GCstrings
Usuario (Uruguay)
Bueno, la historia es así, conocí a Taringa! una tarde otoñal del 2008 queriendo bajar una discografía y me enamoré Pero en ese momento no hacía aportes porque mi conexión a internet era de 256 kb/s y para subir una foto era una lucha, entonces disfruté de un romance unilateral. Los links y las viejas costumbres se fueron desvaneciendo y estuvimos un tiempo peleados Este año me he vuelto bastante activo porque descubrí en Taringa! costumbres de la vieja escuela de cuando pasábamos toda la noche comentando boludeces o del tiempo del chat de yahoo y quién sabe que cosa más. Recuperé mi actividad en T! después de mucho tiempo y empecé a aportar más que nada ideas filosóficas y alguna noticia, ascendí a rango "Regular" y la semana pasada me llegó la notificación de "Ascendiste a Experto". Bien metida, experto, pero no había visto que el línea tenía la Bandera levantada y al otro día me dieron la fabulosa noticia de que había descendido a "Regular" de nuevo. Entonces ahora que aporto y estoy todos los días acá mi antigüedad no paga así que me suicido en gifs para ustedes solo para aportar algo para cag**** de risa y porque así los usamos para todos nuestros comentarios Sarcásticos. SI NO PUEDO ACENDER DE RANGO LA MUERTE VENDRÁ O capaz que soy muy cagón O capaz que no? FIN DEL POST Es joda, no es para afectar a nadie sensible
PUBLICACIONES Y LIBROS Saludos Taringueros, primero estoy haciendo este post para recomendarles la siguiente página. https://www.artgerust.com Que es una página para subir, promocionar e incluso vender sus obras literarias, también hay obras de autores de alrededor del mundo para comprar y se organizan cerámentes de literatura y de fotografía. En lo personal yo tengo ya dos libros publicados allí (aunque no he vendido ninguno) pero como se sontienen en copy right igualmente está bueno tenerlos por las eventualidades de plagio. Por consiguiente les dejo aquí el primer capítulo de mi primer novela, "CRÓNICAS DE UN INMORTAL" y algunos poemas de mi libro "A piel de Azufre". Espero les guste, es simplemente para recaudar opiniones porque siempre son buenas para la mejora personal. Desde ya gracias por sus comentarios y por tomarse el trabajo de leer mi trabajo. CRÓNICAS DE UN INMORTAL (el tiempo es una gota de agua) PRÓLOGO Imagina el tiempo de vida de una gota de lluvia, ella nace, crece en una inevitable caída y luego muere estrellándose por completo contra el suelo que oficia como juez imparcial. ¿Pero que si alguna de esas gotas esquivara el suelo y siguiera cayendo? Su único lamento sería que aún siendo la única que no se estrella no puede volver atrás. A lo largo de los años y de eras pasadas he tenido muchos nombres, muchas vidas y he hablado muchos idiomas pero siempre adaptándome a la jerga actual de alguna manera. Soy producto de sueños y fantasías, de terrores nocturnos, de leyendas; soy una sombra, soy nadie, soy un inmortal. El siglo XX ha sido bueno conmigo, aunque el incesante bullicio de las grandes ciudades es extenuante, la indiferencia de la gente alivia mi tensión y ayuda a cumplir la misión que me he propuesto pues los humanos suelen sospechar siempre de lo que no tiene nada de sobrenatural. Pero para explicar mi cometido debo comenzar en mi vida de mortal, hay hechos que tal vez pase por alto y para tu mejor entendimiento usaré puntos de referencia del mundo actual, no soy un historiador o sea que narraré esto como experiencia de vida y no como ciencia, si tus conocimientos difieren con mi historia serás tú el que decida que quieres creer. XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX Nací en época de Dioses y Condenas, en ese momento mi nombre era Lion, un soldado Espartano hijo del general Lionus. Naturalmente como Esparta era una ciudad destinada a la guerra, de muy joven comencé a perfeccionarme en este arte, ya de pequeño mi cuerpo siempre estuvo esculpido en la batalla, no era muy alto pero si sabía defenderme contra los que lo eran, tenía el cabello largo hasta los hombros, castaño como el de mi madre quién había fallecido cuando yo tenía solamente cinco años, mi padre me exigía un nivel alto pues el era un general; fue por ello que me volví diestro, me volví el mejor. Pero cada vez que me agobiaba el entrenamiento excesivo me dirigía a un cerro que estaba a unos kilómetros de la ciudad, ese cerro tenía una dualidad de salvaje y pacífico, en la cima había un viejo árbol testigo de cada suspiro. Desde ese cerro se veían las praderas verdes y a la lejanía sabía que estaba aquella eterna enemiga, Atenas, mientras cualquier espartano pensaba en ella de forma serena y tensa a la vez, yo la veía con una intriga característica preguntándome a cada momento entre los roces de la tutela de la guerra y la sabiduría, el conocimiento engendra la guerra por el poder y sin él la guerra no sería más que un montón de salvajes matándose sin sentido u orden alguno. Evidentemente este lugar no significó para mi solo una suave brisa donde poder filosofar y de alguna manera cuestionar las acciones del Olimpo, allí conocí la razón de mis decisiones futuras. Una tarde de verano, cuando había alcanzado la edad de quince años, estaba entrenando con muchachos de mi edad y ese día estaba particularmente arrogante, al ver esto mi padre tomó una de las espadas de entrenamiento y me retó. Intenté vencerle pero con tres movimientos simples como: cubrir, esquivar y atacar me hacía retroceder y caer entre el sonido de las risas de mis compañeros, me levante 4 veces pero luego de la quinta vez permanecí en el piso, inmóvil, esperando mí merecido regaño. - El orgullo de un general no es aquél diestro, es la equivalencia de su ejército. Indignado y furioso me retiré a aquel cerro, tal vez estaba tan enojado porque sabía que mi padre de alguna manera tenía razón. Caminaba rápido y mirando hacia abajo, suspirando de a ratos para contener las lágrimas. Cuando levanté mi mirada de nuevo, ya casi en la cornisa, vi a una mujer al lado de mi árbol con la mirada dirigida a la enorme pradera, el semblante pensativo, algo pálida. Tenía una túnica blanca que se pegaba a su escultural cuerpo con el viento, su cabellera oscura se extendía ondulada hacia el final de su espalda, cuando el viento dejaba de jugar con él, descansaba entre sus hombros hasta tapar parte de su pecho, en su cabeza dormitaba una corona de flores blancas que se opacaban ante el brillo de sus verdes ojos mientras ellos dejaban una estela cuando pasaba reflejándose en la piel blanca tan pura como el cielo resaltando sus labios, rubíes maestros en la perfección. Por un momento nos miramos perplejos como esperando a que uno de los dos admitiera su invasión. - ¿Qué haces aquí? – Dije sentándome cerca del árbol - Este es mi lugar- ni siquiera pregunté quién era, nunca la había visto. -No tengo lugar ni tierra, déjame ser hasta que Gaia me haga una o Ades me lleve, no interrumpiré tu meditación espartano. Después de unos minutos en silencio, cuando se disipó mi enojo comencé a hablar con ella. Me dijo que era Ateniense y su nombre era Milena, su madre había fallecido hacía un año ya y no sentía comodidad en seguir con su vida normalmente, así que dejó a su padre quién no tenía ni idea de donde estaba y recorrió Grecia, ese lugar iba a ser simplemente un sitio de paso. Le comenté como yo mismo había perdido mi madre y como era la vida a la que estaba acostumbrado, así también ella misma me contó la suya señalando las diferencias. Ella era fascinante, no era común encontrar esas cualidades para mí, debido a mí exceso de egocentrismo pero lo opacaba totalmente, cada movimiento, cada suspiro y cada palabra parecían complementarse de una forma tan angelical e hipnotizante que dejaba mis ojos postrados en ese sistema sin poder ni siquiera parpadear para no perderme de nada. Poco a poco el sol comenzó a esconderse y la luna tomó el reinado del cielo, no quise dar alusión a la intervención de la carreta de Apolo porque no quería que esto terminara pero no paso demasiado tiempo antes de que se diera cuenta, se notó en su rostro una mirada impotente, tenía frío y hambre, y nada para contrarrestarlo. Le pedí que se quedara en ese lugar, llegué a mi hogar veloz, tomé unas onzas de pan de en sima de la mesa, mi padre ya dormía. Tomé una manta y unos trozos de madera y cuerda que guardábamos en un armario y volví al cerro. Usando las ramas del árbol como soporte, la cuerda y las maderas construí una especie de techo con unas muy modestas “paredes”, luego le di la manta para que se cubriese y la onza de pan con un poco de agua para que se alimentara, al siguiente día intentaría conseguir algo mejor. - Ya debo irme. Me paré y ella también, caminamos unos metros juntos y luego paramos bruscamente, ella me miró a los ojos por un momento y luego se volvió hacia el refugio pero antes que comenzara a caminar tiré de su brazo derecho y la traje hacia mí, la tomé entre mis brazos sin dejar de mirarla a directamente a los ojos, ella me corrió el cabello de la cara y yo puse mi mano en su cintura, solté su mano y rocé su mejilla, antes de fundirnos en un apasionado beso. Fue más dulce de lo que yo hubiere soñado, la ambrosía de los mortales, creo que ya en ese momento la amaba. -Volveré mañana- le dije antes de perderme entre las tinieblas de esa noche. Fue un mes entero que Milena se quedó en aquel ecuánime lugar, donde la brisa y los dioses serían nuestros testigos. Me llegué a perder varios entrenamientos escabulléndome de mi padre y esperando volverla a ver todo el tiempo que fuera posible. Nos amábamos más cada minuto, pero conforme pasaba el tiempo nos dimos cuenta que esto era solo una ilusión, ella pronto se daría cuanta que había dejado totalmente solo a su padre Dorian. El trigésimo día ya estaba decidida, debía volver, aunque me amara, pero no sería el fin, debíamos reencontrarnos, yo debía ir a Atenas. Ese último día lo pasamos casi callados los dos, ella me explicó con lujo de detalles, como ya lo había hecho antes, como podía llegar hasta su casa en Atenas desde cualquiera de las entradas de la misma, era imposible perderse. Yo ya sabía los movimientos militares que estaban ocurriendo en esparta, sabía ya que la guerra había comenzado (aquella que luego llamarían la guerra de Peloponeso) y que estábamos invadiendo a sus aliados, que pronto terminaría todo. Le expliqué los lugares por donde debería ir, zonas neutrales que no estaban en guerra, tal vez duraría un par de días más pero por lo menos daría la vuelta al campo de batalla. Ella no sabía ni la mitad del asunto, no podía dejar que la matasen pero también entendía que era algo que debía hacer pero… La besé, para no perder ese gusto en los labios, y continué, ella continuó y nos sentimos vivos, quemados por la pasión que nos envolvía, los ropajes cayeron, solo vestíamos los suspiros del uno por el otro, la grama nos acariciaba mientras nos amábamos, escalando picos del olimpo hasta estallidos de volcanes en erupción, rozando el cielo con las manos la acaricié, dejé marcas de mis labios por su piel, ella me iluminaba con los ojos, nos envolvía calor, y sudor, vida, entre