace sensación en Internet y que atrae a tanta gente? Estuve leyendo comentarios de los vídeos y son todos más o menos así: (sic) ajajajjajaj se fue a la mil mierda ajajajjaja (sic) (sic) petinato cerra tu programa y dale mas espacio a prestico, asi va ser tu mejor negocio jaja (sic) En un video donde un personaje choca el auto ( no sé quién ni cómo, no me gusta perder el tiempo en pavadas) un fan comenta, de manera mogoloide: (sic) Disculpe señor, choco? - No, soy un transformer pelotudo. JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA likeee xDD (sic) Así y comentarios nauseabundos abundan por el canal de este muchacho y otros derivados. Me llama la atención que siempre está actualizado y los videos son HD. Sospecho que a Presta lo banca de lleno la productora de DDD, le paga los actores y, prácticamente, todo el contenido de sus sketchs. Les cuento de dónde surgió este personaje que, a pesar de haber visto varios videos, analizarlo minuciosamente y tratar de buscar algún atisbo de ingenio, no se le cae algo realmente gracioso que no sea la típica puteada de Yayo, chistes sexuales o el humor elemental de golpearse, accidental o intencionalmente. Presta era un personaje secundario, un pelafustán, un relleno que estaba en los sketch de Sebastián Wainrach y otros pelagatos más (Kitchs, una parodia a los programas doñarosa que estaban a la tarde), los cuales estaban en DDD antes de que ingresara Tognetti, allá por el 2006. Si se fijan bien, Presta nunca dice ni una palabra y en efecto, no hace nada de nada. Sólo pone la cara de gil cuando el protagonista, el dr Felipe o Wainrach, lo forrean o le dicen algo, si es que le dirigen la palabra. Observen bien estos videos: link: https://www.youtube.com/watch?v=0E-F7zNPn0s link: https://www.youtube.com/watch?v=eeGoQblQv28 link: https://www.youtube.com/watch?v=pIBuHNL-pvQ link: https://www.youtube.com/watch?v=ug3Qw36tS3I link: https://www.youtube.com/watch?v=S_U9OaR9Dy8 link: https://www.youtube.com/watch?v=TBPQn14lBc8 link: https://www.youtube.com/watch?v=1biPEcRCilk En 2010 Duro de Domar giró el timón y rajaron Pettinatto, Wainraich, y varios panelistas más. Presta quedó con Tognetti y Diego Gvirtz decidió bancarle un espacio. Antes de que se hiciera eco de sus trabajos, Presta quedó a la sombra varios meses por el programa de Malena Pichot, Cualca. Cualca, por ser humor de identificación para minitas rompebolas e histéricas, fue un éxito rotundo, un furor en las redes sociales, y Presta tuvo que garronear con lo que tenía... es decir, nada. Malena se independizó de DDD y empezó a grabar por su cuenta en un programa propio. Presta, a todo ésto, todavía hacía agua. Pasó un largo tiempo (yo ya había dejado de mirar DDD desde hacía por lo menos cinco años) y Presta empezó a consolidarse, a ganar terreno (ya que no tenía competencia) avalado por la canchereada básica, porteña y elemental de Tognetti y sus panelistas. Podemos decir que le fue bastante bien, ya que su sketch era semanal y ahora es a diario. Pero si hablamos de calidad, Presta sigue siendo rudimentario, repetitivo, soso y boludo como antes... No se nota ni evolución, ni ninguna refrescada de ideas. Nada... Siempre lo mismo por los siglos de los siglos. Y parece que a la gente le gusta: en el video del 18 de Mayo, de 7 minutos de duración, tiene 2700 visualizaciones, número nada despreciable considerando la calidad del producto que hace. En el tema de edición visual, a simple vista no sabés si estás video Peter Capusotto y sus videos o a Presta. Las mismas calidades de vídeo, latiguillos y sonorización muy, demasiado, parecida a la del Titán del humor y su compañero, Pedro Saborido. "La abuela cocainómana" es un choreo descarado de Violencia Rivas. "El placer de ser incogible" es un plagio de "El idiota pesado con las mujeres / Baile y seducción", etc. Presta no sale del remate adolescente (la mayoría de las veces una puteada o agresión física), no sale de mostrar minas copadísimas en tanga en situaciones surrealistas (la típica novia rubia 90-60-90 que te practica una fellatio después de que vos volvés de joda a las siete de la mañana o la enfermera infernal que te tira onda en el hospital, etc). Presta no tiene ingenio, ni lucidez, mordacidad, ni espontaneidad alguna. Presta, en un intento casi gracioso de emular el descontrol y el vandalismo del rock, imitando a Capusotto, cae estrepitosamente en el desagrado, rechazo y banalización de él mismo. Presta no tiene una mirada, una denuncia, una reflexión que te deje tecleando como hacen Tato Bores (recuerden el monólogo de la corrupción en pleno menemismo), Pedro Saborido, alfredo Casero, entre otros. Presta se recicla a sí mismo, todos los años. Los guiones y supuestos remates son malísimos, da la impresión que quien le escribe los guiones son adolescentes de secundaria que arrancaron a estudiar teatro. Los sketch son para, en promedio, pibes de 12 a 18 años. O al menos, eso es lo que me gusta pensar, porque si tenés más de treinta y te reís con ese humor, bueno, no sé, desconfiaría de alguien así. Antes afirmé que Capusotto y cía era el rey indiscutido del humor. ¿Por qué digo esto? Porque Capusotto, a pesar de tener a veces personajes cansadores y monótonos, no son pocas las ocasiones que denuncia la hipocresía de la sociedad, del rock, de las celebridades, de las instituciones dominantes. Capusotto desnuda todo lo falso del cholulismo, de los supuestos "rockstars" que cantan para el pueblo pero ni bien cobran se toman un avión privado a otro país. Capusotto fusila sin contemplaciones lo absurdo de la vida moderna, el consumismo, el culto a la apariencia, la estupidez primitiva de los deportes y los negociados que están detrás, el periodismo sensacionalista, lo obsoleto y anticuado de los ideales comunistas. Capusotto es lo más punk que hay en cuanto a humor, porque se ríe de todos y los hunde hasta el fango, se caga en todo y la gente, más o menos crítica, se deleita con su producto. No voy a negar que hay personajes que son infumables, pero hay otros que calan bien hondo en la satirización social y pega donde más duele. Ejemplos claros son Micky Vainilla (parodia de la clase media venida abajo, racista, eurocentrista y fascista), Bombita Rodríguez (Parodia del peronismo y de todos sus adeptos), Ramita (que destroza a los rastafaris que dicen luchar por un mundo mejor cuando en realidad su único mérito es fumar marihuana hasta quedar tirados). Incluso parodia a otros humoristas, vean los videos de "Padre Progresista" (en referencia a Casados con Hijos)," El dr Sambolongo", (en referencia al Dr. Tangalanga), "Festival de lo nuestro" que destroza al humor costumbrista y campesino (Luis Landriscina, Cacho Garay). A los boludos patéticos de Sin Codificar y a todo el plantel de Johnny Allon les pasa el trapo, no les llegan ni a los talones. Capusotto y Pedro Saborido no dejan títere con cabeza, disparan sus balas contra todo lo artificial de este mundo podrido y regurgitado, y lo mejor es que, a diferencia de Presta, siempre están renovandose, siempre con ideas frescas e innovadoras. Veanlo ustedes por su cuenta. Comparen a Presta y luego a Capusotto: link: https://www.youtube.com/watch?v=LD5y3UCqwjA link: https://www.youtube.com/watch?v=3bGE22CvGfs link: https://www.youtube.com/watch?v=CIfRFUPiZLU link: https://www.youtube.com/watch?v=79KJF7QcrrI link: https://www.youtube.com/watch?v=AZ2LyS6jFB4 link: https://www.youtube.com/watch?v=tAd0sw_lbIc link: https://www.youtube.com/watch?v=Z7FHTA0aDIo link: https://www.youtube.com/watch?v=_5pktQnmVeE Y mucho más. La oferta de Peter es inagotable. En cambio Presta tiene esto, que más que humor es algo triste: link: https://www.youtube.com/watch?v=s8fU5KzfJAs link: https://www.youtube.com/watch?v=jIuu-oJrLLg link: https://www.youtube.com/watch?v=1S0x9Saaky0 link: https://www.youtube.com/watch?v=eM0krqFNVUY link: https://www.youtube.com/watch?v=3-g1ZwUQ3Uo No hay comparación. Capusotto gana por goleada. Rogamos desde aquí que el virus Presta se erradique de una vez, y que vuelva el auténtico y feroz humor de antes.

