Introducción:
Las costumbres cambian, no hay duda. Tener sexo en 1894 en la Inglaterra Victoriana era una actividad regulada por pautas estrictas que fundamentalmente estaban dirigidas a desalentar el contacto íntimo entre los cónyuges y relegarlo a una actividad con fines puramente reproductivos o un “sufrimiento” que la mujer debería padecer en virtud de satisfacer los indistintos de su marido.
Un libro de consejos prácticos sobre sexo dirigido a maridos y sobretodo esposas enseñaba como cuando y donde practicarlo.
Hemos traducido textualmente algunos de sus párrafos, Los lectores sabrán comprender que este libro fue escrito hace más de cien años cuando las costumbres de la sociedad eran, sobretodo en el tema sexo, muy diferentes a las actuales.
La esposa permitirá en los primeros años de casada un máximo de dos breves experiencias sexuales por semana. Con el paso del tiempo deberá hacer lo posible para reducir este número a cero.
Fingir una enfermedad, sueño y dolores de cabeza deberán ser sus mejores aliados a la hora de negar el sexo.
La mayoría de los hombres son por naturaleza pervertidos y si se los deja, harán participar a la mujer en prácticas repugnantes tales como realizar el acto sexual en posiciones anormales, besar el cuerpo entero de la mujer y pretender verla desnuda.
Un marido egoísta y sensual puede fácilmente tomar ventaja de su esposa. Una regla cardinal en el matrimonio no debe ser olvidada Dar poco, Rara vez y sobre todo a regañadientes. De lo contrario lo que podría haber sido un buen matrimonio se convertirá en una orgía de lujuria sexual.
Así como ella debe estar siempre alerta para mantener la cantidad de sexo lo más bajo que sea posible, la sabia esposa debe prestar igual atención a limitar el tipo y el grado de contactos sexuales.
Una sabia esposa no debe permitir a su marido ver su cuerpo desnudo y nunca, por ninguna razón, debe ver el de su cónyuge en igual situación.
Muchas mujeres han encontrado una manera práctica de mantener sexo sin quitarse mucha ropa. Generalmente se visten para la dormir con una bata de algodón grueso y hacen que su marido lleve un pijama.
Consejos prácticos:
Una vez en la cama, la esposa debe apagar todas las luces y no debe realizar ningún sonido a fin de que el esposo no crea que es alentado a acercarse.
Una vez que su marido la aborda debe evitar realizar cualquier movimiento con su cuerpo. Esto podría interpretarse como excitación. Tampoco debe emitir ningún sonido, gemido o grito.
Siempre debe realizarse el sexo en completa oscuridad.
No hable con su marido sobre desnudez, sexo ni permita que su marido lea historias o vea imágenes que traten sobre sexo. El hombre puede adquirir el hábito si se lo permite.
Si el hombre trata de besarla en los labios gire ligeramente su cabeza para que finalmente termine besándola en la mejilla. Si el prosigue y trata de besarla en otra parte del cuerpo deje rápidamente la cama y dígale que la naturaleza la llama y debe de ir al toilette
Una vez concluido el acto sexual la sabia esposa debe hablar sobre temas caseros menores que su marido debería realizar al día siguiente.
Las esposas inteligentes deben estar atentas a cualquier manera creativa de desalentar a sus maridos.
Para el decimo aniversario de casadas las mujeres deben de haber logrado tener ya a los niños deseados y de esta manera poner fin a cualquier contacto sexual con el marido.
Para ese momento ella solo se debe ocupar de criar a sus hijos y a mantener a su esposo en el hogar.
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