jadeos me dijo que me amaba otra vez y después, paz, una inverosímil tranquilidad, amainando el pensar para dar lugar al sentir, esos suspiros finales me hicieron sentir vivo, estable, feliz, asustado, todo a la vez. Y entre pensar y pesares me dormí, con la cabeza de mi amada apoyada en mi pecho, bajo mi eterno testigo mientras caían un par de hojas verdes entre la luz de una luna cuarto menguante y la brisa que creaba el vaivén de los pastizales entonado con el cantar de algún grillo, cerré los ojos y fue magnífico. Cuando los abrí Milena se había ido, sus ropajes no estaban, me puse los míos y tomé mi espada, era hora de volver a mi vida mientras no me reencontraba con mi amada. Pero cuando alcé la vista vi a mi padre, a mi sangre, con Milena al hombro. Perplejo lo observé mientras se me acercaba hasta cinco metros de distancia aproximadamente, lanzó el cuerpo de Milena a mis pies, estaba herida de muerte por una espada, en el vientre. - Creías que no sabía de tu pequeña aventura. - ¿Por qué? - No es obvio, estamos en guerra, ella te hacía débil Indignado, impotente, furioso me abalancé hacia él con mi espada, se movió a su derecha y golpeó mi espada con la de él haciendo que el golpe se desviara, sonrió, nos separamos y nuevamente lancé un golpe a la cabeza pero el se agachó dejando pasar la espada por en sima, entonces clavó su espada en mi hombro derecho, me dejó una grabe herida y solté mi arma. Casi de inmediato me tiré al piso para tomarla, la empuñe con mi mano izquierda, no importa si no era tan certero, le lancé un golpe a los pies pero saltó, esquivando mi segundo golpe y riendo a carcajadas introdujo su espada en la herida ya hecha, torturándome, haciendo que me retorciese de dolor. - Ves, débil. Siguió hablando pero yo ya no le pude escuchar, perdí la conciencia por el dolor. Cuando desperté estaba en mi cama, mi brazo estaba vendado y ya el dolor era menor, no pensaba quedarme ahí con ese demonio. Rodé de la cama y caí al suelo, cuando caí gire la cabeza y debajo de la cama había un baúl de plata que extrañamente yo nunca había notado, pensé que era algo de valor y lo tomé sin pensar, cuando salí de la habitación mi padre no estaba, hizo aún más fácil la decisión de irme, tomé una espada de la pared de la sala de estar antes de la puerta, una capa y me fui nuevamente al cerro. Cuando llegué el cuerpo de Milena ya no estaba. Me senté apoyándome en mi árbol asfixiado por el nudo en la garganta que me acompaña desde aquel día, entonces lancé el pequeño cofre hacia el suelo con furia y éste se abrió dejando salir un viejo libro que cayó cerca de una piedra, quedó allí con el titulo hacia arriba un tiempo sin que yo me levantara a recogerlo, no entendía porque ese libro ameritaba tanto secreto, tanto misterio. Me levanté y fui a buscarlo, el titulo era, “Mundo – Inframundo: Guerra eterna” más o menos esa era su traducción. Sus páginas amarillentas analizaban las acciones de Orfeo en aquel desespero por regresar a su amada al reino de los vivos, contenían secretos ocultos de cómo devolver un alma al mundo, todos bastante improbables. Lo leía con desespero, el olor a humedad que exhalaban las páginas me mareaba un poco, justo en la página sesenta y cinco recorrí las letras de un poderoso nombre, Rithil Anamo, dador de inmortalidad, rey de las bestias, amo de los espectros, devorador de almas- Tal vez él podía ayudarme, era la única parte del libro que describía una ubicación específica desde donde yo estaba. Era un largo y peligroso camino, las fauces de la naturaleza podrían volverme una partícula de polvo más, si no las bestias, si no los bandidos. Pero que más tenía para perder, ya no existía en mi una gota de confianza en nadie, menos en la aberración que yo llamaba padre, aquel que se burlara de mi, aquél que me despojó de todo lo que me era importante. xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Caminé meses, La comida escaseaba, perdí mi atlética forma de guerrero pues había días que no podía alimentarme. Las bestias me atacaban, tenía marcas por todo el cuerpo, aruñones, mordidas, picaduras. Pero mi convicción era más fuerte que los burdos intentos de la naturaleza de mantenerme alejado, tal vez debía haberlos escuchado. Cuando los días se transformaron en semanas recorrí las grandes praderas viendo a nadie, como un fantasma entre los pastizales, y cada vez que uno rozaba mi piel pensaba en Milena, casi podía olerla entre la verde grama. Cuando las semanas se transformaron en meses recorrí grandes bosques y poderosos ríos pero poco a poco el terreno se fue volviendo más árido, no recordaba ya si podía hablar, o pensar. Solo sabía recordar amar y odiar. Allí, cuando casi podía sentir la saliva de los buitres rondando mis mejillas llegué al lugar, árido, rocoso, inerte. Eran Tres volcanes en perfecta alineación casi de las mismas proporciones, parecían tallados a mano. Ya había anochecido, no había árboles ni animales cerca, ni siquiera insectos, era lo único remotamente vivo pero al fin había llegado. Los volcanes se unían formando un triángulo con cuatro entradas, una del oeste, otra del sur y la última del norte, entré por el oeste, el camino estaba perfectamente definido, las rocas que caían parecían poseer movimientos involuntarios que las hacían depositarse a los lados del sendero casi organizadamente, el paso siempre estaba abierto. El símbolo dibujado en el libro era imposible de distinguir en el propio terreno pues comenzaba con un círculo que rozaba cada pie de los volcanes y que desde mi punto de vista no era más que un canal en el suelo casi imperceptible, aunque asumí que se trataba de eso. En medio había un pequeño altar aproximadamente un metro de altura, lenta y desconfiadamente caminé hacia él, la tierra rojiza combinaban con las rocas vertiendo en la noche un brillo especial, con luz casi propia. Ya encontrándome frente al pequeño altar noté unos canales que atravesaban la parte superior de éste con un hueco en el medio, como un cáliz, entonces comencé a invocar a éste demonio en un idioma que en el momento no conocía y que para mí no tenía sentido. La frase concluyente era: “Ego advocare rex immortalis”. Finalmente el precio sangre y la carne, la sombra de la hoja de mi espada cubrió el altar, mi mano izquierda extendida en sima, rápido y doloroso movimiento. La carne se desvaneció en la piedra y la sangre comenzó a brotar más y más, parecía forzarla a seguir cayendo agotándome poco a poco y succionando todo desde mi corazón. Mis memorias pasaban por ante mis ojos, casi podía sentir que se iban al altar con ese rastro de mí que le llenaba. Navegaba por los canales y entraba por un diminuto hoyo que se encontraba en medio de la parte cóncava, mi piel se contraía y el dolor era desgarrante; al fin cuando iba a desfallecer una llama saltó del altar y los tres volcanes entraron en una erupción antigravitatoria uniéndose en el centro de ellos con la explosión que exhalaba el sagrario. El cielo se cubrió de un río de lava y poco a poco entre esta lava se pudo distinguir las facciones esenciales de un rostro, sus ojos eran de estrellas, su cara de fuego, su pelo era algo ahumado, sería imposible describirle por completo pues mi querido lector no hay suficientes palabras en el idioma mortal. Me habló entonces una voz que era muchas en tono prepotente: -Heme aquí el que otorga inmortalidad, Dios de los que desean morar en la tierra hasta que esta deje de ser.- Hizo una pausa mientras rayos comenzaron a cubrir el cielo.- ¿Cuál es tu petición?- -Deseo devolver un alma a la tierra desde el inframundo, un alma cobrada injustamente. -¿Y por que recurriste a mí? -Ha sido mi decisión mas acertada, Ades es engañoso y su ubicación es imprecisa, es usted mi última opción. -No es posible devolver un alma a la tierra, ya cumplió su ciclo, pero hay otra forma. -¿Cuál?- Dije mientras se me nublaba la vista por la debilidad de la sangre perdida. -Puedes aceptar que te vuelva un inmortal para esperarla en su siguiente vida.- habló de una forma pausada y persuasiva.- Te volveré el inmortal más poderoso entre mis inmortales. -¿Cuál es el tributo? -El alma va a tardar bastantes años en volver, durante esos años te convertirás en mi propio mercenario cobrando vidas para mi colección, sentirás la sed de matanza pero luego de que encuentres al alma que buscas cobrar más será tu decisión, ya la sed no será un problema y es mi promesa. -¿Y como sabré cual es? - Simplemente lo sabrás.-Pero antes debes saber las reglas que debes cumplir. Mi cuerpo comenzó a flotar hacia la lava mientras me envolvía su voz pronunciando las reglas, eran simples y cortas: No hablarás de inmortalidad con mortales, no vivirás como mortal, serás todos y nadie y yo te daré poder ilimitado mientras acallo tu conciencia y encierro tu alma. Era por ella. -¿Pero y Milena? Debo vivir solo una vida con ella... Yo seré inmortal. -Si en algún momento deseas que la existencia que has de compartir con ella sea más extensa has estallar el orbe que pondré en tu bolsillo. -Entonces acepto. Un imponente rayo atravesó la lava al mismo tiempo que ésta logró tocarme la punta de los dedos y luego me desmayé. Cuando desperté los volcanes ya no estaban, me encontraba apoyado en un pequeño árbol seco, mis ropas ya no estaban rotas, tenía mi mano izquierda de nuevo y mis heridas se habían curado, sentí que podía ver y escuchar a kilómetros y mi fuerza era incomparable, era todo un inmortal, el consentido de Rithil Anamo, no tenía debilidades aparentes y a medida que comencé a atravesar el desierto me di cuenta de que no me cansaba ni sentía sed ni hambre. Era impresionante lo que podía hacer, podía correr a velocidades inimaginables y volar (aunque era un esfuerzo importante y no podía hacerlo por mucho tiempo), esconderme en las tinieblas de la noche donde nadie podía verme y pronto descubriría más cuando encontrara mi primer víctima. En el desierto encontré una pequeña casa en un oasis, pude notar que podía manipular mi apariencia a mi gusto, tanto como para parecer demacrado por el calor del desierto, como en un segundo estar en perfectas condiciones, no necesitaba sospechar que había alguien, lo sabía, lo sentía. También podía manipular pequeñas cosas como abrir puertas sin tocarlas o ventanas y moverme cual espectro creando la ilusión de no tocar el suelo. Aparenté estar herido y llamé a la puerta, unos segundos después comencé a escuchar unos pasos, podía sentir el fluir de la sangre, el latido de su corazón pero más importante podía escuchar los propios pensamientos del humano como susurros a mi oído. “¿Quién es?”