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...Y complica más a Boudou
HumorporAnónimo7/1/2014

Hoy no encuentro las llaves, me las debe haber robado el albañil que trabaja construyendo mi departamento de 50.000 dólares.... y complica más a Boudou Las negras cogen para tener más guita de los planes sociales... mientras yo puedo tener ocho hijos porque soy lindo, trabajador, y sobre todo, empresario evasor de impuestos. Quiero que legalicen el trabajo infantil en los campos porque de otro modo, ¿quién va a venir a trabajar por dos mangos, en negro, sin jubilación ni beneficios? Y complica más a Boudou Justin Bieber ganó millones, se cogió a Selena Gómez, y probó una línea de cocaína... y complica más a Boudou Jorge Lanata cobra 600.000 pesos trabajando para el diario que se considera el más débil...y complica más a Boudou Ganó Francia por dos goles a cero contra Nigeria.... y complica más a Boudou Charly García no sacó un disco decente desde hace 10 años... y complica más a Boudou Están promocionando el helado de viagra. Sostienen que "rompería el tejido social". Y complica más a Boudou Argumento que Cristina lava dinero de nuestros impuestos, mientras que Magnetto lava el doble, en bancos europeos y omito que la mayoría proviene de extorsiones y manipulaciones... y complica más a Boudou Estoy a favor de Griesa, del neoliberalismo, de la devaluación, de la inflación, pero la chorra es Cristina.... y complica más a Boudou cualquier otra que se les ocurra, mandarla al 0800- ACM1PT

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El taringuero no...
El taringuero no...
HumorporAnónimo11/27/2014

MAQUINOLAS DE LA AURORA BOREAL, LES DEJO ESTO. lO PENSÉ MIENTRAS TRABAJABA. SALUDOS A TODOS. El Taringuero no habla a través de los post.... Comenta El taringuero no es indiferente con los posts... Denuncia El taringuero no mira porno.... Poringuea El taringuero no impide el comentario.... bloquea El taringuero no sube posts pobres o posts sobre boludeces... El taringuero crapea El taringuero no sube gifs de minas desnudas... el taringuero te "salva el post" El taringuero que se hace pasar por una mina no es un impostor.... Es un Roberto El taringuero no expone lo que desea exponer... el taringuero "te lo muestra" El taringuero no quiere que lo premien... quiere puntos El taringuero no hace post relevantes y de muchas visitas.... Hace un TOP El taringuero no dice o hace boludeces.... El taringuero "virguea" El taringuero que no tuvo relaciones no es casto.... es virgen El taringuero no es ni amigo, ni compadre, ni hermano.... el taringuero es maquinola, lince, rufián. El taringuero no trasnocha.... el taringuero practica el T at Night El taringuero no se envicia.... el taringuero simplemente taringuea. El taringuero no desprecia tu comentario.... te caga a negativos El taringuero no impide que comenta cualquiera.... discrimina por rangos El taringuero no es gordo, ni virgen, ni feo, ni pobre.... el taringuero es DIAMOND El taringuero no tiene dormitorio.... tiene pajacueva El taringuero no vive a masitas y gaseosa... el taringuero tiene las Pitusas y la Manaos El taringuero no es un jugador ordinario... es un gamer El taringuero no molesta con sus comentarios... Trollea El taringuero no induce al disturbio virtual... hace forobardo

