Nueve de cada 10 chicos ve pornografía en internet de forma accidental
Un estudio de una ONG tucumana reveló que los niños y adolescentes están más propensos a consumir imágenes sobre sexo de lo que los adultos creen. El ejemplo de “Blancanieves” y el peligro del abuso sexual.
El sexo es el tema con mayor cantidad de búsquedas en internet. Y gran cantidad de usuarios son niños y adolescentes. A esta conclusión llegó un estudio de una ONG de Tucumán, dedicada a la lucha contra el abuso infantil. El trabajo señala que los ciber son los lugares más frecuentados por los chicos para ver imágenes y videos con fuerte contenido sexual, alentados por la falta de los filtros antipornografía obligatorios y la existencia de paneles de privacidad que impiden controlar las páginas que se abren.
Un programa del Equipo de Prevención del Abuso Sexual Infantil (EPASI), que funciona desde 1999, permitió detectar que nueve de cada 10 niños, de entre ocho y 16 años, han visto pornografía en forma accidental, mientras estaban buscando información en internet para hacer sus tareas escolares.
Sin embargo, pocos padres se enteran de lo sucedido. El comienzo suele ser obra de la casualidad. Si se coloca en el buscador Google (uno de los más usados) “Blancanieves y los siete enanitos” aparecerá un enorme listado con páginas y, entre ellas, algunas con imágenes pornográficas. Indagando con otras palabras (sin ninguna connotación sexual) se ofrecen sitios con links que remiten a blogs con contenido muy distinto al de la página original.
Un sondeo realizado por LA GACETA On Line en los ciber del microcentro permitió comprobar que si bien estos locales son controlados por el Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo (Ipla), no poseen filtros antipornografía en todas las máquinas o bien estos no logran detectar las páginas con pornografía encubierta. “Es muy difícil saber porque la pornografía se filtra por webs que aparentemente son inofensivas y que la única manera de comprobarlo es abriéndolas a una por una”, contó un joven encargado.
Cada vez más accesible
Según el Epasi, la edad promedio de inicio de consumo pornográfico es de 11 años en los varones. En la mayoría de los casos, comienza de un modo accidental, pero termina siendo una adicción difícil de controlar. Es por eso que cada vez se ve con más frecuencia chicos con fotos y sonidos eróticos en sus celulares. Imágenes que llegan por emails y hasta naipes con figuras de alto contenido sexual circulan entre los estudiantes de la escuela primaria.
“Inducir a un niño a consumir pornografía es una forma de abuso sexual que daña su psiquis, poniéndolo en una posición de vulnerabilidad ante el abuso sexual”, advierte la psicóloga social Ana Valoy.
“Una cantidad enorme de niños y niñas son vendidos o secuestrados para la producción de material pornográfico. Cada hora, 194 niños son explotados sexualmente, y se estima que más de 1,7 millones de chicos sufren este flagelo. Tucumán no está exento de este delito sino que, las desapariciones de niños, niñas y adolescentes son cada vez más frecuentes, sin determinarse aún su paradero”, alerta.
Valoy sostiene que el consumo indiscriminado de pornografía por parte de un adulto, es un factor de riesgo. En los talleres de prevención que realiza el Epasi en pasaje Guido Spano 3.901, del barrio Las Américas, entre un 16 % y un 20 % de los niños reveló haber sufrido un episodio de abuso por parte de un adulto, alguna vez. LA GACETA ©
Esto es un tema muy serio
Si tienen chicos les pido que revisen su buscador sea google o yahoo o cualquier otro que tengan.
Un estudio de una ONG tucumana reveló que los niños y adolescentes están más propensos a consumir imágenes sobre sexo de lo que los adultos creen. El ejemplo de “Blancanieves” y el peligro del abuso sexual.
El sexo es el tema con mayor cantidad de búsquedas en internet. Y gran cantidad de usuarios son niños y adolescentes. A esta conclusión llegó un estudio de una ONG de Tucumán, dedicada a la lucha contra el abuso infantil. El trabajo señala que los ciber son los lugares más frecuentados por los chicos para ver imágenes y videos con fuerte contenido sexual, alentados por la falta de los filtros antipornografía obligatorios y la existencia de paneles de privacidad que impiden controlar las páginas que se abren.
Un programa del Equipo de Prevención del Abuso Sexual Infantil (EPASI), que funciona desde 1999, permitió detectar que nueve de cada 10 niños, de entre ocho y 16 años, han visto pornografía en forma accidental, mientras estaban buscando información en internet para hacer sus tareas escolares.
Sin embargo, pocos padres se enteran de lo sucedido. El comienzo suele ser obra de la casualidad. Si se coloca en el buscador Google (uno de los más usados) “Blancanieves y los siete enanitos” aparecerá un enorme listado con páginas y, entre ellas, algunas con imágenes pornográficas. Indagando con otras palabras (sin ninguna connotación sexual) se ofrecen sitios con links que remiten a blogs con contenido muy distinto al de la página original.
Un sondeo realizado por LA GACETA On Line en los ciber del microcentro permitió comprobar que si bien estos locales son controlados por el Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo (Ipla), no poseen filtros antipornografía en todas las máquinas o bien estos no logran detectar las páginas con pornografía encubierta. “Es muy difícil saber porque la pornografía se filtra por webs que aparentemente son inofensivas y que la única manera de comprobarlo es abriéndolas a una por una”, contó un joven encargado.
Cada vez más accesible
Según el Epasi, la edad promedio de inicio de consumo pornográfico es de 11 años en los varones. En la mayoría de los casos, comienza de un modo accidental, pero termina siendo una adicción difícil de controlar. Es por eso que cada vez se ve con más frecuencia chicos con fotos y sonidos eróticos en sus celulares. Imágenes que llegan por emails y hasta naipes con figuras de alto contenido sexual circulan entre los estudiantes de la escuela primaria.
“Inducir a un niño a consumir pornografía es una forma de abuso sexual que daña su psiquis, poniéndolo en una posición de vulnerabilidad ante el abuso sexual”, advierte la psicóloga social Ana Valoy.
“Una cantidad enorme de niños y niñas son vendidos o secuestrados para la producción de material pornográfico. Cada hora, 194 niños son explotados sexualmente, y se estima que más de 1,7 millones de chicos sufren este flagelo. Tucumán no está exento de este delito sino que, las desapariciones de niños, niñas y adolescentes son cada vez más frecuentes, sin determinarse aún su paradero”, alerta.
Valoy sostiene que el consumo indiscriminado de pornografía por parte de un adulto, es un factor de riesgo. En los talleres de prevención que realiza el Epasi en pasaje Guido Spano 3.901, del barrio Las Américas, entre un 16 % y un 20 % de los niños reveló haber sufrido un episodio de abuso por parte de un adulto, alguna vez. LA GACETA ©
Esto es un tema muy serio

Si tienen chicos les pido que revisen su buscador sea google o yahoo o cualquier otro que tengan.