...”Yo no espero a nadie hoy”... Abrió la puerta y comenzó a hablarme en un idioma que yo no conocía pero sin embargo lo entendía y podía hablarlo ya que sus pensamientos eran entendibles, totalmente legibles para mí, naturalmente escuchaba lo que necesitaba de esos pensamientos mientras mi víctima me preguntaba como había llegado allí. Normalmente nunca habría deseado matar a nadie sin razón pero algo en mi sangre hervía y lentamente desenvainé mi espada, ya sabía de antemano la complexión física de mí victima formulada a través de sus propios pensamientos, un pobre anciano de estatura baja, cabello escaso y físico deplorable, solitario e infeliz; al verme sacar la espada el anciano sacó un cuchillo lanzándome una cortada que ni siquiera intenté esquivar, simplemente hizo una herida superficial en mi brazo y pronto la herida comenzó a cerrarse sola, para el momento que hubo cortado la cabeza de mí victima mi herida no existía. La cabeza rodo en el piso de madera y lento el cuerpo cayó manchando de sangre la escasamente amueblada habitación. No sentí remordimiento alguno, y el ansia de matar era tal que comencé a descuartizar el cadáver de mi víctima y mientras miembros volaban por entre la mesa y las sillas noté lo deformado que estaba mi rostro cuando esto lo hacía, se plagaba de una sonrisa casi exagerada disfrutando la pena de un pobre hombre solitario. Cuando hubo pasado la euforia limpié mi espada y me senté encima de una mesa que estaba en medio de la pequeña y pobremente amueblada habitación, suspiré y puse la mano en mi bolsillo, en él encontré algo, un objeto esférico. ¿Será el regalo de Rithil Anamo?... Saque de mi bolsillo la esfera, era más o menos un puño de tamaño y tenía un resplandor anaranjado que parecía atenuarse y luego resplandecer aleatoriamente; recordé las palabras de Rithil Anamo y guardé celosamente el orbe. Revisé la casa del anciano, no había mucho, sólo unas pepitas de oro y una mochila que me interesó, era de cuero firme y servía para mis objetos de valor. Ya teniendo esto continué mi viaje de vuelta a Esparta. Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Mi viaje se acortó a menos de la mitad del tiempo que había utilizado para ir, era sorprendente poseer ese poder, logré hasta conquistar bestias salvajes con mi mirada. La luna descansaba en una nube cuando llegué al cerro, sabía que la guerra continuaba, supuse que mi padre estaría en el campo de batalla. Desaceleré mi metabolismo y lento me acerqué a casa respirando ese olor vibrante a piedra característico de Esparta, los colores ya se veían más opacos y la ciudad ya no me inspiraba la misma sensación de respeto y armonía pero a pesar de mí recientemente adquirida indiferencia todavía, era mi hogar. Me paré unos segundos frente a la puerta, aunque ya había renunciado a mi vida cuando me fui de Esparta necesitaba concluirla, matar al muchacho griego y empezar a ser lo que era. De pronto, mientras meditaba frente a la puerta lo sentí, mi padre estaba dentro. La ira inyectaba mis ojos de sangre, los recuerdos inundaron mi mente cuando forcé aquella puerta, la sentí de papel al golpearla con mi pie, esta se quebró a la mitad haciendo un gran escándalo, pero el sigilo no era mi prioridad en el momento. El estruendo hizo que mi padre se levantara exaltado, estaba planeando su estrategia, las últimas no le había resultado bien y lo mandaron a recapacitar a la ciudad, al verme parado en la entrada sus pasos se volvieron soberbios y seguros de nuevo. -Pensé que estabas muerto- dijo mientras se prendía la capa. Metí la mano en mi mochila y saqué el libro en silencio, lo sostuve u momento ante sus ojos mirando directamente a ellos con una mezcla de odio y soberbia, de indiferencia e ira, parecía complementarse con cada movimiento, una eterna danza que me acompañaría desde ese momento. Lancé el libro al suelo. Él me miraba hundido en un pánico absoluto, sus ojos dibujaban preguntas innecesarias que su mente contestaba por su propia cuenta y gotas de sudor comenzaron a caer por su rostro. Agachándose sacó un pedazo de papel de un pequeño bolsillo en su bota izquierda y me lo extendió con mano temblorosa, era la última página del libro y decía más o menos “... La inmortalidad no es el escape a la muerte, cada alma debe cumplir su ciclo para garantizar un reencuentro purificador con nosotros mismos, Si se acelera, si se modifica, si se corrompe implicará la muerte de algo más preciado que lo que se perdió...” - Yo también pensé en hacerlo cuando tu madre murió, no estaba preparado para criar un hijo y su muerte me había hecho débil, ¡¡¡el general del ejército de Esparta no puede ser débil!!!, no quería lo mismo para ti- dijo mientras soltaba una lágrima por la que no sentí compasión alguna.- ¿Has venido a matarme?- Asentí con la cabeza.- ¿Supongo que harás que sufra por lo que he hecho?- Lancé una negativa silenciosa y cortante.- Pues hazlo, no pierdas el tiempo. Se arrodilló e inclinó la cabeza dejando su cuello al descubierto, solté la espada y la empujé hacia él con el pie. - ¡Defiéndete! - Te arrepentirás de esto. Tomó la espada y me lanzó un casi instantáneo golpe que esquivé con facilidad, con velocidad sobrehumana en un parpadeo me coloqué detrás de él y le tomé por la muñeca derecha quebrándole el brazo en dos y quitándole la espada, un grito ensordecedor se escuchó en la pequeña casa Espartana, por un momento me miró a los ojos mientras la espada cortaba el aire y advirtió el vacío en ellos, el pavor le llegó al alma cuando la hoja dictó sentencia y su alma fue entregada a Rithil Anamo honrando el trato. Tomé el aceite de lámpara que guardábamos en el gabinete del closet, bañé el cuerpo y parte de la casa con él, dejé que el fuego engullera mi pasado, enterrara mi odio y se llevara con él mi vida mortal, lo único de lo que me arrepentí es de no haber tenido dos monedas para poner en los ojos de mi padre porque por más insulsa que pareciera la tradición en ese momento era una buena muestra del respeto que le mantuve aunque Caronte no le vería pues su alma tomó otro rumbo. Igualmente no era algo de lo que me sintiera mal ya que mi conciencia estaba aplacada por los poderes que un titán me había otorgado y con ellos mi voto, por esta y muchas otras razones me fui de Esparta sin ver atrás y no volvería hasta mucho, mucho tiempo después. Xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Vagué por el mundo muchos siglos, convirtiéndome en leyenda, en uno de esos monstruos legendarios, pronto me enteré que la inmortalidad que otorgaba Rithil Anamo siempre tenía un precio, generalmente los que pedían la inmortalidad era para propósitos egoístas sólo para escapar de la muerte pero siempre había una excepción, lo que me parecía raro era que el precio impuesto a los demás era mayor que el que me había impuesto a mi, implicaba un mayor sacrificio personal lo que los hacía renunciar a algo para obtener la inmortalidad y generalmente se necesitaba una preparación de años rindiéndole culto, convertirte en un espectro vivo antes de un espectro inmortal. En mis viajes llegué a conocer a varios tipos de inmortales, espectros insípidos con una eterna vida mediocre, los que tenían cuerpo no razonaban y se alimentaban de humanos sin saber lo que hacían, los que si razonaban estaban en un estado gaseoso y no podían hacer más que hablar o vanas demostraciones de poder como apagar una vela o mover unos pocos objetos, la orbe que siempre llevaba conmigo esperando el momento parecía atraerles y yo no entendía por qué. Hubo una ocasión, estando yo donde actualmente es Moscú, que encontré una casa llena de jóvenes, todos eran huérfanos de los mismos padres que se cuidaban entre sí, ya no tenían que comer, muchos pesares y pronto comencé a sentir que necesitaba erradicarles, entré sin anuncio deslizando mi espada por el aire, suave juez de los mortales. Les maté sin dolor y si haz de juzgarme estás en tu derecho. Una vez terminada la misión me senté a relajarme y disfrutar de mi pipa (por más morboso que parezca) pero una presencia me seguía, cuando me percaté tome mi espada, a esta presencia no podía leerle el pensamiento y eso me parecía muy extraño. Entonces frente a mi se materializó un espectro gaseoso de los que mencioné anteriormente, se llamaba Yole y había decidido pactar con Rithil Anamo para proteger de los conquistadores la tierra de sus familiares, a cambio de su inmortalidad Yole tenía que incitar a los invasores a matarse entre sí mediante artimañas psicológicas. Cada alma que pereciera en ese territorio se enviaría a Rithil Anamo. Me contó que la leyenda dice que Rithil Anamo necesita almas para obtener una forma tangible y fuerza suficiente para tomar el mundo, luego de esto necesitará un ejército y este será otorgado por un acto de desesperación y sufrimiento y se propagará por el inmortal más perfecto que liderará el ejército hacia la destrucción de la raza humana para que una nueva raza lidere la tierra. Me dijo que presumía que yo era ese inmortal puesto que no había conocido a ningún otro inmortal con forma tan humana o siquiera física pero hice caso omiso a la acotación aunque medite sobre ella durante años, estaba cumpliendo un pacto y nada más. A medida que pasaban los años mis habilidades mejoraban, podía tomar la forma de algunos animales, lobos, murciélagos, serpientes, o tigres generalmente. También podía desvanecerme en el aire como vapor, niebla o cenizas y me volví cada vez más diestro en el fino arte de la matanza, tanto que liquidé ciudades enteras con los golpes de mi espada y mis puños, algunos decían que era un castigo por la iniquidad de la gente, cuando era sigiloso pensaban que era una enfermedad mortal, mi favorito personal, la peste negra. Realmente ninguno daba en el clavo. Me llené de excesos y pecado para acallar la despedida a mi vida mortal e intentar vencer la soledad, pero era tan insípido pues nada podía reemplazar a Milena. ______________________________________________________________________________________________ Versos a Piel de Azufre Gonzalo S. Castillo A piel de azufre… Besos Besos fríos de la noche besos que aún no se han ido Besos que nadie me escuche pues ya no tienen oídos Trepan sensibles arañas que en mi han tejido su nido Besos que atrapan cizañas que ha sembrado algún herido. Besos que ya no son besos tiranías del destino Besos que si fueron Besos cuando estaba aquí conmigo. Estos que son mis entrañas labios azules de frío yo resignado al sabor de los besos del vacío. Pierde tu sabor a miel vuelve la flecha a Cupido Besos que no serán besos sabe a sangre mi destino. Descansar Callado Callado y no hables a los demonios afuera los ha de llamar tu sangre Silencio las tormentas aún afloran y comentan que uno llora cuando solo quiere ser Ya llego la hora hora de alzar los pañuelos hora de que el viento se lleve esta lluvia de veneno No quiero más desazones caricias ni maldiciones cuando ya no puedo más nace carroña de perdones Y ahora lo que más quiero ni el cielo ni el mundo entero es volver a ese lugar Esa ternura de hogar que a veces llamamos casa pero como eso no alcanza yo lo quiero llamar paz. Y si eso me lo trae la muerte como tu lengua me ha ofrecido la muerte será mi nido para al fin descansar. Lágrimas Desteñidas El nunca explosivo de los ángeles caídos de los besos del vacío labios de borrado olvido Cuando las manos desnudas rozan de a poco tu espalda llora entera luna llena se pierde en suspiros de gracia Hora de no despedidas deja que el tiempo no corra despedirte del viento que las horas ya no borra. No me interesa beber de los cáliz de otras ordaz será un orgullo morir sentado bajo tu sombra Esas grutas desteñidas se avecinan al pasado y el nuevo sol me reclama la delicia de tus manos. Cuando el ocaso nos venza y la cama este ya tensa Te veré entre mis pupilas lágrimas desteñidas Curaremos las heridas que el tiempo dejo en la piel por siempre años de miel rodearán almas de gloria El paño de la victoria las llamas de tu sonrisa Me devuelve aquella brisa que mata e inmortaliza. Sueños que vienen y van Sueños que vienen Sueños que van Sueños que acallan el pensar Besos que vuelven A ese lugar Que no encontraré jamás Toco tu mano Cuando te vas Y me dejas sin aire atrás. Versos de sangre Versos de sal Que no voy a abandonar Sé que no estás Sé que te vas Mía tal vez no serás Pierdo mis alas Al despertar Y recuerdo tu mirar Es el destino Sucio y mezquino Que me trae realidad Fría e insulsa Sola y absurda Roce de la eternidad Ese suspiro Un tanto distraído Que exhalas al besar Es mi condena Abre mis venas Y me devuelve al sueño En vigila sueño sin soñar Y te llamo cada día al despertar