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La culocracia (Redacción propia)
Apuntes Y MonografiasporAnónimo8/7/2014

La culocracia Los antiguos griegos se sorprenderían al ver que su concepto de gobierno mutó a una nueva forma de autoridad chillona y muy vistosa: la culocracia. Nada de libertad, ni soberanía ni principios: lo que quiere la gente es ver culos. Culos redondeados y bien tallados, culos con lentejuela, culos entangados y apretaditos. El culo es asunto serio. Me parece extraño que los medios no le dediquen al menos una primera plana en los diarios o un titular de última hora en Crónica Tv. La tendencia viene desde los años sesenta, donde los jóvenes empiezan a experimentar la desnudez en público. La doctrina se llamaba “amor libre”. La impusieron los hippies y era la excusa perfecta para garchar con cualquiera. Capturar una teta o un pene en la ciudad podría haber sido muy escandaloso en ese entonces. Pero hoy se le rinde homenaje desde todos los formatos: cine, música, moda, literatura, pintura y baile. En las ciudades grandes cantar o bailar en pelotas es tan normal como sacarse la ropa para ducharse, con la diferencia que cuando uno se baña, normalmente está solo. Como era de esperarse, al culo también le tocó su hora de ser ridiculizado. Entonces vinieron los shows de comedia chabacana y machista como “Rompeportones” y derivados. Emilio Dissi y Miguel del Sel tenían tan cerca a esos culitos preciosos que cuando llegaban a sus casas y sus mujeres se desnudaban para una noche de sexo eufórico, ellos preferían dormir. Al menos, le daban un descanso a sus ojos cansados. Después llegó la era Tinelli y las cosas se fueron pervirtiendo. Hay una gran diferencia entre montar cámaras ocultas a simples ciudadanos en los noventa (Videomatch) a llevar todas las santas noches a un gato siliconado para que baile y como siempre, que muestre lo mejor –y lo único– que puede ofrecer: el culo. Porque no sólo queremos ver el culo, sino que queremos sentirlo, palparlo, admirarlo, rendirle homenaje. Sentir que a pesar de que esas nalgas cálidas y centelleantes están a miles de kilómetros, nosotros podemos echar mano para glorificarlo. En la vida cotidiana el hombre puede ser un catador de culos tan preciso como el que cata vinos. Con sólo mirarlo bajar del auto, o verlo caminar en las sendas peatonales, el macho cabrío sabe si a determinado culo le falta o le sobra acción. Y cuando logra enhebrar uno como una aguja, el hombre se siente un titán. Porque ¿qué puede darle más masculinidad que dominar a la hembra y darle por la puerta de atrás? Personalmente, estoy a favor del sexo anal. Evita embarazos y, en consecuencia, que llegue más gente a este mundo sobrepoblado. A las mujeres les ayuda a ir de cuerpo más rápido, además de dotarlas de una aguda flexibilidad. El culo conquistó todas las esferas del hombre moderno. Lo que falta ahora es que penetre el gobierno. No está lejos el día en que los gobernantes –preferentemente mujeres, y preferentemente jóvenes– tiren a la mierda sus discursos vacíos y muestren, ante todos los argentinos, esas magníficas y loables partes humanas que Dios proveyó a la humanidad. Hasta ese día, mantengo mi fe.

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Mundo loco, mundo hostil
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/31/2014

