Primero un poquito de historia...
El monkey bread (pan de mono), también llamado African coffee cake (tarta de café africana), golden crown (corona dorada), pinch-me cake (pastel pellízcame) y bubbleloaf (rodaja burbuja).
Es una especie de pan dulce y algo pegajoso, compuesto por una serie de bolas de masa rebozadas en manteca, azúcar y canela, horneadas todas juntas en un molde de tubo.
El origen del nombre monkey bread es incierto, siendo posibles etimologías el parecido del pan con la araucaria (monkey puzzle tree) o por la forma de comerlo (por lo general colectivamente y con las manos) recuerda al comportamiento de los monos. Otros dicen solo fue el nombre de una confitería. Pero no hay consenso ni versión definitiva confirmada.
Aunque muchos son los que coinciden en que el "actual monkey bread" fue el resultado del trabajo conjunto de la actriz de cine mudo ZaSu Pitts (también afamada cocinera y autora de libros de cocina) y de su vecina, Ann King, allá por los años 1940.
Supuestamente, ambas mujeres llegaron a este pintoresco nombre a raíz de los niños del vecindario, que eran como “pequeños monos que no podían apartar sus manos del pan recién sacado el horno”.
Las primeras recetas, tal y como lo conocemos hoy, comenzaron a aparecer en los EEUU allá por los años 1950 en revistas femeninas y compilaciones de recetas, aun siendo muy popular en el desayuno norteamericano sigue siendo prácticamente un desconocido fuera de sus fronteras.
Aunque la base sea común a todas las recetas, las variaciones son innumerables. No se trata de una receta fácil de encontrar en restaurantes, sino que tiene un carácter más bien doméstico. Muchos hogares estadounidenses hacen gala de su propia versión de monkey bread; con frutos secos principalmente las nueces pecanas, pasas, arándanos, chips de chocolate, salsa de caramelo e incluso hay versiones saladas. Lo mejor es reunirse en la mesa y comerlo calentito a pellizcos!!!
Ingredientes:
Para la masa:
500 grs. de harina 000
25 grs. de levadura fresca
200 ml. de leche templada
50 ml. de agua templada
100 grs. manteca derretida
3 cdas. de azúcar
1 cdita. de sal
1 huevo batido
Para el rebozado:
250 grs. de azúcar
100 grs. de manteca derretida
3 cdas. de canela
Preparación:
Mezclamos la leche con el agua y disolvemos la levadura. Reposamos para su fermentación tapado con film y un repasador en un lugar cálido y seco mínimo durante 30 minutos.
Por otro lado mezclamos la harina con la sal y el azúcar, hacemos un volcán en un bol o en la mesada y reservamos.
Juntamos la manteca con el huevo y colocamos en el centro de nuestro volcán de harina.
Unimos con el fermento ya bien esponjado y empezamos a revolver con una cuchara y cuando ya se forme una masa manejable, la ponemos sobre la mesada y seguimos trabajando.
Al principio estará bastante pegajosa, pero a medida que vayamos amasando, se irá poniendo elástica. Si vemos que se nos pega mucho, una cucharada de harina nos ayudará. Recordá que no debemos poner mucha harina, ya que endurecería mucho la masa.
Con unos 4-8 minutos de amasado será suficiente. Debe quedar una bola de masa, tierna y elástica. Dejar levar durante 1 hora en un lugar cálido y seco tapado con papel film y repasador.
Una vez transcurrido el tiempo y vemos la masa duplico su tamaño y su aspecto es de una esponja, estiramos la masa utilizando un palote o con las manos, sin aplastarla demasiado. La cortamos en porciones aprox. del tamaño de una pelotita de golf sin importar mucho sean iguales.
Para rebozarlas, ponemos en un bol el azúcar con la canela y en otro la manteca derretida.
Y vamos pasando las bolitas por la manteca y luego por la mezcla de azúcar y canela. Colocamos en circulo trabado sobre la base de un molde de corona de 24 cm. bien enmantecado.
Dejamos levar unos 30 minutos y horneamos a fuego medio durante 1 hora. Al sacar del horno dejar apenas templar y desmoldar.
Y ya lo tenemos listo para comer tibio de a pellizcos.
Por otro lado mezclamos la harina con la sal y el azúcar, hacemos un volcán en un bol o en la mesada y reservamos.
Juntamos la manteca con el huevo y colocamos en el centro de nuestro volcán de harina.
Unimos con el fermento ya bien esponjado y empezamos a revolver con una cuchara y cuando ya se forme una masa manejable, la ponemos sobre la mesada y seguimos trabajando.
Al principio estará bastante pegajosa, pero a medida que vayamos amasando, se irá poniendo elástica. Si vemos que se nos pega mucho, una cucharada de harina nos ayudará. Recordá que no debemos poner mucha harina, ya que endurecería mucho la masa.
Con unos 4-8 minutos de amasado será suficiente. Debe quedar una bola de masa, tierna y elástica. Dejar levar durante 1 hora en un lugar cálido y seco tapado con papel film y repasador.
Una vez transcurrido el tiempo y vemos la masa duplico su tamaño y su aspecto es de una esponja, estiramos la masa utilizando un palote o con las manos, sin aplastarla demasiado. La cortamos en porciones aprox. del tamaño de una pelotita de golf sin importar mucho sean iguales.
Para rebozarlas, ponemos en un bol el azúcar con la canela y en otro la manteca derretida.
Y vamos pasando las bolitas por la manteca y luego por la mezcla de azúcar y canela. Colocamos en circulo trabado sobre la base de un molde de corona de 24 cm. bien enmantecado.
Dejamos levar unos 30 minutos y horneamos a fuego medio durante 1 hora. Al sacar del horno dejar apenas templar y desmoldar.
Y ya lo tenemos listo para comer tibio de a pellizcos.