Diaro de un adicto Era casi estúpido, la luna me observaba en su blanca ternura y yo solo podía pensar en ella. Hacía más de diez días desde que vagaba en el olvido extrañando los sorbos de la dama de la fuente, soñando con los besos de sus espesas aguas. Me hizo sentir poderoso, libre por tanto tiempo y ahora debía dejarla atrás, sinceramente me sentía solo después de aquellas largas conversaciones mudas, solos los dos. y ahora, mientras me temblaban las manos y jugaba con papeles de envoltorio de caramelos que no quería comer siquiera solo pensaba en ella, en los días buenos, en las escapadas nocturnas y los besos matinales, un trago más y luego me voy. Pero no me fui y estuve diez años con ella hasta que en las aguas de su fuente me perdí. Hice de tu presencia una costumbre y vi pasar mi vida lento hasta que me ahogué teniendo que irme finalmente sin llevarme nada, solo tu recuerdo el cuál me atormenta en las noches. El calabozo es mi refugio hasta que esté listo para verte otra vez sin sentir que te necesito aunque la celda se ve tan grande ahora como una galaxia; entre nebulosas espaciales estrellas forman tu rostro y aunque cierre mis ojos aún estás, presente y ausente. Si las hadas tiene voz que entonen una canción de olvido, si las alabanzas de los lobos a la noche resuenan en el vacío, que traigan paz o muerte a este esclavo de su propio vicio. http://www.taringa.net/comunidades/garte

Bueno, este fue el último cuento que he escrito, es la primer parte a ver si vale la pena leerla, le agradezco de ante mano al que se tome el trabajo de leerlo todo. Gracias PENUMBRA 26 de Julio de 2013 a la(s) 18:56 Prólogo Se levantó un día, exhausto, no sabía si había soñado su vida o si había empezado a vivirla. Saltó de la cama, ya no sabía qué hacer, hacía muchísimo que nada se le ocurría, era columnista en un diario local, contaba historias cortas, a veces hasta cómicas, pero un día se levantó sin inspiración y hacía ya un mes de eso, un largo mes. Que sería de él y de su pequeño apartamento metropolitano, de Tarja, su perra o de la planta casi seca en el living, no quería volver al pequeño pueblo del este, no quería. Toda la vida había escrito en primera persona así que esta vez empezó a escribir en tercera, sin perjuicio de que le saliera o no le saliera, tal vez la musa había escapado por la ventana y siempre le habían dicho que difícil de volver a encontrarla. "Esa edad es la que tenés que aprovechar para hacer todo", le decían en el diario. "Que hacés acá, aprovecha esa juventud que tenés" Se sentó perturbado, y decidió comenzar, nunca se le había dado mucho eso de escribir en la computadora aunque era una de esas personas acostumbrada al uso diario de la misma, abrió la ventana dejando que corriera un gélido aire de invierno, tarja lo miró por un instante como reprochándole la última acción pero él hizo caso omiso del juicio así que ella tuvo que situarse debajo del sofá, en su refugio. Comenzó pues a digitar, puso su mente en blanco, "caminaba... no, no, iba por un sendero... no, no", bueno, era hora de empezar. “Una luz azul lo despertó, soñaba con un día distinto, con un día más tranquilo, de esos que todo el mundo se queja. La luz azul era un reflector de la policía, desde un helicóptero en el otro edificio un estruendoso sonido llegaba a sus oídos, parecía que las hélices sonaban en cámara lenta casi tan fuerte como su corazón que era lo más fuerte que podía sentir. - Ledesma, salga con las manos donde pueda verlas Michael Ledesma, ese era su nombre, si ellos supieran que lo sacó de un acta de defunción cuando despertó en un hospital no lejos de donde estaba ahora siendo solo un pequeño. Se puso los pantalones rápidamente, tomo la chaqueta de cuero negra y dos pistolas 9mm que guardó en una funda en su cintura, se acercó a la ventana, el problema no era con ellos, no era con nadie en realidad. Su pelo negro absorbía toda la luz que quedaba de esa oscura noche de Julio, que podía ser él si no un sicario, un tipo sin conciencia que no tiene a nadie más que si mismo, además de sus dotez; él era ágil, rápido, tenía muy buena puntería y muy pocas respuestas. - Muy bien señor Ledesma, ahora espere al grupo que subirá a buscarlo, no intente nada estúpido. Sonrió y puso un pie en el borde de la ventana, acomodó los brazos para impulsarse aferrándose al borde y miró a la cara al policía del megáfono, un antiguo amigo de la secundaria, Richard, Richard no quería lastimarlo, solo quería que se entregara para no pensar todos los días que el próximo obituario podía ser dedicado a su amigo de la secundaria, al que le enseño a abrir la botella de cerveza con un encendedor, con el que jugaba a embocar la tapa a una lata en la calle, con el que se desahogó cuando su padre se fue de casa. - Michael, no seas idiota, ¿qué vas a hacer? - No te preocupes Rich… aprendí unos trucos. Saltó de 17 pisos, veía cada vez más cerca el frío asfalto, una neblina cubría la ciudad, en ese segundo mientras caía la gente paraba a ver el desenlace esperando una nueva mancha en la calle. “Todos paran porque la gente es así, espera ver en la vida cotidiana lo que ven en las películas pero no tienen el estómago para soportarlo”. Pensaba Michael mientras descendía a una velocidad insoportable. Lágrimas comenzaron a caer de los ojos de Richard Branx. ¿Sería la última vez que lo vería? Acomodó el cuerpo en el último tramo, ya casi a 100 metros de caer, puso los pies en posición, un estruendo silenció la ciudad, las nubes de polvo cubrieron a los autos haciéndoles parar de golpe por la poca visibilidad. Richard miró hacia otro lado, no podía ver, iba a ser demasiado fuerte, Soltó el megáfono dentro del helicóptero, sacó su billetera, a un lado de la foto de su esposa Nathaly estaba otra de un verano de hacía ya diez años atrás con Michael, abrazados los dos con un lago azul de fondo. Se disipó el polvo y miró hacia abajo, sus ojos se abrieron de par en par, en la calle había una grieta conjunta provocada por un impacto vertical fuerte, pero no estaba el cuerpo consistente que la provocó. Entre asombro y alivio miró a su compañero y le hizo una seña para irse, que los demás registraran el lugar. Mientras tanto Michael estaba a 50 metros en un callejón, vio el helicóptero irse y esbozó otra sonrisa ganadora, ya estaba tranquilo de que por lo menos por unos días no lo iban a molestar. Debían de perseguirlo por el incidente del parque de la vía, qué más daba, si no era por eso encontrarían otra sospechosa intervención de su accionar. Mientras caminaba notó como tantas veces el cambio de la ciudad a medida que uno se iba acercando a aquel lugar, las casas pasaban de tener colores vívidos a un uniforme color grisáceo, la niebla era el aderezo perfecto para las calles en ese momento, casas de semblante monstruoso se dispersaban por la izquierda y la derecha, los mismos fantasmas que asechaban a Michael estaban impresos en esa visión tétrica de puertas desganadas que crujían con su apertura. La cantidad de personas se reducía también y aparentemente Michael llamaba demasiado la atención, la gente que salía de su exilio le observaba fijo, particularmente una señora que al salir a barrer a la acera lo miró de forma penetrante, con la mirada de alguien que sabe todos tus pecados, y lo siguió toda la cuadra hasta que dobló. Probablemente uno cuando tiene la conciencia intranquila suele asociar cualquier mirada como juez, como dedo acusador. Llegó a un bar perdido en el barrio, era una casa vieja, un antro de luces de neón y humos densos donde el tiempo pasaba lento de noche e inexplicablemente rápido de día. Se acercó a la barra, no tenía dinero en sí pero de una forma u otra siempre encontraba alguien que le invitara un trago por lo menos. Se sentó al mismo tiempo que otra persona detrás de él se sentaba en la barra. - Un vino para mí y para mi amigo… - Un whisky está bien. El extraño tenía un traje azul con botones dorados, buen porte, bastante alto, como uno ochenta, pelo rubio cortado por estilista a diferencia de Michael que tenía el pelo largo y cortado por él mismo, era una visión bastante antitética, sin embargo el extraño se veía interesado en Michael. - ¿Te dicen Penumbra no? Penumbra, si, no se le había ocurrido nada ese día como para darle un toque enigmático a su presencia y con ese se había quedado, había días que sonaba bien, había días que sonaba mal, hoy particularmente sonaba mal. - Sí, me podes llamar así - Bueno, tengo un problema, y me dijeron que te encargas de problemas raros - Que tan raros - Extraños, no se - ¿Extraño mi suegra se acuesta con mi perro? - ¡No! - Ah, entonces si podemos hablar. ¿Qué Pasa? - Bueno, veras, hace un tiempo unos colaboradores y yo estábamos en un pub y una mujer apareció, pelirroja, vestido negro, bueno, puedes imaginártela – hizo una pausa como para ratificar el comentario sin respuesta alguna de Michael, aclaró su garganta y siguió – Bueno, había ido con unas amigas así que decidimos irnos todos de la fiesta para una fiesta un poco más… privada. - Privada, suena como que no es mi problema - Espera, es que tuvieron una idea de juntarnos a tomar un rato en el apartamento de una de ellas, pero cuando llegamos allá tenían planeados otros “juegos”, nos sentamos en ronda y observé que la pelirroja tenía tatuada en la muñeca una estrella de 5 picos, pero ya estaba ebrio y no me importó. - Si, se lo que se siente - ¿Qué te lo hicieron a ti también? - No, ni siquiera estoy ebrio y ya no me importa. - ¡Espera! Bueno, comenzaron a jugar y pronunciaron entre las cuatro unas palabras en un idioma raro, que nunca entendí. - ¿Sonaba como un lenguaje antiguo? - Si, como eso mismo. - Estas Fregadísimo amigo - Espera, espera, por favor, te pago lo que sea. - Ok. Tenés mi atención ahora, tendrías que haber empezado por ahí, ¿Como se llama? - Erika, vive en la segunda calle después de la plaza del Balneario, En el segundo piso la tercer habitación. - Bueno, cincuenta mil por adelantado - ¿Qué? No tengo tanta. - Bueno, entonces gracias por el trago - ¡No! Tengo veinte acá, por favor, ayúdame, por favor, mis amigos están desapareciendo