Mundo loco, mundo hostil Me levanté a las seis de la mañana como siempre y desayuné lo mismo de siempre y me fui a trabajar en donde permanecí desde siempre. Mis viejos encienden la radio para “estar informados”, pero yo creo que es una excusa para tener algo por lo que amargarse la jornada. Si falta la abuela, con sus crónicas negras, encendemos la radio, que es igual de negativa. Mientras tomamos mate y masticamos algo, hablamos muy poco. El único que habla a viva voz es el imbécil locutor de la radio con su humor retorcido y ese torrente oral de información inútil. Y digerimos callados los problemas de los demás, los accidentes de los otros, el estrés de los ajenos. “El infierno son los otros”, decía Sartre. Nos vamos a trabajar un poco confundidos, porque cada vez que encendemos la radio el mundo se acaba. Miramos por la ventana y sólo se escuchan grillos. Ellos dicen que el apocalipsis está en la vereda. Sin embargo, cuando yo saco mi moto para irme, el mundo sigue igual. Los pajaritos cantan, soplan vientos pamperos, las hojas siguen verdes como ayer. Hay un componente psicológico a la hora de informar. Es un alivio que experimenta el típico devorador de mala onda, sea radial o televisiva. El pusilánime que no aguanta verte sonreír y te tira baldes de agua fría para que dejes de pasarla tan bien. Es el encanto de contar atrocidades. Al principio te ponen cara de tragedia griega, como lamentándose de haya tanta calamidad en el mundo. Pero cuando termina la última línea del relato, quizás te salgan con el ganador de la quiniela o el campeón de la copa sudamericana. La información periodística es neurosis pura, es bipolaridad hecha profesión. Pasar de la tristeza a la alegría y viceversa en tan sólo segundos. Y como si fuera un virus propio de películas de terror, la información mala onda se propaga y se contagia. Pasa de boca en boca, salta de persona en persona como una pulga pretenciosa. Llegás al trabajo y ya están tus compañeros acribillándote con catástrofes recientes. Se descargan, como si fuera una eyaculación verbal de información, lanzan sus comentarios y luego siguen trabajando. Quizás ni siquiera procesaron críticamente lo que escucharon, pero era urgente comentarlo con el resto. Volvés a tu casa cansado, harto de todo. ¿Y qué es lo que hace el ciudadano promedio cuando vuelve tarde a casa, cansado, con hambre, y con ganas de distraerse de la miserable vida que le toca todos los días? Informarse, aunque sea a la fuerza. La televisión recicla lo que se dijo hace unos días y las radios te repiten lo que pasó a la mañana. Es un constante reciclado de información chatarra. La televisión es lo menos democrático que hay en materia de medios, porque ellos sirven el plato y vos te lo tenés que morfar. Sin reclamar, sin chistar. Aunque no te guste, aunque ya lo hayas probado, aunque sea lo mismo de siempre. Ellos tienen una fuente de canales –aparentemente diversos– que te dan la ilusión de que tenés libertad. Te dicen “bueno, si a uno no le gusta, puede cambiar de canal”. Lo que realmente pasa es que venimos tan desgastados el duro día que nos tocó, que apenas nuestros pulgares obedecen. Y, para mayor comodidad y menor esfuerzo, dejamos el canal que haya quedado antes. Para fortuna de los que nacieron en generaciones tecnológicas, la televisión está a punto de acabarse. Desaparecer. Ya es un anacronismo. Es obsoleta. Es la evolución de las generaciones y los medios: nuestros abuelos con la radio, nuestros padres con la televisión y nosotros con Internet. Quienes hayan conocido la magia de Internet, desde la música hasta los formatos de videos, series y películas, no podrán darle más cabida a la televisión y a las radios, simplemente, porque todo está en una computadora. El mundo está en un monitor. Los escritores se sorprenden de encontrar cada vez más cantidad de escritos y escritores perdidos en el tiempo, los cuales nunca se habrían recuperado de no haber sido por la World Wide Web. La televisión y las radios son limitadas, se quedan cortas ante el despliegue fantástico de las nuevas tecnologías. Añoramos el día en que nos levantemos bien, por haber dormido bien, y en silencio desayunar “cosas bonitas de la existencia”, como el silencio o el canto de los pajaritos cercanos, quienes han sido tanto tiempo acallados por la cacofonía de las radios.

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En Navidad nace Cristo y muere la civilización
En Navidad nace Cristo y muere la civilización
Apuntes Y MonografiasporAnónimo12/15/2014

En Navidad nace Cristo y muere la civilización “La misma navidad, hasta en los baños. Un año que de nuevo, sólo daños (…) La misma navidad en cada esquina. Parece una gran fiesta y es rutina (…)” Conjunto Falopa Por: Milton Muñoz "El Outsider" Llega Diciembre y el ánimo de la gente empieza a tomar temperatura junto al clima. Llega Diciembre y finalizan los ciclos de las instituciones. Ciclo lectivo, fiesta de egresados. Ciclo laboral, vacaciones en Enero. Cuando era chico ansiaba que llegue este mes tan querido por tantos. Ahora le tengo cierta desconfianza, la misma que cuando uno es supersticioso y anda con miedo cuando es Martes 13. Diciembre es el último mes del año y es una fecha ideal para “hacer balances”. Qué salió bien, qué salió mal y qué deberíamos hacer el año siguiente. La vida es tan impredecible que ponerle fecha y hora al calendario es como construir una casa en la montaña: al menor movimiento imprevisto todo se va al carajo. Después de 24 días, llega Noche Vieja y los que la pasan realmente bien son los comerciantes. Los carniceros y los vendedores de sidra y de pirotecnia son los que la juntan en pala. Porque celebrar Navidad implica atiborrarse de comida y bebida, fingir que nos caen bien personas que quizás ni conocemos y esperar a que sean las doce de la noche para ver los fuegos artificiales. No me quejo. En ocasiones pasadas la he pasado muy bien. Hay recuerdos gratificantes que están etiquetados en mi memoria y el cartelito dice “Esto pasó en Navidad”. Pero últimamente, a medida que pasan los años aumenta el sinsabor. Déjeme ser sincero; las navidades me parecen cada vez más tristes. Observo en cada navidad el fracaso de la familia. Los abuelos festejan solos. Los hermanos treintañeros festejan con sus suegros y la familia de la novia, nuestros viejos se juntan con los pocos amigos que conservan. Cada uno toma su rumbo y esto es el colmo, porque se supone que es una fiesta familiar, cercana, íntima. Fracasamos incluso en la hipocresía, porque pasadas las doce algún que otro se pasa de copas y saca los trapos al sol (en plena noche). Generalmente deja traslucir infidelidades y asuntos turbios. Las cuñadas se odian y la paciencia llega a un límite, más si hay alcohol en el medio. Papá Noel llega borracho y vomita sobre los regalos. En el contexto social se deja mucho que desear. El consumo de alcohol va mano a mano con el consumo de drogas. Los pibes manejan autos a velocidades de Fórmula uno por las avenidas, completamente borrachos, para aparecer en el titular del diario del día siguiente y que, por supuesto, no es por un mérito. Accidentados de pirotecnia y, aunque no lo crea, accidentados por corchazos en el ojo. Patovicas de manos pesadas que rompen varios cráneos jóvenes. Guerra de bandas callejeras, asaltos a mano armada en locales de poca seguridad. Chicas, para no decir criaturas, que podrían tener la edad de tu hija, vistiéndose con remeras escotadas y faldas más que cortas, o en el peor de los casos, con gorros e indumentaria navideña roja, ideal para incitar al erotismo. Hay quienes se comprometen a pasar una noche amena y sin excesos. Lamentablemente, son la minoría. El 25 de Diciembre es el inodoro de los valores y las buenas costumbres que mantuvimos, o tratamos de mantener durante el año. Presionando un botón, o descorchando una sidra, todo se va para la cloaca. Es como si la sociedad, sin acuerdo tácito o explícito, pactara mandarse tantas cagadas con tal de pasarla bien justo el día que más austeridad debería tener. Hay cierta ambigüedad a la hora de celebrar el nacimiento de Cristo. ¿Realmente se celebra el nacimiento de ese muchacho o se celebra la derrota cultural que nos impusieron? Derrota cultural porque la costumbre es más yanqui de lo que uno pensaría. ¿Se ha puesto a pensar por qué consumimos alimentos hipercalóricos en pleno verano? Porque son alimentos para el frío y para climas crudos. La navidad estadounidense está decorada por nieve y chimeneas humeando. La figura de Papá Noel, ese simpático gordito de barba, fue perfeccionado por Coca Cola. Thomas Nast, dibujante germano-estadounidense, había creado un prototipo de Papá Noel o “Santa Claus” a finales del siglo XIX. Coca Cola compró el diseño, lo pintó de rojo (que es el color estándar de la etiqueta de la gaseosa), le agregó las risas y los renos con el respectivo trineo. Gracias a la máquina publicitaria que nos viene machacando desde hace años, intercambiamos porquerías que no necesitamos con dinero que no tenemos para gente que no nos importa. Imagino que si Cristo reviviera y viera todo el barullo, pegaría la vuelta y murmuraría “No entendieron nada”. Como dijo George Carlin, una casa se convierte en una cosa que sirve para almacenar más cosas. Estamos inundados, repletos, de idioteces que no significan nada y ni lerdos ni perezosos vamos y compramos más, cada navidad, por los siglos de los siglos. Esta neurosis de anhelar una cena de navidad perfecta se ve reflejada en “una navidad de locos” donde los padres de una hija adolescente se desmadran por conseguir todos los alimentos correspondientes y armar el maldito árbol. El dueño de casa le roba el árbol al vecino y todo sale mal. En una escena se resbala del techo y termina colgado de la pierna con los cables de las luces. En Argentina se ven rastros de estas vulgaridades y como queremos aún sentirnos argentinos, mezclamos la sidra importada con el clericó (o ensalada de frutas), postre bien criollo ideal para el verano. Como no quiero contaminar al resto con mi cara de ojete y comentarios mala onda, he decidido un severo ostracismo, justo el día de navidad. Parafraseando a Borges: que los otros se jacten de los años venideros, yo me enorgullezco de los que han pasado. Mis únicos vicios serán un poco de tabaco, quizás un whisky y la lectura de cualquier cosa que no me recuerde que es una noche en la que debería estar haciendo cagadas.