de a uno y una extraña sombra me está persiguiendo desde ese día, siento manos en mi cuello cuando duermo y jadeos cuando hay silencio - Yo no me sentiría tan mal, está lamiéndote el cuello ahora - ¡QUE! - Relájate, tomo esos veinte y después vemos, estaba jugando contigo, te veo aquí en dos días. Efectivamente era cierto, lo que veía Michael ningún mortal ordinario podía verlo, una mujer de pelo rojo y piel ya grisácea le miraba pegada como parásito al cuerpo del hombre de traje, con sus piernas alrededor de su cintura y una lengua puntiaguda y negra lamiéndole el cuello dejando ver en su boca los dientez amarillos y negros, podridos. Vestía un camisón que una vez fue azul, quién sabe lo que Erika había desatado entre estos ingenuos pero Michael tenía que averiguarlo, ya la conocía de hacía un tiempo atrás en una invocación que él había devuelto al otro plano, ahora iba a intentar que las negociaciones con ella fueran un poco más… pacíficas.” Sonó la llave en la puerta y lo distrajo un momento, igualmente era hora de parar un poco, los ojos le lloraban y ya estaba muy frío como para tener la ventana abierta. - Llegué, Llegué – Dijo Elisa soltando un montón de bolsas de supermercado en la mesa - Ah! Eras vos – un rápido beso de saludo - Ya me voy, tengo reunión ¿se te ocurrió algo? - Algo… no sé si da para la columna pero algo vamos a hacer con eso - Bueno, me voy, me voy… Cerró la puerta de golpe, detrás en un perchero de madera colgado en clavos introducidos en la misma puerta había una chaqueta de cuero negra que no estaba antez, una chaqueta muy familiar. Abrió los ojos desconcertado, a un lado de la chaqueta estaba un cinturón con dos cananas sin pistola. “Eso no estaba en mi casa” Pensó “Podrá ser que…” Se sentó nuevamente en su mediocre apartamento metropolitano en su computadora normal de escritorio y comenzó curioso a escribir de nuevo. ________________________________________________________________ “Sonaba ya la media noche y los talones de Erika retumbaban en la habitación de la pensión, su escultural cuerpo desnudo brillaba ante la luz de la luna que entraba por el ventanal grande justo frente a la puerta principal, su cabello rojizo descansaba en sus pechos y en su mano derecha tatuado en la piel de su muñeca se marcaba un pentagrama. Estaba algo inquieta, delante de ella dormía su cama abrazada por una manta de terciopelo rojo, a un lado de la cama había un escritorio y sobre él un libro cerrado con cubierta de cuero curtido que ella misma había hecho, en la tapa estaba dibujada aparentemente con los dedos una estrella de 5 picos marcada con tinta negra. Sonó la puerta e interrumpió su meditación, titubeo un momento antez de hablar. - ¿Quién es? - ¿Erika? Esa voz, era familiar pero no de hacía mucho tiempo. - ¿Quién es? – repitió ya más firme Se puso una bata de baño que estaba colgada en un perchero, pasó hasta la puerta principal que daba a un largo pasillo, en el pasillo no se escuchaba ruido alguno, era martez por la noche, no solían escucharse ruidos a esa hora en abundancia. Se acercó a la puerta, tomó una vela blanca encendida y la puso al lado de la puerta. - Videatur supra – dijo soplando la vela En la oscuridad veía como si la puerta no existiera, Michael estaba del otro lado, aquel que había arrojado fuera a el espíritu que Malena, su ex compañera de circulo, invocó, en realidad fue un mal entendido, ella tenían mucha envidia en el corazón y al iniciarse en el aquelarre algo salió mal, sus malas intenciones afloraron en una forma espectral auténtica que las brujas no habían podido deshacer. Tomó la perilla de la puerta, la última vez habían discutido sobre la responsabilidad de las invocaciones, obviamente ella le dijo que estaba todo bajo control y que su intromisión había sido no más que eso, aseverando que ellas tenían toda la situación controlada. Esta vez no tenía que ser un encuentro tan hostil, realmente él no había estado mal a no ser porque era demasiado arrogante, solo le pasaba por la cabeza que querría. Destrancó la puerta y la abrió un poco. - Necesito hablar contigo por algo que supongo que vos y tus nenas hicieron - ¿Descripción? - Rubio, metro ochenta… - Empresario, con dinero, se cree que posee el mundo… Si, lo conozco pero nada tenemos que ver con lo que sea que el pase - ¿Cómo puedo estar seguro de eso? Ella le dejó la puerta abierta y entró, miró hacia atrás para invitarlo a pasar, la bata de baño roja con brotez negros tenía un brillo especial que se unía con la exuberante figura de Erika. Decidió dejar la conversación en casi total oscuridad, se sentía más cómoda así, ella tenía la filosofía de que los verdaderos secretos se revelan fuera de la luz. - Sentate, más allá de que tenga o no que contarte esto lo voy a hacer para que no sospeches del círculo: “Malena se fue del círculo la noche del incidente, lo que presenciaste fue una posesión de lo que él dijo ser Urian que es una entidad maligna de la magia oscura, Malena se estaba dedicando a otras cosas para maximizar su poder pero no pudo controlarlas. El círculo se redujo a Laura, Milly, Emma y yo, esa noche no teníamos clases así que salimos al centro a tomar algo, allí hay un pub que se llama Dríadas, ese pub es bastante “Medieval” por lo tanto nos gusta ir ahí. Cuando llegamos dentro había cuatro tipos que estaban totalmente fuera de lugar con el ambiente, se trataba de ejecutivos que se sentaron allí a beber, uno de ellos era ese a quién nombras, nos sentamos en una mesa y empezaron a mandarnos tragos, las muchachas decidieron que nos acompañara y yo pensé… ¿Por qué no? Eran gente bastante insípida y superflua así que pronto nos aburrimos de ellos, había algo extraño igualmente con el tipo que describís, su aura era diferente, tenía algo extraño, pero no quería hacer un hechizo de “ver lo invisible” porque tenía que pronunciarlo enfrente a ellos así que cuando las chicas decidieron traerlos aquí no me negué, era más privado, ellas los trajeron para molestarlos, marearlos y luego mandarlos a sus casas sin postre pero mis intereses eran diferentez. Cuando llegamos entré directo al baño, en el botiquín tengo un extracto de acacias que uso a veces, el hechizo dura solo un par de minutos pero fue suficiente para salir del baño y ver aquella criatura colgada de su cuello, hablándole, lamiendo su oreja, sus ojos eran grises, cabello rojizo, parecía una mujer pero…” - Si, ya la vi ¿Cómo se que ustedes no tuvieron nada que ver? - NO INVOCO ESPÍRITUS - ¿Y no sos bruja? - ¡QUE TIENE QUE VER! - Mmm.. - Mira, si me dejaras terminar la historia- dijo mientras retiraba la alfombra que se encontraba en mitad de la habitación – ¡acaso si hubiese sido yo quién invocó a ese espíritu habría escrito esto! Destapó una escritura simple pero en letras escabrosas como escritas con las uñas “Los ojos del hombre no ven cuando la sangre se acerca a él ego dicam tenebris lingua per virtutem primi et voluntatem ultimi” - ¡Viste, eso es Latin, tus hechizos son en Latín! además el tipo que vino a mí en el bar me dijo que hicieron un hechizo. - ¡Si, un hechizo de EXPULSIÓN, vientos del pandemónium yo los invoco! Y uso latín sin necesidad de hacerlo, los hechizos funcionan igual con las palabras en cualquier idioma, lo que importan son los ingredientez y la energía. - Mmm. ¿Y por qué latín? – Dijo aún desconfiando de Erika - Simple, estudio latín, me gusta, y nadie entiende lo que hago o digo, puedo usarlo como excusa. - Y que significa eso, es un hechizo, una maldición - Ni una ni la otra, esto dice “lengua oscura yo te llamo por el poder del primero y la voluntad del último” parece más una profecía que un hechizo, no sé, tendría que estudiar a ver si es algún hechizo de magia negra, santería o algo más. Michael volvió a ver la escritura, él veía algo que ella no, Michael tuvo siempre la propiedad de ver el mundo en tres colores, el primero es el que vemos todos, el mundo de los mortales, un mundo normal equilibrado entre bien mal, dolor y paz, luego se dividía en dos más, uno oscuro y otro de pura luz. No tenía toda claridad de ninguno de los dos si bien veía más que el resto de las personas, a veces veía más en la luz que en la oscuridad y otras veía más en la oscuridad que en la luz. La luz se presentaba a él en una expresión de calor y paz, cuando alguien muy puro estaba a su lado, cuando ocurría milagrosamente una acción como salvarse de un choque automovilístico, cuando veía niños con su madre y demás. La luz no se imponía si no que se deslizaba entre la vida de los mortales sin que ellos advirtieran su presencia pero si teniendo una incidencia importante en su existencia. La oscuridad, en cambio, era un tanto más agresiva, siempre la veía asociada a gran velocidad, estelas de oscuridad pasaban a través del aire como meteoritos y cuando se detenían generalmente eran humanoides demacrados, de piel putrefacta, los más fuertez parecían simples humanos, los más débiles se parecían cada vez más a un cadáver. Igualmente Michael hacía ya un tiempo que no veía la luz, aún no sabía porque. La escritura tenía detrás un dibujo casi de la misma definición de una pintura renacentista que mostraba un niño de piedra de rodillas ante la inmensidad de un paisaje medieval, el paisaje era rocoso, parecía un lugar montañoso erosionado por el tiempo y abandonado. Michael le describió su visión a Erika, ambos desconcertados se sentaron un momento en la cama. - Y ahora, ¿Qué sos con exactitud? - No sé, he pasado toda mi vida intentando averiguarlo, de muy pequeño desperté en un hospital, había estado un buen tiempo ahí y no recordaba nada, ni si tenía padres, ni si ellos me habían dejado ahí lo que siempre fue extraño porque tenía edad suficiente como para tener algún recuerdo, tenía unos 8 años supongo, allí viendo un acta de defunción fue que inventé mi nombre y a los 9, cuando estaban listos para darme en adopción huí, por suerte fui suficientemente hábil para inventarme una vida, tuve una educación media y algunos buenos amigos. Pero eso fue hace mucho tiempo. –Ni siquiera sabía por qué le había contado todo, ¿Por qué le tendría esa confianza?. - Tendríamos que empezar por averiguar cómo llegó aquel mal espíritu al tipo del bar y luego por qué escribió esto en mi apartamento. – Dijo Erika como para romper la tensión - Entonces ese será el siguiente paso. Se levantaron aún consternados por todo lo que había pasado, Erika tomó su grimorio, solo por las dudas y ya antez de salir pronunció un hechizo de protección lanzando detrás de su hombro un puñado de sal gruesa. “Quercu, spíritus animum noctis Lupus ululat et invocare et invocare portejan abra eius ego invocabit” - Ya llegué ¿tomamos unos mates? – Dijo Elisa mientras abría la puerta - Si – Dijo con voz temblorosa Ella nunca advirtió la chaqueta y la canana que estaban a la vista y él no entendía por qué, pero sin embargo siguió el juego, era hora de parar, advirtió esta vez que las armas se encontraban en la canana. - Bueno, preparalo entonces Ella colgó el saco justo al lado de la chaqueta, y nada le llamó la atención, él guardó el proyecto y decidió que era suficiente por