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Por qué legalizar el aborto
Ciencia EducacionporAnónimo11/30/2014

Por qué legalizar el aborto Por: Milton Muñoz Hay mucha controversia con el tema del aborto. La dimensión que toma el debate es tan complejo como la legalización de la marihuana: quien está a favor, casualmente encuentra estudios que avalan la legalización. Quien está en contra, encuentra –casualmente, otra vez– estudios que la refutan. Hay sobreabundancia de información. Incluso el pensador más frío e imparcial no sabe qué concluir cuando le piden opinión. Apostamos en este escrito a la legalización del aborto porque es una medida democrática y necesaria. El aborto legal le sacaría “la vergüenza” a las mujeres que concurren a la clandestinidad, independientemente del estatus social, frenando así la vorágine de muertes de madres jóvenes. René Favaloro dijo que gracias a la ley obsoleta de la prohibición, los sanatorios hacen fortuna cuando la nena de clase media acude junto a su papito para que le extraiga del vientre al pequeño bastardo. En las villas y en la marginalidad en general mueren cientos de mujeres al acudir a falsos doctores (que más que doctores, son carniceros con matrícula) para practicar un aborto. Además, seamos sinceros, ¿para qué quiere traer más gente al mundo? Los colectivos están llenos, las colas de los bancos son eternas. Ya no hay lugar para nada. En las plazas no hay un bendito banco que esté libre. Todo el maldito paisaje está contaminado con miles y miles de humanos que procrean sin parar. De haberse legalizado el aborto a principios de siglo, quizás nos hubiera ahorrado los nacimientos de grandes hijos de puta como Adolf Hitler o Jorge Rafael Videla. La gente no aguanta la carga seminal que lleva adentro y ni lerdos ni perezosos, buscan un telo y le dan rienda suelta a ese derrame alevoso de esperma. Y después obtenemos lo que lamentamos; hacinamiento, criaturas en la calle, condiciones deplorables de vida, vidas tiradas al tacho por la inconciencia de los padres. Después tenemos a la grandísima hipocresía y falsedad de los auto proclamados “pro vida”. Pro vida, escucharon bien. Estos fascistas invertidos sostienen que no hay que abortar “porque de hacerlo la mujer es una homicida”. Yo me pregunto, ¿por qué abortar es homicidio y hacer un huevo a la sartén es un omelette? Según estos cretinos, a toda eyaculación hay que ponerle un nombre, porque sino “es homicidio”. Ellos insisten en que hay que dejarlo nacer sin ningún tipo de intervención. Pero adivinen qué. Una vez que nació el humano en cuestión, desaparecen como los magos. Les importa un carajo si ese chico tendrá un hogar, una educación, un buen pasar o aunque sea, una esperanza de vida. Ellos sólo lo que querían es que nazca, el resto de la película ya es problema tuyo. Pro vida… qué chiste malicioso. Creo firmemente que hay dos caminos: legalizar el aborto o promover las vasectomías, porque en parte es también responsable el hombre. Si el hombre no puede dejar de reproducirse, hay que tomar cartas en el asunto. Con la vasectomía, el hombre podrá eyacular todo lo que quiera, pero sin desparramar pequeños bastardos por todo el país, como hicieron nuestros ancestros. En Japón la cuestión está bien estudiada. Los japoneses son conscientes de que tienen un país del tamaño de una de nuestras provincias: una isla insular perdida en medio del Pacífico. Por eso, apostaron a una ley que castiga a quien tenga más de dos hijos en el hogar. Si se te escapa el tiro (nunca mejor aplicada la metáfora) el gobierno interviene y se lleva al fruto de tus entrañas a un lugar donde nunca más lo vas a ver. Y como los japoneses están tan ocupados fabricando autos, repuestos, radios, televisores, computadoras y demás, ni siquiera se acuerdan de qué consistía el deseo sexual. Apuesto también a la procreación pero del trabajo. En vez de darle el pescado ya condimentado y asado a los supuestos “excluidos”, como hace cierto gobierno populista que no quiero nombrar, se les enseñaría a pescar y a cuidar el pescado. Aseguramos la supervivencia de las generaciones futuras con dignidad y un proyecto coherente. Que tiene bases en la realidad. Insistir en la educación sexual es un tema clave. Las chiquillas de quince o dieciséis años ya le dan cátedra de sexo a las treintañeras (cuando las primeras no quedan embarazadas). Las pibitas de la actualidad están adoctrinadas a ser máquinas de parir y tenemos una cultura emergente de feminismo berreta que les inculca que “ser madre es lo mejor de la vida” y demás boludeces que no tienen bases en la realidad. Si ser madre es lo mejor de la vida es porque sos lo suficientemente limitada de intelecto como para estudiar o emprender una carrera y te consolás con abrir las piernas y dejar que un espermatozoide travieso te fecunde un óvulo. La maternidad es cosa seria, muchachos. Algunas se defienden diciendo que el embarazo fue “un accidente”. ¿Un accidente? ¿Eso quiere decir que con toda tu inocencia, ibas caminando tranquila por la vereda, te tropezaste y te caíste arriba de una pija? ¡Por favor! Accidente es cuando vas por la ruta, manejando tranquilo y un pelotudo borracho se te estampa con todo. Accidente es cuando caminás por un piso encerado y te resbalás como un campeón. Más compromiso a la hora de realizar el coito no es mucho pedir. UNA MADRE SIEMPRE EDUCA A SUS HIJOS