hoy. ________________________________________________________________ Se acostaron tarde esa noche conversando de lo que había pasado ese día, tarja estaba asustada, apenas salía del sofá siquiera para comer. En la noche una neblina inundó la ciudad, él intentó recordar hacía cuando que no salía al exterior justo antez de dejar de ver por la ventana e intentar dormir de una vez. Súbitamente unos extraños sonidos los despertaron en la noche, el beso oscuro de la bruma ocultaba al mundo exterior del interior del apartamento metropolitano, tarja estaba acostada a los pies de la cama y pronunciaba un sollozo retumbante entre las tenues olas del mar de la noche. - ¿Escuchaste eso? - Em… no, nada - ¿No escuchaste que me llamaban del living? - No, debes de haberlo soñado - Tarja llora y mira a la puerta - No te asustez y dormite Por un momento pensaron que era una locura, que esa extraña sensación de inquietud que los abrumaba no era más que algún tipo de estrés, al cabo de unos minutos, cuando el ritmo cardíaco volvió a la normalidad empezó a escucharse las uñas de tarja contra la puerta del cuarto. - Ya voy - dijo él levantándose al mismo tiempo que ella prendía la luz de la lámpara de noche. No había nada, ni siquiera volaba una mosca, se sentían inquietos pero ninguno nombró el incidente, esperaron a que se disipara, hacía ya un año que vivían en ese apartamento y nunca habían tenido ningún problema, o sea que era más probable que una fuga de gas los hiciera alucinar que una razón más sobrenatural. Al día siguiente Elisa se fue a trabajar nuevamente, no hablaron del tema aunque los dos estaban un tanto inquietos. Él se sentó y de nuevo abrió la ventana para retomar la historia donde la había dejado. “Continuaban a merced de las fauces de la noche, Erika se había vestido con un tapado negro sintético, una blusa roja y unos jeans, también llevaba un bolso de mano colgado en los hombros cuyo broche de cierre era el símbolo celta wuivre, pasaron un buen tiempo sin hablar en absoluto indagando en sus propias mentez hasta que Michael rompió el hielo con una pregunta: - ¿Así que no sos satánica? – (jamás dije que hubiese sido una buena pregunta) – Yo pensé que todas ustedes eran satánicas. - ¿Todas Nosotras? - Ustedes, las brujas - ¿Eso es un pensamiento un tanto viejo no? Como de tiempos de la inquisición - Bueno, pero seguís sin conteztar mi pregunta, si no sos satánica entonces que sos, soy ignorante en este aspecto. - Si, no voy a discutir eso. No me gusta pensar que SOY algo, yo no SOY nada más que yo, pero sí creo que hay una fuerza natural superior, llamale Dios, y su contrapartida, llamale Diosa si querés. También creo en que la energía lo es todo, que todo se transforma y que nosotros podemos transformar la energía con el poder del pensamiento que también es energía siempre y cuando nos encomendemos a los dioses estos son los que pueden abrir nuestra mente, tengo mucho de wicca pero no todo, también recopilé antiguos rituales de civilizaciones muertas y eso es lo que creo, la vida más simple tenía mejor conocimiento sobre ciertas cosas. - Muy complicado – Por un momento Erika esbozó una sonrisa luego del comentario - La gente es complicada, el mundo es complicado. - En eso concordamos, por eso no me gusta pensar mucho en “el mundo” Llegaron al bar filosofando, aflojando la tensión que una vez los había recubierto cuando se conocieron. El bar estaba cerrado, ya eran las cuatro de la mañana, afuera se encontraba el hombre de traje azul y con él también su espectro, aquél que Erika no pudo expulsar. - La trajiste, trajiste a esa bruja - Calmate galán, eso que tenés en tu espalda no es culpa mía para nada. - Decime, que has hecho últimamente como para merecer algún tipo de… Michael tuvo que detenerse, el espectro lo miraba directamente a los ojos sonriendo, dejando ver unos dientez putrefactos y sacando su negra y puntiaguda lengua mientras contoneaba su cabeza de un lado a otro como una cobra real hipnotizando a su presa. - Esta me está poniendo nervioso - ¿la ves? – Preguntó Erika – Yo solo puedo verla si hago el conjuro - Si, digamos que no necesito conjuros Erika cerró los ojos, metió la mano en su bolso y sacó una pluma, cuando los abrió un viento helado manó de ella volándole su rojizo cabello y el símbolo wuivre giró en sentido de las agujas del reloj pronunciando un sonido similar al de una serpiente, había conseguido este símbolo de protección para lograr desarrollar los hechizos de expulsión puesto que esta no era su área de preferencia. - Ventos a invocant pandemónium – Sopló fuerte, pero no sopló en el plano de los mortales, para el hombre del traje no había sido más que un soplido pero para el espectro era una ráfaga de viento similar a un tornado. Clavó sus garras en el cuello del hombre, este quedó en trance un segundo y con voz raspada habló - No hay nada más… no habrá nada más… - Explícate uno poco más - Damnantur mortales, Damnantur. - Dice que estamos condenados – Dijo Erika aún firme y con la mano puesta en el símbolo - Hoc est finis, cuando el lenguaje oscuro se renueve no habrá poder más allá de eso. Estáis en una encrucijada mediocris candela, estamos todos buscando el lenguaje oscuro y ustedes van muy atrás, solo el verdadero custos puede leer el lenguaje y entenderlo. - Realmente estás probando mi paciencia - No podéis matarme sin matar al indefenso. - Estás pensando en otra persona mi amigo Michael sacó la pistola de la canana y jaló el gatillo con los ojos cerrados, sin apuntar a nada, justo al bulto gris del espectro que acosaba al hombre del traje azul, al cerrar los ojos solo vio oscuridad, solo sintió oscuridad, solo fue oscuridad y ahí estaban de igual a igual en el mismo mundo. La bala atravesó el cráneo del espectro quién sonrió por último y se deslindo del hombre expulsado por los vientos que Erika invocó. - ¿Se fue? - Si, se fue - Gracias, no tengo como agradecerte - Si, tenés como agradecerme. - Ah, sí, la paga - ¿La paga? – Dijo Erika – No, no dejá así - ¿Cómo? - Muy Bien señorita, lo que usted diga - ¡¿Cómo?! El hombre se fue y Michael veía a Erika con bastante rencor - Me costaste unos meses de comida y alquiler ¿sabías? - No podíamos cobrarle, después de todo gracias a él nos enteramos de lo que está pasando. - Sí, me entero de que me voy a quedar en la calle. - En la calle no, deja de llorar – hizo una pausa y sonrió - Podes quedarte conmigo, digo, en el sofá. Además tenemos que investigar bien este asunto, después de todo ya estamos implicados, tal vez podamos hacer algún estilo de adivinación con las muchachas del círculo. - Bueno, entonces voy a mi apartamento y así saco algunas cosas, no tengo mucho pero es suficiente. - Voy contigo, me gustaría ver el agujero de ratas en el que estás. - Si, ahora que recuerdo, tal vez no sea buena idea. - ¿Por qué? - Em… si, mejor vivir sin las cosas que tenía, voy a tener que conseguir algo más. - Repito la pregunta entonces. - Mmm. Un incidente con la policía, me buscaban por los estragos del parque de la vía - ¿Eso fuiste vos? - Si… em… Bueno, es que estaba tratando de seguirle el rastro a un montón de adolecentez, todos varones, que se perdían a sus alrededores y resulta que era una especie de súcubo o algo por el estilo, cuando entré siguiendo a uno de los muchachos la vi, la verdad es que estaba bastante bien – sonrió - tenía alas de murciélago y garras pero, aún así. Bueno, el punto es que cuando la vi le disparé pero se movió muy rápido, detrás de ella había un vagón lleno de gasolina, se ve que tuve el infortunio de pegarle a uno que tuviera una pérdida o algo así porque todo explotó, justo antez de que explotara me dio el tiempo para sacar al muchacho e igualmente el súcubo murió, si no hubiese sacado al muchacho de la explosión no me hubiesen visto los teztigos y se veía muy sospechosa el arma en mi mano como para decir que nada tenía que ver con la desaparición de los adolecentez y mucho menos de la explosión que ardía detrás de mi… algunas casas también fueron destruidas, por suerte ningún muerto, si varios heridos. - Wow, eso sí que fue un mal tiro Rieron juntos hasta llegar al apartamento de Erika, entraron al hall principal, Michael pudo ver ahora con más tranquilidad que abajo había unos diez cuartos, a la izquierda estaba la escalera forrada con una moquete verde, subieron al segundo piso y siguieron por el pasillo hasta la tercer y última habitación, la de Erika, la puerta daba justo al lado de una ventana que daba al patio del vecino, eran ya las cinco y media de la mañana. Cuando Erika agito la llave del cuarto Michael sintió que algo andaba mal, la tomó por la cintura y se arrojó por la ventana, mientras de la habitación de Erika emanaron llamas enardecidas, a la vez del piso de abajo mientras caían también estalló en un segundo algo más que hizo emanar otra llamarada justo cuando Erika pronunciaba: - O Musspell complicatam in vestri tergum duo quattuor decanos flammis vestros arma non calumnientur me¡Uno tria novem! Un brillo rojizo los cubrió y las llamas los arrasaron, pero el brillo los protegía en una temperatura cálida y perfecta gracias a Musspell, pero la caída seguía en proceso, antez de llegar al piso Michael trajo a Erika en sima de él para así absorber toda la caída. Su espalda tronó contra el césped de la casa del vecino mientras un labrador atado ladraba y ladraba, Erika abrió los ojos en cuanto pudo ver que no le había pasado nada, estaba en sima de Michael y su cabeza descansaba en su pecho, solo se había golpeado un poco las piernas al caer. - ¿Estás bien? – Le preguntó Michael mientras le corría el cabello de la cara - Sí, estoy… Hubo un momento en el que el tiempo se congeló, ya no había fuego, no había muerte, no había más que el momento de los rojizos labios de Erika entreabiertos, esperando el llamado de una explicación al volcán de energía que sentía ahora, Michael por primera vez se puso nervioso pero el momento fue diluido por las Sirenas de los bomberos, los gritos desenfrenados y el dolor, el fuego, la impotencia. Los dos se pararon uno junto al otro, él pensaba que esto tal vez era su culpa y ella pensaba en las cosas que había perdido, lo miró a la cara. - Bueno, por lo menos mi grimorio lo tengo, podemos ir a la casa de Milly, es la única que vive en la ciudad y tiene Apartamento propio, ella nos puede ayudar. - ¿Es bueno incluir más gente en esto? - No tenemos más opción - Anda vos, esto puede que sea culpa mía y no quiero involucrarte más. - Estoy involucrada, ellos aparecieron en Mi casa, quién sabe cuando planearon esto. Michael Asintió, tenía razón en parte y él necesitaba ayuda si quería salir de esta, no parecían ser mal equipo aunque él jamás trabajaba con otra persona. Se perdieron entre la niebla matinal, ella suspiraba por los recuerdos de una vida más simple y tranquila pero a su vez se sentía curiosa por el propósito, por encontrar un nuevo camino y significado y también por él. Él en cambio sentía escalofríos de pensar en las palabras de aquel caído, ¿que sería la lengua oscura y por qué estaban ellos inmiscuidos en esto? tal vez persiguiendo esto encontraría alguna respuesta sobre él mismo.