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La Garcópolis o ciudad de los garcas
La Garcópolis o ciudad de los garcas
Apuntes Y MonografiasporAnónimo10/12/2014

La garcópolis o la ciudad de los garcas Trabajo frecuentando las calles de una ciudad chica y me sorprende el número de garcas que andan sueltos por este querido y hermoso país. No hay un margen de honestidad que quede limpio; el garca ya abarca todos los estratos sociales en todas partes. “El bicho de la desviación”, como decía Ricardo Iorio, inunda todas las regiones. El carnicero te aumenta el precio del pescado cuando llega la semana de Pascuas, a sabiendas de que el argentino promedio además de ser argentino, es un buen cristiano. El sodero te vende la soda sin gas a un precio irrisorio. Esto es el colmo del oficio. Lo único que tiene que hacer es brindar una soda que, por lo menos, cuente con un requisito básico. Y lo hace mal. El sodero nos toma por idiotas. Nosotros le pagamos el sueldo y nos estafa en la cara. El mecánico te succiona el sueldo como una aspiradora. Pongo un caso personal. Hace un mes se me pinchó la rueda de la moto. Se la llevé al mecánico y me la arregló correctamente. Hasta ahí todo bien. Después empezaron los problemas. A la semana siguiente, la cadena, el piñón y la corona del vehículo se hicieron pedazos. Se la llevé al mismo tipejo y, en pocas horas, ya tenía a mi nena de vuelta. A los tres días, había que cambiar todo de vuelta porque el maldito, –el mismo lo reconoció– le puso repuestos viejos y usados de otra moto. ¡Qué hijo de puta! Pensé. Pero le dí una oportunidad más. A todo esto, ya me había cobrado 300 pesos. Cambió las partes y me la dejó como nueva. Hasta hace poco. Empecé a oír unos ruidos nada agradables en mi moto y ya estoy sospechando de ese miserable. El estereotipo de garca de traje y corbata con maletín sigue vigente, pero es un cliché desgastado. Ahora la figura del garca toma otras dimensiones, otros formatos, otros colores. Ya no es necesario vestirse de opulencia ni pasear con autos de alta gama. El tipo deshonesto, el hombre peste, es tan común como el asado del domingo. La pregunta que me asalta es: ¿hay más garcas o hay menos gente de confianza? Es un poco de ambas. Si uno decide ser cagador, ya deja de ser un tipo de confianza. Es una proporción matemática. No puede convivir con Dios y con el Diablo a la vez. Hay garcas que se esfuerzan en hacerse pasar por gente bondadosa, pero el tiro siempre les sale por la culata: un mínimo desliz, una palabra fuera de lugar, una actitud sospechosa es suficiente para desenmascararlo. El garca de barrio se disfraza de buen vecino. De buen samaritano, de esos que te darían hasta los calzoncillos si no hiciera tanto frío en ésta época del año. Este tipo de garca se identifica por pequeños actos perjudiciales, pero que se vuelven una bola de nieve cuando uno empieza a sumarlos. El garca de barrio te pone la música fuerte en horarios de descanso, te deja la basura de semanas y meses enteros frente a tu casa, libera a sus perros para que hagan lo que quieran –y cuidadito con protestar: si uno mueve la lengua en un reclamo justo es tildado de “cascarrabias”, “amargo”, “rompebolas”–. El garca de barrio finge ayudarte, pero te cobra un interés demasiado alto. Cierta vez, cuando trabajaba de albañil en el verano, me asocié a “Perino” –un sujeto que al verlo ya te das cuenta que es un pusilánime, un piojo, un paria, lo más bajo de lo bajo– para levantar una pared a un vecino cercano. El trabajo duraba cinco días, a doble turno. Habíamos acordado en cobrarle 400 pesos al dueño de la pared, y dividiríamos 200 para cada uno. Trabajé como un condenado, transpirando la gota gorda y cuando finalmente llegó la hora de pagar, Perino me dijo que el dueño de la pared le había dado 250 pesos. “¿Pero no te había dicho 400?” le pregunté, con los ojos salidos. “Sí” me contestó “pero parece que cambió de opinión”. Nunca supe si realmente el vecino cambió de parecer o si Perino se guardó el resto de las ganancias. Trabajar con esta clase de gente me ha dejado experiencia, un ojo más crítico, algo de cinismo y por supuesto, mucha desconfianza. Los garcas llegaron a las esferas de la política, los negocios y la educación. El garca político es más fácil de reconocer, al que le dedicaremos una página en otro momento. El garca de los negocios cava su madriguera en las concesionarias, las funerarias, las ventas de electrodomésticos, celulares, zapatillas, incluso el servicio de Internet. Con esa herramienta demoníaca llamada publicidad o marketing, el garca comercial y oficinesco dispone toda su vida a adiestrar cerebros para que se vuelvan nada más que consumidores. Mediante el discurso falso y elaborado, el garca se te presenta como uno más de tus amigos. Te hace creer que piensa lo que vos pensás, que vivió lo que alguna vez viviste. Imita tus posturas y tus gestos, incluye palabras de tu léxico para incorporárselo al suyo, para futuras víctimas. El garca dice que tu mujer es una belleza, a pesar de que todos sabemos que es un más fea que pisar mierda descalzo. La introducción consiste en alagar, alabar, felicitar por tonterías, palmear el hombre o dar la mano a cada rato. Después de esa graciosa actuación (que a más de uno deja complacido y falsamente encariñado) el garca procede a manipular con los números, los costos, la financiación, las sugerencias, las promociones y otras mierdas comerciales. Si el garca se encuentra indefenso y vulnerable, es probable que llame a otro igual a él para que la embestida sea más efectiva. Porque, sin saberlo, creemos que si dos personas están convencidos de algo, automáticamente pensamos que “es la verdad”. Cuando nos damos cuenta, casi sin pensar, ya le compramos un auto, un celular o un electrodoméstico al garca. No importa si debemos pasar diez o veinte años pagándolo, o cambiarlo al paso de un año, o si nos alcanza para seguir viviendo. La sonrisa del garca es tan reluciente, sus dientes tan blancos y perfectos, que uno se enamora a pesar de ser un macho cabrío. La bondad, el cariño y la calidez que nos hizo experimentar el garca no se nos borrará hasta después de unos días. Es tan magnético su poder que incluso es probable que lo alabemos en secreto y digamos “qué amable que es el señor Gutiérrez”. El garca educativo ronda los colegios y las universidades. Está siempre limpio, con aroma a desodorante caro o perfume francés. Suelen andar en autos medio pelo, pero muchos, en la intimidad, amasan grandes fortunas. El garca educativo está a un paso de ser un patrón. La diferencia es que vos necesitás que te apruebe una materia (y si fallás, bueno, no es la muerte, podés intentarlo de vuelta), en cambio el patrón quiere que siempre apruebes, en el trabajo, los 365 días del año. Detrás de esos lentes de montura negra, el garca educativo mira el futuro de su calendario para gozarlo al máximo. Se adhiere a huelgas que para él no significan nada, enseña materias con desgano y superficialmente, y fundamentalmente, se rasca el higo todo el año. El garca que se hace pasar por profesor te extorsiona para que apruebes de alguna manera. Conozco casos de chicas (lindas) que fueron presa de un profesor que intercambiaba un aprobado por una noche de sexo. Estos sujetos ensucian la gloriosa profesión de enseñar. No todos son iguales, pero un par de manzanas podridas ya rotulan al cajón. Garcas abundan como las moscas de un tambo. Parecen multiplicarse y expandirse. Nadie está a salvo. La gente del campo, la cual siempre se la tomó por ingenua y “confianzuda” ya está a la defensiva, porque cuando van al pueblo a hacer las compras, seguro que se cruzan con un garca. En las ciudades hay un garca cada diez metros cuadrados. Esto es cien garcas en una cuadra. Y mil en un kilómetro. Imagínese. Pero no debemos andar de capa caída porque como muy bien dijo Facundo Cabral;” Dios juzga por el promedio. Estamos a salvo, porque la mayoría es gente buena”. Que así sea para el futuro de los que vendrán.

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¿Querés a tus abuelos? Dedicales este poema
¿Querés a tus abuelos? Dedicales este poema
ArteporAnónimoFecha desconocida

Mis abuelos Mis abuelos se levantan todas las mañanas Y el sol envidia el vigor de sus almas. Ellos desayunan con la cálida esperanza Que ni el mismo invierno podría congelarla. Viven cada día como la más tierna infancia, Y se regocijan de poder recordarla. Para ellos, la noche es para ir a la cama, Y el día para brindar palabras. Poseen el color del tiempo en sus canas, Pero es colorida sus sonrisas tempranas. El tiempo ya no puede jugarles pasadas, Porque ellos ya tienen sus buenas mañas. El dolor lo llevan en sus espaldas, Que se acrecienta a medida que pasan Los años con cada nueva añoranza. Tienen un tatuaje de llanuras a sus anchas, Donde cuentan historias para no olvidarla. Hay historia de vino y caña Hay historia de asados y guitarreadas, Y de ese patrón que nunca pagaba. Hay recuerdo prolijo de ciertas hazañas, Y en cada una hay una austera lágrima. Pareja de vidas hermanadas, Discusiones y amor entre la cama. Amanecer risueño de la entrada, Una vida entera para contarla. Yo los admiro en secreto… Y les dejo esta carta…