********************************************************************************************************************************** Soy consciente que lejos estamos de los tiempos en los que salíamos una barra de gurices de 10 años en bicicleta, eso que era tu principal vehículo hasta que tuvieras la edad suficiente como para poder (de tener la suerte) comprarte un vehículo que no fuera a tracción sangre. Sabemos que siempre hubo otras alternativas, Skates, rollers, etc. Pero la bicicleta siempre ha sido un común denominador. Mi humilde opinión está lejos de ser tan compratida como la de un columnista del New York times pero creo que estamos experimentando una transición adversa que nos lleva a la paranoia colectiva ahora con las nuevas reglas de tránsito. No es que uno no esté a favor de la seguridad ni mucho menos, es más, si estoy deacuerdo con que una bicicleta tiene que tener ciertos utensillos necesarios para la seguridad como los ojos de gato y porque no una luz para la noche como las bicicletas de antes pero es extremo vestir a una persona con un chaleco fluorecente. Algunos dicen que en materia de seguridad nada es suficiente pero la bicicleta tiene que ser y siempre ha sido una herramienta de uso rápido... Donde quedó la acción tan fácil como "Si, agarro la bici y voy" tanto así como la moto que ya con el casco (que ojo estoy totalmente deacuedo con la exigencia del casco) ya se volvió en un vehículo torpe para la salida rápida. Estamos llendonos a un extremo de Paranoia intentando "arreglar" algo que está fuera de los límites de lo que se está controlando. Tal vez poniéndoles chalecos refractarios a los Ciclistas (que en la ruta si deberían por cierto pero en la ciudad lo considero excesivo) se reducen en un 5% los accidentes en bicicleta, pero evaluemos que en realidad la razón por la que estos accidentes se dan es por que hay gurices en la calle cuyas modas y tendencias son de sacarles los frenos y los ojos de gato a la bicicleta y tirarse por una bajada. Hoy en día aquel que todavía anda en bicicleta diariamente tiene 3 razones: Les gusta y se sienten bien (este porcentaje es probablemente el que compre los accesorios sin quejarse) No tienen edad para acceder a otros vehículos No tienen los medios para acceder a otros vehículos. Los terceros son los que ahora tienen que encarecer su fiel vehículo birrodado ahora con accesorios obligatorios. Casco para bicicleta: $450 el más barato Chaleco refractario: $300 Luz para bicicleta: $189 x 2 Bicicleta: $ 3595 TOTAL: $4.723 El precio del producto aumentó en un 30%. Sin contar que ahora además de los chalecos para las bicicletas también serán obligatorios los mismos para las motos. Los que no cumplían las leyes antes no lo harán ahora, los que andaban sin casco van a manejar sin el chaleco y los mismos que jugaban picadas y se hacían los Jorge Lorenzo acostados en las motos en carreras clandestinas van a tener los mismos efectos. Lo que necesitamos no es tener el brillo del dedo de E.T. sino ser educados en Materia de tránsito, el instructivo del examen es el mismo para motos y autos pero NO ES LO MISMO UNA MOTO Y UN AUTO. Muchos en mi ciudad no saben que el de la derecha es el que tiene preferencia o ejemplos como ese. Poniendo el ejemplo de titanes mundiales podemos hacer que después de 3 multas de tránsito tomen de nuevo el curso teórico y otra más y de nuevo el curso práctico. NO DEVUELVAN MOTOS A INCONSCIENTES QUE TIENEN DEMASIADAS MULTAS MÁS ALGÚN CHOQUE ARRIBA. No estoy hablando de multas como "me olvidé del casco" si no de andar a 90 en Juan A. Lavalleja sin luz de noche, jugando picadas, etc... etc... ¿Tanto te molesta un chaleco? No me molesta un chaleco, es más, rara vez lo voy a usar porque en realidad yo ando en camioneta o caminando, casi nunca ando en moto pero no es ese el problema, el problema es que volvernos una bola de luz no va a mejorar el tránsito pero obligar a la gente a que se eduque y haga las cosas bien... eso si puede llegar a hacer una diferencia esencial. Que diferencia hay en un tipo sin chaleco que se larga por carmelo colman en un GS200 a 120, no ve un auto que estaba pasando, no le da para frenar y se choca contra él... con uno que hace exactamente lo mismo pero con el chaleco... ... ... La respuesta es: El color de la mancha en el piso. ********************************************************************************************************************************** Puede que a nadie le importe pero esto es inspirado en el solo hecho de compartir mi opinión y esperar respuestas de gente en caso de que este de acuerdo con esta o no, puede ser un interesante debate.
El estar vivo y ser un ser pensante nos hace discernir acerca de una experiencia placentera y una desagradable, así empezamos a acercarnos a la definición de felicidad. Según nuestro diccionario Felicidad es “Estado de ánimo del que disfruta lo que desea”, podemos definirlo entonces como una instancia placentera que es eso nada más, un instante en la larga carrera de la vida. Muchos religiosos proclaman la felicidad como la meta, la felicidad eterna ante Dios asociada con la paz absoluta. La paz y la felicidad entonces están estrictamente ligadas para algunos y para otros la felicidad está en la búsqueda de la misma siendo este el concepto más acercado a la naturaleza ambiciosa del humano. “La felicidad consiste en buscarla” Jules Renard Entendemos entonces que la felicidad es subjetiva, tiene tantas posibilidades como personas hay, como hay personas que son menos ambiciosas que otras, hay enseñanzas que nos incitan a una vida más simple para así encontrar la felicidad más fácil o tal vez más rápido apelando a una inexistente humildad que necesita ser aprendida por lo tanto es antinatural para el humano. Pero tenemos otro factor determinante en la felicidad que se liga a las necesidades. Hay teorías motivacionales que hablan de necesidades higiénicas, sociales y motivacionales (siempre hablando del trabajo), estas teorías (haciendo énfasis en la teoría de Maslow) explican como una persona necesita cubrir esas necesidades para alcanzar el ideal de sentimiento hacia el trabajo que es la “Autorrealización”, cada persona cuando pasa de un escalón quiere seguir hacia el siguiente, aquel que necesitaba un trabajo para cubrir sus necesidades fisiológicas luego va a pretender cubrir sus necesidades sociales, etc, etc. Todas las personas tienen necesidades distintas y se conforman con cosas distintas y estas necesidades están en constante cambio, si alguien tiene cubierta la necesidad fisiológica y social en un trabajo y tiene un hijo entonces su necesidad fisiológica es distinta por lo que el trabajo no la cubre y este intentará cubrirla de alguna manera retrocediendo un escalón. Ahora pensemos la “Autorealización” como la felicidad, vendría a llegarse a las dos por el mismo camino siendo el de la felicidad bastante más difícil. Para ser felices tenemos necesidades Emocionales, fisiológicas, higiénicas y sociales. Las emocionales y las sociales van estrictamente ligadas, tenemos que sentir que la gente nos aprecia y que somos social-mente aceptados y a su vez tenemos que tener un ambiente emocional estable y armonioso en nuestro hogar. Las fisiológicas y las higiénicas son las más complejas para nosotros, si bien podemos cubrirlas podemos no tenerlas 100% satisfechas. Las necesidades fisiológicas son de salud, alimentos, abrigo, techo, por ejemplo si yo tengo un trabajo con el que cubro la comida de todos los días, el techo, etc, igual puedo no estar satisfecho porque no es eso lo que quiero comer o no es ese lugar donde quiero vivir. O sea que la subjetividad de la felicidad se pelea con la simplicidad de la necesidad y allí es que se vuelve un complejo conflicto sumado al consumismo con el que nos bombardean diariamente significaría que no tenemos forma ni recursos para cubrir las necesidades que diariamente se generan. Habrá entonces una porción de personas que si se conformarán con lo que tienen, pero la conformidad es acaso felicidad? Estudiando las necesidades y hasta donde podemos cubrirlas surge la siguiente pregunta. La felicidad está directamente ligada con la cantidad de posesiones que uno tenga? La respuesta es no, vemos muchas personas ricas que no pueden salir a la calle o se aburren de lo que tienen, muchas que se dan al habito de las drogas teniendo otra necesidad para cubrir, muchas que se gastan fortunas solo para entretenerse y bajo la tutela de las teorías económicas actuales “hay recursos finitos para necesidades infinitas”. Si las necesidades son infinitas y la conformidad es un falso sentimiento entonces podríamos decir que por lo menos en la vida mortal la felicidad como algo permanente es imposible. Si se puede sentir feliz una persona en un momento determinado pero no permanentemente feliz si no básicamente contento. Al menos en la vida mortal la felicidad permanente es imposible, volvemos al concepto de Jules Renard que la felicidad está en buscarla pero no porque lo esté si no porque no hay más remedio. Ahora vemos un aspecto más oscuro del concepto usando de guía a Antón Pávlovich Chéjov que decía que “La felicidad no existe. Lo único que existe es el deseo de ser feliz” Llegamos a que la felicidad como sentimiento permanente no existe en la vida mortal, puede ser que existiese en vidas inmortales pero como no lo sabemos con exactitud no vale la pena debatir acerca de eso, razonemos datos concretos. Mientras toda nuestra vida crecemos con deseos de una vida perfecta, de diferentes sueños y cuentos de hadas del felices por siempre, llegamos a que esto realmente no existe, no es más que un instante en la realidad. Entonces donde existe la felicidad realmente, la felicidad nace, crece, se nutre y muere dentro de la mente humana específicamente ya que un perro está feliz solo con tener cariño y comida todos los días. Si la felicidad se liga en nuestra mente entonces los momentos felices que tenemos son los que hemos idealizado durante mucho tiempo ya sea el sueño de tu boda o las ganas de comer una hamburguesa cuando llegues a tu casa. El placer momentáneo y lo que sea que las glándulas segreguen mientras nosotros estamos ahí puede asemejarse a un sueño de las mismas proporciones. En la realidad nunca tendremos lo que queremos todo el tiempo pero si mientras confiemos en esas glándulas y en una activa imaginación podemos tener lo que queramos cuando y donde lo queramos. Entonces he llegado a la conclusión de que la felicidad permanente no existe realmente si no que puede lograrse solo en una base imaginativa, algo creado por nosotros mismos para nosotros mismos y plasmada en nuestra propia mente.

Reflexion bandas adolecentes de hoy Muchos de nosotros ahora “veteranos” del ambiente musical tuvimos bandas de jóvenes, algunos aún las tenemos o no pero añoramos y atesoramos esos tiempos. Mi comparación es para los gurices de ahora, los de 13 a 19 años más o menos que quieren hacer una banda en el verano y luego dejan su guitarra tirada en un armario. Nosotros no tuvimos la suerte de tener todo, antes las épocas eran difíciles y un amplificador y una guitarra por más chico que fuere salía muchísima guita. En nuestro caso crecimos con el síndrome de mendigo en el que pedíamos a todo el mundo que nos prestase algo para ensayar aunque fuera una vez a la semana, no estoy hablando ni siquiera de un tiempo muy lejano, estoy hablando de la década de los 00’s donde los que ahora son adolecentes estaban vivos, no eran los 80`s ni siquiera los 90’s si no hace unos pocos años, en mi caso en particular hace diez años que tuve mi primer banda, fue un 26 de diciembre de 2003 cuando nos subimos por primera vez a un escenario, no teníamos nada, tuvimos que invitar a un guitarrista que si tenía equipo para no morir en el intento y a un baterista porque uno de nosotros que iba a tocar todavía no pegaba una, entonces se paró a cantar conmigo él y otro más que no queríamos dejar afuera, éramos 3 cantantes dos guitarras, bajo y batería, la guitarra con la que ensayábamos era una “Texas” que aguantaba camiones . En ese tiempo no era como ahora, no tenías salas de ensayo, tenías que rezar porque los vecinos no llamaran a la policía por estar ensayando a las 4 de la tarde en un galpón de chapa que te hacía sudar hasta el apellido. Teníamos que recorrer 2 o 3 kilómetros con un cubo pesado porque no teníamos como comprar amplificadores ni como pagar taxis tampoco porque si había para taxi no había cerveza de noche. La mayoría de las bandas usaba los mismos instrumentos una y otra vez, escuchábamos a las bandas viejas como si Metallica mismo nos estuviera dando un consejo. Poco a poco crecí y el ambiente comenzó a mutar, en el 2008 formamos Punto Muerto con unos amigos donde fue el boom del metal en mi ciudad, hacíamos Thrash, en ese momento yo tocaba el bajo como buen guitarrista frustrado. El ambiente si bien ya no era igual todavía quería conservar algo de lo anterior en esas bandas desalineadas de metal que éramos pero ya se veían vestigios de muchachos con la vida fácil y cómoda que ya no encontraban la mágia de la humildad entre sus acordes, es más, la renegaban. Desaparecieron de a poco las bandas viejas, desaparecieron los encuentros nocturnos en algunas plazas donde nos juntábamos a tocar la guitarra e interpretar temas aleatorios, desaparecieron los pubs donde eran de micrófono abierto, las generaciones se apagaron y perdieron el entusiasmo por lo local y por lo propio. ¿Qué pasó? Yo lo resumo en una sola cosa, te tiene que gustar realmente hacer música para pasar lo que pasábamos, sudar ensayando sin salas de aire acondicionado, juntar peso por peso para poder grabar un tema mediocre, en resumen, pasar trabajo. Yo se que deben existir bandas jóvenes que todavía pasan trabajo pero con el abuso del crédito y la entrada de cosas chinas es muy fácil acceder a un amplificador y una guitarra en comparación con lo que era antes, también es fácil la predisposición a que los lleven de aquí para allá, de vivir de taxi en taxi hasta que se aburren. Pasar trabajo por lo que amas no es una vergüenza, es la mayor de las virtudes y empezar de abajo te enseña a valorar las cosas que tenes, mi primer guitarra era un “mundo wave” imitación de ibanez. Los cubre diapasones eran rosados!!!!!!!!! La guitarra con la que aprendí a tocar era una guitarra de mi abuelo que las cuerdas estaban más o menos a dos dedos de distancia del brazo desde el cuarto traste. Mi segunda guitarra eléctrica fue de las primeras behringer que salieron, para mi era un mundo increíble. A partir de ahí he trabajado muchísimo para comprarme mis equipos y por fin llegué a tener equipos medianamente buenos mientras ahora los nenes empiezan con algo medianamente bueno y no saben lo que se pasa de trabajo para conseguilo, por lo tanto se aburren con una facilidad rapidísima. No pierdan la capacidad de hacer un esfuerzo por lo que sea que les guste hacer, sin esfuerzo nada vale la pena y siempre va a parecer aburrido. http://www.taringa.net/posts/musica/1832237/Never-Surrender-volumen-4-compilado-de-metal-uruguayo.html ---------Tema 7 viejos recuerdos----------

HOLA LINCES CELÍACOS DEL INFRAMUNDO Cargo con la "cruz" de tener en casa una mujer celíaca y vegetariana y cocinar yo así que he tenido que variar bastantes cosas, si bien ella no tiene un grado tan terminal como otras personas que yo he visto que ni siquiera pueden estar cerca de la harina porque les hace mal pero igual tengo que evitar todo lo que pueda tener gluten. En fin, probé y varié muchísimo hasta que encontré una receta decente para hacer pizza para celíacos, es sencillo y seguro así que comenzamos con los ingredientes. INGREDIENTES 1- Harina de Arroz Necesitamos una taza de Harina de arroz, es caro pero es un producto necesario, se puede hacer solo con harina de arroz pero la consistencia no es de lo mejor, yo no he tenido buenas experiencias. 2- Harina de maíz De la más barata y fina que encuentren, este producto si se encuentra en cualquier lado y es re accesible, también necesitamos una taza. 3- Harina de Mandioca En Uruguay se encuentra esta marca y no es barata, pero en la frontera sale 12 pesos uruguayos el medio kilo. Igualmente es de lo que necesitamos menos, más o menos media taza, tal vez una si después del proceso la masa te quedó muy chiclosa, pero eso lo explicaremos en el proceso de elaboración a continuación. 4- Aceite Dos cucharadas soperas más o menos 5- Sal Utilizar sal a gusto, si usas la harina de mandioca condimentada que venden en lugares como TATA y en realidad es para hacer milanesas (que en otro post detallaré) minimizá la sal porque si no te queda incomible. 6- pasta de tomate La que más te guste, yo uso la más barata por lo general, pero eso por rata no más. size=18]7- Polvo para hornear Cuidado de no comprar cualquier levadura que puede contener gluten, Royal no tiene gluten y un tipo de polvo Flechmann tampoco. Opcionales La mozzarella es opcional pero para mi es obligatoria, más tomando en cuenta de que esta masa es para hacerse semicrocante. PREPARACIÓN En un bowl lo suficientemente grande agregar las tazas de harina de maiz, harina y la media taza de harina de mandioca, agregar el polvo para hornear, generalmente vienen con instrucciones así que si te dice una cucharada por kilo usa 1 cucharadas tomando en cuenta que nosotros estamos mezclando poco más de medio kilo pero es necesario para que crezca un poco más porque al no tener gluten no es una masa esponjosa con capacidad de crecimiento. Se agrega la sal también a gusto y luego un poco de agua tibia suficiente como para que la mezcla quede toda húmeda, no más de media taza. (Si se pasan no todo está perdido y lo detallaré a continuación) Esa mezcla necesita reposar, y cuando digo reposar es flor de siesta, les recomiendo un par de horas. Esas horas yo las aprovecho para, entre muchas cosas, hacer la salsa de la pizza y después castigarme al PES ya que me es más fácil controlar el tiempo cuando juego a este juego, pasan tantos partidos y la masa está lista . La salsa: Un amigo que trabajaba en una pizzeria me pasó el pique de que la salsa de piza no puede estar muy cargada así que les paso tres formas de hacer salsa de piza, la de él, la tradicional de las viejas, y la mía que es una variación de la llamada "piza vegetariana". Salsa uno (clásica del pizzero): Necesitas ajo, salsa de tomate, aceite, sal y tal vez un poco de orégano pero no excluyente.- Picas el ajo no muy fino, según él si picas el ajo fino este pierde la mayor parte de su sabor, y lo fritas con poco de aceite, cuando se dora le agregas la salsa de tomate y luego la sal y una pizquita de azúcar para eliminar el ácido, cuando hierve le apagan el fuego y le agregan un poco de orégano a gusto para que no quede con sabor a poco el asunto. Salsa dos (la salsa de las viejas): Necesitas cebolla, morrón, una zanahoria , aceite, sal y salsa de tomate. Picas la cebolla en trozos pequeños y la pones a fritar con poco aceite, mientras picamos el morrón sacandole las semillas y la parte blanca y lo agregamos cuando la cebolla esté un poco dorada. El tomate puede ser pelado antes si calentas agua y lo dejas un ratito en el agua caliente, si sos un vago, no te preocupes, yo también lo soy. Se pica el tomate en trozos pequeños y también se agrega en la olla, luego la pasta de tomate hasta quedar liquido, allí se raya la zanahoria y luego se agrega la sal y una pizca de azúcar para eliminar la acidez. Salsa de pizza vegetariana: Necesitas Tomate, Cebolla, zapallito, zanahoria, ajo, morrón, aceite, salsa de tomate, sal y si querés apio. Se pica la Cebolla y el ajo y estos se fritan juntos, luego picamos el zapallito, después el morrón y el apio (cortado lo más chico posible), por último el tomate, luego se agrega la pasta de tomate, se raya la zanahoria, se agrega la sal y una pizquita de azúcar, esperar a que hierva y listo. Queda algo parecido a esto que fue una salsa que hice para unas empanadas vegetarianas: Aunque esta salsa tiene queso cortado y champiniones pero sirve de ejemplo. En esas dos largas horas podes también rayar el queso mussarella, consejo de pobre viejo, si compras un pedazo de queso grande y lo rayas te rinde mucho más, en este caso les recomiendo unos 100 o 150 gramos de queso, que será suficiente para el propósito, si compras más te va a sobrar para otra ocación, si compras en fetas rinde menos y se difumina distinto también. Al cabo de las dos largas horas vamos a encontrar la mezcla, si se encuentra aún chiclosa es porque le pusiste demasiada agua en la instancia 1... NO DESESPERES, le agregas un poco de harina de mandioca y harina de arroz que secan un poco la mezcla y te dejan amazar tranquilo. Bueno en cuanto a las dos cucharadas de aceite siempre me han dicho que ahora es el momento de agregarlas, yo por lo general lo agrego antes pero dice que inhibe el crecimiento de la masa. Encendemos el horno para que valla precalentando, espolvoreamos una superficie con harina de arroz y amazamos la mezcla hasta conseguir una forma circular o rectangular similar a nuestra correspondiente asadera, empadurnamos la asadera con un poquito de aceite o manteca para que no se pegue la mezcla y ponemos la mezcla en su correspondiente bandeja. Le damos unos 15 minutos de horno o más hasta que vemos los bordes dorados de la masa (depende del calor de tu horno), sacamos la piza y agregamos la salsa, la dejamos 10 o 15 minutos más y agregamos la mozzarella. Cuando esta se derrite ya está lista para entrarle como mal de la cabeza. ---------------------------------------------------------------------------------------- Espero que les halla sido de utilidad, nos vemos la próxima vez!!!!!!!!!!! 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