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Monólogo del fumador - Redacción propia
ArteporAnónimo10/16/2014

Monólogo del fumador Soy fumador desde hace cinco años. Con lo que gasté en cigarrillos, ya podría haberme comprado una casa, un auto, una pileta, un perro (o tal vez un leopardo de África) y varias cosas más. Pero me gasté todo en ceniceros artesanales de madera, vidrio o metal, encendedores conchetos y, por supuesto, kilos y kilos de cigarrillos. Cuando uno decide ser fumador, del tipo compulsivo, o “chimenea”, como se conoce en estos pagos, tiene que pensar en su bolsillo. Pero lo único en lo uno piensa es si la cajita y el encendedor están en el bolsillo. Estoy fumando un atado por día, que sale 18 pesos. A la semana, son 126 pesos. Al mes, son 504 pesos. Con esa plata puedo pagar el Internet, el agua, la luz y el gas. Pero claro, de qué sirve tenerlos si no hay un delicioso cigarrillo que lo respalde. Es como cuando le anuncian que tiene cáncer y le preguntan cuál es su último deseo. “Fumarme el último cigarrillo” es lo que la mayoría pide. Total, se va a morir igual. No vale la pena que lo deje ahora. Es a todo o nada. Es así como la vida, “se hace humo”. Entre los fumadores hay códigos. Por ejemplo, nunca se debe manguear el último cigarrillo del atado a otro fumador. El último es el que vale. Es el bastión de la resistencia, ya que consumiéndolo uno puede aguantar un rato hasta el próximo, que es donde se debe ir a comprar. No se deben probar más de tres secas si el cigarrillo es compartido. Esto es porque, como usted notará, el pitillo no es el mate, donde cada cual puede chupar las veces que quiera. No. Aquí las caladas son limitadas y deben ser prolijas. Es propio de los que carecen de códigos devolver el cigarrillo con el filtro baboseado o mojado. La muerte para esos pusilánimes. Todo fumador reconoce y le convida a otro fumador, aunque sea un completo desconocido. Y en cualquier lugar; en la terminal, en la avenida, en el boliche, en la oficina. No hay nada más hermoso que la hermandad del fumador. Somos todos iguales ante los ojos del dueño de la tabacalera. Por eso conservamos este acuerdo implícito. Siempre se debe dar fuego, sin pedir nada a cambio. Y decir gracias cuando le dan a uno. Hay que agradecer y ser cortés con el hermano que nos da la oportunidad de saborear el tabaco nuestro de cada día. Como toda persona que es esclava de un vicio, en nuestra familia somos mal vistos. Mamá y papá nos recuerdan, no sin cierta malevolencia, que el tabaco mata. Demora en hacerlo, pero cumple. La abuela dice que el tabaco da “mal aspecto” a la gente. Dice que les deja olor en la ropa, en los dedos y en la boca. Que arruina los dientes y que deja mal aliento. Bueno, eso es cierto hasta un punto, porque conocí gente sucia, desaliñada, desprolija, apestosa y con mal aliento y jamás habían probado un cigarrillo. En los años cincuenta las compañías tabacaleras hicieron una campaña masiva para el consumo del tabaco. Podemos ver estos dibujos, que protegen celosamente algunos coleccionistas, siendo algo normal para la época. Incluso se pensaba que el tabaco era saludable y les daba belleza a las damas. El tabaco, en todos sus formatos, se volvió algo tan habitual que llegó para incorporarse en el cine y en la literatura. Guillermo Cabrera Infante, escritor cubano, le dedica un ensayo de 500 páginas a la relación entre habanos, escritura y cine. Recuerdo que el libro era entretenido, pero más entretenido era arrancarle las páginas para armar un “liso” con tabaco importado, de los que se consiguen en las grandes urbes como Córdoba y Buenos Aires. Podrán deducir que, literalmente, “me fumé a Cabrera Infante”. Emilio Fernández Cicco sostiene que el habano es el deseo inconsciente del hombre por fumarse su propio pene. Si Cicco se fumó un pene o no, es harina de otro costal. El habano es propio de los garcas empresariales, pero yo hace poco cobré un sueldo cebolla (porque lo pelaba y lloraba) y me dí el gusto de saborear habanos. Es una experiencia agradable. No es nada de otro mundo. En las películas lo adornan con cocaína y whisky y trajes corbatados y secretarias tetonas. En una canción de José Larralde, gran poeta trovador argento, manifiesta que el colmo de trabajar en una tierra tabacalera es cultivarla con tanto amor y después el pobre peón tiene que fumar del peor. De las sobras. De lo que quedó. El resto se lo llevó el patrón. Se fue a Europa, vaya a saber quién está fumando el fruto del trabajo de Sol a Sol. El tabaco es propio de las mentes refulgentes, las mentes chispeantes que buscan algo más en este mundo servido y como diría el Indio Solari “todo igual, siempre lo mismo”. Quien fuma y lo confiesa es un valiente. William Faulkner confesó que para su oficio, el de escribir, necesitaba cosas tan sencillas y básicas como papel, whisky, tabaco y algo de comida. Quien fuma es porque se regocija de un placer tan minimalista y sobre todo, porque es la búsqueda constante de saciar una necesidad que nunca podrá ser satisfecha. El cigarrillo posee la mágica cualidad de apaciguarnos y al mismo tiempo de hacernos desear más y más. “Uno más y otro más, cientos y miles” cantaba Iorio. Sea como fuere, el tabaco no es para los pusilánimes. El tabaco es un placer tan majestuoso que se paga con un alto interés, pero, ¿quién nos quita lo bailado? En nuestro lecho de muerte, la lápida dirá: aquí yace un fumador. La vida se la fumó y se hizo cenizas.

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